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Nombre:

Marsella

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Localización:
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Tipo: Urbanismo

Categoría:

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Voto:

Ratio 5/5 (1 Voto)

Continente: Europa

País: Francia

Localización:

Año: 600 a. C.

Estado: Terminado

Descripción:Marsella, la ciudad más antigua del país galo

Ciudad con historia y construcciones destacables

Juan Luis Pérez

08:00h Lunes, 05 de enero de 2009

Marsella es una de esas ciudades francesas que siempre he querido conocer, será por la historia con la que cuenta, por los siglos de vida y andanzas, por la mística que siempre la ha rodeado, por su presencia literaria (¿recuerdan el Castillo de la isla de If de El conde de Montecristo?), o simplemente por sus bellezas naturales (las bonitas playas del Mediterráneo con las que cuenta ya son más que un motivo suficiente para visitarla), pero siempre la tenía como ésos lugares que ansiaba conocer. La cuestión es que he cambiado las millas de viajero frecuente para coger uno de estos vuelos.

Su puerto es, sin dudas, uno de los más importantes de toda Francia, además de muy bello y realmente impactante por su tamaño, también relevante en lo que a actividad comercial refiera.

Lo cierto es que al llegar a la ciudad ansiada de la Costa Azul comencé el recorrido por lo que es uno de los puertos más viejos del mundo occidental, precisamente denominado el Puerto Viejo, o en francés, Le Vieux-Port. Fue este fondeadero el punto alrededor del cual comenzó a surgir esta ciudad que ha pasado por varias épocas históricas: desde la Massalia griega hasta la Marsella atractiva de nuestros días.

Hoy, el Puerto Viejo y sus alrededores son un ineludible en esta bonita ciudad: además del azul del Mar Mediterráneo, tan intenso que uno siente que puede perderse en él, la cantidad de embarcaciones que aquí pueden verse son una postal tan bella como característica. Incluso, en esta zona uno puede encontrarse con yates de lujo es que Marsella también distingue por ser destino turístico elegido por quiénes cuentan con buen nivel económico, y esto por momentos se torna evidente.

Debo admitir que me quedé con las ganas de subir a uno de los ferries que lo cruzan para poder admirar mejor, y en toda su dimensión, este increíble puerto. Otro de los atractivos en esta zona son los fuertes que se localizan justo en la embocadura del puerto, se trata de dos monumentales castillos: el de Saint-Jean y el de Saint Nicolas.

El primero se localiza en un punto estratégico y debe su nombre a que en el siglo XIII fue ocupado por la orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén (futura orden de Malta). Unos cuantos siglos después, Luis XIV mandó a ampliarlo y a construir un foso inundable para aislarlo.

En todo caso, y más allá de detalles, lo cierto es que ver este castillo es algo no sólo imponente sino incluso un tanto conmovedor: mi impresión fue como si todos esos siglos de historia, con sus diversos acontecimientos, se proyectasen desde algún punto de esas piedras y llegasen a uno en imágenes consecutivas Desde fortaleza, a prisión durante la Revolución Francesa, hasta su pasado más reciente en el que fue tomado por los nazis, todo ello me invadió vagamente.

El Castillo de Saint Nicolas, por su parte, no es menos neurálgico: al sureste de la ensenada este fuerte domina el paisaje con sus cuatro siglos de historia. Mandado a construir por Luis XIV para controlar y resguardar la ciudad. Durante la Revolución, este castillo también estuvo pintado de rojo y vestido de luto: aunque ya historia pasada, el contemplar en silencio toda su edificación, el ver la inmutabilidad de los altos muros y oír, desde la lejanía, el murmullo del mar, fue una experiencia fuerte –como sucede en muchos sitios históricos de este bello continente europeo-.

Bien, luego de ver estas magníficas fortalezas, tras un breve recorrido por la zona comercial que aquí también se puede encontrar, el paso siguiente consistía en conocer otro atractivo turístico de gran relevancia: la basílica de Santa María La Mayor, o Sainte Marie Majeure. Esta construcción, edificada sobre una anterior entre los años 1853 y 1893, constituye también una verdadera obra arquitectónica que vale la pena visitar.

Tras esta basílica quise conocer otra, igual de bella y conocida de Marsella, la Iglesia de Notre-Dame de la Garde, presente en casi cualquier postal de la ciudad. Ya un poco más alejado, sobre la colina homónima, se levanta sobre poco más de 150 metros sobre el nivel del mar, este templo que con su gran virgen de bronce como punto más elevado es una joya arquitectónica y religiosa del sur de Francia.

Debo reconocer que para llegar hasta allí me costó unas cuantas gotas de sudor, ya que el camino es más empinado y opté por hacerlo a pie (es esta colina, el punto más alto de la ciudad). De cualquier modo, valió la pena, ya que tanto el exterior como el interior de esta iglesia que data del siglo XIX son un verdadero deleite.

El corazón de esta basílica es también majestuoso: desde las pinturas de su altar mayor hasta el santuario de la planta alta, nada tiene desperdicio. Además, y como ya me lo habían aconsejado, no quise perderme las vistas de la ciudad que desde la terraza se puede tener: exquisitas.

Luego de tanto edificio histórico (muchos me quedaron sin embargo pendientes) quise estar más en contacto con la ciudad, en vivo, ver más calles, gente, más casas. Opté entonces por cargar mi mochila y salir a recorrer uno de los tantos barrios que aquí hay, en este caso, uno de los más populares, le Panier (está localizado por la zona que ya había frecuentado, entre el Castillo Sant Jean y la basílica Sainte Maire Majeure). Estrechas calles, casas y construcciones de hasta tres o cuatro plantas pintadas de colores diversos son lo más característico de este lugar. Mucha gente, turistas por doquier, y, a decir verdad, no mucho más.

Aunque ya mi tiempo en la bella Marsella se acababa, no quise dejar este destino sin antes, al menos desde lejos, visualizar el famoso castillo de If y llevarme fotografías propias (sí, aquél que Alejandro Dumas describe en su novela). Este castillo, con cuatro siglos de vida ya, y ubicado en la isla homónima es, sin dudas, otro referente cultural e histórico marsellés.

Me quedó por ver, y lo que no me perdono, el magnífico Palacio Longchamps, ubicado

en el barrio de Cinq Avenues: un increíble palacio que data del año 1862 y constituye hoy en día un emblema de esta ciudad francesa. Longchamps es, además, sede de los museos de Bellas Artes y de Historia Natural. En la próxima visita no dejaré de incluirlo en mi recorrido.

http://www.eviajado.com/viajes/marsella-la-ciudad-mas-antigua-del-pais-galo.html

Una visita a la maravillosa ciudad de Marsella

Publicado por Jose Manuel abril 21, 2009

Marsella cuenta con numerosos jardines, antiguas ruinas griegas y romanas, espectaculares vistas de la costa y la maravillosa ciudad, clara, atemporal, digna de visitarse. En realidad, no hace falta mucho tiempo para ver la segunda ciudad más grande y más antigua de Francia. Desde el mercado de pescados en el Puerto Viejo, hasta las torres de su catedral y de sus iglesias, Marsella es un encanto que no debéis olvidar.

El Viejo Puerto de Marsella es el lugar ideal para comenzar nuestra visita. Es un punto de referencia único en la ciudad, ya que desde aquí se pueden ver varias fortalezas y jardines. Se pueden encontrar muchos restaurantes, bares y tiendas. Acercaros al Viejo Puerto por las mañanas, cuando se celebra el mercado y hay más bullicio.

Hay muchos turistas que vienen a Marsella sólo y exclusivamente para visitar y conocer la fortaleza del Chateau d’If, transformada en prisión y que data del siglo XVI. Actualmente es un museo construida sobre una isla a veinte minutos de Marsella en barco. Esta es la versión de la fortaleza de Alcatraz, pero en francés, y fue el escenario de la novela El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas.

Se pueden recorrer libremente todas las habitaciones de la fortaleza, con vistas al impresionante mar de Marsella. Los barcos hasta Chateau d’If salen del Puerto Viejo a horas fijas. El precio del viaje en barco ida y vuelta es de 10 euros, y la entrada a la fortaleza 5 euros.

Siempre que vayamos hasta Marsella tenemos que acercarnos hasta la Iglesia de Notre Dame de la Garde, allá arriba en la colina. Si llegáis en tren hasta la ciudad tendréis una vista completa del puerto de Marsella. Desde la misma estación de tren tomaremos el autobús número 61 para llegar a Notre Dame de la Garde. Os aconsejo visitarla a la caída de la tarde, con la puesta de sol, respirando el aire fresco y contemplando las vistas.

Veréis al fondo la fortaleza de Chateau d’If e Iles de Frioul. El parque que rodea la iglesia es un pacífico lugar en comparación con las ruidosas calles que hay más abajo. Al mirar hacia abajo, a la parte del Puerto Viejo y las montañas del fondo, podemos ir caminando hasta el Fuerte de San Nicolás o al Jardín del Faro.

La abundancia de antiguos fuertes y murallas hacen que nos recuerde el pasado griego y romano de Marsella. Para conocer la historia romana de Marsella nada mejor que acercarnos al Museo de los Muelles Romanos, tomando la línea 1 de metro en el Puerto Viejo, hasta la Plaza Vivauk. Para tener otras vistas de las antiguas ruinas, pasear por el Jardín de los Vestigios, donde, a raíz de la construcción de un centro comercial en 1960, se hallaron una gran cantidad de restos griegos. Se halla detrás del edificio de la Bolsa, y la entrada es gratuita.

Como véis, Marsella, gracias a su ubicación, ha tenido una historia muy rica. Notables monumentos e impresionantes vistas nos acompañarán en nuestro camino. Así que no os quedéis solamente en recorrer las calles del centro. Hay mucho más.

http://livingviajes.com/una-visita-a-la-maravillosa-ciudad-de-marsella/

MARSELLA, color y luz incandescente

¿Por qué escoger Marsella?

Como capital de Provenza – Costa Azul, es una de las ciudades más importantes de Francia, además de ser la más antigua, pues fue fundada hace 2600 años como colonia griega y puerto natural.

Bañada por el Mar Mediterráneo, su situación le ha convertido en el puerto comercial más grande de Francia.

Actualmente es un relevante destino turístico, donde se dan cita historia, arte, música y diversión.

Pero, ¿Qué visitar?

Destaca por su belleza la Iglesia de Notre Dame de la Garde (S.XIX) coronada por una estatua dorada de la Virgen María. Además de las Torres de la Abadía de Saint Victor, el reloj de Accoules, la antigua torre de Sauveterre, el Hôtel de ville, el viejo Hospice de la Charité y el barrio Panier.

A todo ello podemos sumarle una serie de museos de temática diversa, como el Musée d' Archeologie Méditerranénne, el Musée d' histoire de Marseille, el Musée d' historie naturelle, el Musée de docks romains...

Como ya hemos dicho anteriormente la música ocupa un lugar importante en la vida de esta ciudad. Así, durante la Revolución en 1789, fueron sus voluntarios los que entonando canciones que evocaban la libertad y la música de Rouget-de-l'isle. De ese modo, “La Marseillaise” fue elegida himno nacional por la convención de 1795.

En el mismo ámbito cultural, señalaremos que es considerada como una de las capitales del Hip Hop europeo.

De los paisajes y las espectaculares playas que esta privilegiada zona de la Costa Azul posee dejo estas imágenes que hablan por sí solas.

¿Cómo es la noche marsellesa?

Sin lugar a dudas...¡La fiesta está asegurada! Hay numerosos pubs que permanecen abiertos durante toda la noche. Eso sí, es necesario preparar “buena cartera” pues los precios no son precisamente baratos (¿Actuará la famosa mafia marsellesa en la fijación de precios de los cubatas? Todo un misterio...). Hay ciertos locales en los que, al pagar la entrada, ésta incluye una consumición, y otros tantos en los que la entrada es gratuita. Lo que sucede en cualquier cuidad europea. Música variada, tiempo cálido y buen ambiente...Los ingredientes perfectos para disfrutar de una gran noche.

Si la noche te resulta apetecible,sentarse a la mesa no lo es menos.

Al igual que todos los aspectos de la vida de Marsella, la gastronomía es muy variada. Encontramos desde puestos callejero de goffres y crêpes, pequeñas tabernas y braserías donde degustar los “croques-monsier” (pequeños bocadillos calientes de jamón y queso) hasta cocina de los más prestigiosos autores del país. Destacaremos los quesos, los estofados, el pato, el ganso y el pescado.

A pesar de la fama del armagnac, el contreau, la sidra o el calvados, el rey de la mesa es el vino.

Por último, citar algunos hoteles de la ciudad, donde podrá alojarse:New Hôtel Bompard, Hôtel St-Ferreol, Hôtel Le Corbusier, Formule 1 Marseille...

Si quieres planear tu viaje puedes obtener información haciendo click aquí.

Marsella, la ciudad que a lo largo de los tiempos sigue brillando con luz propia y deslumbrando, el color y la calidez del sur de Francia. Un destino que te está esperando.

Si todo esto no te ha convencido, pregúntale a Edmond Dantés por la magnificencia de su ciudad. No te puedo dar su número de teléfono para que contactes con él, pero podrás encontrarlo en la gran obra del genio Alejandro Dumas, “El Conde de Montecristo”.

¡Disfruta!

Un saludo,

Leire Escalada

http://conocetumundo.lacoctelera.net/post/2006/11/04/marsella-color-y-luz-incandescente

Marsella Visión general de la ciudad

Junto al azulado mar Mediterráneo y rodeado de colinas doradas y los famosos acantilados blancos de Calanques, Marsella cuenta con un maravilloso enclave. Y como mucho de sus habitantes cuentan, en un acento un tanto peculiar que los extranjeros tienen dificultades en entender, todos ellos aman a su ciudad y están muy orgullosos de ella.

Marsella es la segunda ciudad más grande de Francia y la más antigua también. Fundada por los foceos 600 años a.d.C. (el nombre de la ciudad por entonces era Phocee), más tarde se convirtió en un puerto comercial bajo la influencia de los romanos (Massilia), antes de evolucionar entre los siglos XV y XIX en torno al puerto comercial y la industria local, el jabón (el famoso "savon de Marseille").

Marsella ha sido siempre puerta de entrada a África y el paso de muchos barcos por el Mediterráneo y por eso ha contado siempre con una gran variedad de culturas (Alexandre Dumas dijo una vez de ella que era "el punto de encuentro de todo el mundo"). Sin embargo, el flujo de inmigrantes no ha convertido a Marsella en una ciudad rica, pero sí en una ciudad rebosante de cultura.

La ciudad que creó el himno nacional de Francia ya no se avergüenza de su pasado, si no que ahora se enorgullece de su individualidad. Marsella solía tener un alto índice criminal, pero durante los últimos 10 años se ha sacudido esa horrorosa imagen gracias a la ayuda pública y su apariencia actual no tiene nada que ver con la de antaño. Pero por ello no ha perdido ni su sabor ni su particularidad.

Prueba de la nueva seguridad de la ciudad es su puja por la celebración de la Copa América en el 2007 en la propia Marsella.

Marsella tiene un clima templado durante todo el año, y hace sol casi todos los días (la ciudad goza de más de 3.000 horas de sol al año). El Mistral sopla especialmente en otoño lo que propicia la práctica de varias actividades acuáticas.

http://www.guiamundialdeviajes.com/city/77/city_guide/Europa/Marsella.html

Marsella Atracciones principales

El Vieux Port, cuyos 3.000 barcos están guardados por el Fuerte de San Nicolás y el Fuerte de St Jean en la entrada del puerto, es el corazón de Marsella. En el quai de Rive Neuve, no se pierda La Crièe (el teatro más famoso de Marsella, construido en 1909) y el Place Thiars, una animada plaza llena de docenas de restaurantes y bares, el lugar ideal para cenar al aire libre durante los meses de verano. Cruce el puerto en un antiguo ferry de madera, el más antiguo de Francia (el trayecto no dura más de un par de minutos), hasta quai du Port, para visitar el impresionante Hotel de Ville (Ayuntamiento) del siglo XVII. Regrese caminando hacia el quai des Belges (aquí es donde tiene lugar el famoso mercado de pescado cada mañana) desde donde podrá disfrutar de las mejores vistas del Canebière, la calle más famosa de la ciudad, y el tema de una famosa canción.

Notre Dame de la Garde

La famosa iglesia romanesca-bizantina, que se encuentra en el punto más alto de la ciudad, se construyó en el siglo XIX. La llaman de manera cariñosa Bonne Mère (buena madre), y la iglesia está presidida por una estatua dorada de la virgen de 9m de altura, de la que se dice que protege a los marineros cuando están en el mar. El lugar ofrece también unas fantásticas vistas de la ciudad y de la bahía, con el archipiélago Frioul a lo lejos.

Rue Fort du Sanctuaire

Tel: (04) 91 13 40 80.

Entrada gratuita.

Le Panier y el Vieille Charité

El laberinto de callejuelas del Quartier du Panier, la parte más antigua de la ciudad, llevan hasta el Vieille Charité, un precioso conjunto de edificios que datan del siglo XVII, y que está diseñado para acoger a vagabundos y huérfanos (de ahí su nombre). Actualmente, el complejo es un centro de arte, con dos museos (el Museo Arqueológico Mediterráneo y el Museo de Arte Africano, Oceánico y Amerindio), varias galerías de arte, una cafetería, un restaurante, y una librería. Hay también una sala de cine independiente, Le Mirroir, que proyecta producciones que no podrá ver en ninguna otra parte de la ciudad. La capilla, construida por Pierre Puget, es de estilo barroco francés.

2 rue de la Charité, 2e

Museo Arqueológico Mediterráneo

Tel: (04) 91 14 58 59.

Se cobra entrada.

Museo de Arte Africano, Oceánico y Amerindio

Tel: (04) 91 14 58 38.

Se cobra entrada.

Abbaye de Saint Victor (Abadía de San Victor)

Esta preciosa abadía fue construida en el siglo V sobre la sepultura de San Victor, un martir romano que murió dos siglos antes. La abadía fue destruida varias veces a lo largo de los años, hasta que fue fortificada por el Papa Urbano V en el siglo XIV. No se vaya sin visitar la preciosa cripta, a donde acuden los fieles todos los años por Candlemas. La abadía suele organizar conciertos de música sacra.

Rue de l'Abbaye, 7e

Tel: (04) 96 11 22 60.

Página web: http://www.saintvictor.net/ (sólo en francés)

Entrada gratuita.

Musées (Museos)

Hay varios museos que merecen la pena visitar en Marsella. El Musée de la Mode (Museo de la Moda), que cuenta con una interesante colección de más de 6.000 trajes y complementos; el Musée Cantini, que contiene una de las colecciones de arte del siglo XX más importantes de Francia, con obras de Matisse, Miro, Ernst, Bacon, Picasso, Derain y Bathus entre otros muchos; el Musèe d´Histoire Naturelle y el Musée des Beaux Arts, ambos en el impresionante Palais Longchamp; y el cercano Musée Grobet-Labadie, que incluye muebles de Luis XV y Luis XVI, así como una fantástica colección de esculturas borgoñas y provenzales, tapices de Gobelin, pinturas y cerámica vidriada.

Musée de la Mode (Museo de la Moda)

11 La Canebiere, 1e

Tél: (04) 91 56 59 57.

Página web: http://www.mairie-marseille.fr/vivre/culture/musees/mode.htm

Se cobra entrada.

Musée Cantini (Museo Cantini)

19, rue Grignan, 7e

Tel: (04) 91 54 77 75.

Se cobra entrada.

Musée d'Histoire Naturelle (Museo de Historia Natural)

Palais Longchamps, 4e

Tel: (04) 91 14 59 50.

Se cobra entrada.

Musée des Beaux Arts (Museo de Bellas Artes)

Palais Longchamps, 4e

Tel: (04) 91 14 59 30.

Se cobra entrada.

Musée Grobet-Labadie (Museo Grobet-Labadie)

140 boulevard Longchamp, 1e

Tel: (04) 91 62 21 82.

Se cobra entrada.

La Corniche J F Kennedy et les Plages (La Corniche y las Playas)

La Corniche es la carretera costera que va desde los Catalans (justo detrás del Pharo en la entrada al Vieux Port) hasta la enorme estatua de mármol de David (una copia de la famosa estatua de Michelangelo). No se pierda el Vallon des Auffes, un pintoresco pueblo pesquero situado en una pequeña cala; el enorme retrato del héroe futbolístico local Zinedine Zidane, así como varios chalets privados que son ahora centros de talasoterapia (véase como ejemplo http://www.chateauberger.com/), antes de llegar a las playas del Prado, el punto de encuentro de los locales para tomar el sol y nadar en verano, y para pasear, hacer footing y jugar con las cometas en verano. La carretera continúa hasta La Pointe Rouge, donde encontrará muchas más playas, un pequeño puerto y gran cantidad de tiendas de surf (la zona es muy popular para la práctica de todo tipo de deportes acuáticos).

http://www.guiamundialdeviajes.com/city/77/key_attractions/Europa/Marsella.html

El Castillo de If. Historia

En 1516, Francisco I, Rey de Francia, se detiene en Marsella tras la victoria de Marignan. Desde la isla de If puede estudiar las defensas de la ciudad para comprobar que nada la protege contra la invasión. Ordena entonces la construcción de una fortaleza sobre la isla. Ocho años después, las tropas de Carlos V intentan sitiar Marsella todavía sin defensa. El comisario del rey Mirandal logra ahuyentar a los asaltantes pero este episodio demuestra la urgencia de fortificar la entrada de la ciudad. El mismo año, en 1524, se construyen los primeros muros del castillo para proteger el acceso del puerto. Los marselleses apenas aprecian entonces la fortaleza que denominan “la vecina inoportuna” y, cuando 200 soldados y 22 piezas de artillería se colocan en la isla, no cesan de discutir la existencia del castillo, símbolo para ellos de la presencia del poder central sobre su territorio.

Marsella, anexionada a Francia en 1481, ha conservado el privilegio de poder asegurar ella misma su defensa. Por eso, se produjeron numerosos conflictos durante la edificación del castillo de If.

La construcción del castillo finalizó en julio de 1531 y cuando Carlos V llegó en persona a atacar a Marsella en 1536, tropieza con la fortaleza, fracasando así en su ofensiva.

Los prisioneros

La función de cárcel del castillo de If empezó sólo algunos años después del final de su construcción, a mediados del siglo XVI. La situación geográfica del castillo y su arquitectura hacían de ella una prisión ideal desde donde parecía imposible escaparse. Era preciso sobre todo ocupar el castillo que, por su fuerza de disuasión, no fue nunca atacado.

El primer prisionero fue seguramente el caballero Anselmo en 1580, acusado de complot contra la monarquía. Murió estrangulado en su celda.

Después de los opositores al poder real, las celdas albergaron a numerosos protestantes encarcelados en If tras la revocación del Edicto de Nantes. 3500 protestantes, entre ellos Jean Serres y Elie Neau fueron encerrados en él durante dos siglos.

También residieron en If, encarcelados mediante carta con sello real, hijos de buena familia. Este fue el caso de Mirabeau encerrado en 1774 a petición de su padre. Su estancia fue agradable, había alquilado una celda de pago , engatusado al comandante mayor y seducido a la cantinera. El castillo de If también encarceló a Juan Bautista Chataud, capitán del Gran Saint-Antoine, responsable de la peste de Marsella en 1720.

Pocos prisioneros fueron encarcelados en el castillo de If durante la Revolución francesa. El general Kleber es el último prisionero famoso, pero fue después de morir asesinado en el Cairo en 1800 cuando fue repatriado a Francia. Su féretro permaneció 18 años en el castillo de If.

Tras los motines de junio de 1848, 120 personas fueron encerradas en el castillo de If. 304 opositores republicanos fueron amontonados en If tras el golpe de estado del 2 de diciembre de 1852, esperando su deportación hacia Argel y la Guayana. En 1870, durante la caída del Segundo Imperio, la oposición republicana vivió una fuerte represión. Tras el anuncio de la independencia de París, Gaston Crémieux se puso a la cabeza de un movimiento que se apoderó de la prefectura y del prefecto. Los combatientes fueron detenidos por el ejército, la Comuna aplastada y Gaston Crémieux fue enviado a If. Fue fusilado en 1871.

http://tepatoken.com/historia/historia-del-castillo-de-if/

La Canebiere, el gran paseo marselles

Publicado por María José Rubín

Para conocer los principales monumentos de Marsella, no es posible eludir su avenida más famosa. La Canebière fue construida en 1666, siguiendo las órdenes de Luis XIV de que la ciudad aumentara su extensión. En nuestros días, es la arteria turística más importante y atraviesa, desde el Viejo Puerto hasta el barrio Réformés, muchas de las visitas obligadas de Marsella.

El Grand Théâtre es el símbolo de la ópera por excelencia, pero comparte tal estatuto con la Ópera de Marsella. Ambos se encuentran en el camino de la Canebière, y conviven armónicamente gracias a la gran afición que los habitantes de la ciudad sienten por la música lírica.

El Hôtel Louvre et Paix es una de las joyas arquitectónicas de la ciudad. Hoy, funciona en su interior la tienda C&A. Antiguamente, sin embargo, era un hotel de primera clase, y albergó distinguidos viajantes hasta 1941. Su fachada es una verdadera obra de arte, enmarcada en cuatro cariátides que simbolizan a cuatro continentes.

Las Avenidas de Meilhan eran parte de la ampliación de 1666, pero no fue hasta 1775 que se concluyeron los trabajos. Diseñadas como un paseo público, la distancia temporal hizo que las fachadas de estas calles sean de un estilo diferente del que se observa en la Canebière, aunque no por ello menos hermosas.

El monumento realizado en honor de los soldados marselleses caídos durante la guerra de 1870 es una de las paradas de las manifestaciones que se realizan desde Canebière hacia el Puerto Viejo. También se forman aquí los grupos que desfilan durante el 14 de julio y para las fechas de carnaval. Es un sitio de gran carga emotiva y simbólica de la ciudad.

La iglesia de Les Réformés es la meta de este paseo. Con 69 metros de altura, se trata de un edificio imponente. Los vitrales de Didron representan escenas de la Biblia con sorprendente precisión, y el altar de mármol, lapislázuli, ónice y bronce es una verdadera joya, en todos los sentidos.

http://sobrefrancia.com/2008/09/11/la-canebiere-el-gran-paseo-marselles/

Viaje a Marsella, guía de turismo

Publicado por José Manuel Vargas

Situada en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, a orillas del Mediterráno, Marsella es la segunda ciudad más poblada de Francia. La antigua Massalia que cobró prestigio gracias a su puerto y la llegada de los fenicios aún sigue siendo un importante enclave comercial, ya que precisamente su puerto es el tercero en importancia en Europa, tras el de Rotterdam y Amberes.

Asimismo, esta ciudad está considerada la ciudad más antigua de Francia, y a lo largo de su historia ha sido una de las puertas de entrada más notables de Europa. Este ambiente comercial hacen de ella una ciudad bulliciosa y exótica, cosmopolita, rodeada de calles señoriales del siglo XIX, pequeños zocos y mercados y museos y rascacielos.

Tampoco podemos olvidarnos de su carácter costero, asomada al azul intenso del Mediterráneo. Hasta Marsella llegan muchos turistas atraídos por el encanto de la Costa Azul francesa. Playas, pequeñas calas y mucha animación, lujo y glamour. Historia, cultura y buen ambiente conforman el trípode en el que sustentan los atractivos de esta ciudad.

VISITAS EN MARSELLA

- Basílica de Notre Dame de la Garde

Situada en la parte alta de la ciudad, con muy buenas vistas hacia el puerto, esta iglesia fue construida en el siglo XIX en estilo románico bizantino. Popularmente es conocida como la Bonne Mere y para subir a ella hay un bus que parte desde el Vieux Port, aunque también se puede hacer a pie. Destaca la enorme estatua de la Virgen de 9 metros que la remata. Imprescindible subir y divisar la bella panorámica de la ciudad.

Más información: Basílica de Notre Dame de la Garde

- Catedral de Marsella

Curioso el estilo oriental de esta iglesia, la Basílica de Santa María la Mayor. Fue construida a mediados del siglo XIX, una de las catedrales más grandes erigidas en aquella época, ya que tiene algo más de 130 metros de longitud. Impresiona tanto el aspecto exterior como el interior, con una profusa decoración en mármoles y mosaicos rojo y blancos, además de las cúpulas que nos recuerdan a Estambul.

- La Abadía de San Victor

Fundada en el siglo V, aunque su aspecto actual data de las sucesivas restauraciones y reconstrucciones llevadas a cabo en ella, se sitúa en los terrenos cercanos a las tumbas de los mártires de Marsella, entre ellos el propio San Victor. De la vieja abadía quedan la iglesia y, sobre todo, la Torre Isarn, además de la necrópolis griega del siglo II a.C. También se puede visitar la cripta, que pertenece a los siglos X y XI.

Más información: La Abadía de San Victor en Marsella

- Vieux Port

El Puerto Viejo de la ciudad, situado en el centro histórico, es uno de los rincones indispensables de Marsella. De día es un lugar muy animado por sus mercados, mientras que de noche es la hora de sus terrazas, cafés y restaurantes. En él hay que visitar la Abadía de San Victor, los fuertes de San Nicolás y San Juan, el Palacio del Faro y el Museo de Docks Romains. Desde el puerto podemos tomar el barco que nos lleva hasta el Castillo de If.

- Castillo de If

Situado frente a la Bahía de Marsella, se llega a esta fortaleza en un paseo en barco de 20 minutos. Construido en el siglo XVI, sirvió como prisión inexpugnable, además de motivo de inspiración de El Conde de Montecristo, ya que aquí estuvo encarcelado Edmond Dantés. Cuenta con tres torreones, de los que destaca el de San Cristóbal, con 22 metros de altura. En su interior se visitan las antiguas prisiones y las salas de torturas.

Más información: El Castillo de If, Bahía de Marsella

- Fuertes

Dos son los fuertes que se construyeron para la defensa de la ciudad. El primero es el Fuerte de San Juan, construido entre los siglos XIII y XV, con su espectacular torre cuadrada, levantado por la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalen. El segundo es el Fuerte de San Nicolás, erigido en el siglo XVII con las piedras de la vieja muralla derribada. Desde las almenas de ambos fuertes se disfrutan de unas vistas estupendas.

Más información: Los Fuertes de Marsella

Marsella

- La Canebiere

Resulta imprescindible pasear por la gran avenida marsellesa. Construida en el siglo XVII, va desde el Vieux Port hasta el barrio Reformes. En nuestro recorrido veremos el Grand Theatre, la Ópera de Marsella, el Hotel Louvre et Paix, el monumento a los soldados marselleses caídos en la guerra de 1870 y la Iglesia de Les Reformès, de 69 metros de altura y enormes vidrieras.

Más información: La Canebiere, el gran paseo marsellés

EXCURSIONES

Siguiente la carretera de la costa hacia el este encontramos Cassis, a unos 30 kilómetros, una de las postales más bellas del Mediterráneo francés. Junto a ella Les Calanques, de aguas turquesas, acantilados blancos y pequeñas calitas, lugares de escapada veraniega de los marselleses. Hacia el interior del país visitamos Aix-en-Provence, fuente de inspiración de muchos artistas. Hacia el oeste, aún por la costa, nuestra visita será a Istres.

CLIMA

Típicamente mediterráneo, se caracteriza por temperaturas suaves en invierno y veranos calurosos y secos. Durante los meses más fríos difícilmente se baja de los 5 grados, con una media de 8-11 grados. En verano se alcanzan los 35 grados. Marsella es una de las ciudades más soleadas de Francia, por lo que la lluvia no suele aparecer con frecuencia. La época de mayores lluvias es en otoño.

COMPRAS

Las zonas comerciales de Marsella son diversas calles paralelas que salen de la venida principal, la Canebiere. Algunas de estas calles son la rue Paradis, la rue Saint Ferreol y la rue de Rome. Allí encontraréis tiendas de todo tipo, desde las más exclusivas a los típicos souvenirs. Marsella es una ciudad muy tradicional, con viejos mercados, como el de pescado en el Vieux Port o el de les Puces, un rastro exótico. Para compras más generales os recomendamos el Centre Bourse, un centro comercial situado en la zona de Vieux Port.

GASTRONOMÍA

Como ciudad costera, cuenta con muy buenos pescados y mariscos, sazonados con el aceite de oliva, la salsa rouille y las especias provenzales. El plato típico de la ciudad es la bullabesa, una caldereta de pescado que también se puede tomar como sopa. No faltan otros platos como las verduras a la provenzal, las alcachofas barigoule, la sopa de castañas, el pescado denti o el pinchón asado. Los vinos de la Provenza y, de postre, la crepería bretona son otros de los atractivos gastronómicos.

VIDA NOCTURNA

La vida nocturna de esta ciudad tiene lugar especialmente en las zonas del Vieux Port, Le Cours Julien, Le Plaine y la Place Thiars, al sur de la ciudad. Encontraremos bares, pubs, restaurantes, salas de baile y discotecas en cualquiera de estos rincones. Hay muchos bares que son también glaciers (heladerías) muy populares en verano. Precisamente la zona del Vieux Port se anima mucho en la época estival. El centro histórico de Marsella está indicado para el invierno, más recogido.

TRANSPORTES

La mejor manera de moverse por la ciudad es en metro, que cuenta con dos línea, la azul y la roja. El metro funciona de 05.00 a 21.00 (hasta las 00.30 los viernes y sábado). Junto al metro tenemos unas 80 líneas de autobuses urbanos, que funcionan todos los días de 05.00 a 21.00 horas. Los billetes para ambos transportes cuestan 1,70 euros (es mejor un bono de 24 horas por 4,50 euros) Asimismo tenemos también taxis y la posibilidad de alquilar un coche, aunque es muy complicado aparcar.

CÓMO LLEGAR

La mejor forma de llegar es a través del Aeropuerto Internacional de Marsella, situado a 25 kilómetros del centro de la ciudad. Hay autobuses, trenes y taxis que comunican el aeródromo con Marsella. La ciudad también está perfectamente comunicada con toda Francia a través del tren TGV. En poco más de 3 horas se puede llegar desde París. Otras opciones son venir en autobús o en coche.

ALOJAMIENTOS

Aquí podemos encontrar hoteles de todo tipo. Podemos disfrutar de hoteles modernos y exclusivos, hoteles de nivel medio y otros establecimientos más económicos. Si queréis reservar habitación en la ciudad os sugiero hacerlo en el enlace: Hoteles en Marsella.

http://sobrefrancia.com/2012/05/10/viaje-a-marsella-guia-de-turismo/

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Si necesitáis más información de la ciudad, podéis pinchar en el enlace:

http://sobrefrancia.com/category/provenza-costa-azul/marsella/

La Abadia de San Victor de Marsella

Publicado por María José Rubín

La Abadía de San Víctor es uno de los sitios que no debes dejar de conocer cuando, alojado en alguno de los hoteles en Marsella, te lances a visitar esta ciudad. Desde 1997, forma parte de los Monumentos Históricos de Francia.

Fundada en el siglo V, en terrenos cercanos a las tumbas de los mártires de Marsella, adquirió su nombre de uno de ellos: San Víctor de Marsella. Cuenta la tradición que en su interior se encuentran las reliquias del santo. Se trata de un verdadero emblema entre los edificios religiosos del catolicismo, y cada año la visitan multitudes de personas para disfrutar de su valor histórico y de su grandiosa arquitectura. Cada 2 de febrero, es el punto de inicio de la procesión por las celebraciones de la Candelaria.

La fundación de la abadía, hace ya más de 1700 años, fue atribuida durante mucho tiempo a Saint Jean-Cassien. Sin embargo, en la actualidad esto se ha puesto en duda. De cualquier modo, esto no quita mérito a la importancia de la figura de este ilustre personaje que fue quien inició la vida monástica en la ciudad de Marsella.

A lo largo de la historia, infinidad de acontecimientos tocaron a la Abadía de San Víctor. Durante largos períodos de tiempo, no hay registros de lo que ocurrió con ella, y no es sino hasta avanzado el siglo X cuando gana nuevo impulso la vida monástica.

Gracias a ello, medio siglo más tarde, se iniciaron obras de reconstrucción que consiguieron reparar los daños sufridos a través de los años. Desde entonces, los sucesivos trabajos de reparación no se detuvieron, hasta el último que fue llevado a cabo a partir de 1963.

Lo que se pudo rescatar de la antigua abadía fueron la iglesia principal, algunos muros y la torre de Isarn, su vista más fascinante. Aún permanecen allí los restos de la antigua necrópolis griega datada en el siglo II antes de Cristo, sobre la que había sido construida.

Información práctica

· Horarios: todos los días de 8.30 a 18.30 hs.

http://sobrefrancia.com/2009/05/05/la-abadia-de-san-victor-de-marsella/

Marsella (Marseille en francés, del griego Μασσαλία, Massalia; en occitano provenzal, Marselha o Marsiho) es una ciudad y comuna portuaria del sur de Francia, prefectura del departamento de Bocas del Ródano y de la región de Provenza-Alpes-Costa Azul (PACA).

Marsella es la segunda ciudad más poblada de Francia con 859 543 habitantes, principal centro económico y mayor metrópoli del Mediodía francés, agrupando cerca de 1 605 000 personas en el área urbana de Marseille-Aix-en-Provence. Es el puerto comercial más importante de Provenza, Francia y del Mediterráneo, tercero en importancia de Europa tras Róterdam y Amberes, centro de importante actividad industrial especializado en la petroquímica y el refino de petróleo, construcción naval e industrias diversas, es también un nudo de comunicaciones en el que confluyen las rutas entre París, Italia, Suiza y España. Marsella es sede de un arzobispado y centro universitario de primer orden fundado en 1409.

Marsella se desarrolló con el nombre de Massalia como colonia comercial fundada por marineros focenses hacia el 600 a. C., conservando los restos más antiguos de la viticultura de Francia introducidos en el siglo IV a. C. Sede de un vizcondado en el siglo IX dependiente luego del condado de Provenza, fue incorporada a la corona de Francia en 1481 y aprovechó para su crecimiento de la alianza estratégica de ésta con el Imperio otomano durante el Renacimiento y el Antiguo Régimen. Tras la Revolución que bautizó con el nombre de Marsellesa, la marcha militar que más tarde se convirtió uno de los símbolos nacionales de Francia, la ciudad fue escenario del llamado Terror Blanco y durante el siglo XIX, escenario de un rápido progreso con la expansión colonial francesa hacia Argelia y la apertura del Canal de Suez. Fue parcialmente destruida durante la Segunda Guerra Mundial y uno de los objetivos de la Operación Dragoon. Lugar de paso tradicional de los flujos migratorios que fueron incrementando el carácter multicultural de la ciudad, la crisis económica de los años 1970 provocó sin embargo un descenso notable de la población, la pérdida de poder adquisitivo y la acentuación de los conflictos sociales en el último cuarto del siglo XX para ir recuperándose paulatinamente como una de las urbes más importantes de la región Euromediterránea.

Símbolos

El escudo de armas y la bandera de Marsella son símbolos tradicionales representativos de la ciudad y tienen su origen en la Edad Media. El blasón o descripción heráldica se formula del siguiente modo:

En campo de argén o plata, una cruz de azur

La representación más antigua conservada del blasón marsellés se encuentra en un manuscrito iluminado, datado a finales del siglo XIII o principios del XIV donde aparece reproducido en evocación de la época de las cruzadas. Este escudo de armas tradicional fue difundido en documentos y acuñaciones numismáticas hasta que a partir del siglo XVI, la imprenta incrementó su distribución. También sirvió como medio de difusión la arquitectura local oficial y la imagería municipal de la que se conservan numerosos ejemplos.

La posterior evolución de la heráldica enriqueció, a imagen de los escudos de armas dinásticos, la complejidad de la seña al incluir según los gustos artísticos de cada época, ornamentos exteriores. El edicto de Colbert de 10 de julio de 1699 por el que se regulaban las armerías del reino de Francia confirmó el uso del blasón tradicional, hasta que tras la Revolución, la Asamblea Constituyente abandonó por un decreto de supresión de 21 de junio de 1790 la tradición heráldica considerada como representativa de las costumbres clasistas del Antiguo Régimen.

Cuando la rehabilitación del uso de los escudos de armas municipales fue aprobada por decreto imperial en 1809, la corporación marsellesa de entonces incluyó junto con la cruz, las figuras de unas abejas y un navío, pero con escasa difusión.

El 25 de noviembre de 1815, en tiempos de Luis XVIII, se retomó el uso del escudo tradicional al que se añadieron como tenantes o figuras ornamentales animales, un león con caduceo, símbolo de Mercurio, y de un toro con un tridente a los que se unió una corona mural a partir de 1833. Desde 1883 se difundieron nuevos añadidos como una cornucopia y la divisa Massilia civitas. Otro lema en latín, "Actibus immensis urbs fulget Massiliensis" es también empleado en algunas representaciones: "La Ciudad de Marsella brilla por sus grandiosas acciones".4

Historia

Prehistoria y Antigüedad Clásica

Véase también: Piteas

Diversos yacimientos y estudios arqueológicos de diferentes asentamientos atestiguan la presencia humana de manera continua en Marsella desde la prehistoria. Las pinturas rupestres paleolíticas en la cueva submarina de Cosquer, cerca de la “calanque” de Morgiou, datadas entre el 27.000 y 19.000 a. C., atestiguan la presencia humana en el área de Marsella desde hace más de 30.000 años.[cita requerida] En el sitio arqueológico de la colina de Saint-Charles,5 ya en el centro urbano, se han hallado restos de viviendas y construcciones en ladrillo del neolítico, hacia el VI milenio a. C., periodo coincidente con el escenario de colonización por parte de pueblos navegantes-agricultores originarios del Mediterráneo oriental que introdujeron la agricultura, la ganadería, la alfarería y el trabajo del pulido de piedra desde entonces en el área de Marsella y del sur de Francia.

Según cuentan las crónicas de Tucídides,6 griegos de Focea, en la península de Anatolia, emprendieron la fundación del establecimiento comercial o emporion de Massalia Μασσαλία7 hacia el 600 a. C., si bien las circunstancias y la fecha precisa de la fundación de esta colonia siguen siendo imprecisas. Desde allí los griegos remontaron el Ródano hacia el nacimiento del Danubio, donde encontraron a las tribus celtas y comerciaron con ellas.

El desarrollo posterior de Massalia, que alcanzaría un importante número de habitantes y la categoría de polis (ciudad estado), la convirtieron en un puerto de referencia griego en Europa occidental, aliado más adelante, de la República Romana en sus disputas con etruscos, celtas y Cartago. La colonia griega prosperó gracias a su posición como puente de comercio entre Roma y los pueblos del interior de Galia, facilitando el intercambio de bienes manufacturados, esclavos y, particularmente, de vino cuya elaboración y cultivo en Marsella se remonta al siglo IV a. C., como han puesto de manifiesto las excavaciones en la colina de Saint-Charles con el hallazgo de los sustratos de viticultura más antiguos descubiertos en Francia.5 En el 49 a. C., como consecuencia de su apoyo al partido de Pompeyo el Grande en su enfrentamiento con Julio César, fue anexionada a Roma por este último tras vencer y capturar a su flota, adoptando el nombre latino de Massilia.

La administración romana respetó en provecho del desarrollo de la ciudad la fundación construida por los griegos, como atestiguan los yacimientos arqueológicos que muestran trabajos de ampliación, aportando también novedosas infraestructuras como el alcantarillado público, del que Massilia fue la primera villa en las Galias en ser equipada. Patria del célebre marino Piteas, Massilia estuvo gobernada por un consejo de 15 senadores elegidos entre los 600 del Senado, si bien, el control efectivo era ostentado por tres de ellos[cita requerida].

De acuerdo con la tradición católica, María Magdalena difundió el cristianismo en Provenza desde Massilia junto con Lázaro de Betania8 quien sería, según algunos autores, el primer obispo de la diócesis de Marsella.9 Del periodo de expansión cristiana se conserva el epitafio de los probables mártires Volusiano y Fortunato, considerada la más antigua de las inscripciones cristianas.10

Edad Media

Tras la descomposición del Imperio romano en Europa Occidental en el siglo V, la ciudad pasó a ser gobernada por los visigodos, que la cedieron a los ostrogodos tras la Batalla de Vouillé en 507, para evitar que cayera en manos de los francos, que sin embargo terminaron por ocuparla.

A principios del siglo VIII, la destrucción del reino hispano-visigodo por el Califato Omeya y la instauración del su poder en la Península Ibérica, inició un periodo de disputa por el control de Europa Occidental con Imperio Carolingio, que afectó al desarrollo de Marsella y las demás villas francas de la costa mediterránea, principalmente en la primera mitad del siglo IX, con el fenómeno del hostigamiento de las rutas comerciales por la piratería. Marsella fue atacada y saqueada dos veces en aquel periodo por tropas musulmanas enviadas desde al-Ándalus, en 838 y 846.11 La decadencia económica se manifiesta en que durante todo el siglo X, Marsella no pudo ver confirmados sus privilegios municipales.,12 pero fue recuperándose una vez integrada en las posesiones de los condes de Provenza. En 1262, la ciudad se rebeló bajo Hugues des Baux, hermano de Barral des Baux y Bonifacio VI de Castellana contra el mando de los Angevins pero fue sometida por Carlos I de Sicilia y Nápoles. En 1347, la ciudad fue uno de los focos de penetración en Europa de la devastadora epidemia de peste negra, por su condición de puerto, resultando muertos cerca de 50.000 de sus 90.000 habitantes. Todavía sin recuperarse del desastre demográfico, la ciudad es atacada y saqueada durante 3 días en 1423 por la flota de Alfonso V de Aragón, en respuesta a las pretensiones de Luis III de Nápoles por recuperar el dominio de los territorios del sur de Italia.

En 1437, Renato I de Nápoles, que sucedió a su padre Luis II de Nápoles como Rey de Sicilia y Duque de Anjou, llegó a Marsella y se estableció como uno de los más enriquecidos asentamientos fuera de París. Marsella fue luego usada por el duque de Anjou como una base marítima estratégica en la reconquista de su reino de Sicilia. El Rey René, que deseaba dotar a la entrada del puerto con una sólida defensa, decidió construir sobre las ruinas de la antigua torre Maubert y establecer una serie de murallas que protegían el puerto. Jean Pardo, ingeniero, concibió los planes y Jehan Robert, albañil de Tarascon, llevó a cabo el trabajo. La construcción de las nuevas defensas de la ciudad tuvo lugar entre 1447 y 1453. El comercio floreció en Marsella también en este período como el gremio comenzó a establecer una posición de poder dentro de los comerciantes de la ciudad. Renato también fundó la Corporación de Pescadores.

Marsella se unió a la Provenza en 1481 y luego se incorporó al Reino de Francia al año siguiente, pero pronto adquirió una reputación de ciudad díscola frente al gobierno central.

Renacimiento

Unos 30 años después de su incorporación, Francisco I visitó Marsella, atraído por su curiosidad para ver a un rinoceronte que el Rey Manuel I de Portugal envió al papa León X, pero que se había naufragado en la Isla de If. Como resultado de esta visita, se construyó la fortaleza del Castillo de If, lo que no bastó para impedir el asedio por el ejército del Sacro Imperio Romano unos años más tarde. Hacia el final del siglo XVI Marsella sufrió otro brote de la plaga, lo que contribuyó para que poco después se fundara el hospital del Hotel-Dieu. Un siglo más tarde el rey Luis XIV tuvo que descender a Marsella, al frente de su ejército, con el fin de anular el levantamiento local contra el gobernador. Como consecuencia de ello, los dos fuertes de San Juan Y San Nicolás se levantaron por encima del puerto y se estableció en el puerto una gran flota.

Siglos XVIII y XIX

En el transcurso del siglo XVIII, se mejoraron las defensas del puerto y se hizo más importante como puerto militar en el Mediterráneo. En 1720, la Gran Peste de Marsella, una variante de la Peste Negra, provocó 100.000 muertes en la ciudad y las provincias limítrofes. Jean-Baptiste Grosson, notario real, escribió desde 1770 a 1791 el almanaque histórico de Marsella, Recueil des antiquités et des monumentos marseillais qui peuvent intéresser l'histoire et les arts, ("Colección de antigüedades y monumentos de Marsella que pueden interesar a la historia y las artes"), que durante mucho tiempo fue el principal recurso en la historia de los monumentos de la ciudad.

La población local abrazó con entusiasmo la Revolución francesa y 500 voluntarios marcharon a París en 1792 para defender al gobierno revolucionario. En su marcha de Marsella a París cantaban una canción, que pasó a ser conocida como La Marsellesa, hoy día convertido en el himno nacional de Francia.

Durante el siglo XIX las instalaciones portuarias se extendieron y se instalaron muchas fábricas, la ciudad fue un lugar de innovaciones industriales y de un crecimiento en la industria manufacturera. El aumento del Imperio francés y las conquistas de Francia desde 1830 en adelante (sobre todo en Argelia) estimularon el comercio marítimo y aumentaron la prosperidad de la ciudad. Las oportunidades marítimas también aumentaron con la apertura de los canales de Caronte (1863) y Rove (1911), comunicando el puerto marsellés con el Estanque de Berre y el delta del río Ródano. Y especialmente significativa para el comercio marítimo fue la apertura del Canal de Suez en 1869. Este período en la historia de Marsella se refleja en muchos de sus monumentos, como el obelisco napoleónico de Mazargues y el arco de triunfo real en d'Aix.

Siglo XX

Durante la primera mitad del siglo XX, Marsella celebró su estatus de comercio y puerto del Imperio a través de su condición colonial de 1906 a 1922, la monumental escalera en la estación de ferrocarril, glorifica las conquistas coloniales francesas. En 1934, Alejandro I de Yugoslavia arribó al puerto para reunirse con el ministro de Asuntos Exteriores francés Louis Barthou, pero fue asesinado allí por Vlada Georgieff.

Puerto marsellés tras la Segunda Guerra Mundial.

Durante la Segunda Guerra Mundial, fue ocupada por la Wehrmacht entre noviembre de 1942 y agosto de 1944 y sufrió graves destrozos. Una gran parte del casco antiguo de la ciudad fue dinamitado en un proyecto masivo de limpieza, con el fin de reducir las posibilidades de ocultar a miembros de la resistencia que operaban en los edificios antiguos de gran densidad de población. Los gobiernos de Alemania Oriental, Alemania Occidental e Italia pagaron masivas reparaciones, más los intereses compuestos, para compensar a los civiles muertos, heridos o que quedaron sin hogar o en la indigencia como consecuencia de la guerra y para la reconstrucción de la ciudad.

A partir de la década de 1950, la ciudad sirvió como puerto de entrada a Francia para más de un millón de inmigrantes. En 1962 hubo una gran afluencia después de la independencia de Argelia, que incluyó unos 150.000 Pieds-Noirs.13 Muchos de los inmigrantes han permanecido y han dado a la ciudad un vibrante barrio africano con un gran mercado.

Geografía

El territorio de Marsella forma una especie de anfiteatro, encerrado por el mar al oeste, por "les calanques" (calas) al sur con Marseilleveyre, por la Costa Azul al norte con l'Estaque (inmortalizado por el pintor Cézanne) y por las cadenas montañosas de l'Étoile y Garlaban al noreste. La ciudad se extiende en una franja de 57 km a lo largo del Mediterráneo y cerca de la mitad de la superficie comunal está en territorio natural no urbanizable.

Esto hace de ella una de las ciudades menos densamente pobladas de Francia. La ciudad ha ido creciendo alrededor del antiguo puerto griego, llamado "Le Vieux-Port" (El Viejo Puerto), particularmente en el transcurso de la segunda mitad del siglo XIX. De hecho, Marsella ha presenciado un importante desarrollo en esta época, estimulado además por el comercio hacia el nuevo imperio colonial francés: Argelia, Levante y el lejano Oriente. La calle de la República es un ejemplo de este urbanismo del segundo Imperio con su estilo haussmaniano. Volcada hacia el mar, la ciudad ha ignorado durante tiempo su pasado provenzal cuya única vía de comunicación ha sido el valle de l'Huveaune.

La Calanque de Sormiou es una de las calas más grandes entre Marsella y La Ciotat.

Sin embargo, la ciudad ha sufrido ciertos cambios a lo largo de su historia. El desarrollo urbano ha girado siempre en torno al Viejo Puerto, situado en la cala del Lacydon donde fue fundada en el año 600 a. C. por marineros griegos procedentes de Focea, en Asia Menor. La antigua ciudad de Massalia amplió su área comercial implantando diversas fabricaciones en Hyères/Olbia, Antibes y Niza. Históricamente, la urbe fue creciendo paulatinamente de la orilla norte del puerto hacia el sur, lo que no evitó que en el siglo XVII, Luis XIV ordenase una importante reestructuración urbanística. El monarca amplió la ciudad hacia el sur y construyó el arsenal de Galères. Además, durante su reinado, el crecimiento de Marsella se desborda hasta sobrepasar la Canebière (la arteria principal de la ciudad) y se diseñan amplios bulevares y calles rectas donde se edifican imponentes casas particulares. A su vez, se ordena la inmediata construcción de dos fortalezas que velan la entrada del puerto y que se convertirán, con el paso del tiempo, en monumentos imprescindibles de la ciudad: el fuerte de San Nicolás en la orilla sur y el fuerte de San Juan en la orilla norte.14

Sería ya, en el siglo XIX, cuando Marsella adopta su imagen y diseño actuales. Se completan importantes obras a nivel de urbanismo moderno y de arquitectura, completándose con el nuevo puerto de Joliette, nuevos y amplios bulevares fundamentales de la ciudad como la actual calle de la República y edificios históricos del calibre de la basílica Notre-Dame de la Garde, el Palacio de la Bolsa, el Palacio Longchamp, la Prefectura, el Palacio de las Artes o la catedral de la Nueva Mayor. Durante el siglo XXI, la ciudad se ha introducido de lleno en un nuevo programa de rehabilitación conocido como Euroméditerranée, creado en 1996. Este proyecto persigue una constante y remodelada ordenación urbana que respeta y trata de rehabilitar el casco antiguo de Marsella conjugándolo con construcciones más modernas y vanguardistas, siempre en armonía con la imagen de la ciudad.15

Muy conocida en la zona es Cassis, a las afueras de la ciudad y donde se encuentran las bellas Les Calanques, las calas de Marsella. Suelen realizarse excursiones marítimas que cruzan el archipiélago de Frioul para llegar a Callelongue, la más grande e importante de las calas. El resto (Mounine, Podestat, La Polidette y Queyrons) son muy pequeñas y de muy difícil acceso, ya que bordean los peligrosos cortantes del Massif de Marseilleveyre. Frente a estas diminutas calas se erigen multitud de islas rocosas, como la isla de Riou.

Clima

El clima de Marsella es mediterráneo, con suaves y húmedos inviernos y calurosos y secos veranos. En general, el año climatológico en la ciudad suele ser suave, ya que los meses más fríos, enero y febrero, registran temperaturas de unos 11 °C, mientras que los meses más cálidos suelen ser julio y agosto, con temperaturas medias cercanas a los 30 °C. Uno de los vientos que azota con fuerza Marsella es el Mistral, potente y frío, se gesta en los Alpes y hace su aparición, fundamentalmente, en otoño. Menos frecuente, aunque no por ello improbable, es el Siroco, el viento que procede del desierto del Sáhara.

La ciudad es una de las más soleadas de Francia, y es que goza de más de 3.000 horas de sol al año.16 En cuanto a las precipitaciones, se reparten con cierta uniformidad a lo largo del año, aunque la época más lluviosa es el otoño.

Demografía

Después de una grave crisis en los años 1970 y los 1980, la población de Marsella pasó de 900.000 a 800.000 habitantes. Las autoridades francesas y el Estado Francés decidieron lanzar en 1990 y 2000 un vasto programa de rehabilitación urbana, con el importante programa Euromediterráneo, entre la estación Saint-Charles, la Belle-de-Mai y los antiguos puertos. La ciudad quiere aunar Europa y el Mediterráneo. Hoy, con más de 800.000 habitantes, constituye la tercera unidad urbana de Francia después de París con 1 418 481 habitantes (2006), incluyendo Aix-en-Provence al norte, Martigues al oeste y Saint-Zacharie en el departamento de Var al este. Marsella ha inaugurado en 1999 el Parque del XXVI centenario, en el sur de la ciudad, para conmemorar aquel cumpleaños.

Inmigración

Al tratarse de uno de los puertos más importantes del mar Mediterráneo, Marsella ha sido ciudad de paso para muchas embarcaciones internacionales y convirtió a la ciudad en una urbe muy cosmopolita. A finales del siglo XVIII, aproximadamente la mitad de la población era extranjera, de fuera u otro sitio, región o país, cuyos núcleos principales venían de Italia (Génova y el Piamonte), España y Grecia.

Griegos e italianos llegaron a la ciudad a finales del siglo XIX y durante la primera mitad del XX, siendo, durante esta época, el 40% de la población de origen italiano.19 Otros grupos de distintas nacionalidades que arribaron a Marsella durante el pasado siglo fueron los rusos, en 1917, los armenios, en 1915 y 1923, los españoles tras la guerra civil de 1936, inmigrantes procedentes del Magreb durante el período que comprendieron las dos grandes guerras mundiales, y los pieds-noirs procedentes de las colonias francesas de Argelia y Comoras. En 2006, la minoría étnica más importante de la ciudad, a nivel de número de habitantes, eran los magrebíes (especialmente argelinos) que constituían 70.000 habitantes. La segunda minoría más amplia eran los procedentes de las Comoras (45.000 habitantes).19

Actualmente, un tercio de la población total marsellesa es de origen italiano, el país más representado de la ciudad muy parejo incluso con la nacionalidad francesa nativa. Además, cuenta con el mayor número de corsos y armenios del país. Otras comunidades importantes de la ciudad son los árabes del norte de África y bereberes (25% de la población total), turcos, comoranos, chinos y vietnamitas.20

Religión

La mayor parte de la población de Marsella se declara católica (600.000). El resto de religiones que cuenta con más fieles son el Islam (entre 150.000 y 200.000), la Iglesia Apostólica Armenia (80.000), el judaísmo (80.000, siendo Marsella la tercera ciudad con mayor población judía de Europa),21 el protestantismo (20.000), la Iglesia Ortodoxa (10.000) y el budismo (3.000).22

Economía

Tradicionalmente, la economía de Marsella ha estado ocupada en ser el puerto del Imperio francés, conectando las colonias francesas del norte de África como Argelia, Túnez y Marruecos con el pueblo de Francia. Actualmente, el viejo puerto es uno de los principales atractivos para el turismo, que a su vez es una de las principales fuentes de ingresos de la ciudad, ya que en él existen multitud de cafés, bares y hoteles. La pesca aún sigue siendo fundamental en la economía local y, por supuesto, en la gastronomía marsellesa. Pese a la variedad de la oferta culinaria de la ciudad, las capturas frescas del día son un reclamo muy importante en los restaurantes, bares y terrazas de la localidad.

La economía de Marsella, hoy en día, está dominada por el Nuevo Puerto, perpendicular al Viejo. Un puerto de contenedores comerciales y de transporte hacia el Mediterráneo. La mayor parte del transporte que pasa por el puerto está relacionado con el petróleo, convirtiendo a Marsella en puerto más importante en Francia en este transporte y el tercero de Europa. Sin embargo, este crecimiento se está viendo frenado por los constantes ataques y la conciencia social respecto al petróleo.23

Turismo en Marsella, uno de los focos económicos más importantes de la ciudad.

Marsella es un importante centro de comercio e industria de Francia, con una excelente infraestructura como carreteras, puerto y aeropuerto. El Marseille Provence Métropole es el lugar donde tienen su sede cientos de compañías, la mayoría de ellas pequeñas empresas.24 Entre las más importantes destacan CMA CGM, la tercera compañía mundial en el transporte de contenedores; el Grupo Eurocopter, uno de los principales fabricantes de helicópteros; y la corporación EADS.

Recientemente, la ciudad ha experimentado una notable mejoría en el sector servicios. Pero, pese a que ha superado la crisis en la que se vio inmersa durante la década de los 70, Marsella aún está lejos de las grandes economías de París o de las regiones industriales del noreste de Francia. También es cierto que la ciudad fue galardonada con el premio a la ciudad más dinámica de Francia, concedido por el diario financiero L'Expansion, ya que desde el 2000, cerca de 7.200 compañías han sido creadas en la ciudad.25

La ciudad está unida al río Ródano por un canal y posee grandes instalaciones para el transporte aéreo y por ferrocarril: en las cercanías se encuentra el gran puerto petrolero de Fos-sur-Mer, que se desarrolló a partir de la década de 1960. En la industria del área metropolitana de Marsella predominan el hierro y el acero, los productos químicos, los productos de plástico y metal, los barcos, el petróleo refinado, los materiales para la construcción, el alcohol, los productos de la industria alimentaria y la industria aeronaval.

Administración

Marsella está dividida en 16 distritos municipales, que a su vez se dividen en quartiers (111 en total). Los distritos son reagrupados en parejas formando 8 sectores y cada sector cuenta con su propio consejo y su cámara municipal.

Las elecciones municipales se llevan a cabo por sectores. Hay 303 concejales en total, dos tercios son concejales en los sectores y un tercio en el gobierno municipal.

Cultura

Entre las instituciones culturales y educativas de la ciudad destacan las universidades de Aix-Marseille I y II (1970). La elegante Opéra de Marseille, construida en 1787 y donde han actuado, por ejemplo, Alfredo Kraus, Plácido Domingo y Renata Scotto. Entre sus hijos ilustres destaca el imaginero y escultor barroco Antoine Duparc.

En Marsella se dan una amplia gama de museos. El Museo de la Vieille Charité en el Panier es un edificio histórico diseñado por Pierre Puget en el siglo XVII. El Museo de Historia de Marsella, que contiene una gran cantidad de restos de la presencia griega y romana en la ciudad. De visita obligada es el Musée des Beaux-Arts de Marseille, el espectacular Museo de Bellas Artes de Marsella. Un museo dedicado a la moda, el Musée de la Mode, expone 2.000 diseños de las tendencias de la moda de los últimos 30 años. Junto al Palacio de Justicia se erige el Musée Cantini, un museo de arte moderno que presume de tener algunas obras de Picasso. Otro de los museos más importantes de la ciudad es el dedicado a la "vieja Marsella", en el que se muestra el día a día de los marselleses siglo a siglo. Está situado en la Maison Diamantée.

La ciudad destaca, también, por ser una de las capitales más importantes del hip hop europeo. Es también el lugar de nacimiento y trabajo del cineasta Robert Guédiguian, de cuyas obras, Marius y Jeanette, le valió el premio y la buena crítica internacional.

Marsella presentó su candidatura para ser Capital Europea de la Cultura en 2013, y fue elegida. Para ello tenía que vencer a otras ciudades francesas y eslovacas, los países que presentan sus candidatos para esta cita. Entre las ciudades francesas figuraban Lyon, Saint-Étienne, Niza, Burdeos, Estrasburgo y Toulouse. La propuesta de Marsella es la cultura, el conocimiento y el arte, tanto en la vida como en la ciudad, bajo el lema "Marsella, ciudad de importantes mezclas culturales."26

Arquitectura

En la bahía situada frente a Marsella hay varias islas, entre las que se encuentra la isla de If, cuyo castillo (siglo XVI), se describe en la novela de Alejandro Dumas El conde de Montecristo. Varios fortines protegen el puerto y, en una franja de terreno que se proyecta hacia el oeste de la bahía, se encuentra la iglesia de Notre-Dame de la Garde (siglo XIX), coronada por una estatua dorada de la Virgen María, que ordenó edificar San Eugenio de Mazenod, obispo de la ciudad y fundador de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada.

A pesar de ser la ciudad más antigua de Francia, Marsella conserva pocos vestigios de épocas antiguas. A finales de la década de 1960, los arqueólogos descubrieron y desenterraron parte de los contrafuertes y las murallas helenísticas de la ciudad. Además junto a la Catedral de la Mayor se conserva parte de la antigua catedral medieval y vestigios de una iglesia paleocristiana precedente.

En unas criptas del siglo XI, sobre las que se construyó la iglesia de San Víctor en el siglo XIII, se encuentra una imagen de la Virgen María que se considera obra de San Lucas.

Turismo

Marsella es la ciudad más importante de Francia en cuanto a turismo costero, debido a su buen clima y sus playas. Pero además, alberga gran cantidad de edificios históricos que atraen a multitud de turistas al año, así como su importante y significativo puerto marítimo. La mayoría de los principales enclaves históricos fundamentales para los turistas se sitúan en los distritos 1, 2, 6 y 7.

Lugares de interés

La Basílica de Santa María la Mayor es un edificio de estilo románico-bizantino único en su género en Francia, y que evoca recuerdos orientales. Consta de dos iglesias, la más antigua, de estilo románico, se remonta al siglo V aunque fue reconstruida entre los siglos XI y XII. La otra fue erigida a mediados del siglo del siglo XIX por los arquitectos Vaudoyer y Espérandieu en estilo bizantino, con finísimas piedras y mármoles italianos.

Notre-Dame de la Garde, es una basílica menor y está situada a 162 metros de altura sobre el viejo puerto. Fue construida donde desde hacía siglos se posaba la capilla de la Garde. El actual edificio fue diseñado por Espérandieu y completado por Henri Revoil que incorpora una suntuosa decoración de mosaicos. Está coronada por una efigie dorada de la Virgen María, una de las estampas más significativas de la ciudad.

El Castillo de If es una fortificación erigida entre 1527 y 1529 sobre una pequeña isla del archipiélago de Frioul para la protección de la ciudad de Marsella. A partir del siglo XVII el edificio se convirtió en prisión estatal aunque acabó siendo un lugar de atracción turística. Barcos provenientes del viejo puerto enlazan diariamente con la isla.

Los Fuertes de San Juan y San Nicolás delimitan la entrada al puerto viejo. El Fuerte San Juan fue construido desde el siglo XII hasta el año 1365 y fue levantado para defender la puerta norte, la más antigua de la ciudad. El Fuerte San Nicolás fue construido sucesivamente, nunca fue utilizado con finalidades bélicas y hoy es una de las ciudadelas más hermosas de la Provenza.

El Ayuntamiento de Marsella es un edificio de pequeñas dimensiones construido en 1653. Erigido a imagen de los palacios genoveses de la época, es obra de un arquitecto italiana, cuyo nombre no se conoce. El edificio es conocido por los ancianos marselleses como “La Loge” derivación de la palabra italiana “Loggia”. Fue uno de los pocos edificios que sobrevivió a la destrucción de la zona, bajo la ocupación alemana.

El Palacio de la Bolsa de Marsella es el primer edificio erigido en el marco del segundo Imperio desde 1852 hasta 1854. Fue diseñado por el arquitecto Pascal Coste. Este es el punto de partida de la gran ola de construcción de edificios públicos en Marsella a mediados del siglo XIX. El edificio alberga la sede de la Cámara de Comercio desde su inauguración el 26 se septiembre de 1852 con la presencia de Louis-Napoléon Bonaparte. La decoración esculpida está enteramente dedicada a la gloriosa historia del comercio marsellés.

El Palacio Longchamp se inauguró en 1869 para conmemorar la llegada de las aguas del canal del río Durance a Marsella. La ciudad carecía de agua y en 1839 se empezó a construir en canal que llevaría las aguas a la ciudad, tras la elección del proyecto del ingeniero de caminos y puentes Franz Mayor de Montricher. El edificio alberga el Museo de Bellas Artes y el Museo de Historia Natural, hoy bajo la tutela del Ministerio de Educación Superior y de Investigación. El Palacio Longchamp fue declarado Monumento Histórico en 1999.

La Abadía de San Víctor de Marsella (en francés: Abbaye de Saint-Victor de Marseille) fue fundada en el siglo V por Saint Jean-Cassien. Se edificó cerca de las tumbas de los mártires de Marsella entre los que se encontraba San Víctor de Marsella (303 ó 304) que le dio nombre a la abadía. Desde hace más de 1.700 años es uno de los lugares más importantes del catolicismo situado en el sur de Francia y aunque el monasterio se disolvió durante la Revolución francesa, la iglesia aún se utiliza.

Barrios

Los barrios marselleses gozan de una gran popularidad debido a su encanto. Uno de los más importantes es el barrio de Le Panier, repleto de tiendas artesanales como panaderías y bollerías con productos típicos de la zona. El monumento más importante de Le Panier es el edificio La Charité, ya mencionado anteriormente, un edificio del siglo XVIII que dispone de restaurantes y museos como el de Arqueología Mediterránea. El producto gastronómico estrella del barrio es el chocolate artesanal, muy demandado por los vecinos de Marsella y los turistas. La Chocolatière du Panier es una de las tiendas especializadas y de mayor prestigio en la ciudad.

La plaza Castellane en el Prado es uno de los barrios más activos de la ciudad. Se convirtió en el lugar elegido por los marselleses cuando el centro histórico fue despoblándose poco a poco. Cerca de la plaza de la Prefectura se localiza Cours Julian, conocido localmente como Cours Ju'. Es una plaza, pero también uno de los barrios más alternativos de la ciudad, donde se encuentra, además, un parque y multitud de caminos. En ellos se dan numerosos bares, restaurantes de todas las nacionalidades y librerías.

http://es.wikipedia.org/wiki/Marsella

http://fr.wikipedia.org/wiki/Marseille

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Web recomendada: http://www.marseille-tourisme.com/es/

Contador: 6138

Inserción: 2012-06-23 12:49:46

 

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