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Nombre:

Belfast

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Tipo: Urbanismo

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Continente: Europa

País: Reino Unido

Localización:

Año:

Estado: Terminado

Descripción:Belfast, la capital de Irlanda del Norte, fue tristemente conocida durante las últimas décadas del siglo XX por ser uno de los lugares más golpeados por la violencia en Europa a causa del conflicto entre sus dos principales comunidades –republicanos y unionistas-. Hoy, aun con este conflicto aún latente, Belfast es una ciudad que vuelve a disfrutar de una convivencia pacífica y que quiere darse a conocer a Europa y al mundo como un lugar moderno y con una importante activiad cultural.

Belfast está cambiando la imagen tradicional de ser un destino que tenía como principal atractivo el turismo político y de conflicto y pretende convertirse ahora en una ciudad que atraiga el turismo cultural y que sirva, además, como puerta para conocer los atractivos naturales de los condados del Norte de Irlanda, con la Calzada de los Gigantes como punto más destacado.

No obstante, a la hora de hablar de la ciudad de Belfast, sigue siendo imprescindible hablar de la división en diferentes barrios y zonas, cada uno de ellos con un perfil de residentes muy definido y concreto.

Los barrios de Belfast

El centro de la ciudad, el corazón comercial e institucional de Belfast, puede ser considerado como área neutral. En esta zona se concentran algunos de los principales edificios de interés de la ciudad, como el enorme y llamativo edificio del Ayuntamiento de Belfast o la Catedral de Santa Ana. La calle Donegall parte, precisamente, frente a la fachada del Ayuntamiento y tanto en ella como en su entorno más cercano se concentra la mayor parte de la vida comercial de la ciudad. Esta calle central no es especialmente larga, por lo que no tardaremos muchos minutos en recorrer el centro de la ciudad. Es la llamada Golden Mile de la ciudad, que va desde el Ayuntamiento hasta el edificio de la Universidad de Queens.

Hay algunas zonas más consideradas como mixtas o neutrales, principalmente aquellas ocupadas por jóvenes o estudiantes, especialmente en las zonas del sur de la ciudad –una de las zonas más caras de la ciudad para residir, pero también bastante viva y agradable-.

La división entre comunidades se da, principalmente, en los barrios del este y el oeste de Belfast.

Las zonas del oeste de la ciudad están ocupadas, principalmente, por los residentes de la comunidad republicana –partidarios de la unión con la República de Irlanda-, con la excepción de la zona de Shankill Road, con su comunidad unionista –partidarios de mantenerse dentro de el Reino Unido-. Por su parte, el este es casi totalmente una zona unionista.

Belfast oeste y la ruta de los murales

Una de las principales actividades de los turistas en Belfast es recorrer hacer la ruta de los murales. La situación dista hoy mucho de ser la misma que la de hace un par de décadas, por lo que podemos movernos a pie por la ciudad sin temor a que surja algún problema, aunque hay una manera mucho más tradicional de hacerla que es uniéndose a alguno de los tradicionales taxis negros que hacen el tour de los murales por el oeste de Belfast y donde el conductor se para en los puntos más importantes de la zona y va contando las historias de los diferentes puntos durante un recorrido de una duración aproximada de una hora por el oeste de Belfast.

El oeste de Belfast es, posiblemente, el mejor lugar para ver los murales, ya que nos encontramos con algunas de las zonas unionistas y republicanas más famosas separadas por muy poca distancia entre ellas. Podemos empezar indistintamente por una zona u otra, pero las dos principales son Shankill Road y Falls Road.

Shankill Road es la calle principal de una zona unionistas en el oeste de Belfast y es especialmente famosa por sus murales con símbolos, banderas y personajes relacionados con el Reino Unido y las bandas armadas unionistas. Es especialmente famoso un mural en el que un encapuchado apunta a los paseantes con un arma, ya que un efecto óptico hace que, independientemente desde la posición donde se observe el mural, siempre parece que el arma apunta directamente a quien lo contempla.

Desde allí, podemos dirigirnos al impresionante muro que separa los barrios de ambas comunidades de considerable altura y puertas que se cerraban durante la noche para impedir que personas de un lado pudieran entrar al otro y provocar disturbios.

Atravesando el muro, llegamos a Falls Road, en la zona de la comunidad unionista, donde nos encontramos con murales republicanos. Quizá uno de los más famosos es el dedicado a Bobby Sands, parlamentario y preso del IRA que murió en una huelga de hambre. Se pueden visitar también algunos memoriales como el Garden of Remembrance o el Cementerio de Milltown.

Pese a que los días más violentos del conflicto han quedado ya superados, no está de más recordar que la división entre comunidades sigue latente, por lo que no es muy recomendable profundizar en la situación política o social con personas desconocidas. Si vamos en un tour guiado o en un taxi, los conductores o guías nos responderán todas las preguntas que tengamos como turistas, pero quizá en algunos lugares no sea muy buena idea hacer algunas preguntas especialmente sensibles.

Si queremos información adicional sobre el conflicto, podemos acercarnos también al Museo del Ulster, en el sur de la ciudad, donde encontraremos fantástica información sobre la historia de Irlanda del Norte y, también, una sección dedicada al conflicto.

La Belfast del Titanic

Pero, como comentábamos anteriormente, Belfast pretende pasar de ser la ciudad de los “Troubles” a una ciudad moderna, segura y con museos y lugares relevantes que ver. Entre ellos, hay una baza que Belfast ha trabajado para aprovechar y que espera que se convierta en la gran atracción de la ciudad en el futuro: En los astilleros Harland & Wolff de Belfast se construyó el famoso y mundialmente conocido Titanic.

Alrededor de los astilleros se ha creado toda una zona dedicada al trasatlántico hundido en el Atlántico en 1912, que tiene como principal exponente el nuevo y espectacular edificio del Titanic Belfast, el centro interactivo dedicado íntegramente a todo lo relacionado con este barco, su construcción y su accidente, junto con referencias a la tradición de Belfast como ciudad puntera e la industria de la construcción naval a principios del siglo XX.

Otros atractivos de Belfast

La visita a Belfast se puede completar con su cara más volcada a la naturaleza. En el norte de la ciudad nos encontramos con el Castillo de Belfast, ubicado en el entorno natural de Cave Hill, que ofrece muy buenas vistas de la ciudad; y el Zoo, con una importante muestra de especies animales y buenas vistas de la bahía de la ciudad.

También es una buena idea acercarse al edificio del Parlamento de Stormont, sede del principal órgano legislativo de Irlanda del Norte y, si nos queda tiempo y queremos relajarnos, tomarnos una pinta de cerveza en alguno de los pubs más tradicionales de Belfast, como el Kelly’s Cellars, con música tradicional en los fines de semana.

Belfast no es un lugar excesivamente grande, por lo que muchos viajeros optan por visitarla en una excursión de un día desde la relativamente cercana Dublín, con la que está bien comunicada. No obstante, cada vez son más personas las que aprovechan para quedarse algunos días en la zona y no sólo descubrir Belfast con más calma, sino también visitar otros lugares de interés en sus proximidades, como la impresionante Calzada de los Gigantes, a unos 100 kilómetros al noroeste de la capital.

http://www.guiadebelfast.com/belfast/

Turismo político en Belfast

Publicado el abril 12, 2007 de innisfree1916

Mural de Bobby Sands en Falls Road (Belfast Oeste)Hace meses hablamos aquí de la oferta turística en torno a la historia y a la política en Dublín. También en el Norte de Irlanda está creciendo la oferta turística sobre la historia más reciente. Los acuerdos de paz han puesto de moda los viajes a los escenarios del conflicto que antes sólo conocíamos por los telediarios. Pero detrás de esa nueva oferta turística hay una realidad humana y social mucho más interesante que los murales o los monumentos que podamos visitar. Se trata de ‘Coiste na n-Iarchimí’ (pronunciado como ‘coischa na niargimi’), que significa ‘comité de ex prisioneros’. Un lector habitual de Innisfree, que trabaja precisamente como guía en castellano y euskara en el tour de Belfast que organiza el Coiste, nos ha facilitado la información.

Coiste surgió, tras la liberación en 1998 de los prisioneros políticos en cumplimiento del Acuerdo de Viernes Santo, como una plataforma de coordinación de los más de treinta colectivos de ex presos políticos republicanos que estaban creándose en las distintas ciudades y pueblos para defender sus derechos y procurarse ayuda mutua ante los nuevos retos personales y colectivos que debían abordar en su nueva vida.

Diez años después, Coiste na n-Iarchimí sigue desarrollando un gran trabajo tanto en la defensa de los derechos de los ex presos y sus familias, exigiendo el desarrollo del Acuerdo de Viernes Santo, como promoviendo estrategias de construcción nacional a través de la reconciliación mediante la organización de actividades conjuntas con los ex presos lealistas (sus antiguos enemigos). Coiste viene proponiendo planes de desarrollo económico para las zonas más castigadas por el conflicto, impulsando diferentes proyectos comunitarios, defendiendo la creación de un museo del conflicto y un centro internacional de resolución de conflictos en la prisión de Long Kesh, entre otras muchas iniciativas.

Dentro de estos proyectos está el de los Tours políticos que se ofrecen tanto para grupos pequeños en paseos de 3 horas por los escenarios del conflicto como para grupos mayores, normalmente de 20 a 25 personas, en general estudiantes universitarios, con los que se hace un recorrido más profundo, de varios días, incluso dando oportunidad de conocer la visión de ambos lados del conflicto. En Belfast se ofrecen en español y euskara, entre otros idiomas, mientras que en Derry y South Armagh son sólo en inglés. Se ofrece también la posibilidad de organizar no sólo el tour de Belfast, sino toda la estancia en Irlanda (transporte, alojamiento, programa, itinerarios…) al gusto del visitante. Más información sobre los tours en su web: http://www.coiste.ie/.

Dicen los especialistas que el papel de los presos ha sido crucial en el éxito del proceso de paz. Hoy los ex presos republicanos continúan defendiendo la paz, luchando por la justicia y construyendo una nueva Irlanda en todos los ámbitos (educativos, institucionales, comunitarios, deportivos, artísticos…). El mejor ejemplo de ello es el trabajo de Coiste na n-Iarchimí defendiendo los derechos de las comunidades nacionalistas en general y desarrollando estrategias de reconciliación nacional con las comunidades lealistas.

Si vais a visitar Irlanda, no os perdáis esta oportunidad de conocer de primera mano la historia más reciente del Norte con sus propios protagonistas (y con guía en castellano, que no está nada mal). Según Coiste: “Ofrecemos en definitiva un turismo diferente, alternativo, cercano y respetuoso con la cultura, lengua, tradiciones e historia de Irlanda, huyendo del turismo masivo y que facilita el trato humano y el conocimiento del pasado, la realidad y el futuro que viven, padecen, luchan y sueñan l@s irlandes@s”.

http://innisfree1916.wordpress.com/2007/04/12/turismo-politico-en-belfast/

Un museo recuerda al Titanic en Belfast

La ciudad espanta los fantasmas del pasado y celebra que el barco se construyera en sus muelles.

Dos bengalas lanzadas al cielo el pasado sábado en la ciudad de Belfast (Irlanda del Norte) marcaron la apertura del resplandeciente «Centro Titanic» (http://www.titanicbelfast.com), construido al lado de la rampa en la que, el 31 de mayo de 1911, el titánico trasatlántico fue botado por los astilleros “Harland y Wolff”.

La exposición, de 14.000 m2 y que costó 154 millones de dólares, es uno de los numerosos proyectos que Irlanda del Norte sueña con concretar para impulsar el turismo en una tierra que estuvo marcada en las últimas décadas por la violencia social y los conflictos sectarios.

Hasta ahora, la ciudad nunca supo mostrarse orgullosa de haber “dado a luz” al buque: durante casi un siglo, la sola mención del Titanic provocaba rechazo entre los habitantes, avergonzados, en cierta manera, por la asociación de su ciudad a una tragedia que causó más de 1.500 muertes la madrugada del 15 de abril de 1912.

Unas 100.000 personas -procedentes de 20 países- participaron de la inauguración del museo. Su forma de estrella es alusiva al nombre de la compañía comitente del barco, la White Star Line, aunque también se vincula a la imagen de cuatro proas (en tamaño real) surcando el océano. El centro de exposiciones está cubierto con 3.000 paneles de aluminio y sus seis plantas contienen nueve galerías que cuentan la historia del barco a vapor y del Belfast de principios del siglo XX.

Las grandes galerías de espacio interactivo, una sala donde se realiza virtualmente una exploración submarina del naufragio, recreaciones de las cabinas y camarotes, un lujoso comedor y un salón de conferencias completan la exposición. Pero no tiene objetos de la época del Titanic. Todo es nuevo, recreado como los originales, desde el mobiliario hasta las vajillas, y los efectos especiales y experiencias en tercera dimensión llevan al visitante a la leyenda.

Es conmovedora la experiencia de usar las modernas pantallas táctiles de la Galería 7, que narran las consecuencias de la tragedia y permiten leer la lista de pasajeros. Antes de llegar a esa sección, otras seis galerías “pasean” al visitante por la Belfast de principios de siglo XX, agitada por su división religiosa y política.

La Galería 4 recrea con todo tipo de detalles la vida a bordo del barco, con réplicas de los camerinos de primera, segunda o tercera clase y de la misma escalera donde Leonardo di Caprio esperó a Kate Winslet en la película de James Cameron. Mientras, la siguiente galería está dedicada al viaje inaugural y a la ruta seguida por el Titanic hasta que chocó con el iceberg. La galería 6 es, quizá, la más dramática de todas. Con efectos visuales y sonoros de última generación reviven las últimas horas del buque.

Para conocer más detalles sobre la construcción y botadura del Titanic desde una perspectiva diferente, se aconsejará a los visitantes subirse a bordo de una de las barcazas de “The Lagan Boat Company”, que zarpan del cercano Muelle de Donegall. Sus guías inician este paseo con una frase que ha pasado a la historia y que ayudó a los ciudadanos de Belfast, habituados al humor negro sobre el barco: “¡Estaba bien cuando salió de aquí!”.

Bajo la cubierta de la “Barcaza de Belfast”, ocupada por una confortable cafetería, el visitante podrá remontarse el pasado industrial y marítimo de la capital de Irlanda del Norte a través de una exposición bautizada como “La mayor historia jamás contada”. Con fotografías, mapas, películas, documentos sonoros y diversos artefactos, se proponen mostrar el legado de miles de personas que contribuyeron a crear uno de los centros industriales más avanzados de principios del siglo XX.

En el muelle también se puede visitar el restaurado transbordador del Titanic, el SS Nomadic, que transportaba a los pasajeros desde el puerto francés de Cherbourg al Titanic y a su barco hermano, el Olympic. Lo regresaron a Belfast en el 2006, recuperado de un desguace después de haber terminado sus días como restaurante flotante sobre el Sena de París.

Otros negocios de la ciudad están sacando partido del gran día vendiendo cerveza Titanic y whisky Titanic en los bares y papas fritas Titanic en las tiendas. Incluso los locales de pescado frito (una comida muy popular en el Reino Unido) y “chips”, así como las cafeterías del este de Belfast fueron renombrados después de que la estación de tren que hay cerca del edificio Titanic también adquiriera el nombre del navío esta semana.

Los encargados de promocionar el turismo en Irlanda del Norte esperan que el Museo Titanic Belfast lidere la campaña. Su objetivo es que la exposición del “barco de los sueños” reciba 125.000 visitantes por año desde todas partes del mundo.

El Titanic vuelve a “recorrer” el mundo

En Londres, la sociedad “Henry Aldridge & Son” -que posee cientos de objetos del navío- remató un menú de la última cena de primera clase del Titanic,. Un coleccionista pagó 123 mil dólares por él.

En Canadá y Reino Unido se emitieron series de estampillas, que en el caso de las inglesas se pusieron a la venta el 10 de abril, aniversario de la partida del buque del puerto de Southampton.

La cuenta de Twitter del Museo Marítimo del Atlántico (@ns_mma) está difundiendo las transmisiones inalámbricas originales del barco y en tiempo real.

El sitio de la fundación Ancestry (hhttp://www.ancestry.co.uk) publicó unos 200 mil documentos inéditos sobre el transatlántico, que incluyen información sobre los pasajeros y tripulantes.

The History Press creó una cuenta en Twitter (@TheHistoryPress) a través de la que transmite en tiempo real cómo transcurrió todo a bordo la trágica noche del 14 y 15 de abril de 1912.

http://turismo.perfil.com/2613-un-museo-recuerda-al-titanic-en-la-ciudad-donde-fue-creado/

Qué ver en… Belfast (Irlanda del Norte). 10 visitas imprescindibles

25 febrero, 2011

1. Ayuntamiento. De estilo eduardiano, el City Hall es quizá el edificio más conocido y representativo de la ciudad. Fue construido en 1906 para celebrar el nombramiento de Belfast como Ciudad por parte de la Reina Victoria en 1888. Destacan sus torres, su cúpula de 53m y su entorno ajardinado. Consultar horarios de visitas guiadas gratuitas. Anexa al edificio, los pequeños podrán disfrutar de la enorme Belfast Wheel.

2. Queen’s University Belfast. La vieja “Queen’s”, construida en 1848, abrió sus puertas en 1849 y desde entonces ha visto pasar a miles de estudiantes por sus aulas (como Liam Neeson, por ejemplo). Destaca su edificio central “Lanyon Building”, diseñado por Sir Charles Lanyon en estilo victoriano.

3. Castillo de Belfast. Custodiando la ciudad desde Cave Hill, este coqueto castillo de finales del s.XIX también fue diseñado por Lanyon y hoy es un centro privado donde se celebran banquetes, bodas, reuniones, grandes eventos, etc. Merecen la pena las vistas y el entorno. http://www.belfastcity.gov.uk/belfastcastle/index.asp.

4. Murales del Barrio Católico y del Barrio Protestante. Aunque el Conflicto de Irlanda del Norte (the Troubles) se dio por finiquitado con el proceso de paz iniciado en 1998 con el Acuerdo de Viernes Santo, lo cierto es que hasta hace bien poco aún se han vivido los últimos coletazos de la violencia (2 muertos en marzo de 2009) y las diferencias entre católicos republicanos y protestantes unionistas siguen siendo palpables. No es un tema que se pueda tratar a la ligera. Son visitas que deben hacerse con el máximo respeto y cierta prudencia. En el Barrio Católico (estructurado entorno a Falls Road) podemos encontrar la sede del Sinn Féin y decenas de murales y otros homenajes en favor del IRA, de Irlanda, de las víctimas de la huelga de hambre, Ikurriñas, Esteladas, etc. (recomendable, por otra parte, la Catedral San Pedro). En el Barrio Protestante (cuya calle central es Shankill Road) los murales apoyan la unión del Ulster, hay banderas del Reino Unido, proclamas a favor de la Corona, de los grupos paramilitares UDA y UVF, etc. El llamado “Taxi negro” (varias empresas ofrecen el servicio) hace la visita por los lugares más emblemáticos y es una opción muy popular para ver los murales y conocer la historia del Belfast de la mano del taxista-guía. Hay que asegurarse, no obstante, de que nuestro taxi nos dará una visión completa del asunto. En la Oficina de Turismo, por ejemplo, la persona que nos atendió nunca nombró la posibilidad de ver los Murales del Barrio Protestante. Es más, hay gente que desconoce su existencia y piensa que todos los murales de Belfast están en el Barrio Católico.

5. Astilleros Harland and Wolff. Quizá este nombre no os diga nada de entrada, pero fue aquí donde se construyó el archifamoso RMS Titanic, el barco más lujoso y grande de su época (cuyo triste final conocemos de sobras). En 2012 se conmemoran los 100 años de su hundimiento, pero durante 2011 muchas exposiciones ya recordarán los 100 años desde su construcción. En la zona del puerto, por cierto, es típica la fotografía al Big Fish (un pez de cerámica de más de 10 metros de largo) y, al parecer, se está construyendo el Titanic Quarter.

6. Excursión a la Calzada del Gigante. Belfast tiene sus atractivos, pero si tenemos poco tiempo esta excursión es todo un clásico. El inconfudible paisaje de la Giant’s Causeway, al norte del país, es Patrimonio de la Humanidad y muchas agencias ofrecen sus excursiones en bus, que suelen salir desde el Belfast Welcome Centre y que se complementan con la visita al puente colgante de Carrick-a-Rede (en temporada), el Castillo Dunluce (encaramado en las rocas), alguna vieja destilería de whisky y la ciudad de Derry (o Londonderry, según quién lo diga).

7. Museo del Ulster. El Ulster Museum es el museo más grande de Irlanda del Norte. Situado junto a los coquetos Jardines Botánicos, abrió sus puertas en 1833 y hoy exhibe diversas colecciones que van desde la arqueología hasta la botánica, pasando por la pintura, historia, etc. Entrada gratuita. Consulta horarios.7. Catedral de Santa Ana. Más conocida como la Catedral de Belfast, esta pequeña catedral anglicana cuenta con algo más de un siglo de historia. Destacan los mosaicos de su interior. Web oficial.

8. Albert Memorial Clock. Este sencillo torreón, mezcla de estilos góticos, fue eregido en 1869 en memoria del Príncipe Consorte del Reino Unido. Destacan su reloj, la estatua del príncipe y el campanario. Sus casi 40 metros de alto lo hacen visible desde numerosos puntos de la ciudad.

9. Ulster Folk and Transport Museum. Probablemente el museo más atractivo de la ciudad. Contiene una importante muestra relacionada con las costumbres y tradiciones de la región en los últimos siglos, destacando su prominente colección de transportes tradicionales (desde carretas hasta locomotoras). Horarios y precios.

10. Grand Opera House. El llamativo edificio de la Ópera de Belfast, de estilo oriental, fue construido en 1895 y ha sobrevivido a guerras y bombas hasta hoy. Tiene capacidad para más de 1000 personas. http://www.goh.co.uk/default.asp. En las inmediaciones podemos visitar el Crown Liquor Saloon, el pub más famoso y añejo de la ciudad. Y el más bonito del mundo según su propia publicidad.

http://www.losapuntesdelviajero.com/2011/02/que-ver-en-belfast-irlanda-del-norte-10.html

Belfast olvida el pasado y abraza el turismo

Texto:

Rafael de Rojas

No es que quieran olvidarlo, es que quieren no acordarse. Hay un aliento muy particular en los lugares pisoteados por una guerra. Hay que pasar junto a los restos todos los días: la comisaría como un fortín, el parche en el muro donde explotó la bomba, esas verjas, esas puertas de control. Hay que hacer como que no están, y hay que hacerlo sin sentirse culpables. Belfast fue miedo y caos desde los años sesenta hasta hace nada y ahora quiere ser otra cosa a toda velocidad. A la diversión despreocupada y a la cultura menos pegada al terreno se las abraza aquí con la fe de los conversos.

Publicado el 09.07.2012

En mi viaje a Belfast encontré huellas de todo lo que ha venido pasando y encontré una población aún segregada (la Union Jack por todas partes en los ajardinados barrios protestantes y las pintadas de héroes y mártires en los muros rojos bloody mary de las casas católicas). Pero me topé también con las puertas abiertas de las verjas, no vi ni una metralleta y no me pareció que los policías estuvieran allí para meterse en política. Policías que empiezan a hablar en gaélico: de acuerdo con uno de los nuevos reglamentos, el 70 por ciento de los nuevos agentes salen del Oeste de la ciudad, la parte proirlandesa.

Así que, una vez que Belfast llegó a la conclusión de que por difícil que resultara la paz, la guerra era mucho más complicada, la capital de Irlanda del Norte dirigió la mirada hacia las cosas que todos tenían en común y la ciudad ensimismada decidió mirar por fin hacia el exterior. Y encontró dos puntos de conexión: pasado y turismo. De la reunión de ambos (el glorioso historial naviero y las posibilidades turísticas de su patrimonio y su complicada historia) y de la oportunidad onomástica nace el museo Titanic Belfast, que se ha inaugurado en marzo coincidiendo con los cien años del hundimiento del buque que saliera de los astilleros de Harland and Wolff, los más grandes del mundo a principios del siglo XX. En sus muelles llegaron a comer el lunch simultáneamente 35.000 trabajadores.

El edificio está hecho con cuatro proas de acero plateado de la misma altura que la del Titanic. El recorrido empieza con la Belfast que multiplicó por diez su población en un puñado de años de finales del XIX y buena parte de su espacio se dedica al proyecto y ejecución del barco (lógico en una ciudad tan fan de la construcción naval que salvó del desguace las dos grúas de sus astilleros, Sansón y Goliat, y las declaró Monumentos históricos y Objetos arqueológicos en 1995). El museo del Titanic alcanza su clímax con el angustioso relato que reconstruye el momento del hundimiento y se desinfla, quizá, con las historias personales, que son poquitas y no llegan a emocionar del todo. Como la del seminarista al que su superior le telegrafía: “bájese inmediatamente de ese barco”. Y se baja. Pues bueno.

La otra gran novedad en la ciudad es el espacio de arte contemporáneo MAC. Nada más entrar, nos toparemos posiblemente con un ruido estridente que sale de la primera sala. Es allí donde el proyecto 'Still not out of the Woods' (hasta el 19 de agosto) recuerda que somos monos que aún no han bajado del todo de los árboles con una instalación a mitad de camino entre unas alambradas bélicas y una guitarra eléctrica. Si tocas las cuerdas, sacas acordes que son sirenas, tiros, electrocuciones o gritos. La sala te resultará claustrofóbica o te aburrirá enseguida, dependiendo de si eres una persona sensible o un jugador de videojuegos y, definitivamente, te dará la cena si eliges una de las mesas vecinas del restaurante del Mac. Se trata de uno de los más recomendables de la ciudad por el entrañable público chic pedantuelo que reúne, por la cocina, que se curra los detalles y el punto, y hasta por los precios, que rondan los diez euros por platos como unos calamares a la romana que dan el pego de frescos. Eso en Belfast es barato.

En el MAC ofrecen cosas como grabaciones de los sonidos y conversaciones de la ciudad, que se pueden escuchar incluso en las mesas de la cafetería (con unos auriculares colocados allí). O la instalación 'Mesa y cuatro sillas' de Robert Therrien, que contiene lo que su nombre sugiere, pero a un tamaño gigante. Uno piensa: “esto es como, qué sé yo, los donuts gigantes de las carreteras estadounidenses”. Pero luego lee el cartelito, que explica que esos muebles apelan a los recuerdos infantiles y resulta que sí, que un poco sí que te acuerdas de cuando eras un niño y todo te parecía gigante. Luego, en otros pisos, tienen artistas residentes que te enseñan su estudio o un teatro muy cuco, con tanto espacio para los músicos del foso como para los espectadores. Interpretan músicas de aire absolutamente clásico con temas actuales, como el Ira o los concursos de la tele. Tiene el mérito de haber conseguido que desde entonces camine algunas noches en círculo por mi habitación preguntándome: “exactamente, ¿para qué?”.

La ciudad, que ha abierto seis hoteles en los últimos cinco años, entre ellos el lujoso The Merchant, venía ofreciendo otros atractivos, como el Museo del Ulster, un cajón de sastre regional en el que lo mismo se ofrece una extensísima colección de fauna disecada o pedazos de meteorito, que una muestra de pintura de vanguardia o los documentos de un curioso y trágico episodio de la armada española y su naufragio frente a las costas irlandesas. Ahora proponen una exposición sobre dinosaurios y una selección de diez bocetos de Leonardo da Vinci breve y bien explicada. El Museo, reabierto en 2009 tras una renovación de tres años, cuenta también con un jardín botánico del que lo más interesante (y hospitalario) es el invernadero tropical.

El resto de Belfast es más para callejearlo que para contarlo, con un centro manejable, comercial y semipeatonal. Sólo algunas pistas para perder un ratito con fundamento: la cúpula del centro comercial Victoria Queens, desde la que se ve muy bien la montaña Cavehill, en cuya forma de gigante dormido se inspiró Jonathan Swift para 'Los viajes de Gulliver'; el estudio de grabación Oh, yeah, lugar de reunión de los músicos locales, lleno de reliquias punks o poperas; la Queen’s University y sus alrededores residenciales, donde aún existe la casa de los padres de Errol Flynn; o el ayuntamiento, de estilo eduardiano y en el que se puede hacer un tour guiado de una hora. Los walking tours por la ciudad también están disponibles: desde los clásicos paseos turísticos a los especializados en el Titanic o en el vecino de Belfast C.S. Lewis.

Pero si se quiere conocer el alma dolorida de esta ciudad de paz repentina, hay que reservarse todo el rato posible para los pubs y sus extravagantes parroquianos. A poco que parezcas dispuesto a escuchar, y aunque la política sea un tema de mal gusto según el estándar británico, vas a oír historias tremendas antes de que la espuma de la pinta consiga bajar del todo. Historias de anteayer.

http://www.traveler.es/viajes/viajes-urbanos/articulos/belfast-ahora-es-turistica/2105

Belfast (del irlandés Béal Feirste que significa "El vado arenoso en la desembocadura del río") es una ciudad que está ubicada en el Reino Unido. Es la capital y ciudad más grande de Irlanda del Norte. En el censo de 2001 la población dentro de los límites de la ciudad (el área urbana de Belfast) era de 276 459 habitantes, mientras que 579 554 personas residían en la amplia Zona Metropolitana de Belfast. Esto la convertía en la decimoquinta ciudad más grande del Reino Unido, y la undécima mayor conurbación de ese país.

Belfast está situada en la costa este de Irlanda del Norte. La ciudad está flanqueda al noroeste por una serie de colinas, incluyendo la colina de Cavehill, que se cree que inspiró la novela de Jonathan Swift, Los viajes de Gulliver. Él imaginaba que ésta tenía la forma de un gigante dormido protegiendo a la ciudad. Belfast también está localizada al oeste del Belfast Lough (lago Belfast/ría de Belfast) y en la desembocadura de río Lagan lo que la convierte en una localización ideal para la industria de construcción naval que alguna vez la hiciera tan famosa. Cuando el Titanic fue construido en Belfast en 1912, Harland and Wolff tenía el mayor astillero del mundo. Siendo originalmente un pueblo en el Condado de Antrim, el municipio de Belfast fue creado cuando Belfast alcanzó el estatus de ciudad gracias a la reina Victoria en 1888.

Belfast sufrió lo peor del Conflicto de Irlanda del Norte. No obstante, desde el Acuerdo de Viernes Santo en 1998, ha habido una mayor modernización en la ciudad. Existen dos aeropuertos en la ciudad: el Aeropuerto George Best de la Ciudad de Belfast, adyacente al Belfast Lough y el Aeropuerto Internacional de Belfast que se encuentra cerca del lago Neagh. La Universidad Queen's es la más importante de la ciudad. La Universidad del Ulster también tiene un campus en la ciudad, donde se concentra los estudios de las bellas artes y diseño.

Historia

El lugar en el que se encuentra la actual Belfast ha estado siempre ocupado desde la Edad de Bronce. El lugar arqueológico conocido como Giant´s Ring (Anillo del Gigante), localizado muy cerca de la ciudad tiene 5000 años de antigüedad y aún se pueden observar restos de fortificaciones que datan de la Edad de Hierro en las colinas que rodean la ciudad.

Se convirtió en un asentamiento importante en el siglo XVII cuando un gran número de colonos ingleses y escoceses se establecieron allí en proceso de colonización del Ulster, con el objetivo de erradicar a la población católica de Ulster. En 1641, los católicos se rebelaron, pero fueron duramente reprimidos. Belfast floreció como un importante centro comercial e industrial durante los siglos XVIII y XIX y se convirtió en la ciudad más industrializada de Irlanda superando incluso a Dublín gracias a sus astilleros, su industria textil y tabaquera entre otras. Los astilleros de Harland and Wolff se convirtieron en los más importantes del mundo, empleando hasta a 35.000 trabajadores.1 En estos astilleros se construyó el trágicamente famoso RMS Titanic.

Belfast se constituyó en la capital de Irlanda del Norte desde la creación de está región administrativa en 1920 por la Ley de Gobierno de Irlanda de 1920. Desde entonces ha ido creciendo en número de habitantes y ha sido testigo de los enfrentamientos en sus ciudadanos católicos (en su mayoría "nacionalistas", favorables a la independencia del Reino Unido) y protestantes (o "leales", que se oponen a algún proceso que dé lugar a separarse del imperio británico).

Belfast fue bombardeada tres veces durante la Segunda Guerra Mundial por bombarderos de la Luftwaffe. El bombardeo que causó más daños ocurrió en la noche del 15 de abril de 1941, cuando 200 bombarderos, entre Heinkel He 111, Junkers y Dorniers, atacaron la ciudad sin encontrar resistencia importante. Se estima que unas mil personas murieron durante el bombardeo o de heridas ocasionadas durante el mismo. Además, unas 100.000 personas perdieron sus hogares. Aunque los astilleros y las fábricas de aviones fueron afectadas, rápidamente se recuperaron, ya que la demanda de barcos y aviones era elevada. Esto, por supuesto, significó la rápida recuperación de la economía de Belfast.

El 21 de julio de 1972, el IRA Provisional detonó 22 bombas dentro y alrededor de la ciudad, matando a nueve personas, incluyendo a dos policías, e hiriendo a otras 130. Además del Ejército Británico y la policía local, el IRA provisional se enfrentó a dos grupos paramilitares: la Asociación en Defensa del Ulster y la Fuerza Voluntaria del Ulster. Hasta 1994 se llevaron a cabo esporádicos enfrentamientos entre ambas fuerzas en Belfast. Aunque el cese al fuego entre ambos bandos ya no ha desatado la violencia en la ciudad, la ciudad mantiene un importante componente de segregación entre la población católica republicana y la población protestante unionista.

En 1997, los "leales" perdieron el control del Consejo de Belfast por primera vez en su historia. Esta derrota fue confirmada en las elecciones del 2001 y del 2005. Esto ha permitido que miembros de los nacionalistas SDLP y Sinn Féin ocupen el cargo de alcalde por primera vez. El alcalde actual, Jim Rodgers, pertenece al Partido Unionista del Ulster.

Etimología y lema

Belfast es la versión anglicanizada del nombre irlandés del área donde se encuentra, que significa "El vado arenoso en la desembocadura del río". Esto se refiere a la barra que se formó donde el río Farset se une al río Lagan en Donegall Quay y fluye hasta el Belfast Lough. Este fue el centro alrededor del cual se desarrolló la ciudad. El río Farset también recibe su nombre de la palabra para "foso de arena", feirste en irlandés. Sobrepasado por el río Lagan como el río más importante, el Farset ahora languidece en la oscuridad, bajo la Avenida Principal (High Street). El río abierto aún puede ser visto al borde del cementerio de Shankill. Bank Street (Calle del banco) en el centro de la ciudad se refiere no al sector bancario, sino al banco del río y Bridge Street (Calle del puente) fue el sitio donde se encontraba anteriormente un puente sobre el río Farset.

La ciudad de Belfast tiene el lema en latín "Pro tanto quid retribuamus". Esto se puede traducir como "Lo que debemos dar a cambio de mucho" (literalmente "Habiendo recibido tanto, lo que debemos devolver") y fue tomado del Salmo 116 versículo 12 de la Biblia en latín vulgar.

El escudo de armas de la ciudad muestra un escudo central, portando un barco y una campana, flanqueado por un lobo encadenado a la izquierda y un caballito de mar a la derecha. Un hipocampo más pequeño se sitúa en la parte superior. Este blasón data de 1613, cuando el rey Jacobo I le otorgó el estatus de pueblo a Belfast. El sello fue usado por los comerciantes de Belfast durante el siglo XVII en sus firmas y monedas. Una gran vidriera de colores en el Ayuntamiento de la Ciudad muestra el sello, donde una explicación sugiere que el hipocampo y el barco hacen referencia a la significante historia marítima de Belfast. El lobo puede ser un tributo al fundador de la ciudad, Sir Arthur Chichester, y referirse a su propio escudo de armas.

Geografía y clima

Geografía

elfast se sitúa en la costa oriental de Irlanda del Norte a 54°35′49″N 05°55′45″O. Una consecuencia de esta latitud norteña es que propicia días cortos en invierno y largos en verano. Durante el solsticio de invierno, el día más corto del año, la puesta de sol local sucede antes de las 16:00 mientras que el amanecer es alrededor de las 8:45. Esto se compensa con el solsticio de verano en junio, cuando el sol se pone después de las 22:00 y sale antes de las 5:00.

Belfast también se localiza en el extremo este de Belfast Lough y en la desembocadura del río Lagan. En 1994, una presa fue construida a través del río por la Laganside

Corporation para aumentar el nivel del agua para que cubriera las indecorosas zonas de fango que le dieron a Belfast su nombre ("El vado arenoso en la desembocadura del río"). El área del Distrito de Gobierno Local de Belfast es de 109,6 km² (42,3 millas cuadradas).

La ciudad está flanqueada al norte y noroeste por una serie de colinas, incluyendo la Montaña Divis, Montaña Negra (Black Mountain) y Cavehill que se piensa fue la inspiración para la obra de Jonathan Swift, Los viajes de Gulliver. Cuando Swift vivía en Lilliput Cottage cerca del fondo de la calle Limestone en Belfast, él imaginó que la colina Cavehill tenía la forma de un gigante dormido. La forma de la nariz del gigante, conocida localmente como la Nariz de Napoleón, es llamada oficialmente McArt's Fort probablemente en honor a Art O'Neill, un cacique del siglo XVI que controló el área en esa época. Las colinas de Castlereagh se encuentran al sureste de la ciudad.

Clima

Belfast tiene un clima templado. La temperatura diaria promedio es de 18 °C (64 °F) en julio y 6 °C (43 °F) en enero. La temperatura más alta registrada en Belfast fue de 30,8 °C (87,4 °F) el 12 de julio de 1983. La ciudad tiene una precipitación significante (más de 0,25 mm) en 213 días en un año con una precipitación anual promedio de 846 milímetros, mayor a la de Dublín o a la de la costa sureste de Irlanda. Siendo un área urbana y costera, Belfast normalmente recibe nevadas en no más de 10 días al año. El cambio climático también está afectando a Belfast, prueba de ello es que julio y septiembre de 2006 y abril de 2007 rompieron récords como los meses más calurosos que se han registrado en la ciudad.

http://es.wikipedia.org/wiki/Belfast

http://en.wikipedia.org/wiki/Belfast

Pinche para ver las Fuentes seleccionadas

Vídeo:

Web recomendada: http://www.belfastcity.gov.uk/

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Inserción: 2014-08-28 21:51:34

 

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