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Nombre:

Huaca Pucllana

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Tipo: Monumentos

Categoría:

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Ratio 5/5 (1 Voto)

Continente: América

País: Perú

Localización:

Año: 200

Estado: Terminado

Descripción:La Huaca Pucllana fue un Centro Administrativo y Ceremonial de la Cultura Lima, durante los años que van del 200 al 700 después de nuestra era (en el período Intermedio Temprano).

La Huaca Pucllana es un edificio piramidal, construido sobre una llanura (el valle bajo del río Rímac) enteramente en "adobitos" . Son éstos pequeños adobes hechos a mano y que son característicos de la Cultura Lima y de este período (Intermedio Temprano). El edificio no presenta cuartos interiores, siendo por tanto, enteramente macizo. Acompañan a la pirámide una serie de estructuras formadas por paredes rectas que forman recintos y patios, construidos también en adobitos. Esto nos está indicando la importancia de estas estructuras, pues las casas de la población común estaban hechas de "quincha" (cañas con barro) y techo de paja o estera.

Fue en la pirámide donde se realizaron las actividades religiosas, y en los demás sectores las funciones administrativas. La circulación por diferentes niveles y pisos se hizo mediante el uso de rampas o planos inclinados.

La principal actividad económica de Pucllana fue la administración de extensos terrenos en esa zona del valle, una de las más fértiles y que estuvieron dedicadas a la agricultura. Los principales cultivos fueron, de granos: el Maíz, frijol y pallar; frutales: Chirimolla, lúcuma, guyaba y pacae. Además se sabe de la crianza de animales domésticos como cuyes, patos, alpacas, llamas y venados.

Estando ubicados a pocos kilómetros del mar, la población contó también, para su alimentación con peces como el bonito, la sardina, el machete, la raya y la anchoveta, moluscos como el choro, caracoles, lapas y machas; así como crustáceos como el cangrejo y el muy-muy. De importancia fue también la producción textil y alfarera.

Pucllana es hoy un Parque Histórico Cultural, que está bajo el auspicio de la Municipalidad de Miraflores (Lima - Perú), y es investigado desde 1981 por la arqueóloga Isabel Flores y su equipo.

Textos y Fotos: Lizardo Tavera

http://www.arqueologiadelperu.com.ar/pucllan1.htm

http://www.mirafloreslima.com/arqueologia/huaca-pucllana.htm

De cómo (casi) fue demolida la Huaca Pucllana

Era Miraflores, eran los años 50, era el óvalo Agustín Gutiérrez. Predominaba el estilo norteamericano en la arquitectura, las casas con jardín delantero y pequeñas cercas de madera pintadas de blanco. Predominaban las diversiones al estilo de Estados Unidos: el Crem Rica y sus helados, la pista de patinaje en el Parque Salazar, los cines de barrio y de estreno incluyendo el Alcazar, que en su semana de inauguración proyectó una película diferente cada día (aunque claro, si tenias carro te podías ir al autocine de Limatambo). Unas décadas antes había comenzado la expansión de Miraflores hacia los terrenos de las antiguas haciendas Barboncito y Surquillo, las tierras que rodeaban la Huaca Juliana. Los vecinos de la huaca se quejaban del polvo y tierra que invadía sus casas, la municipalidad veía los alrededores como un serio problema de higiene pública.

Es Miraflores, es el año 2009, es el óvalo Gutiérrez. Predomina el estilo de edificios modernos de líneas minimalistas, el Alcazar es ahora un multicine con luces brillantes y una fachada de vidrio, y la Huaca Pucllana es ahora un importante centro turístico. Hay restaurantes y tiendas de moda donde la gente linda va a comer y dejarse ver. Hay gente paseando a sus perros y corriendo sobre la vereda que circunda la huaca. Desde que comenzaron las excavaciones y puesta en valor en 1967, la Huaca Pucllana ha revelado una asombrosa cantidad de información y valiosos hallazgos. Los arqueólogos que trabajan ahí creen que Pucllana aún tiene mucho que revelar. La gente ahora valora la Huaca Pucllana, no solo los arqueólogos. Sin embargo, no todos saben qué tan cerca estuvo esta huaca de ser demolida para dar paso a la expansión urbana.

Los barrios, casas, edificios, calles y bodegas que hoy en día rodean avenidas tales como Angamos, Comandante Espinar, Arequipa y el óvalo Gutiérrez fueron, hasta hace unas pocas décadas, los terrenos de la hacienda Surquillo. La transformación de las antiguas tierras de cultivo en ciudad fue obra de la Compañía Urbanizadora Surquillo S.A., propiedad de Tomás Marsano. En un plano de 1933 (figura 1) vemos que los planes originales de urbanización de la zona incluían un área destinada para una plaza o un parque, pero no la huaca Pucllana. Es más, se puede ver que, salvo el óvalo Gutiérrez, nada interrumpe el damero casi perfecto que la urbanizadora buscó crear. En ese entonces, Pucllana –entonces llamada Huaca Juliana- se salvó de ser destruida. No obstante, el plano también muestra que en 1933 se consideraba que la huaca Pucllana era solo el montículo y no se tomaba en cuenta las extensas áreas de uso residencial, administrativo, religioso y funerario que había alrededor.

Era el año 1952, era alcalde de Miraflores Iván Blume. Las tierras alrededor de Pucllana ya se encontraban urbanizadas y el montículo de adobitos cubierto por siglos de tierra y polvo había sobrevivido. En vez de un damero perfecto, la presencia del montículo de Pucllana dio lugar a un barrio interesante con calles sinuosas y cortadas, con manzanas en formas rectangulares, triangulares y bizarras. Desafortunadamente, un artículo publicado ese año en la Revista Municipal de Miraflores revela que la zona tenía dos grandes problemas: el primero, la gran cantidad de escombros ubicados cerca y alrededor del montículo que implicaban, según la Municipalidad, un gran problema de salud e higiene pública. Para resolver este problema, se construyó un muro de adobes y cemento alrededor del montículo (figura 3) para evitar que se acumulen escombros y basura, y se propuso un plan para sembrar 8000 árboles en los alrededores de la huaca, que también resolverían el problema del polvo y tierra que invadían las viviendas de los vecinos. En otras palabras, aunque es cierto que la presencia de basura sí era un riesgo a la salud publica, también se podría ver tras estas medidas un intento de “domesticar” y “civilizar” la huaca, de imponer orden y adecuarla a la ciudad moderna.

El segundo problema era de tránsito, ya que la presencia del montículo implicaba que algunas calles como General Borgoño habían sido cortadas. Se habla, por ejemplo, del “rodeo que se tenia que dar por las calles García Calderón, Independencia y María Parado de Bellido para trasladarse de la octava a la décima cuadra de Borgoño” (p. 19). Hoy en día podemos decir que más que un problema de tránsito, el verdadero problema era que la huaca traía una dosis de desorden a lo que las autoridades y urbanizadoras querían que fuesen calles perfectas y ordenadas dentro de una ciudad moderna. En un distrito que se ufanaba de su “espíritu renovador y progresista” (ver figura 4), tal vez la huaca era un incómodo recordatorio de un pasado que ellos no comprendían.

Lo que más parecía extrañar a las autoridades municipales, sin embargo, es que estas obras no se pudiesen realizar más rápido si es que, según ellos, la huaca Pucllana no contenía restos arqueológicos. Esta afirmación se puede ver en varios artículos publicados en las revistas editadas por el Concejo distrital:

Estos trabajos (la apertura de la cuadra 9 de la calle General Borgoño, cruzando la zona arqueológica) se han ejecutado bajo la supervigilancia del Consejo Nacional de Conservación y Restauración de Monumentos Históricos y después de haber efectuado cuidadosos y detenidos estudios y cateos de los cuales ha resultado que no existe en la zona descampada para la apertura de esta nueva cuadra en General Borgoño ni en sectores aledaños, ninguna especie arqueológica del más mínimo valor (Revista Municipal de Miraflores, Año I, julio 1952, No. 5: 19).

Sin embargo, y como podemos ver en el siguiente texto, la Municipalidad sí tenía un cierto interés en que se hagan estudios en la huaca. No obstante, también afirmaba que la tarea de limpiar, restaurar y estudiar el mismo cuerpo del monumento pero no las áreas aledañas de la huaca Pucllana era responsabilidad del Patronato de Arqueología.

“(…) es de esperar que el Patronato Nacional de Arqueología (…) ejecute los estudios encaminados a establecer si esta Huaca tiene auténtico valor histórico permitiendo, en caso contrario la utilización de su parte superior para un centro de atracción y parque público, etc, o aún autorizando – si se estima conveniente- su demolición para aprovechar su superficie para construcciones (Revista Municipal de Miraflores, Año I, julio 1952, No. 5: 19).

En 1952 las autoridades de la Municipalidad no veían una pirámide hecha de adobitos dispuestos al estilo “librero”, no veían plazas, murallas, plataformas, recintos y entierros. En 1952 veían un enorme cerro cubierto de polvo y tierra, y un descampado lleno de basura y escombros de cuestionable valor histórico, especialmente dado que un estudio previo supervisado por el Consejo Nacional de Conservación y Restauración de Monumentos Históricos había indicado que “no habían restos arqueológicos”. Considerando que actualmente los trabajos de investigación en la huaca Pucllana continúan tanto en la pirámide principal como en la zona de las plazas y las plataformas (la “zona descampada”) y se siguen realizando importantes hallazgos, vale cuestionarse qué criterios y métodos se usaron en ese entonces para evaluar el valor y potencial arqueológico de la zona. Hoy en día sabemos que la Municipalidad estaba equivocada al afirmar que “no habían restos arqueológicos del más mínimos valor” y es probable que la intervención del Patronato de Arqueología fuera lo que salvó a Pucllana en 1952. No está de más preguntarnos cuántos sitios arqueológicos habrán sido destruidos o serán destruidos porque los arqueólogos “no los vieron” o porque las evaluaciones indicaron que “no existían evidencias arqueológicas”. Igualmente, no podemos descartar el tema de las agendas y motivaciones: ¿Cuántos sitios arqueológicos han sido o serán destruidos porque mucha gente los ve como un estorbo, porque no ven más que cerros o ruinas, o porque se encuentran donde uno quiere construir?

Las obras de apertura de nuevas calles y saneamiento de los alrededores de la Huaca Juliana, que inició el Concejo y que han continuado sus actuales propietarios, se han visto paralizadas por disposición del Patronato de Arqueología, no obstante que está comprobado, por los sondeos verificados la inexistencia de elementos arqueológicos (Revista Municipal de Miraflores, Año IV, diciembre 1955, No. 46: 22).

Para el año 1955, las obras de apertura de las calles Independencia, María Parado y Bellido y General Borgoño habían sido ya paralizadas en dos ocasiones: la primera fue cuando la Compañía Urbanizadora Surquillo S.A. argumentó que los terrenos en los que estaba la huaca eran de su propiedad y no “de la ciudad”; la segunda fue cuando intervino el Departamento de Monumentos Históricos del Ministerio de Educación, el ente responsable de la protección de los monumentos históricos y arqueológicos en aquella época.

Afortunadamente, Pucllana se salvó una vez más y fue en 1967 que comenzaron los trabajos preliminares de investigación a cargo de Isabel Flores. En 1982 comenzó el Proyecto de Investigación, Conservación y Puesta en Valor de la Huaca Juliana (el nombre fue cambiado a Pucllana en 1984) y con los años se construyó una sala de exposición, un museo de sitio, laboratorios, una chacra con plantas tradicionales, un restaurante, entre otros ambientes.

Es Miraflores, es el año 2009. La Huaca Pucllana no solo se salvó, sino que ahora tiene un valor y es parte de la personalidad del barrio. Hoy en día ya parece increíble que la actual entrada a la zona arqueológica iba a ser la cuadra nueve de la calle General Borgoño (ver figura 5). Sin embargo, no se debe olvidar lo cerca que estuvo la huaca Pucllana de ser eliminada, no se debe olvidar que muchísimas huacas y sitios arqueológicos en Lima no tuvieron la misma suerte y fueron destruidos por autoridades y urbanizadoras que los veían como obstáculos a la expansión urbana de la ciudad de Lima.

http://mileto.pucp.edu.pe/arkeos/content/view/233/

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=525254

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=1340927&page=76

La Huaca Juliana o Pucllana, que pertenece a la cultura Lima (100 dC - 650 dC) está ubicada en una zona residencial, en el distrito de Miraflores, en Lima.

Se trata de una gran pirámide de 25 metros de altura formada principalmente por adobitos colocados verticalmente en vez de forma horizontal.

En ella se han encontrado muchos cuerpos descuartizados de mujeres, ya que los habitantes de la cultura Lima creyeron que el mejor sacrificio que podían hacer, era el de una mujer, ya que era quien daba vida.

Todo el trabajo de investigación de la huaca está financiado por la Municipalidad de Miraflores y el Instituto Nacional de Cultura del Perú, entidad adscrita desde 2010 al Ministerio de Cultura de este país.

La arqueóloga Gladys Paz encontró en octubre de 2010 una nueva construcción arqueológica compuesta por una cámara, momias y tumbas enterradas en la zona desde el año 850 d.C., es decir, con una antigüedad de 1160 años, perteneciente a la cultura Wari que fue aquella que sucedió a la cultura Lima.1

De forma semicircular, la tumba contiene un fardo funerario de 130 centímetros de diámetro por 140 centímetros de alto y está en perfecto estado de conservación al igual que los otros tres fardos acompañantes hallados. Igualmente se encontraron vasijas de cerámica, mates, mazorcas de maíz y textiles decorados.

http://es.wikipedia.org/wiki/Huaca_Pucllana

La Huaca Pucllana, también conocida como huaca Juliana, fue un Centro Administrativo y Ceremonial de la Cultura Lima, durante los años que van del 200 al 700, y ejerció una fuerte influencia en los valles aledaños: Chancay, Lurín, Chillón y Rímac. Este complejo arqueológico tiene dos áreas diferenciadas: una pirámide escalonada y trunca y la zona urbana o pública. Se encuentra ubicada en Lima, distrito de Miraflores en medio de las modernas urbanizaciones, alzándose como testimonio de estos antiguos pobladores lima y abarca en la actualidad una extensión de unas 5 hectáreas.

Dos importantes razones impulsaron al grupo sacerdotal que gobernaba en la época. La necesidad de contar con una expresión de su poder religiosa fue la primera. La otra estuvo vinculada directamente al control de los recursos hídricos derivados del sistema de canales de la margen izquierda del Rimac. Pucllana fue, pues, un importante centro ceremonial y administrativo.

La Gran Pirámide es la conclusión de la superposición de numerosas edificaciones que se fueron rellenando a la vez que clausurando, y está compuesta por siete plataformas escalonadas. En cada una de ellas una plaza que ocupa todo el ancho de la pirámide, donde se ubicaban bancas, así como pequeños hoyos para ofrendas (especialmente productos marinos). Fue en esta pirámide donde se realizaron las actividades religiosas. Tiene una extensión de 500 m de largo, 100 de ancho y 22 de alto y está construida enteramente en adobitos característicos de la Cultura Lima y de este período. En la segunda área, y ubicados alrededor de la pirámide, observamos una serie de estructuras (partes de paredes rectas) que forman recintos y patios, construidos también en adobitos. Estos sectores fueron los de las funciones administrativas.

Hacia el siglo VIII la costa central del Perú cayó bajo la influencia del imperio ayacuchano de Wari. A consecuencia de estos hechos varios centros ceremoniales Lima fueron abandonados, entre ellos Pucllana. Sin embargo, se trató únicamente de un abandono ceremonial y administrativo. Para asegurarse que este antiguo lugar sagrado no les causaría molestias ni siquiera de tipo sobrenatural, los waris decidieron enterrar a sus muertos en las partes más altas de la pirámide, con lo cual garantizaban su permanencia en estas tierras. Si bien se han descubierto en años pasados entierros de este período imperial en Pucllana, como el Señor de los Unkus de unos 1.300 años de antigüedad, en agosto del 2008 la arqueóloga Isabel Flores, encargada de la investigación y puesta en valor de la huaca miraflorina, dio a conocer el hallazgo de un nuevo entierro. La tumba guardaba tres fardos funerarios de individuos adultos y los restos de un niño sacrificado. Dos de los fardos presentaban máscaras funerarias, una de las cuales, en excelente estado de conservación, y es lo que llevo al equipo de investigadores a bautizarla como la Dama de la Máscara. La importancia de este hallazgo es muy grande, por lo que es la primera tumba intacta del este período encontrado en la huaca Pucllana, con lo cual permite la reconstrucción fidedigna de los entierros waris, visto la escasa información a causa del saqueo sistemático del que fue objeto el sitio durante la Colonia y que dejó los contextos funerarios seriamente dañados. Ahora, se podrá tener una idea más precisa de los rituales funerarios waris en la costa central, así como de la importancia de los personajes enterrados en la huaca miraflorina.

El Complejo Arqueológico cuenta también con un Museo de Sitio donde se muestran las evidencias halladas durante las investigaciones, como textiles, ceramios, trabajos en piedra y madera, etc. Lo particular de este complejo es la interacción que se mantiene con los visitantes, además del guiado, se dictan cursos y talleres prácticos de arqueología para niños, de textilería, alfarería y joyería artesanal.

http://www.fperu.com/es/Turismo/arqueologico/Lima-Huaca-Pucllana-o-Juliana/

Vídeo:

Web recomendada: http://www.mirafloresperu.com/huacapucllana/

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