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Zigurat de Ur

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Tipo: Monumentos

Categoría:

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Voto:

Ratio 5/5 (4 Votos)

Continente: Asia

País: Irak

Localización:

Año: 2100 a. C.

Estado: Terminado

Descripción:Reconstrucción del zigurat de Ur (Tercer milenio a. c.)

Los zigurats mesopotámicos son unas de las construcciones más famosas de la Historia del Arte... aunque en la práctica no conocemos el estado original de ninguno de sus ejemplares. De las casi tres docenas de ellos que se conservan, en su mayor parte se trata de informes restos de ladrillo que no han sobrevivido al paso del tiempo y de los hombres. Sólo en algunos casos tales restos cobran algún significado, como fruto de modernas restauraciones que pretenden devolver a estos edificios parte de su esplendor originario. Sin embargo, sus características están atestiguadas por numerosos textos. Recordemos, sin ir más lejos, que la propia Biblia se hace eco de su importancia cuando nos describe brevemente una de estas construcciones en el episodio de la Torre de Babel. Así, el Génesis alude a la altura de la torre y al hecho de que estaba realizada con ladrillos cocidos al fuego.

Sabida es la ausencia de la piedra en la arquitectura mesopotámica más antigua, cuestión fácilmente explicable por la propia escasez de este tipo de material en unos valles fluviales donde los predominante es, por el propio proceso de sedimentación de materiales, la arena y el barro. Partiendo de estas materias primas, las primeras culturas mesopotámicas (sumerios y acadios) van a emplear como elemento constructivo básico un humilde material: el ladrillo de adobe (arcilla con arena y agua, mezclado todo ello con un cierto aglutinante, como la paja), que se seca al sol o se cuece al fuego, lo que lo hace más resistente. Prácticamente todos los zigurats mesopotámicos fueron levantados con ladrillos, los que explica su deterioro.

Básicamente un zigurat no es más que una torre escalonada, realizada a base de la superposición de una serie de terrazas troncopiramidales (lo que genera muros en talud), cuya área disminuye conforme ascendemos. De una a otra terraza se accede mediante un sistema de escaleras que, en ocasiones, pueden sustituirse por rampas. Según el historiador griego Herodoto, sobre la terraza superior se disponía otra construcción que remataba el conjunto y que ha sido interpretada como un templo, aunque no se ha conservado en ninguno de los zigurats que conocemos. En realidad, todo la construcción puede considerarse como un recinto de carácter religioso, ya fuera porque se estimaba que en él residían los dioses o porque allí se efectuaban diversas ceremenias religiosas, entre ellas las ofrendas a la divinidad. La arqueología ha confirmado el proceso seguido para construirlo: habitualmente se levantaban sobre restos de edificaciones preexistentes y disponían de un núcleo interior a base de ladrillos secados al sol y revestidos exteriormente con ladrillos cocidos.

Los primeros zigurats se edificaron a comienzos de la etapa sumeria (Periodo Dinástico Arcaico), en la primera mitad del tercer milenio a.C., pero fue a fines de dicho milenio (durante el llamado Periodo Neosumerio) cuando se edificaron las más conocidas de estas torres escalonadas. Entre ellas destaca la que ordenó construir en la ciudad de Ur el rey Ur-Nammu, dedicada a la divinidad local asimilada a la Luna, la diosa Nanna o Sin. Posee planta rectangular de 62 x 43 metros y, todavía hoy, sus ruinas se levantan hasta más de 21 metros de altura. Llama la atención su sistema de escaleras en ángulo recto, con una de ellas en posición central, embocando la parte superior de la primera terraza, y otras dos laterales.

En el contexto de las diversas culturas de Mesopotamia, la invención de zigurat como espacio de carácter religioso, fuese cual fuese su finalidad última, se reveló como de una gran utilidad, ya que se siguieron construyendo en época babilónica y aún en la asiria. A fin de cuentas, se trataba de dar alojamiento a los dioses. Nada menos.

http://masarteaun.blogspot.com/2010/09/reconstruccion-del-zigurat-de-ur-tercer.html

http://www.odysseyadventures.ca/articles/ur of the chaldees/ur_article01zig.html

http://lib.haifa.ac.il/collections/art/ur.html

http://smarthistory.khanacademy.org/ziggurat-of-ur.html

El Zigurat de Ur

Los sumerios tuvieron la creencia de que los dioses vivían en las montañas, por lo que tuvieron la costumbre de construir templos encima de plataformas naturales o artificiales, a la viva imagen y semejanza de las moradas de éstos; por otra parte al estar construidos estos templos sobre plataformas, así serían capaces de divisarlos en su llegada para ocupar sus nuevos hogares, ofrecidos como tributo.

El mas antiguo de este modelo de templo se construyó en Uruk hacia finales del cuarto milenio, pero fue un nuevo rey de Ur, Ur-Nammu, que gobernó hacia finales del 3er milenio el que evolucionó ese nuevo tipo de construcción religiosa hacia un nuevo concepto, el zigurat, basado en una gran plataforma central, coronada por otras mas pequeñas elevándose hacia el infinito cielo..

Ur-Nammu construyó varios de estos zigurats en Uruk, Erido y Nippur, pero su preferido fue el de Ur, que precisamente, ha sido el mejor conservado hasta la época. Cada zigurat estaba dedicado a la deidad mas importante de la ciudad, que en el caso del zigurat de Ur fue para la diosa Luna o [b]Nanna[/b] y dándole el nombre de Etemennigur, con unas dimensiones de 30 metros de alto por 64 de ancho y 46 de largo. Por desgracia Ur-Nammu no pudo ver completada la totalidad de la construcción del zigurat, siendo su hijo Shulgi, quien lo completara.

Este zigurat se encuentra muy cerca de la antigua ciudad de Ur, la cual protegía con su alargada sombra y la divina ayuda de la diosa Nanna.

Los zigurats fueron adoptados por posteriores civilizaciones como la Babilónica y la Asiria, aunque a partir del Imperio Persa, decayó su uso, adoptando estas nuevas civilizaciones otros tipos de construcciones religiosas. Y como suele pasar a lo largo de la historia, los muros de estos viejos monumentos sirvieron como base constructora para los nuevos que habrían de venir.

http://www.historiaantigua.es/articulos/ziguratur/ziguratur.html

http://www.dipity.com/mlbermejo/Solidos-y-superficies-en-Geometria-Descriptiva/

El Zigurat de Ur (cuyo nombre en sumerio era é-temen-ní-gùr-ru) es un zigurat enclavado junto a las ruinas de la antigua ciudad sumeria de Ur, en el actual Irak. Fue levantado como lugar de culto de la diosa Nannar (luna en sumerio), durante el periodo de Obeid, y reconstruido en el siglo XXI a. C. por el rey Ur-Nammu. Fue destruido por los elamitas y posteriormente mandado reconstruir por el rey Nabucodonosor II de Babilonia.

Estaba rodeado por su propia muralla de 8 m. Fue parcialmente restaurada a finales de los años 1970. Tiene planta rectangular de 61 m × 45,7 m y 15 m de altura (aunque seguramente tuvo bastantes más, perdidos por la erosión…). El interior está completamente formado por adobe. Las paredes del exterior estas hechas de ladrillos cocidos y como mortero utiliza el betún asfáltico, estando cada pared orientada hacia un punto cardinal.El acceso a las plantas superiores se realizaba a través de tres escaleras exteriores que aun se conservan.

A pesar de sus 4.000 años de antigüedad y del material empleado en su construcción, se encuentra en muy buen estado de conservación y parcialmente restaurado. La ruina se eleva 21 metros sobre el desierto sobre el que está edificado. Su planta es rectangular y llegó a tener siete grandes terrazas de las que sólo se conserva las tres primeras. En la terraza superior se encontraba el santuario de la diosa. El acceso al mismo se hacía mediante estrechas escalinatas adosadas a los muros.

http://es.wikipedia.org/wiki/Zigurat_de_Ur

Los grandes edificios de Mesopotamia no estuvieron dedicados a sus muertos, como en el caso de la civilización egipcia y sus pirámides, sino a los vivos. Quizá la razón por la cuál los zigurat sumerios no se hayan conservado tan intactos a través del tiempo como las enormes tumbas reales del Egipto Antiguo se deba a esta sustancial diferencia entre ambas filosofías arquitectónicas. Mientras que las pirámides fueron construidas para la inmortalidad, los templos mesopotámicos respondían a las funciones de vida cotidiana de cada ciudad-estado.

Durante mucho tiempo, la ciudad sumeria fue una ciudad-templo, cuya vida se organizaba en función al templo zigurat. El dios era el verdadero señor de la ciudad, y el jefe del clero era solamente su representante, reinando con este título sobre todos los habitantes de la ciudad. Del templo partía la autoridad, y a él llegaban todos los productos de la explotación económica, para luego redistribuirse al centro urbano. Paralelamente existía un príncipe de la ciudad, pero sus poderes eran aún limitados durante las etapas tempranas de la historia mesopotámica. Siglos más tarde, este carácter dualista del poder sería objeto de constantes pujas entre el palacio y el templo (situación que se repetía en el Antiguo Egipto).

Los templos eran el centro neurálgico de cada ciudad, no es de extrañar que su construcción se volviera cada vez más compleja. Si bien existieron ejemplos anteriores, los primeros zigurat de dimensiones monumentales comenzaron a elevarse durante la tercera dinastía de Ur, alrededor del 2100 a.C.

El templo de la ciudad Ur, quizá el más grandioso, fue construído en honor a la diosa Nannar, símbolo lunar. Si bien hoy se conserva sólo una parte del monumento, se sabe que originariamente contaba con una base de 62 metros x 43 metros, alcanzando una altura desconocida, aunque superior a los 15 metros que hoy se mantienen. Se componía de varias terrazas superpuestas, con el templo propiamente dicho en su cúspide.

La mayoría de los historiadores sostienen que el zigurat era concebido como una especie de puente entre el cielo y la tierra, un punto físico por el cual los mesopotámicos creían que se manifestaban las voluntades de los dioses. Su estructura piramidal también podría haber evocado a la montaña primordial, que formaba parte de los mitos de la creación sumeria.

La famosa Torre de Babel descrita en la Biblia, y pintada por Peter Brueghel, no era más que un zigurat babilónico, en este caso dedicado al dios Marduk y de la que se dice que alcanzaba los 91 metros de altura.

Lamentablemente, en la construcción de los zigurat se utilizaban ladrillos de adobe unidos por una masa de mortero y caña, motivo por el cual la erosión redujo en gran parte sus dimensiones, cuando no los hizo desaparecer.

Y cuando la erosión no desgastó sus piedras, y aún se levantan silenciosos en medio del polvo y el desierto, tropas extranjeras invaden sus escaleras y terrazas, observando desconcertantes tamaña manifestación cultural de tiempos inmemoriales, desconociendo -probablemente- el pasado que ni la arena ni la guerra lograría sepultar.

Fuentes:

Meuleau, M.: El Mundo Antiguo, Le Monde et son Histoire, tomo I, Editions Bordas, Paris, 1972.

Liverani, M. El Antiguo Oriente. Historia, sociedad y economía, Barcelona, 1995.

Kuhrt, A., El Oriente Próximo en la Antigüedad, c.3000-330 a.C., Barcelona, 2001.

U.S. Department of Defense

http://sobrehistoria.com/los-zigurat-bastiones-de-la-mesopotamia/

http://www.arteespana.com/arquitecturamesopotamica.htm

http://www.bloganavazquez.com/tag/destruccion-antiguedades-iraquies/

Vídeo:

Web recomendada: http://www.penn.museum/sites/iraq/?page_id=65

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