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Capitolio de La Habana

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Tipo: Edificios Civiles

Categoría:

Foto:

Voto:

Ratio 4.5/5 (2 Votos)

Continente: América

País: Cuba

Ciudad: La Habana

Año: 1929

Localización:
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Estado: Terminado

Descripción:Capitolio de la Habana, historia paso a paso

Textos de: Jorge Luis Curbelo

En el lugar que hoy ocupa el edificio más imponente de La Habana, funcionaron durante el período de la colonia un hermoso Jardín Botánico y la Estación Ferroviaria de Villanueva, pero mucho antes se encontraba una ciénaga vasta e insalubre, que los vecinos de la ciudad convirtieron con los años en gigantesco vertedero, hasta hacer de sus miasmas fétidas un terreno firme. A partir de 1863, después de demolerse las murallas protectoras de La Habana, el espacio quedó conectado al Paseo de Marte y se hizo más distinguida la presencia de la Fuente de La India o de la Noble Habana, realizada por el artista italiano Giuseppe Gaggini e instalada en el lugar en 1837.

La construcción del Teatro Tacón, devenido luego Sociedad Centro Gallego de La Habana y Gran Teatro García Lorca; la aparición en la esquina opuesta de otro bonito teatro – levantado por iniciativa del catalán don Joaquín Payret– ; así como la proximidad de hoteles como el Inglaterra y el Plaza, y de sitios tan concurridos como la Acera del Louvre, el propio paseo del Prado (antes de Isabel II y hoy Martí) y de otras tantas edificaciones alzadas en los terrenos que antes ocupara la muralla, hicieron de esta zona citadina uno de sus enclaves turísticos por excelencia.

Por otra parte, la octogenaria estación ferroviaria de Villanueva resultaba a la sazón mal ubicada e insuficiente; en una ciudad que requería ordenarse a tono con los nuevos tiempos, su importancia y crecimiento demográfico y comercial. Entonces La Habana concentraba más de 350 mil habitantes, brindaba entre las primeras del mundo servicios telefónicos automáticos, en las radas de su bahía amarraban decenas de mercantes a la quincena y por sus calles circulaba más de un millar de automóviles y se habían abierto, además, varias rutas de tranvías.

Bajo esas realidades, el 20 de julio de 1910 el Congreso decidió permutar los terrenos particulares de la vieja estación ferroviaria por los estatales del antiguo Arsenal, para liberar el bien ubicado espacio y destinarlo, en principio, a acoger la futura sede del Palacio Presidencial. Las obras para el proyecto original se iniciaron en 1912, sin llegar a término. Fueron retomadas en 1917 con otro objetivo: construir la sede del legislativo cubano, ahora con diseño de los arquitectos Félix Cobarrocas y Mario Romañach. Debieron, sin embargo, interrumpirse también, a causa de las dificultades económicas derivadas de la Primera Guerra Mundial, que no dejaron de repercutir en Cuba.

Al asumir como presidente en 1925, Gerardo Machado encargó a su ministro de Obras Públicas, Carlos Miguel de Céspedes resolver el dilatado asunto, con la petición expresa de que la obra pudiera convertirse en hito de su plan personal de embellecimiento de la ciudad. A tales efectos, entre otras eminencias de la arquitectura en Cuba de ese tiempo, fueron convocados Evelio Govantes, Félix Cobarrocas, Raúl Otero, Eugenio Raynieri Piedra y José María Bens, entre otros.

Un tribunal de gobierno creado para evaluar los proyectos, hizo pública su aceptación y mediante Decreto presidencial del 18 de enero de 1926, las labores constructivas del Capitolio se dispusieron a subasta, la cual se adjudicó la casa Purdy & Henderson Co., ya entonces con vasto currículo en la propia Habana: el banco Gómez Mena, el Centro Gallego, el Asturiano y la Lonja del Comercio.

Tres años y 50 días de laboreo constructivo

De notable belleza, el Capitolio fue construido en sólo tres años y 50 días, una verdadera hazaña para su complejidad y magnitudes – 13 484 m2 de área edificada con exquisitas terminaciones y decorados y 26 mil 391 de jardines hermosamente diseñados por el urbanista francés Jean Claude Forestier, con paseos, aceras, bancadas y un centenar de farolas de hasta cinco luces, construidas en bronce, hierro y concreto. Sus dimensiones monumentales, las exigencias del diseño, la elegancia proverbial y el bien proporcionado equilibrio de sus escalas, elevan a este emblemático edificio a la condición de joya arquitectónica del hemisferio occidental; y le sitúan desde la década del 30, entre los símbolos de La Habana y sitio de obligada visita.

Pese a su majestuosidad, el Capitolio no ofrece una apariencia apabullante, ni resulta chocante en su entorno. La horizontalidad de su fachada se interrumpe armónicamente por admirables columnas, y lo rígido de sus ángulos terminales se suaviza por los remates en forma circular de los extremos del inmueble, siendo su esbelta y alta cúpula central –61 metros y 75 centímetros de altitud desde el Salón de los Pasos perdidos y 92 metros y 73 centímetros sobre el nivel del mar--, un filón por donde se fuga en vertical perspectiva el extendido cuerpo rectangular capitolino.

En su construcción se concentró una fuerza de ocho mil obreros repartidos en tres turnos diarios; y fueron utilizados 5 millones de ladrillos, 150 mil bolsas de cemento, 32 mil metros cúbicos de arena y otros áridos, 3 mil 500 toneladas de acero estructural, 2 mil toneladas de cabilla, 40 mil metros cúbicos de piedra y 25 mil de piedra de Capellanía, que se trasegaba en bloques de hasta 9 toneladas por vía ferroviaria, después de extraerse de una cantera al sur de La Habana.

Grúas de las más eficientes para la época, sierras con discos de diamantes, herramientas especializadas, máquinas de aire comprimido y una permanente labor de adiestramiento que asumieron maestros canteros nacionales y otros que vinieron del exterior, contribuyeron a que la cantería – la especialidad constructiva en que se sustentaba el proyecto–, no se convirtiera en un problema para los cronogramas pautados por la Purdy & Henderson Co., cuyo más fuerte tropiezo fue el devastador ciclón de 1926.

La rigurosa organización y el exhaustivo manejo logístico que incluía a numeroso personal de apoyo en cocinas y otros servicios; más la estrechacoordinación con los numerosos artistas, consejeros y suministradores nacionales e internacionales, también resultaron decisivos para la evolución exitosa del proyecto.

Al costo de un generoso presupuesto de 16 millones 640 mil 743 pesos y 30 centavos (con valor similar al dólar USA del momento), que resultaba en extremo desmesurado frente a las necesidades de un país que vivía uno de sus peores tiempos, Machado al fin inauguró el Capitolio el 20 de mayo de 1929, dando por satisfecho el mayor de sus grandes sueños presidenciales.

Paseando por los interiores

Hacia la entrada principal del Capitolio conduce una escalera de granito con 16 metros de ancho y 55 pasos, escoltada por dos esculturas en bronce del artista italiano Angelo Zanelli; por la izquierda, la que simboliza el trabajo y por la derecha, la que representa la virtud tutelar del pueblo. Las ventanas están coronadas por metopas de piedra esculpida, con temas que simbolizanaspectos de la vida nacional como el tabaco, la industria azucarera, el comercio, la justicia y la navegación, entre otros, realizadas por artistas cubanos e internacionales como Juan José Sicre, Esteban Betancourt, Alberto Sabas, León Drouker y Remuzzi.

Como primera e inevitable visión tras acceder al inmueble aparece la enorme Estatua de la República, laminada en oro y ubicada sobre sólido pedestal de mármol ónix. Luce sobria e imponente sujetando lanza y escudo; y con su altura de casi 20 metros y un peso de 49 toneladas está considerada la tercera mayor del mundo bajo techo, después del Buda de Oro de Nava, en Japón, y el majestuoso Lincoln de Washington, en Estados Unidos.

En línea recta tras el umbral está la estrella de mármoles en cuyo centro un diamante (hoy una réplica) ubica el kilómetro cero de la Carretera Central, otra de las obras que durante el tiránico gobierno de Machado, fueron construidas en Cuba. Este es el mismo centro del enorme Salón de los Pasos Perdidos, obra cumbre del Capitolio, cuyo destino eran las grandes recepciones de las dos cámaras en que estaba dividido el poder legislativo en Cuba. Más de seis variedades de mármoles finos pueden verse a simple vista mientras se recorre este gran espacio de mil 740 metros cuadrados (120 de largo, 14.50 de ancho).

Destacan las pilastras de piedra verde que escoltan los ventanales con bases y capiteles de bronce dorado sobre un zócalo corrido de mármol Portoro, las 42 puertas que dan acceso a las logias y extremos del edificio, los 25 bancos italianos finamente trabajados, los 32 candelabros o torcheras fundidos y cincelados en Francia, así como las metopas de bronce a relieve, con imágenes de la vida socio-cultural romana.

Los techos de bóveda de cañón están primorosamente decorados, con colores renacentistas y unos trabajos de yesería que son admirables de principio a fin y del que resulta curiosa su simetría con el diseño de los pisos. En cada extremo, puertas idénticas de aspecto neoclásico con columnas adosadas de mármol cipollino, considerado el mejor del mundo, y un frontón de mármol giallo San Ambrosio centrado por el escudo en bronce de Cuba, llevan a algunos de los bonitos salones del Capitolio.

Y mientras se va hacia ellos, de un lado se extienden en forma de galerías abiertas a la luz y al aire las logias laterales del edificio; y del otro, los patios interiores, tan típicos de Cuba, con algunas piezas hermosas como la estatua del Ángel Caído.

Lujos de la Cámara y el Senado

Tomando como punto de partida el referido diamante del centro del vestíbulo, hacia la derecha se encuentra el hoy llamado hemiciclo Camilo Cienfuegos, antes dedicado a las reuniones de la Cámara de Representantes y que en la actualidad funciona como uno de los mejores recintos para eventos y congresos del Capitolio que, además de albergar en su primer y último niveles al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, constituye un activo centro de esta modalidad turística en el país.

Una joya también de este lado del inmueble es el Salón Baire, con techos de filigranas rococó y de atmósfera renacentista; así como el Salón Bolívar, conservado intacto con sus fabulososespejos venecianos y la elegancia refinada de la Francia napoleónica. Por la galería posterior se encuentran los salones Yara y Jimaguayú, originalmente dedicados a las sesiones de los comités de la Minoría y la Mayoría Palamentarias; y hacia el centro, con un cromatismo sobresaliente y nítido estilo del renacimiento italiano y aderezado por decoraciones que aluden a las musas del saber y del pensar, el vestíbulo de la imponente biblioteca Martí, antes reservada a los congresistas.

Siguiendo hacia el ala sur del edifico, se encuentran salones como el Duaba y el Guáimaro y más adelante, el hemiciclo Frank País, dedicado antes a las sesiones del Senado, luciendo metopas, una preciosa puerta empanelada y la bien diseñada tribuna, con una secuencia de pilastras corintias de capiteles a base de finos mármoles entre los ventanales amplios.

Aunque jamás nadie se ha aventurado en la difícil tarea de sugerir el tiempo necesario para recorrer el Capitolio, guías y operadores de este tesoro arquitectónico de Cuba recomiendan un mínimo prudencial de dos horas para pasearlo, conociendo que sus múltiples salones repletos de decorados y filigranas, serán motivo de atención y detenimiento incluso para los visitantes más presurosos. En todo caso, lo que no tiene discusión es la elegancia primorosa del antiguo palacio legislativo de Cuba; mucho más que un recuerdo del pasado, orgullo presente y vivo de La Habana.

“El Capitolio es de innegable belleza, serena y majestuosa, de líneas pura y severamente clásicas, de proporciones admirables donde contrasta la horizontalidad de las fachadas con la elegante esbeltez de la cúpula ”

Emilio Roig de Leuchsering

Sus dimensiones monumentales, las exigencias del diseño, la elegancia proverbial y el bien proporcionado equilibrio de sus escalas, elevan a este emblemático edificio a la condición de joya arquitectónica del hemisferio occidental

El Capitolio está ubicado en Industria, esq. a San José, Habana Vieja, próximo al Parque de la Fraternidad, la Fábrica de Tabacos Partagás, el Gran Teatro de La Habana, el Hotel Inglaterra y el emblemático Paseo del Prado. Abre al público diariamente de 9:00 a.m a 7:00 p.m. Brinda servicios de recorridos libres o con guías y es sede habitual de eventos de diferente carácter.

http://www.revistasexcelencias.com/Motor/a(275922)-Capitolio-Habana-historia-paso-paso.html

http://www.cubatravel.cc/cuba-blog/capitolio/

El Capitolio: Un emporio en La Habana

Por Pedro Quiroga

Pocos son los que saben que en el terreno que hoy ocupa el Capitolio habanero, existió una ciénaga, dragada y convertida –a mediados del siglo pasado- en el primer jardín botánico que tuvo la capital. Tampoco se conoce mucho que la ejecución definitiva de ese emporio estuvo sujeta a demorados plazos debido a su elevado costo, por un lado, y a las indecisiones políticas, por otro. Fue por fin, en marzo de 1926, cuando arrancó de una vez la construcción del Capitolio de La Habana pese a que, años antes, se habían echado sus cimientos.

El majestuoso edificio fue inaugurado el jueves 20 de mayo, en horas de la tarde, con la presencia del presidente de la República y el cuerpo diplomático acreditado en la Isla.

El equipo que participó en la ejecución de los planes definitivos del Capitolio, estuvo integrado por ingenieros y arquitectos cubanos bajo la dirección artística y técnica del también arquitecto, Eugenio Raynieri Piedra.

Fue necesaria una superficie de 388 700 metros cuadrados, para que la casa constructora Púrdy Hénderson –la misma que construyó el Centro gallego, el Palacio de los Asturianos y el Banco de Obispo y Aguiar, todos en La Habana Vieja, levantara, en apenas 3 años y 2 meses, el impresionante inmueble.

Su costo total se acercó a los 17 millones de pesos, equivalentes a la misma cantidad de dólares. 25 000 metros cúbicos de piedra de capellanía fueron utilizados en el Capitolio habanero.

A cualquier transeúnte puede llamarle la atención la cúpula del Capitolio de La Habana, quinta en el mundo de estilo renacentista que, por sus proporciones y siluetas, recuerda a la Basílica de San Pedro, en Roma. La cúpula es el segundo punto más alto de la ciudad, precedido por el Monumento a Martí en la Plaza de la Revolución.

Otro detalle que atrae es el pórtico central, soportado por 17 columnas jónicas de granito. En él se destacan, además, las tres grandes puertas de bronce que dan acceso a la planta principal y los bajorrelieves o metópas del escultor italiano Angelo Zanelli.

Más de 7 décadas de fundado cuenta ya el Capitolio de La Habana. El monumental edificio, que no tiene similares en otras partes del mundo y que está considerado como el tercero en importancia por su construcción monolítica, constituye el único de su tipo en este siglo.

Del Capitolio de La Habana –que no es Nacional-, parte el kilómetro 0 de todas las carreteras del país. Fue diseñado para que en él funcionaran las dos cámaras del cuerpo legislativo de la República, que sesionaron hasta finales de la década del cincuenta.

Para levantar esa monumental obra arquitectónica se emplearon 25 000 metros cúbicos de piedra de capellanía, y la decoración en yeso fue ejecutada por 400 obreros.

Ocupa el tercer lugar en el mundo de las más altas bajo techo, y fue instalada en 1929, en el Salón de los Pasos Perdidos, formado por la gran rotonda bajo la cúpula y las dos salas con techos en bóveda de cañón erguido.

La estatua de la República de Cuba, inspirada en la modelo habanera Lily Válty, surgió de las manos del escultor italiano Angelo Zanelli, quien también la utilizó para esculpir las metópas del pórtico central.

La majestuosa escultura de bronce laminado en oro de 22 kilates, mide alrededor de 17 metros, incluyendo su base de mármol ónix antiguo egipcio. Solamente el Buda de Oro de Nava, en Japón, y el Memorial Lincoln, en Washington, superan la altura de nuestra colosal estatua.

Acorde con los nuevos tiempos y ante la creciente demanda del turismo internacional, el Capitolio de La Habana se transformó definitivamente en un Centro de Convenciones que brinda servicios y facilidades a eventos, ferias y exposiciones.

Colidante –por su posición geográfica- con varios hoteles del centro de la capital, su ala norte puede recibir exposiciones de elevado nivel artístico en pequeño y gran formato, actividades protocolares y recepciones.

Las salas Baire, Bolívar, Baraguá, Yara y Jimaguayú, también están dotadas de modernos equipos de telecomunicaciones y servicio de traducción simultánea. Oportunidades exclusivas en un sitio que no advierte los embates del tiempo.

http://www.nnc.cubaweb.cu/historia/historia26.htm

El Capitolio Nacional de Cuba. Es una de las Obras más relevante de la arquitectura cubana aparece en la clasificación internacional como uno de los seis palacios de mayor relevancia a nivel mundial.EL Capitolio de La Habana es inspirado, como el de Washington y otras ciudades del mundo, en el original romano pero mejor dotado, tiene una gran escalinata de granito de 55 escalones, una fachada neoclásica,e impresionante cúpula de 91,73 metros de altura(quinta en el planeta y segundo punto más alto de la ciudad).

Otros de sus atractivos artísticos lo constituye la estatua que simboliza a la República de Cuba, esculpida por el artista italiano Angelo Zanelli, considerada la tercera escultura bajo techo más grande del orbe.

El Capitolio Nacional hoy es la sede de la Academia de Ciencias de Cuba y varias entidades del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA),en algunas de sus salas se llevan a cabo diferentes exposiciones así como diferentes e importantes eventos .

Está abierto para ser admirado por el público nacional y extranjero previo pago de la entrada.

El costo de la misma es de 3 cuc aprox para los turistas extranjeros y 3 en MN para los visitantes nacionales.

Dirección: Prado entre las calles San José y Dragones.

Pocos son los que saben que en el terreno que hoy ocupa el Capitolio habanero, existió una ciénaga, dragada y convertida –a mediados del siglo pasado- en el primer jardín botánico que tuvo la capital. Tampoco se conoce mucho que la ejecución definitiva de ese emporio estuvo sujeta a demorados plazos debido a su elevado costo, por un lado, y a las indecisiones políticas, por otro. Fue por fin, en marzo de 1926, cuando arrancó de una vez la construcción del Capitolio de La Habana pese a que, años antes, se habían echado sus cimientos.

El majestuoso edificio fue inaugurado el jueves 20 de mayo, en horas de la tarde, con la presencia del presidente de la República y el cuerpo diplomático acreditado en la Isla.

El equipo que participó en la ejecución de los planes definitivos del Capitolio, estuvo integrado por ingenieros y arquitectos cubanos bajo la dirección artística y técnica del también arquitecto, Eugenio Raynieri Piedra.

Fue necesaria una superficie de 388 700 metros cuadrados, para que la casa constructora Púrdy Hénderson –la misma que construyó el Centro gallego, el Palacio de los Asturianos y el Banco de Obispo y Aguiar, todos en La Habana Vieja, levantara, en apenas 3 años y 2 meses, el impresionante inmueble.

Las cifras son también impresionantes, pues para su edificación se desembolsaron cerca de 17 millones de pesos, cifra enorme para la época, unido al trabajo de más de ocho mil obreros especializados.

En materiales los anales recogen la utilización de cinco millones de ladrillos, 38 mil metros cúbicos de arena y 40 mil de piedras, 150 mil bolsas de cemento, tres mil 500 toneladas de acero estructural y dos mil de cabillas, cantidades verdaderamente impresionantes.

Entre los tesoros de la instalación está la estatua que simboliza a la República, esculpida por el italiano Angelo Zanelli y que impone hoy el respeto que le otorga el ser la tercera escultura bajo techo más grande del orbe.

La historia también tiene su espacio en El Capitolio, pues en sus salones sesionó en 1940 la Asamblea Constituyente y se promulgó la Constitución.

Ya después de 1959, con la Revolución en el poder, unió su destinos al conocimiento hasta nuestros días, al servir de sede a la Academia de Ciencias de Cuba y al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

http://www.capitoliohabanaviejacuba.5u.com/

http://robertosuarezpinon.blogspot.com/2008/07/fotos-de-tomadas-en-cuba-y-pakistan.html

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=1385944

Esta foto parece ser de los 1930's. En el centro, el Capitolio Nacional. El Paseo del Prado es la avenida que va diagonalmente desde la Punta en la parte superior izquierda de la foto hasta la Fuente de la India en la parte inferior derecha y mano izquerda de esta, el Parque de la Fraternidad Americana donde hay una ceiba sembrada en tierra de las entonces 21 republicas independientes de America. El edificio mas alto del Prado con techo de gablete es el Hotel Sevilla. En la parte mas alta de la foto, se ve el canal de la bahia con un barco de vela y uno de pasajeros saliendo del puerto, el Castillo del Morro y la Fortaleza de la Cabaña:

El Capitolio Nacional de La Habana es un relevante edificio construido en 1929 en La Habana (Cuba) bajo la dirección del arquitecto Eugenio Raynieri Piedra, destinado a albergar y ser sede de las dos cámaras del Congreso o cuerpo legislativo de la República de Cuba. Inspirado en el clásico capitolio romano, el edificio presenta una fachada acolumnada neoclásica y una cúpula que alcanza los 91,73 m de altura.1

Situado en el centro la capital del país, entre las calles Prado, Dragones, Industria y San José, es el origen kilométrico de la red de carreteras cubanas, y después del triunfo de la Revolución, cuando fue disuelto el Congreso, fue transformado en la sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y de la Academia de Ciencias de Cuba.

Abierto al público, es uno de los centros turísticos más visitados de la ciudad, habiéndose convertido en uno de los iconos arquitectónicos de La Habana,2 3 4 y es considerado habitualmente el edificio más imponente de la ciudad.5 Asimismo, aparece nombrado por algunos expertos como uno de los seis palacios de mayor relevancia a nivel mundial.6

El Capitolio Nacional de La Habana es un relevante edificio construido en 1929 en La Habana (Cuba) bajo la dirección del arquitecto Eugenio Raynieri Piedra, destinado a albergar y ser sede de las dos cámaras del Congreso o cuerpo legislativo de la República de Cuba. Inspirado en el clásico capitolio romano, el edificio presenta una fachada acolumnada neoclásica y una cúpula que alcanza los 91,73 m de altura.1

Situado en el centro la capital del país, entre las calles Prado, Dragones, Industria y San José, es el origen kilométrico de la red de carreteras cubanas, y después del triunfo de la Revolución, cuando fue disuelto el Congreso, fue transformado en la sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y de la Academia de Ciencias de Cuba.

Abierto al público, es uno de los centros turísticos más visitados de la ciudad, habiéndose convertido en uno de los iconos arquitectónicos de La Habana,2 3 4 y es considerado habitualmente el edificio más imponente de la ciudad.5 Asimismo, aparece nombrado por algunos expertos como uno de los seis palacios de mayor relevancia a nivel mundial.6

http://es.wikipedia.org/wiki/Capitolio_de_La_Habana

Vídeo:

Web recomendada: http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=562827

Contador: 3350

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