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Maputo

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Tipo: Urbanismo

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Continente: África

País: Mozambique

Localización:

Año:

Estado: Terminado

Descripción:Capital de Mozambique e importante puerto conocido antes como Lorenzo Marques. Se convirtió en capital nacional en 1907 y se encuentra a 100 km de la frontera con Sudáfrica. Maputo se halla en una gran bahía natural, y su desarrollo, basado en el comercio, empezó en 1895 cuando fue conectada por ferrocarril con Johannesburgo. Maputo es el principal centro manufacturero de Mozambique, con procesadoras de alimentos, plantas textiles e industrias siderúrgicas. La industria turística sufrió un colapso en 1975, cuando la mayoría de sus 250.000 europeos abandonaron el país a raíz de la independencia. Maputo es la capital de la provincia más pequeña del país, también llamada Maputo, que mide 25.756 km² y produce algodón, maíz, azúcar y arroz. La población de la ciudad es de 785.500; (de la provincia) 511.000

Desde 1907 la capital de Mozambique es Maputo. Destaca la importancia de su puerto. La ciudad se encuentra situada en una gran bahía natural. El desarrollo de esta ciudad se ha debido a su comercio. La capital se convirtió en 1895 gracias a su conexión ferroviaria en la principal ciudad manufacturera de Mozambique.

Mozambique cuenta con galerías de arte cuya visita es indispensable. Además la vida de los escenarios teatrales de la capital es sorprendente.

http://www.viajes-a.net/ciudad/Maputo-168.htm

Maputo: un viaje en el espacio

Luego de la declaración de la independencia, el Frelimo estableció lazos con la Unión Soviética y con Alemania del Este para implementar un programa socialista en el país (¿será por eso los nombres de las calles que encontramos mientras caminábamos?). El fracaso de esas propuestas hizo que a principios de la década de 1980 resurgiera la Renamo (Resistencia Nacional de Mozambique) con el único objetivo de paralizar el país. Cuando escuchábamos la historia de este movimiento no pudimos evitar que vinieran a nuestra mente los khmer Rojos. Según nos contaron, la Renamo destruía carreteras, puentes y escuelas y mataba a los campesinos que mostraban tener alguna habilidad o que podrían llegar a unirse al Frelimo. La historia de la humanidad siempre tiene algo nuevo para mostrarnos y nunca podemos decir, “ya lo escuchamos todo”, siempre hay algo más. La Renamo tenía el apoyo, entre otros, de los grupos derechistas sudafricanos.

El Frelimo y la Renamo se enfrentaron hasta los primeros años de la década de 1990, por lo tanto es esperable que muchas de sus consecuencias en el territorio y en la sociedad se vean en la actualidad.

La mayoría de los más de 1 millón de habitantes que viven en Maputo son mozambicanos, pero hay cada vez más extranjeros que llegan de la mano de las grandes empresas multinacionales. En un país en crecimiento, donde casi todo está por hacerse y con pocas personas locales capacitadas es común que se genere un proceso lógico del mundo capitalista: las empresas extranjeras se instalan en el país, construyen, reciclan, invierten, traen especialistas extranjeros y contratan mano de obra barata local.

A pesar de los nuevos puestos de trabajo que implicó la llegada de estas empresas, gran parte de la población capitalina se dedica a la venta en el comercio informal. En todas las cuadras de la ciudad hay personas vendiendo algo: desde comida elaborada, frutas, verduras, golosinas, arroz, huevos cocidos y garrafas, hasta pantalones, sacos, corbatas, zapatos, esmaltes de uñas, telas y miles de cosas más.

http://magiaenelcamino.com.ar/postales-de-maputo.html

Carretera y manta

30 / 07 / 2012

Maputo, por Javier Reverte

Maputo exhibe esa exuberante vitalidad que rezuma todo lo africano, suavizada por el carácter relajado de lo portugués.

A veces me preguntan cuáles son las ciudades más bellas de África y, aunque no las conozco todas, suelo señalar unas cuantas: Argel, Essaouira, Gardaia, Bulawayo, Harare, Maputo… Pero si me aprietan y me piden que, entre todas ellas, escoja una sola, me quedo sin dudarlo con Maputo, la capital de Mozambique.

Para mí, la belleza de una ciudad no reside simplemente en su arquitectura o en la singularidad de su trazado urbanístico. Me sucede lo mismo que con las personas: no me bastan, para admirarlo, unos rasgos regulares del rostro y unas proporciones perfectas del físico. En la belleza de la gente cumple un papel importante lo que trasciende de su alma. Y lo mismo sucede con las ciudades, porque las ciudades, sin lugar a duda, poseen un alma propia.

Hay otro elemento, en mi opinión, que también hace hermosas a las urbes y a los seres humanos: el carácter, una cierta fuerza y seguridad en ellas mismas que dibuja una suerte de halo invisible alrededor suyo. Es lo que se llama, de otro modo, personalidad. A mí, por ejemplo –lo digo siempre–, no me gusta nada Viena, sobre todo porque su belleza me parece impostada, pastelera. Y hay ciudades de las que huyo nada más pisar sus calles, como me sucedió con Heraklión, la capital de la isla griega de Creta, de una fealdad que parece buscada a propósito.

Muchas veces me preguntan por qué amo algunas ciudades que resultan horribles, como la tanzana Dar-es-Salaam, y detesto otras tan bonitas como la citada Viena. Y yo siempre respondo lo mismo: que con las ciudades sucede como en el amor, que puedes enamorarte de una mujer que los otros consideran falta de todo atractivo y no echar ni siquiera un ojo a una fémina que los demás encuentran deslumbrante. Tan ciego es el amor...

En el continente africano, lo repito, mi ciudad es Maputo. Todo el centro histórico, levantado en la época en que era colonia portuguesa, no se ha desvanecido entre ruinas, como ha sucedido con Nairobi, Kampala o Malabo, por traer a la mano tan solo algunos ejemplos. Por el contrario, ese centro histórico continúa vivo y bullicioso, con los viejos edificios portugueses aún en pie y sin que se aprecie en ellos el paso del tiempo en exceso. La estación del ferrocarril, por ejemplo, es sin duda la más bonita de África. Y eso que no llega más que un tren al día… cuando llega.

Maputo cuenta, además, con un alma propia. Podría decirse muy bien que es una ciudad con dos almas: la africana en su raíz y la lusa en su cultura y en su lengua. A la postre y al paso de los años, esos dos espíritus han logrado fundirse en uno solo, integrarse con naturalidad; y la gente de Maputo exhibe esa exuberante vitalidad que rezuma todo lo africano, suavizada por el carácter relajado de lo portugués. Los habitantes de la capital mozambiqueña aman el bullicio y, al tiempo, se comportan con una pasmosa dulzura. Es una alegría teñida de saudade la que parece dominar a toda hora la vida de Maputo.

Y por eso mismo la urbe posee un carácter y una personalidad fuera de toda duda. Una integración como la que he señalado no puede encontrarse, por ejemplo, en ninguna ciudad de Sudáfrica ni tampoco en Zambia o en Kenia, países en donde se vivió un extenso período colonial y en donde permanecen amplias comunidades de origen europeo que no han querido o sabido integrarse con las comunidades africanas. En Ciudad del Cabo, Nairobi y Lusaka, por ejemplo, los blancos viven en una suerte de jaulas doradas, apartadas de los populosos barrios negros.

En la ciudad mozambiqueña de Maputo apenas quedan colonos de la antigua metrópoli portuguesa. Pero, curiosamente, queda intacto el espíritu de lo portugués, esa tierna melancolía y amabilidad que destilan nuestros vecinos peninsulares y que tanto admiramos algunos españoles.

¡Ay, Portugal, por qué te quiero tanto! ¡Ay, Maputo, por qué me gustas tanto!

http://viajar.elperiodico.com/en-la-revista/maputo-por-javier-reverte

Viaje a Mozambique (2): Maputo, ciudad de terrazas y verjas

Por: Chema Caballero | 04 de octubre de 2012

Maputo está llena de terrazas donde sentarse a tomar un café. Lugares tranquilos donde encontrarse con un amigo, charlar un poco y observar cómo se mueve la ciudad. Claro que la ciudad también tiene quioscos y chiringuitos donde hay más vida, más música, más gente, menos blancos. Sin embargo, no sé por qué, pero en los primeros días de mi estancia en esta urbe, distintas personas que he contactado, para charlar o saludar, me han citado, siempre, en terrazas de bares a tomar café, el cual se sirve igual que en Portugal, lo que quizás se deba a que la mayoría de los dueños de estos negocios sean portugueses que han emigrado aquí huyendo de la crisis europea.

Quedo con Samuel en la terraza naranja de la Avenida Mao Tsé Tung. Llego un poco antes y pido un café solo. En esta Pizzeria-Sorvetaria-Padaria-Pasteleria, encuentro a muchos blancos merendando, son las 16:00 horas. Los bolos de nata parecen ser los favoritos de la clientela. Es un ambiente agradable y tranquilo. Un guarda de seguridad, de pie en la entrada, se encarga de que sea así. Yo miro hacia la calle donde se agolpan vendedores de periódicos, de películas, de artículos de aseo personal, de enchufes adaptables, de crédito para los móviles, de fruta, de bolsos, de carteras, limpiabotas… Todos esperan a que algún cliente les llame para ver sus mercancías y, si hay suerte, vender algo.

Por la calle pasan las criadas, todas uniformadas con traje, delantal y pañuelo en la cabeza; todas con el mismo estilo, aunque con distintos colores. La moda, ahora, debe ser que el delantal y el pañuelo de la cabeza, siempre a juego, sean de estampados africanos los cuales sobresaltan sobre los azules o rojos de las batas. Son tantas las que vienen a comprar pan recién hecho a la panadería, las que acompañan a niños, las que van detrás de señoras, blancas, llevando bolsas, las que caminan deprisa para hacer sus mandados. Se cruzan y entrecruzan en la cera delante del café y ni se saludan, caminan deprisa, sin tiempo nada más que para obedecer.

Empieza a refrescar y los camareros, de negro y blanco, bajan las lonas de los laterales de la terraza. Son naranjas con ventanales de plástico que dejan pasar la poca luz que le queda al día. Es entonces cuando llega Samuel. Nos saludamos, se sienta y pide también un café solo. Él es mozambiqueño y administra una ONG norteamericana. A pesar de ver la necesidad de la cooperación en su país, critica la gestión de esta y toda la dependencia que ha creado. Luego, mirando alrededor, me dice que la mayoría de los que están aquí sentados son expatriados que trabajan en ONG, que siempre se reúnen entre ellos, que frecuentan continuamente los mismos lugares, que pocas veces se mezclan con los mozambiqueños, que solo los tienen en cuenta porque los necesitan para implementar sus proyectos.

http://blogs.elpais.com/africa-no-es-un-pais/2012/10/viaje-a-mozambique-2-maputo-ciudad-de-terrazas-y-verjas.html

Maputo: la capital africana del arte y el mantel

Es una ciudad perfectamente imperfecta. Huye de tópicos, de complejos y ataduras: Es una ciudad abierta y culta. Irreverente, contestataria, orgullosa, viva... La África del siglo XXI sin perder su esencia. Fuera estereotipos, una ciudad del siglo XXI.

Texto | Fotos: Javier Brandoli Mozambique

Actualizado Jueves, 4 de abril de 2013 - 19:12h.

Maputo, la capital de Mozambique, es la ciudad de los cafés eternos mirando lo que pasa fuera; de los restaurantes viejos, con aire vintage, que se reinventan; de los conciertos de grupos a deshoras; de las exposiciones de arte pulidas en la forma y el fondo; de las esculturas de madera que se retuercen orgullosas de relatar el futuro y el pasado; de los chicos que venden por las calles cuadros... Ese es un buen ejemplo de esta ciudad, un lugar donde cenas y ves pasar por la ventana un cuadro.

Huyamos pues de esa condena africana que les obliga para ser visitables a tener leones o hambre y que tanto ofende y condena esta tierra que también quiere mostrar su después. Maputo, que por supuesto tiene sus barriadas miserables y sus problemas, es una ciudad abierta donde disfrutar. Maputo es eso, disfrute y cultura, mucha cultura. Ahí va una guía que ofrece trucos para saborear la ciudad.

En la parte histórica, hay una ruta que empieza en la catedral, en la Plaza de la Independencia, que nos lleva hasta la Casa do Ferro, primero, y acaba en la estación de tren, CFM. Pongamos esta singularidad de inicio y fin porque el arquitecto de ambas obras es el afamado francés Gustave Eiffel.

El paseo...

El galo no puso nunca un pie en Mozambique y construyó una estación considerada una de las más bellas del planeta (lo es) y una casa cubierta de placas de hierro que fue siempre inútil hasta la llegada de los aires acondicionados por ser más un horno que un edificio. Entre medias, está el viejo Jardín Botánico y el Fuerte Portugués. Es una ruta pequeña, que se hace a pie, que permite observar el bullicio de algunos mercados de artesanía y municipales. Una buen inicio para entrar en Maputo.

En Maputo, los jóvenes artistas exponen sus obras entre conciertos y ambiente moderno

En la parte cultural, la oferta es desbordante. Si quieren asistir a buenas exposiciones fotográficas, obras de teatro y danza moderna, el Centro Cultural Francomozambicano es obligado. Siempre pasa algo, siempre hay algo que ver dentro de un bello edificio con un buen restaurante a un precio económico. Apúntelo como obligado. También tienen el llamado Núcleo de Arte, que acaba de abrir galería de pintura al lado. Es un espacio moderno, de jóvenes artistas que exponen sus obras entre conciertos de música local y ambiente moderno. Los domingos la fiesta es brutal y congrega a la troupe de gafapastas con chanclás y rastas de la ciudad.

Estos son sólo dos ejemplos. Está el Instituto Camoes (también exposiciones), el Museo Nacional de Arte o la galería del escultor Chissano, en la cercana ciudad de La Matola. Un espacio sorprendente por abandonado, bello y auténtico al que es cierto que no es fácil llegar. Insisto, ejemplos, expresarse artísticamente es parte de la esencia de esta original ciudad.

El ritmo...

La música es otro de los platos fuertes de Maputo. Ahí destacan el bar de Kapfumo, en la bella estación de tren, que los fines de semana suele hacer conciertos de grupos internacionales en un espacio abierto, junto a las vías. Imaginen un tren, los hierros de Eiffel y un grupo de Suazilandia haciendo música y danza. Genial, ¿no?

También tienen el mítico Gil Vicente, un bar donde tocan grupos locales y que acaba siendo una fiesta muchas veces en los que se admiten peticiones del público y se acaba en el escenario cantando y bailando. En todos hay una peculiaridad, mezcla de colores, acentos y aspectos. Maputo es también eso, mezcla. Bares como el Elvis, el ya mencionado francomozambicano o, el Soul, un restaurante donde los jueves se escucha a un grupo de jazz mientras se toma un delicioso sushi, son opciones también interesantes.

¿Y tras el concierto hay copas? Muchas. A todos los bares mencionados anteriormente, podemos añadir el pijísimo 1908, donde se reúne la créme de la créme de la ciudad engominada; el Coconuts, frente a la playa, donde el ambiente se complica en edades, razas y profesiones o la Feira Popular, un espacio con distintos bares y restaurantes donde pasar una verdadera noche mozambiqueña.

Los sabores...

La comida es otro de los grandes atractivos de Maputo (en este caso extensible a todo Mozambique). Aquí hay que tener cuidado con los precios, Maputo es más caro que España, y dependiendo de la elección la diferencia puede ser abismal. Hay restaurantes magníficos, pero vamos a destacar cuatro por su aspecto vintage, por ser unos clásicos, por su sabrosa comida: Cristal, Peri Peri, Costa de Sol y Campo di Mare.

El café, otra gran herencia portuguesa, se acompaña aquí con bellas vistas

El primero es el viejo café-restaurante colonial de gran terraza y que mira a la ciudad. Vale para desayunos, comida y cenas. Carta muy amplia. El segundo es el viejo restaurante que siempre encontrar abierto. Hay que probar su pollo a la zambeziana. El Costa de Sol fue el gran restaurante de Maputo. Mira al mar, a la playa, y se come lo que de allí viene.

Es caro y su calidad es parecida a otros buenos restaurantes que ofrecen el gran marisco del país, pero es singular comer en su gran salón decadente con vistas. El último, Campo di Mare, representa el nuevo Maputo que en este caso se fusiona con sabores italianos. Muy buena comida, sitio bonito y sabor a olas y pasta.

El ambiente...

Podemos mencionar también otros dos lugares basados en su calidad precio. En barato, el multidisciplinar Mundos, vale para ver un partido de fútbol, para comer o para tomar unas copas, ofrece una buena comida rápida. También el restaurante de la Feria de Artesanos tiene una completa carta de platos locales auténticos muy buena y barata. Para los amantes del shooping el lugar perfecto para descansar de tanta souvenir y regateo en buena mesa.

En muy caro, sobresalen los dos grandes reyes de Maputo: la Taberna y el Zambi. Muy buenos, muy caros. Para tomar un café, otra gran herencia cultural portuguesa, tienen dos sitios con bellas e importantes vistas: el café Acacia, en el Jardín de los Profesores, desde donde se ve la bahía, y el Nautilus, la pequeña cafetería estratégicamente situada para ver pasar la vida de la ciudad desde su vidriera conspiratoria. Nada es bonito en esa esquina de ruido y jaleo, pero si se quiere estar enterado de lo que pasa en la capital hay que pasar por allí y tomar un café y un pastel de natas.

Y los recuerdos...

Por último, para las compras hay que ir al Mercado de Artesanía del parque de los Continuadores, hecho por la cooperación española y punto de encuentro de decenas de puestos con esculturas, pinturas, telas y todo tipo de souvenirs para los amantes de los recuerdos (hay cosas de gran calidad). Los vestidos y manteles que hacen con las capulanas -la tela que usan las mujeres locales como falda- son brillantes y originales. Preparen su paciencia para regatear.

Para gustos más selectos, está la bellísimo Dhow tienda café. Un sitio donde comprar a alto precio objetos de colección en un ambiente sofisticado en el que se puede tomar un café, un vino o comer alguno de sus deliciosos pie. Lo más cool de Maputo en este momento.

Esta es en líneas generales la oferta de disfrute que tiene esta sorprendente y rara capital africana. Una ciudad abierta, sin miedos, en la que se vive en la calle y se ven pasar cuadros por cristaleras mientras se degusta alguno de sus buenos platos. ¿Quién no se enamora de un lugar así?

http://www.ocholeguas.com/2013/04/03/africa/1364981091.html

Destinos / UN RECORRIDO CON SABOR AL OCÉANO ÍNDICO POR LA PARÍS DE ÁFRICA

Maputo tiene ángel a ritmo de jazz

Se la conocía no hace demasiado como Lourenço Marques. En la actualidad Maputo, la capital de Mozambique, no puede decirse que se presente al mundo como una ciudad cosmopolita y vibrante. Ni falta que le hace. Un solo repaso a la nomenclatura de sus calles demuestra que no es un lugar cualquiera; está trazado con la historia de la descolonización. Sus calles responden a los nombres de los héroes del socialismo: Lenin, Mao, Ho Chi Minh...

Alejandra Chaves

Día 05/10/2012 - 15.13h

Desde el fin de la guerra civil en los años 90, la esperanza de vida ha mejorado sensiblemente en Mozambique. Resulta difícil explicarlo, pero a Maputo también le ha venido bien este tiempo de relax. "Cuidado con salir a la calle cuando se haya puesto el sol...", es lo que se escucha a cada rato. Servidor estuvo varios días y todo lo que encontré fue amabilidad.

Mi paseo predilecto arranca en la animada avenida Mao Tse Tung, dirección al mar. Antes de llegar al agua, a mano izquierda se encuentra la iglesia de la Polana, alzada en 1962 y que constituye un ejemplo perfecto de la arquitectura modernista africana. Más adelante se encuentra la zona de la Feima, el lugar donde se expone y vende artesanía en la calle. No diría que es una trampa para turistas...

Por fin se alcanza el Índico. Toca girar a la derecha y embocar la calle Engels, que desemboca en el Jardín de los Enamorados, un lugar magnífico para respirar y perderle el miedo a Maputo en un mar de flores. Los bancos aledaños recuerdan que "Prova o teu amor, faz o teste de HIV comigo" (da una prueba de tu amor, pasas una prueba de sida conmigo). Las parejas se sientan a hacer manitas con esta leyenda en el respaldo del asiento. Es lo que tiene la amenaza de la enfermedad...

Seguimos adelante hasta tropezar con la residencia del presidente de la República. Se bordea hasta dar con la plaza Robert Mugabe, donde se encuentra el bar Waterfront, un lugar ideal para un refrigerio con las mejores vistas a la bahía y una piscina de rancio sabor colonial. Rica cerveza Windhoek importada de Namibia.

EL ÍNDICO COMO ESCENARIO DEL MEJOR SWING

Continuamos caminando junto al mar hasta la zona de Baixa, el corazón de la ciudad. Aquí se encuentra la Fortaleza de Maputo, con sus cañones y la famosa estatua ecuestre de Mouzinho de Albuquerque, el militar portugués. Antes de la independencia presidía una plaza de la ciudad. En la Baixa está lo que los viajeros buscan cuando han oído hablar de la París africana: aunque en la actualidad hay muchos edificios ruinosos, parte del legado colonial sigue vivo.

Como la imponente estación ferroviaria, la catedral de Nuestra Señora de Fátima, la Casa do Ferro que levantase Eiffel, los jardines Tounduru, la mezquita... además de los mejores lugares para escuchar jazz. Maputo es la ciudad del continente negro con mayor dedicación al swing y a la improvisación. No todos los días se tiene la oportunidad de escuchar a los mejores en el jazz con el Índico como escenario. Eso sí, por la noche hay que andar con los ojos bien abiertos. No se extrañen si se encuentran alguna fogata. Si no pueden con ellos, mejor únanse...

http://www.abc.es/viajar/mozambique/abci-maputo-tiene-angel-ritmo-201210041334.html

7 Particularidades que hacen de Maputo (Mozambique) uno de los Caos más Encantadores de África

16 de enero de 2013 de Blog de Banderas

Después de más de un mes de ausencia en el blog por cuenta de mis vacaciones en África, hoy volvemos con una visita a una de las ciudad más peculiares que he visto en mi vida: Maputo, Mozambique. Pero antes de empezar, déjenme hacer una pequeña introducción. Cuando uno menciona la palabra África, generalmente las imágenes que se vienen a la cabeza están plagadas de pobreza, hambre, guerras, violencia, VIH y, si nos va bien, uno que otro animalito por ahí dando vueltas. En mis múltiples viajes a África, he descubierto que el continente efectivamente es todo eso que mencioné pero que también es más, mucho más que las tragedias que nos muestran generalmente los medios de comunicación. Entonces lo que vamos a hacer es lo siguiente: durante los próximos días, tal vez semanas, me centraré en África Austral y haré una serie de entradas sobre Sudáfrica, Namibia, Botswana, Mozambique, Lesotho, Swazilandia, Zimbabwe y Zambia en las que pretendo mostrarles, no las tragedias de las que a diario hablan los medios sino mi propia percepción de cada uno de los lugares. Con esto, además, le daré gusto a varios lectores del Blog de Banderas que me han pedido insistentemente historias sobre esta región del mundo.

Ahora sí, luego de la introducción, nos vamos para nuestro destino de hoy: Maputo, Mozambique. Traigan café y acomódense porque empezamos:

Maputo es una ciudad peculiar, particular, diferente, extraña. No es una ciudad de grandes autopistas… de hecho no hay ninguna y las calles y avenidas están llenas de huecos – o incluso cráteres – y carros que invaden todos y cada uno de los espacios disponibles. No es una ciudad moderna a pesar de que ha pretendido serlo durante las últimas 2 décadas. No es una ciudad homogénea y los contrastes saltan a la vista de cualquier visitante. Es una ciudad sucia, desordenada, agresiva, maloliente pero encantadora. Claro, aquí ustedes van a decir: a este señor ya se le pudrió la única neurona que le quedaba… pues no. Una ciudad puede ser horrorosa y encantadora al tiempo, ¿no creen? Pues yo sí. Y digo esto porque para mí una ciudad no es sólo los edificios, las casas, las calles y la basura que uno ve cuando la camina. Una ciudad es también su gente y la forma como cada uno de sus habitantes la vive e interactúa con ella. Y justamente ahí está el encanto de Maputo, en la manera como su gente se la ha apropiado, la sufre y la goza a su manera. Entonces, para continuar con el formato que he usado con las ciudades de las que he hablado anteriormente en el Blog de Banderas, hoy vamos con 7 particularidades que hacen de Maputo, Mozambique uno de los caos más encantadores de África.

1. Una historia que se traduce en diarrea arquitectónica crónica

Aclaro, yo no soy arquitecto y tampoco pretendo serlo pero en Maputo no se necesita tener grandes conocimientos de urbanismo para saber que lo que uno está viendo es una diarrea arquitectónica crónica. Yo, sin saber nada del asunto, pude identificar al menos 3 períodos históricos en Maputo basándome únicamente en las edificaciones que veía caminando por la ciudad – y me perdonan si me equivoco pero, como les digo, es únicamente mi percepción del asunto -. El primero de ellos, la época colonial que trajo a Lourenço Marques – antiguo nombre de Maputo – un sinnúmero de edificaciones y monumentos que bien podrían encontrarse en cualquier calle de Lisboa y que florecieron en la ciudad durante los últimos años del Siglo XIX y principios del Siglo XX. Estos edificios hablaban de una ciudad pujante, moderna e importante en el continente africano y hoy sobreviven en la Maputo actual en medio de la humedad, el paso de los años y, en muchos casos, el descuido de las administraciones municipales.

La segunda época está asociada con la guerra civil que vivió el país durante la segunda mitad del Siglo XX y que llevó al poder al Frente de Liberación de Mozambique – FRELIMO -, un movimiento de corte socialista que, tras la independencia en 1975, proclamó la “República Popular de Mozambique” y logró que los rasgos característicos de la arquitectura soviética y de Europa Oriental invadieran casi todas las esquinas de Maputo. Así, un caminante desprevenido como yo pasa de la opulencia de los edificios portugueses a construcciones características de Moscú, Tirana o La Habana en tan sólo un par de pasos. Empieza la diarrea arquitectónica crónica.

Y por último llegamos al boom económico que ha tenido lugar en Mozambique desde la década de 2000 resultado de la pacificación del país, el altísimo flujo de recursos de cooperación internacional y los programas de recuperación económica del gobierno – principalmente la iniciativa PROMAPUTO que pretende modernizar la infraestructura de la ciudad para 2025 -. Ahora, la palabra “boom” habría que ponerla entre unas comillas bastante grandes porque gran parte de la población aún vive por debajo de la línea de pobreza y las nuevas edificaciones se reducen a 2 sectores únicamente: centros comerciales y edificios gubernamentales.

¿Una ciudad agresiva para los ojos del visitante desprevenido como yo? Sin duda. Pero al mismo tiempo, es una ciudad que enseña con cada uno de sus edificios, que cuenta su historia con cada ladrillo y que habla de su pasado, su presente y su futuro a través de sus plazas, sus parques, sus estatuas, sus edificaciones y, claro, su caos. Y esa, damas y caballeros, es la primera particularidad encantadora de Maputo… la diarrea arquitectónica crónica.

http://blogdebanderas.wordpress.com/2013/01/16/7-particularidades-que-hacen-de-maputo-mozambique-uno-de-los-caos-mas-encantadores-de-africa/

Maputo (antiguamente Lourenço Marques) es la capital de Mozambique y de la provincia homónima, que rodea la ciudad, aunque no está incluida en ésta, ya que por sí misma constituye una demarcación. Maputo está situada al sur de Mozambique, al oeste de la bahía de Maputo, en la desembocadura del río Maputo, a orillas del océano Índico, por lo que la ciudad dispone de puerto. La ciudad cuenta con los servicios del Aeropuerto Internacional de Maputo, el mayor del país. En el censo de 2007 registró una población de 1.087.692 habitantes.1

Historia

Fundada al final del siglo XVIII, la ciudad recibió el nombre de Lourenço Marques por el comerciante portugués que exploró la bahía en 1544. En 1895, la construcción de un ferrocarril a Pretoria, en Sudáfrica, hizo aumentar la población. En 1907, la ciudad se convirtió en la capital del África Oriental portuguesa, lo que posteriormente sería Mozambique.

Tras la independencia, pasó a llamarse Maputo, conservando la capitalidad de Mozambique. El nombre de "Maputo" proviene del líder de una antigua tribu, Maputa, que gobernó toda la zona antes de la llegada de los portugueses.

Economía

Situada en la costa del Océano Índico, su economía se fundamenta en su moderno puerto. La ciudad exporta sobre todo carbón, algodón, azúcar, cromo, sisal, copra y maderas nobles. Maputo es también un importante centro industrial, destacando la industria del cemento, cerámica, mueble, calzado y caucho. Existe también una gran planta de fundición de aluminio.

Infraestructura

La ciudad cuenta con una importante infraestructura comercial, por lo cual constituye un centro neurálgico tanto aéreo como terrestre y marítimo, tanto a escala nacional como internacional. Cuenta con un puerto de aguas profundas y un Aeropuerto Internacional.

Descripción

La ciudad es sede de la Universidad Eduardo Mondlane, fundada en 1962 y que fue la primera universidad del país, y de un campus de la Universidad Pedagógica, que también tiene sedes en otras ciudades del país.

En Maputo se encuentra el Museo de Historia Natural de Mozambique, la Biblioteca Nacional, el museo militar y la catedral católica de Nuestra Señora de Fátima.

Maputo es una ciudad planificada, con manzanas de casas rectangulares y amplias avenidas, conteniendo rasgos de arquitectura portuguesa de los años 1970. Un gran número de portugueses de la metrópolis abandonaron la ciudad al final de la Guerra de Independencia de Mozambique en 1975, lo que provocó una falta de mano de obra cualificada y capital.

La posterior Guerra Civil y la mala administración contribuyeron a que quedara en un estado descuidado tras la declaración de paz. Sin embargo, la ciudad nunca fue dañada durante ambas contiendas ya que fue considerada neutral. La recuperación fue muy lenta debido a la falta de inversiones. En muchas ocasiones se ha preferido construir nuevos edificios para la nueva clase media en lugar de recuperar las edificaciones antiguas, y muchos de los servicios de la ciudad siguen siendo precarios.

La playa de Maputo se ha deteriorado debido al vertido de desechos en la bahía, por lo que ésta no es usada para fines recreativos. Sin embargo, no se toman medidas para su recuperación.

Cultura

Maputo es un crisol de culturas con una fuerte influencia sudafricana. Las culturas dominantes son la portuguesa y la bantú, pero existen influencias de la cultura árabe, india o china. La cocina es muy elaborada, con una herencia importante de la cocina musulmana y portuguesa, y en la que el marisco es muy abundante.

La Associação Núcleo de Arte es un importante centro cultural y de encuentro de artistas en Maputo, siendo el colectivo de artistas más antiguo de Mozambique. El Núcleo se encuentra en el centro de la ciudad y durante décadas ha jugado un importante rol en la vida cultural del área metropolitana. Más de un centenar de pintores, escultores y ceramistas son miembros del Núcleo, que realiza exhibiciones periódicas regulares e intercambios con artistas extranjeros. El Núcleo se ha hecho famoso por sus proyectos de transformación de armas en herramientas y objetos artísticos. Además jugó un papel importante en la reconciliación después de la Guerra Civil sufrida por el país. En todo el mundo, como en el Museo Británico en 2006, se han podido ver este tipo de objetos de arte, como la Silla del rey africano y el Árbol de la vida.

Vista de la catedral de Maputo

Maputo es sede del Festival de Cine documental Dockanema, y se realizan exhibiciones de festivales internacionales de documentales de todo el mundo.

http://es.wikipedia.org/wiki/Maputo

http://pt.wikipedia.org/wiki/Maputo

http://en.wikipedia.org/wiki/Maputo

Pinche para ver las Fuentes seleccionadas

Vídeo:

Web recomendada: http://www.cmmaputo.gov.mz/

Contador: 3724

Inserción: 2013-09-01 14:27:22

 

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