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Moáis de la Isla de Pascua

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Tipo: Estatuas

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Ratio 5/5 (2 Votos)

Continente: Oceanía

País: Chile

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Año: 1250

Estado: Terminado

Descripción:La Isla De Pascua

Descubrimiento

El 5 de abril de 1722, el holandés Jacob Roggerween, descubrió la isla y la llamo de Pascua, debido a la celebración religiosa concordante con la fecha. No obstante, no fue sino 48 años después, con la llegada del español Felipe Gonzáles, que se realizó los primeros estudios y registros de esta isla. En estos estudios se da un dato curioso, los españoles indicaron que los habitantes de la isla eran muy distintos de los habitantes de las Américas, más bien, decían, parecían europeos.

Es decir, los nativos de entonces tenían una piel blanca muy distinta de los pobladores actuales que hoy habitan la isla. Esto se debe a que toda la población originaria de esta isla, al parecer, fueron desapareciendo. Según estudiosos, esto se debe principalmente por las capturas de pascuenses que los piratas realizaron 1805, para venderlos como esclavos a las islas guaneras del Perú. Luego estos esclavos fueron devueltos a sus islas enfermos de viruela y lepra reduciendo así una población de 5 mil habitantes a no más de 100 personas.

Información

Perdida en el silencio profundo del Océano Pacífico, reposa la isla de Rapa Nui, conocida también como la Isla de Pascua, de 117 m2, a casi 2.000 kms. de la Polinesia y a más de 3.700 kms de Chile, su país soberano. Sólo la curiosidad nos puede llevar a este sitio perdido, a una isla volcánica, sin árboles, sin otro interés más que los famosos Moais, las esculturas en piedra que dominan su paisaje, tristes, impávidos al paso del tiempo, y misteriosos. Continuamente, desde que Jacob Roggeveen en 1722 la descubriera a los europeos, a sus tierras se acercan antropólogos con el firme propósito de encontrar el por qué de su origen… y sin embargo, sobre cualquier teoría persisten los mitos, las leyendas de la isla, casi la superstición.

Pero lo llamativo del caso es el descubrimiento reciente de la manera en que fueron desplazadas las coronas de numerosos moais hasta su ubicación en lo alto de los mismos. Científicos británicos han aclarado parte del misterio de las coronas rojas que ciñen los moais de la cantera Puna Pau de la Isla de Pascua (Chile), gracias aldescubrimiento de un camino que se utilizó para transportarlas. Los profesores Sue Hamilton, del University College de Londres, y Colin Richards, de la Universidad de Manchester, han afirmado que las coronas están hechas de rocas volcánicas procedentes de un antiguo volcán de la zona y que fueron elaboradas por los pobladores polinesios de la isla entre los años 1.250 y 1.500.

El nombre tradicional que recibe esta isla corresponde al de Rapa Nui, que significaría «isla grande» en el idioma de los antiguos navegantes provenientes de Tahití. El nombre estaría asociado con el parecido encontrado por los tahitianos con la isla de Rapa, en la actual Polinesia Francesa, y a la cual también se le conoce como Rapa Iti («isla pequeña»). A pesar de ser de origen extranjero, el nombre de Rapa Nui es considerado comúnmente como la denominación dada por los nativos de la isla.

En su idioma autóctono, la isla es conocida como Te pito o te henua, que significa «El ombligo del mundo» y Mata ki te rangi, que equivale a «Ojos que miran al cielo». La denominación de Rapa Nui se hizo posteriormente extensiva para denominar al pueblo aborigen y a su idioma, pero como una única palabra, "rapanui".

El nombre de isla de Pascua le fue dado por el navegante neerlandés Jakob Roggeveen, que en un largo viaje iniciado en Texel y después de navegar por la costa de Chile, la descubrió el 5 de abril de 1722, fecha correspondiente al día de Pascua de Resurrección. Recibió así el nombre de Paasers en neerlandés, que luego fue traducida al español como «Pascua». Con este nombre, y sus traducciones, es conocida la isla internacionalmente. Los habitantes de la isla, independientemente de su origen étnico, utilizan el gentilicio pascuense.

La isla también recibió el nombre de isla de San Carlos por el navegante español Felipe González Ahedo, que la denominó así en honor al rey Carlos III de España. Sin embargo, dicho nombre cayó en desuso.

Los Moais

Los arqueólogos hablan que estos no eran más que monumentos funerarios que representaban a determinados pobladores, quizá ilustres, de la isla. No obstante, debemos tomar en cuenta, que los moais descubiertos hasta la fecha suman cerca de mil, casi la mitad de la población de la isla que se estima en 2500. Es por ello que otros estiman que son demasiados moais para sugerir que fueran representaciones funerarias además, hay que tomar en cuenta de que cada una de estas esculturas son similares e idénticas entre sí, lo que le quita la supuesta individualización en la representación de la muerte de cada persona.

En cuanto a su forma, queda la pregunta del por qué representaron formas tan desproporcionadas. En este punto las diferencias de opiniones son sumamente contradictorias pues mientras algunos sugieren que fue por un simple desconocimiento anatómico de los escultores otros aseguran que estas esculturas y sus formas fueron totalmente intencionadas. Aquí deviene otra pregunta, ¿Qué seres tienen tales cabezas alargadas, manos con dedos tan largos y cuerpos tan abultados y pequeños?

No obstante, lo usual es relacionar las formas de estas figuras como una interpretación artística lo que imposibilita todo tipo de análisis, pues artísticamente, todo puede ser representado bajo esas características: un hombre, un dios, un guerrero legendario, un ser mítico, entre otros.

Estos moais forman parte del Parque Nacional de Rapa Nui, desde 1935. Sus impresionantes siluetas se pueden encontrar, en peor o mejor estado, por toda la isla, hasta contar un número casi de 1.000 esculturas, talladas en toba volcánica traídas de las canteras del volcán Rano Raraku. El que se encuentra en mejores condiciones es el Ahu Tahal, que se encuentra en la capital de la isla, Hanga Roa. El Ahu Te Pito Kura posee unas piedras redondas sobre la cabeza hechas en escoria roja de las canteras de Puna Pau. Como ocurre con toda la historia de estos monumentos tampoco se sabe a ciencia cierta el por qué unos llevan este “tocado” y otros no, aunque lo más aceptado es que representan un moño o un sombrero que tenían los indígenas cuando llegaron los europeos. Ahu Vinapu y Akahanga son esculturas que curiosamente se encuentran tumbados…

Ubicación

La isla de pascua pertenece a Chile y se sitúa en la Polinesia. La isla se ubica sobre la Placa de Nazca, cerca de una microplaca tectónica llamada "Isla de Pascua" que se origina en la zona de divergencia entre la de Nazca y la Placa Pacífica. Esta zona de divergencia es la que produce un alto vulcanismo que, tras millones de años, dio origen a la isla. Hace aproximadamente tres millones y medio de años, los volcanes submarinos comenzarían a emerger: primero fue el Poike, luego el Maunga Terevaka y, finalmente, el Rano Kao. Estos tres volcanes conformarían los vértices del triángulo que forma la isla. Posteriormente, más de 70 cráteres surgirían para dar forma definitiva a la isla, modelada además por la erosión marina. Rapa Nui se mueve a una velocidad de 9 centímetros al año hacia la costa chilena, debido al fenómeno de subducción entre Nazca y la Placa Sudamericana.

Acerca del Clima

La isla posee un clima tropical lluvioso y es el único lugar de Chile donde impera un clima tropical, su régimen térmico muestra en toda su magnitud la influencia oceánica: escasa oscilación térmica tanto diaria como anual, y las precipitaciones, por su parte, se distribuyen regularmente durante todo el año. Estas son de origen convectivo, particularmente en la estación estival. Durante el invierno, la presencia de algunos sistemas de bajas presiones trae consigo precipitaciones de origen frontal. La temperatura promedio anual es de 26,8 °C alcanzando su máximo de 29,6 °C en enero y el mínimo de 19,6 °C durante agosto, propia del clima tropical lluvioso, por lo que en general los inviernos y veranos son templados.

Población

La isla tiene una población actual de 3.800 habitantes aproximadamente, pero esta cifra varía críticamente según los habitantes no estacionarios, básicamente turistas. A los locales se les denomina rapanui. Casi la totalidad de los mismos habitan en el único núcleo poblacional, Hanga Roa. Los idiomas oficiales son el español y el rapanui.

Economía

El turismo es la principal actividad económica de la isla, junto a la pesca.

Deporte De la Isla

El principal deporte practicado en la isla es el fútbol, aunque no existe ningún club de carácter profesional. Usualmente, cerca de diez equipos participan en un torneo de carácter amateur organizado por la Asociación de Fútbol Amateur de la Isla de Pascua. Los equipos más populares son el Hanga Roa y el Moeroa, que representan respectivamente las zonas norte y sur de Hanga Roa. El principal recinto deportivo corresponde al Estadio Municipal de Hanga Roa, con capacidad para 2.500 espectadores.19

La isla posee una selección de fútbol que es parte de la NF-Board y ha disputado algunos encuentros con su equivalente del Archipiélago de Juan Fernández. En 2009 participó en el llamado Juego del siglo en Rapa Nui, cuando enfrentó al campeón vigente de la liga chilena profesional, Colo-Colo, por la Copa Chile 2009. El encuentro fue transmitido por televisión satelital a diversos países y finalizó con la victoria del equipo santiaguino por 4:0.

Últimos Descubrimientos

Entre los nuevos descubrimientos realizados en la Isla de Pascua destaca el llevado a cabo por un equipo de espeleólogos que ha encontrado un túnel de 6 km de longitud que fue usado como refugio de los indígenas en la época de las guerras internas.

Un grupo de expertos acaba de hacer público el estudio de 45 cuevas perforadas en la característica roca volcánica de la Isla de Pascua (Chile). Siempre habían estado allí, pero hasta ahora nadie las había explorado. Todas ellas forman una red subterránea de 11 km de longitud que seguramente fue usada como refugio por las diferentes tribus que habitaban la isla durante los siglos XVI y XVII, época en la que sufrieron varias guerras internas que, posiblemente, las abocaron a la desaparición.

http://www.taringa.net/posts/info/9179640/La-Isla-de-Pascua-_Todo-lo-que-tenes-que-Saber_.html

Isla de Pascua (idioma rapanui, Rapa Nui -Rapa grande-2 ) es una isla de Chile ubicada en la Polinesia, en medio del océano Pacífico. Tiene una superficie de 163,6 km² (lo que la convierte en la mayor de las islas del Chile insular) y una población de 3.791 habitantes, concentrados principalmente en Hanga Roa, capital y único poblado existente. La tierra más cercana es la isla Ducie, perteneciente al territorio británico de las Pitcairn.

Administrativamente, forma junto a la deshabitada isla Sala y Gómez la comuna de Isla de Pascua que forma la provincia de Isla de Pascua, perteneciente a la V Región de Valparaíso. Sin embargo, una reforma constitucional efectuada en 2007 estableció a la isla como un "territorio especial", de manera que su gobierno y administración serán regidos por un estatuto especial, contemplado en la ley orgánica constitucional respectiva, por dictarse.

La isla es uno de los principales destinos turísticos del país debido a su belleza natural y su misteriosa cultura ancestral de la etnia rapa nui, cuyos únicos vestigios corresponden a enormes estatuas conocidas como moáis. Para preservar dichas características, el gobierno administra a través de Conaf el Parque Nacional Rapa Nui, mientras que la Unesco declaró este parque como patrimonio de la humanidad en 1995.

Según la tradición oral rapanui, los primeros habitantes de la isla Rapa nui (Isla de Pascua) llegaron huyendo del hundimiento de un mítico continente o isla llamado Hiva (aún sin identificar); siendo Hotu Matu'a su primer Ariki Henua (rey) aproximadamente hacia el siglo IV.

Existen diversas teorías sobre la procedencia de los habitantes originales de la isla:

Poblamiento polinésico: la teoría más difundida y aceptada (apoyada por la arqueología, proviene de la tradición oral y la genética), según la cual el poblamiento de la isla provendría de los viajes de habitantes de la isla Hiva (posiblemente una de las islas de las actuales Islas Marquesas), en la Polinesia Francesa, que distan 3.641 km de la Isla de Pascua. La leyenda narra que un nativo (Hau-Maka) soñó con un lugar lejano en busca de un hogar para el Ariki Hotu Matu'a. Ese lugar se llamaba “Te Pito O Te Kainga A Hau Maka” (o sea, “El pequeño pedazo de pista de Hau Maka”). Estudios señalan que la llegada de los polinesios ocurrió entre los siglos IV o V d. C.

Poblamiento americano: otra teoría menos aceptada y muy discutida, pertenece al arqueólogo noruego Thor Heyerdahl, quien sostiene que la población de la Isla de Pascua procede de culturas preincaicas de América del Sur. Thor quiso demostrar en la práctica su idea y en 1947 realizó un viaje desde Perú hasta el archipiélago Tuamotu (ubicado 2.500 km al este de la isla de Pascua) en la balsa Kon-tiki, demostrando la factibilidad del hipotético viaje. En el libro que escribió acerca del viaje, que lleva el mismo nombre que la balsa, postula que partiendo de un punto más al sur de la costa americana se llegaría a la isla de Pascua. Sin embargo esta teoría ha sido puesta en duda por los análisis de ADN de los isleños, que indican que son indudablemente polinesios, quienes a su vez tendrían más en común con los asiáticos que con los sudamericanos; refutándose así la hipótesis del origen de la población a partir de las costas americanas. Aun así, esto no ha bastado para convencer a algunos actuales partidarios de las teorías de Heyerdahl, que explican la preponderancia del ADN polinésico, a través de una segunda oleada inmigratoria proveniente de dicho lugar que erradicó a la mayor parte de los primeros pobladores; que según esta hipótesis habrían sido provenientes de Sudamérica. Hecho que según ellos, estaría respaldado por las tradiciones orales de la mayoría de las islas de la Polinesia. Sin embargo la tradición más antigua registrada, proveniente del “Manuscrito E”, cuenta que ambos grupos provenían de Hiva; y que en aquel lugar a causa de inundaciones, los Hanau Momoko (orejas cortas) habrían corrido sus límites hacia territorio Hanau Eepe (orejas largas), produciéndose enfrentamientos. Posteriormente Los Momoko habrían sido derrotados y llevados a Tepito o te Kainga como prisioneros del Ariki Hotu A Matu’a, quien en la nueva tierra les habría asignado la mesetas del Poike. Así destaca que, aparte de todos los argumentos científicos, estos dichos de Púa Ara Hoa son un nuevo elemento que niega la tesis de Heyerdahl sobre la llegada a la isla de un segundo grupo étnico, los “Orejas Largas”, esta vez desde América. Igualmente no existen pruebas de ADN fósil que indiquen un extinto pueblo de origen americano.

http://www.taringa.net/posts/info/8887300/islas-moais_-un-misterio-universal.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Isla_de_Pascua

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=243840

http://www.urbanity.es/foro/viajes-ciudades-y-naturaleza-inter/11475-chile-moais-de-isla-de-pascua.html

Moais, ¿un enigma que ya se ha resuelto?

Por: José Antonio Roldán y Marisol Roldán

La fija y pétrea mirada de los Colosos del Pacífico, los enigmáticos moais de la Isla de Pascua comienza a tener una visión con sentido, o por lo menos eso se vislumbra de los últimos estudios llevados a cabo sobre este intricado tema.

La arqueóloga Jo Anne Van Tilburg, doctora de la Universidad de California y del Instituto de Estudios de la Universidad de Chile, ha demostrado un método "sencillo" para transportar los moais de la Isla de Pascua. Según la Doctora Van Tilburg, éste es el método que los pobladores primigenios de Rapa Nui utilizaron para transportar y erigir sus colosales monumentos.

Un punto geográfico llamado la Isla de Pascua

La Isla de Pascua está situada a 27º 08' 6" latitud Sur y 109º 25' 54" longitud Oeste en el océano Pacífico y es la más oriental de las islas polinesias siendo anexionada a Chile el nueve de septiembre de 1888. Se encuentra a unos 3.791 kilómetros del continente americano y constituye una provincia de V Región (Valparaíso). La isla es de origen volcánico, con numerosos conos adventicios en los tres principales volcanes que se han formado en la zona: el Rano-Kau, en el sudoeste; el Rano-A-Roi, en el noroeste, y el Rano-Raraku, en el noreste. El punto más alto de la isla a 600 metros sobre el nivel del mar es el cerro Maunga Terevaka. La extensión total de la zona es de unos 179 kilómetros y su capital es Hanga Roa. En el último censo el número de habitantes era de 2900. Siendo en la actualidad la agricultura (camote, plátanos y mandioca), ganadería (ovejas) y pesca, conjuntamente con el turismo, su sustento económico.

Inicio de una leyenda

De las leyendas del origen de la Isla de Pascua, se desprende que ésta sería la única salvada de una gran catástrofe donde todo un archipiélago desapareció en el centro del Pacífico Sur.

Fue el capitán holandés Jacob Roggeveen el primer occidental en llegar a la Isla de Pascua en 1722 encontrando una tierra devastada por la erosión, la sobrepoblación y las luchas internas. Tampoco le pasó desapercibido el hecho de que en esa porción de tierra coexistieran dos etnias antropológicamente diferentes. Cuyas diferencias sobrevivían pese a la frecuencia con que se llevaban a cabo matrimonios mixtos. Las comunidades en sí apenas recordaban sus diferencias originales, pero a Roggeveen le quedó claro que mientras uno de los grupos nativos era de estatura media-baja y mostraban una piel morena, el otro sobrepasaba la media normal de la zona, siendo unos indígenas de rasgos más indoeuropeos, que mostraban una tonalidad dérmica mucho más clara. Aunque, lo que más llamó la atención a esos exploradores fueron las cientos de estatuas enormes diseminadas a lo largo de la geografía de la isla e incluso el cómo decenas de ellas habían quedado sin terminar. La teóricamente antigua sociedad rapa nui desarrolló complejas y variadas metodologías para la fabricación, transporte y colocación de los moais: grandes bloques de piedra volcánica que semejan a una cabeza y torso humano, con un promedio de 10 toneladas de peso.

Moais, ¿auto-retratos de los gigantescos dioses con sombreros?

Imponentes y colosales vigilantes de piedra volcánica. Esculpidos en una sola pieza y dispuestos en torno a la costa a modo de límite imaginario. En total 550 enigmas pétreos oscilando entre los 4 y 20 metros de tamaño, todas en pie y distantes las unas de las otras. Sus rasgos aguileños y acusados muestran unas grandes orejas que sobresalen de sus enormes cabezas, a veces rematadas con un amplio sombrero de gran tonelaje.

Estatuas fabricadas en la propia isla según hacen pensar los enormes cráteres que se localizan en el interior de la isla, donde se piensa estuvieron los talleres donde los artesanos (?) las realizaron hace sólo cuatro siglos, es decir hacia 1550. Pero además es de señalar que ese medio millar de esfinges no son las únicas halladas en la Isla de Pascua. Las canteras abandonadas guardan en sus entrañas rocosas muchas de estas enigmáticas figuras inconclusas. La escasez del espacio geográfico hace impensable imaginar que hubiese "fuerza humana" suficiente para realizar la obra y ubicarla a lo largo de la isla. Los recursos de esta tierra no hubieran sido suficientes para alimentar una sociedad tan multitudinaria. ¿Quiénes habitaban en realidad la isla ?, ¿qué técnicas utilizaban para la realización de tan esforzado trabajo?. En realidad, ¿qué sentido tenía todo?.

Origen misterios de la Isla de Pascua

Pero el propio descubrimiento de la Isla de Pascua por los que se suponen fueron sus primeros habitantes nos evoca un hecho insólito, que extraemos de la tradición oral de la isla. En Hiva (teórico continente perdido en el Pacífico. Actualmente en las Islas Marquesas el vocablo 'Hiva' significa "clan"), el nativo Hau Maka tuvo un sueño en el cual su espíritu viajó a un país lejano, buscando una residencia para el rey Hotu Matua. Hau Maka llamó a su isla imaginaria "Te Pito O Te Kainga un Hau Maka" ("El pequeño pedazo de pista de Hau Maka"). Cuando el rey Hotu Matua escuchó el sueño no dudó en enviar exploradores jóvenes, entre ellos sus hijos Ira y Raparenga, para hallar su próxima morada. Pero los viajeros no fueron a ciegas, sino que aquel ensoñamiento de Hau Maka le indicó perfectamente el camino a seguir para encontrarla, cosa que hicieron (aquel sueño le había dado las coordenadas concretas para encontrar la isla): lunga i (viento arriba, en el sudeste), tau de e (hacia afuera), ro a del revareva de e (como contorno permanente), i raa del te del roto i (en medio del "levantamiento" del sol).

Esta historia la vemos reflejada en La Octava: El establecimiento de los polinesios de la Isla de Pascua, de Thomas S. Barthel (publicado en 1974 en alemán, y traducido en 1978 en la Universidad de Honolulu -Hawaii-). Encontramos otras versiones del mismo mito, pudiendo destacar: "Te Pito Te Henua, o la Isla de Pascua", informe que realizó W.J. Thomson y El misterio de la isla de Pascua, de Katherine Routledge. "La tradición nos informa que los primeros que llegaron a la isla tenían el pelo rojo y la piel blanca. En los dibujos de los incas del Perú existen caras de seres humanos de piel blanca, pelo rojo y orejas largas, que fueron constructores de gigantescas estatuas de piedra, y que desaparecieron hace mucho tiempo en el Pacífico navegando en sus botes de juncos hacia la caída del sol", afirmó el noruego Heyerdahl en su teoría que intenta echar por tierra el origen polinésico de los habitantes de la Easter's Island, porque expone que la Polinesia fue repoblada por los pre-colombinos. De Viracocha, el dios con rostro de jaguar de Tiahuanaco, de cuyos enormes ojos brotaban lágrima áureas que eran vida, según se afirma del Sol en los arcaicos mitos de los indios de la altiplanicie peruana; de este bizarro "dios blanco" se decía que había desaparecido un buen día hacia el oeste, adentrándose en el mar. ¿Por qué se asemeja tanto esta divinidad a Kon-Tiki, Illatiki o Tiki, el dios, semidiós o antepasado sagrado de los pueblos de la Polinesia?. ¿Procedieron de Tiahuananco los primeros pobladores de Rapa Nui?.

Leyenda dentro de la leyenda Rapa-Nui: Los orejas grandes, 'caídos del cielo'

Los pascuenses a diferencia con otras antiguas culturas guardan pocas leyendas sobre sus orígenes. Como si su recuerdo estuviera de alguna manera limitado por algún salto generacional. Una pérdida hereditaria común a las diferentes etnias indígenas. Después de muchos quebraderos de cabeza, los arqueólogos han terminado por pensar que pudieron existir en la isla al menos tres culturas sucesivas. Para llegar a esta conclusión se basan en la existencia de unas tablillas con jeroglíficos muy anteriores en el tiempo a los moais. Restos sin descodificar aún, pero que reafirman la existencia de esa cultura desconocida y distinta a la hallada por el capitán holandés. Arthur Posnansky, en su obra Guía general ilustrada de Tiahuanaco, muestra inscripciones nuevas con la misma escritura en rocas de las dos islas sagradas del lago Titicaca. También apuntó la semejanza existente entre esta escritura y las enigmáticas inscripciones halladas en la Isla de Pascua.

Es relato de uso en la actual Rapa-Nui el que los antiguos pobladores llegaron desde otra isla tal y como se comenta en líneas anteriores. Un tierra mucho más al sur, que se hundió bajo las aguas hasta desaparecer en ellas. Pero el relato contiene su propia ciencia-ficción que se inicia con la posterior llegada de unos extraños humanos de orejas grandes. Estos hombres más que venir, descendieron de los cielos y se asentaron en uno de los extremos de la isla. Todos eran varones y para procrear necesitaron mezclarse con las hembras nativas, es decir las orejas pequeñas (los pobladores venidos del sur). Pero estas relaciones no fueron del todo positivas, por lo que se inició una guerra, en la que fueron exterminados casi todos los orejas grandes. Los supervivientes desaparecieron engullidos por una extraña explosión dentro de algo que volaba hacia los cielos.

Isla de Pascua, ¿reducto de un continente?

John Macmillan Brown, erudito y filólogo británico, expone en una de sus obras, concretamente en The riddle of the Pacific (1924), que en el océano Pacífico hubo en otro tiempo un continente. Dicho continente habría estado poblado por blancos procedentes de América. Y precisamente, según el propio autor, la Isla de Pascua sería uno de los últimos vestigios donde apoyar su teoría. Brown cursó sus estudios en Glasgow y Oxford, ocupando en 1874 la cátedra de Lengua Inglesa, Historia y Economía Política en el Canterbury University College. Al jubilarse en 1895, Brown se afincó en Nueva Zelanda. Las ideas y creencias que Brown tenía para apoyar la hipótesis del continente en el Pacífico habían sido adquiridas a través de sus conocimientos y sus viajes por dicho océano. Y aunque la mayor parte de historiadores no tomaron nunca en serio la teoría del continente perdido de Brown, si que prestaron su atención ante la idea de que los polinesios (y por ende, los habitantes de la Easter's Island) tuvieran un origen indo-ario.

¿Una nueva hipótesis o una solución más?

Después de analizar, clasificar y catalogar 887 moais, la arqueóloga norteamericana ideó un sistema que permite levantar bloques de 10 toneladas con el sólo uso de troncos, cuerdas y la fuerza humana. El sistema en si estaba inspirado en las balsas y en las canoas que habría desarrollado el pueblo rapa nui para llegar a la Isla de Pascua desde su lugar de procedencia, la Polinesia. Y de esta forma el equipo de la doctora Van Tilburg logró transportar un moai de cuatro metros de altura utilizando su método, pudiendo demostrar en la práctica la exactitud de sus hipótesis y cálculos. Con la intervención de sofisticados programas informáticos simuló anteriormente todo los pasos a seguir, calculando que necesitaría a unas 40 personas para realizar todo el trabajo. Las estatuas fueron transportadas en una especie de cuna con forma de V, construida de palmeras y troncos , la cual se desplazaba sobre rieles del mismo material. Además todo era empujado con dos grandes cuerdas paralelas, mientras algunos de los participantes se dedicaban a guiar el movimiento del moai mediante grandes timones de madera. "Los marineros polinésicos desarrollaron avanzadas tecnologías de navegación. Construían canoas dobles de 30 metros de largo para explorar las islas. Fue esta tecnología la que permitió a los rapa nui erigir las monumentales esculturas que los han hecho famosos", afirma Van Tilburg. El descubrimiento que ahora sale a la luz tuvo sus inicios hace varios años, aunque fue en Abril de 1999 cuando un equipo internacional de expertos (entre ellos el arqueólogo chileno Claudio P. Cristino, profesor de Prehistoria de la Universidad de Chile; el artista pascuense Cristián Arévalos Pakarati; Darus Ane, fundador de la Long Beach's Kahakai Outrigger Canoe CLub; Edmundo Edwards, vicepresidente de la Eastern Pacific Research Foundation; Santi Hito, escultor; el arquitecto, Vicent R. Lee; Ted Ralston, promotor; Zvi Shiller, profesor de la Mechanical and Aerospace Engineering Departament de la UCLA y Johannes Van Tilburg, arquitecto) se trasladó a la isla. Fabricaron la réplica exacta de un moai. El desafío del experimento era transportar la escultura desde su origen a un Ahu o plataforma ceremonial, donde le instalarían el Ton Pukao (especie de sombrero situado en la cabeza del moai). "Nuestro experimento demostró que 40 personas eran capaces de empujar una de estas esculturas", explicó Van Tilburg y añadió que "creemos que el trabajo era realizado por hombres, mujeres y niños, ya que este tipo de participación comunitaria era algo muy necesario y valioso en la prehistoria".

Por último la doctora Jo Anne Van Tilburg señala que "el método que yo sugiero es lógico y probable (...) Los rapa nui era gente muy ingeniosa y pudieron utilizar otros métodos también, porque cada estatua presentaba sus propios problemas". La científica estadounidense también opina sobre otros puntos oscuros de la historia de esta sociedad trival, ya que para ella: "el precio que ellos pagaron para mantener la articulación de sus ideas espirituales y políticas fue el aislamiento del resto del mundo cuando ellos vinieron aquí, en muchos de sus aspectos, pero les quedó una sombra de su forma de ser natural".

De todas formas, parece que se ha aclarado un poco más, si cabe, el misterioso origen de los moais, o por lo menos la forma en que los transportaron. La hipótesis de algunos astro-arqueólogos que veían una "impresionante tecnología" en el transporte de los moais y la participación en ella de entidades de origen extraterrestre queda un poco desfasada, o por lo menos aparcada hasta que surja -de aparecer- otra nueva hipótesis que pueda apoyarla. Pero sería conveniente citar algunas teorías e ideas que se han vertido entorno a este tema. Y al hablar de astroarqueología, no podemos olvidar al siempre controvertido científico suizo Erich Von Däniken que en su obra Meine Welt in Bildern (El mensaje de los dioses, traducida al castellano en 1976 por Ediciones Martínez Roca, S.A) ya nos dice: "La Isla de Pascua es una piedra angular en el mosaico de mi 'cosmovisión' ". Von Däniken no oculta así el gran interés que tiene por el enclave chileno. Pero será mejor que sepamos de boca, del propio autor su peculiar teoría..."cosmonautas de otro mundo visitaron a los nativos y les suministraron herramientas perfeccionadas, que podían manejar los sacerdotes o hechiceros; éstos extrajeron de la lava las grandes masas de piedra y les dieron forma. Los extraños visitantes se marcharon. Como toda herramienta abandonada, también éstas se fueron enmoheciendo hasta quedar inservibles. Considero verosímil que los isleños que habían aprendido a utilizarlas emigraran a otros lugares o murieran. Sus descendientes, de cultura primitiva, eran incapaces de fabricar nuevos instrumentos de ese calibre (...) Y un día, de repente, los nativos tuvieron la loca ambición de concluir la obra antaño comenzada. Al faltarles las "antiguas" herramientas, atacaron la lava con las suyas propias: los picos y hachas de sílex (...) Los hombres acabaron por resignarse y renunciar a sus esfuerzos; sus primitivas herramientas quedaron abandonadas y esparcidas a cientos por las cercanías del cráter". Queda así expuesta la teoría de Von Däniken, que como en otras muchas ocasiones verá un origen extraterrestre en avances "impensables" en primitivas civilizaciones humanas. Para Jo Anne Van Tilburg la teoría de Von Däniken es "puramente hipotética porque de ninguna forma hay pruebas de su hipótesis".

¿Otras 'posibles' formas de mover moais?

Pero a lo largo del transcurrir de la historia se han ido vertiendo otras muchas teorías, desde casi todos los campos del saber humano, sobre los moais. En un lugar destacado encontramos la del etnólogo noruego Thor Heyerdahl nacido en Larvik en 1914 y muerto en Italia, según comunicaron sus familiares el pasado jueves 18 de Abril del 2002 a las 19:10 horas, a la avanzada edad de 87 años.

Este estudioso y aventurero era defensor de la teoría según la cual el poblamiento de la Polinesia tuvo lugar desde Sudamérica en época precolombina, organizando en 1947 una travesía en balsa (expedición Kon-Tiki) que partiendo del puerto peruano de Callao llegó hasta el atolón de Raroia. También intentó demostrar que los antiguos egipcios podían haber llegado al continente americano, y para demostrarlo fabricó un barco de papiro con el que consiguió atravesar el Atlántico en 1970, desde Marruecos hasta las Barbados (expedición Ra II). Entre las numerosas obras que Heyerdahl escribió podemos nombrar: La expedición de la Kon-Tiki (1948), Indios de América en el Pacífico (1952), Aku-Aku (1957) y Las expediciones Ra (1971). Y conocido ya el autor de la siguiente teoría pasamos a exponerla. Según comentaba el expedicionario noruego fueron precisamente los nativos isleños los que mediante sus rudimentarios picos y hachas de sílex moldearon esos bloques de piedra volcánica en las paredes de los cráteres. El método que según Heyerdahl utilizaron era el poner la estatua en una plataforma creada por tres especies de horquillas. 180 isleños estiraban el artefacto a través de dos sogas que situaban a cada lado del ingenio. Es una hipótesis sencilla y lógica, quizás una de las más similares a la de la doctora Van Tilburg. Aunque si comenzamos a estudiar de forma más o menos exhaustiva la magnífica obra realizada nos surgen interrogantes demasiado difíciles de contestar, entre ellas el cómo pudieron los "escultores" rapa nui lograr la perfección que nos muestran los moais, cómo pudieron evitar astillar o desmembrar algunos rasgos de las figuras al golpear con sus toscas herramientas sobre la piedra. Y en lo referente a la forma de transportar los moais con estos objetos, Van Tilburg cree que con la fuerza de 180 nativos no podrían mover de esta forma un bloque de 10.000 kilos, sino que necesitaría la fuerza bruta de unas 1.500 personas para mover el moai desde su cantera hasta colocarlo de forma erecta en un Ahu o plataforma.

Otra teoría más sobre cómo se ubicaron los moais la realizó William Mulloy en 1960. El método que aplicaron según Mulloy era el envolver la estatua en dos troncos gigantes formando una V, en la intersección de los troncos colocar dos cuerdas. Una para mantener los troncos rígidos y otra soga para coger al moai. El "vientre" del moai quedará protegido con unos troncos situados a modo de base de un trineo. Para aplicar esta formula Mulloy estimó que sería necesario solamente unas 90 personas para recorrer las cuatro millas (6 kilómetros) que separan los dos puntos de viaje. Las limitaciones de este método caen sobre su propio peso, ya que los troncos que se deben situar en la parte delantera del moai no pudieron ser lo suficientemente fuertes como para mantener la estatua protegida durante el trayecto, eso si durante la elevación no se ha "escapado" el moai de su anclaje para colocarle el peto.

Haciendo 'caminar' a los moais

El checo Pavel Pavel en 1982 también lanzó su propia teoría. El método en si está basado en las leyendas y tradición oral nativas que afirmaban que los moais paseaban hasta situarse en su definitiva ubicación. Pavel se basa en que cada estatua tiene un centro gravitatorio gracias a su gran base y su estrecha cabeza. Utiliza un grupo reducido de 17 personas que a su vez divide en dos grupos. Con una cuerda rodea la cabeza del moai y con otra la base, y así intentan hace "andar" la replica de moai poco a poco. Usando este método, Pavel Pavel estima que cada día se puede mover el moai unos 650 pies. Las dificultades de esta hipótesis son obvias ya que el terreno no es regular en la isla, sino que en su mayoría es angosto y con desniveles. Thor Heyerdahl ha realizado un cálculo con la aplicación de este método que reduciría a 320 pies por día para mover una estatua de 20 toneladas.

Por último vamos a conocer la hipótesis que en 1980 planteó el estadounidense, Charles Love. Varias cuerdas rodearían la "frente" de la estatua con el objetivo de poder ir elevando su base para colocarla sobre unos troncos colocados a forma de rail y una plataforma de troncos situada encima de los anteriores. Para Love esa sería la forma de "pasear" del coloso de Rapa Nui, que se mantendría durante todo el trayecto de pie. Los cálculos de Charles Love estiman que unos 25 hombres podrían hacer el recorrido de unos 150 pies en unos dos minutos. Van Tilburg opina que: "este método es superior al de la inclinación, pero es extremadamente peligroso. La logística a utilizar según la sugerencia de este método es peligrosa e imposible para hacerlo rodar por el terreno de Rapa Nui".

Es difícil de comprender cómo aquellas moles de piedra, en aquella recóndita isla del Pacífico habían sido trasladadas y colocadas, como mínimo, por un ingente número de habitantes (algo harto difícil debido a la escasa población existente en la Isla de Pascua, en algunas épocas casi inexistente, debidos a los períodos de esclavitud a los que se vieron sometidos). No sabíamos si alguna fuerza superior había actuado ni muchos menos si la acción de supuestos extraterrestres tenía algo que ver, pero lo que si tenemos como cierto es que todas las hipótesis, por muy excéntricas que parezca, se merecen todo el respeto del mundo mientras que no haya una teoría que llevada a la práctica realice lo mismo que los habitantes de Rapa Nui.

El detalle que siempre queda relegado bajo el suelo

Y si se puede subrayar de misterio actual el enigma moai, pues apenas tiene 272 años. Debemos de remarcar que este no es el único misterio de la Isla, y que algunos tienen una antigüedad superior. Ejemplo son sus túneles que perforan el lugar silenciosamente desde hace milenios. Y es que en Pascua se hallaron estas perforaciones que comunicaban la isla con el mar. Y se cree que en la época en que estas leyendas se originaron, las vías subterráneas pudieron tener alguna utilidad: comunicar la isla con otras, o hacer descender los moais hasta el mar, para luego ser enclavados en la costa. ¿Desaparecieron por allí los orejas grandes?. Así sin más desvanecidos entre las interrogantes que dejaron a su paso por la isla. No sería del todo descabellado si nos atenemos a otro suceso de desaparición súbita multitudinaria que vivió otra cultura en una isla no muy lejana geográficamente a Rapa-Nui. Por supuesto nos referimos a los moradores de Ponapé. En su día el centro de un reino que controló la sociedad de numerosas islas de la polinesia. Sólo que en este caso hablamos de milenios. Que no han podido borrar el rastro de su existencia (ruinas y restos arqueológicos difuminados en incontables islas polinésicas). Ponapé, la capital rica en templos de basalto y colosales palacios, llena de canales y sostenida sobre una serie de subterráneos de función desconocida. Esta zona vio como sus viviendas, plazas públicas, mercado y el enorme tonelaje de su arco de piedra quedaba abandonado, desierto, sin rastro de sus pobladores, sin datos sobre sus orígenes o identidad. Pero sobre todo sin información sobre el destino que corrieron.

Puntos geográficos distintos del tiempo

A kilómetros de distancia de Isla de Pascua, el investigador Pero Ruzo se dedicó a observar otras moles pétreas enigmáticas, que sin sentido ni utilidad aparente se encontraban a 3.600 metros sobre el nivel del mar custodiando las laderas andinas cercanas a la meseta de Marcahuasi, Perú. Un lugar cuyos moradores también abandonaron de forma espontánea sin razón aparente y dejando el misterio de su biografía para la posterior ciencia. Y Pero Ruzo se dio cuenta que aquellas moles de roca que parecían no representar nada, vistas a ciertas horas del día y lugares concretos, guardaban grabados, dibujos de figuras y animales desconocidos, algunos prehistóricos y extinguidos hace miles de años. Moais, gigantescos bustos de desconocidos personajes extranjeros. Como así mismo lo eran los olmecas. Que también a cientos de kilómetros de Pascua hicieron algo muy parecido a los escultores Rapa-nui, al construir gigantescas cabezas de piedra esculpidas con habilidad y herramientas desconocidas, que presumiblemente retratan a los cabeza de clanes olmecas. El descubrimiento llevado a cabo por J.M. Melgar y Serrano, en Tres Zapotes (Veracruz) se realizó en 1869 trajo consigo pequeñas sorpresas. Una de ellas por ejemplo es la esfinge de un etiope de facciones negroides, cuya cabeza estaba tocada con un yelmo o casco. El tallamiento y su posterior colocación en el lugar de exposición al igual que en el caso de los moais sigue siendo toda una aventura por descifrar.

¿Misterio Resuelto?

Ahora sólo quedaría desvelar otras muchas interrogantes y dudas que a veces pueden resultar demasiado racionales para los que quieren encontrar meramente ciencia ficción. Y, si cómo una vez me planteé -mientras estudiaba la documentación existente de los moais- esos magníficos sombreros (Ton Pukao) que tanto nos confunden a los investigadores por su presumible simbolismo, tenían una doble función, decorativa pero sobre todo la funcional de servir de contrapeso a la escultura para hacerla eternamente estar erguida, y que ningún contratiempo, o hipotético punto de equilibrio que teóricamente hubiera servido para moverlo se lo volviese a llevar, fuese una de estas respuestas lógicas. Interrogantes sueltas y complejas, quizás, las verdaderamente importantes para comprender 'totalmente' el misterio que rodea a esta isla volcánica y a sus habitantes de piedra. ¿Cuál fue su origen?, ¿qué finalidad tenían estas esculturas?, ¿quiénes fueron los modelos?...Dejamos el final y las respuestas en punto y seguido. Ya más que solucionarse el enigma, nuevas preguntas se han abierto y añadido entorno a los rapa nui, gigantescas estatuas y su incierto origen.

Bustos que desde el cielo a determinadas alturas donde las águilas ya no se atreven a volar siguen siendo visibles, como señales eternas que esperan ser comprendidas, valoradas, o por qué no rescatadas por sus creadores...

El misterio de Orongo: Los dioses pájaro y el observatorio de Dios

Rodeado de un barrizal de tierra roja en la impresionante ladera de un volcán emerge entre la niebla física y de los tiempos un roquedal al que llaman los antiguos Orongo ("lugar de la escucha"). Es el nombre de un viento frío y cortante que se encuentra en las cúspides de las islas que conforman Pascua, pero donde más reina en su fuerza es allí, en aquel extraño paraje donde se diseminan arcaicos petroglifos de dioses-pájaro.

Los dibujantes de piedras en Rapa Nui nada tienen que ver con los constructores de los majestuosos vigilantes pétreos de los confines del mundo, los moais. Simplemente comparten ubicación y quizás relación con las estrellas, pues la simbiosis pájaro-hombre mira hacia el universo y los colosos del Pacífico se alzan en altura hacia él, dejando constancia de las creencias religiosas de los pueblos que los crearon, pese a que la historia terminara fundiendo esas mismas civilizaciones en una común nativa.

Orongo se encuentra en la cresta del cráter más grande, Rano Kau y a sus pies un calmado lago hundido bajo la Turba de Totora. Al otro lado sólo se ve mar. Siete corredores conducen a las celdas de una pequeña villa, que sólo era habitada en fechas señaladas del año por sacerdotes-pájaro y jóvenes aprendices de los dioses. Los siete nichos de la roca hacían referencia a los siete hombres-pájaro que se seleccionaban cada año para que compitiendo entre si uno de ellos se alzara con el título de elegido del dios Make Make.

Un enclave inusual

Son extrañas habitaciones enterradas en el suelo rocoso. En total podríamos contar cerca de la cuarentena y su vejez nos remontaría al pasado megalítico del hombre. Las losas de construcción se hunden en el terreno y se cubren concéntricamente con delgadas planchas de piedra a modo de un imaginario techo encorvado. No hay puertas. No hay rastros de zonas habilitadas para el uso social. Estamos ante meros recintos ceremoniales plenos de luz durante el día y curiosamente plenos también de luz durante las noches de primavera, que es cuando precisamente se utilizaban. Predominan las formas ovoides, los arcos, la inexistencia de ángulos que entronca con las creencias japonesas del Feng Shui al tiempo que las separa de otras obras megalíticas. Son espacios reducidos, de apenas un 1'6 metros de altura y todas ellas, pese al deterioro actual, estaban pintadas o ralladas con las figuras de los dioses Make Make o de Tangata-Manu. Otro punto a destacar su orientación, no sólo a esa luz primaveral, sino también hacia los tres pequeños islotes (de Motu Nui, Motu Iti y Motu-Kao-Kao) donde cada año llegan desde hace milenios las aves migratorias, que representan la divinidad en si.

La arqueología oficial todavía no ha podido comprender el sentido de Orongo, la antropología aún anda buscando su significado, así que al día de hoy es uno de los enigmas vivos más duraderos de los existentes en todo el orbe terrestre. Teorías las hay a cientos, tanto las que quieren explicar su uso como su forma de construcción o a qué o a quiénes estaban destinadas, pero no hay pruebas tangibles que apoyen ninguna de las hipótesis hasta ahora vertidas. Los nativos han "olvidado" el pasado real y el verdadero motivo y la tradición sólo legó esa competición "ritual del huevo".

Alrededor de Orongo, miles de grutas secretas que los indígenas son reacios a mostrar incluso en la actualidad, por lo que se ha llegado a pensar que ellos mismos desconocen muchas de ellas. En antiguas leyendas de Mata-ki-te-Rangi se hablaba de cavernas familiares donde se guardaban los tesoros de un mundo anterior, cuyo mayor patrimonio hacía referencia a huevos sagrados, por supuesto huevos directamente relacionados con las deidades. Aunque todo seguirá siendo mito hasta que se compruebe realmente su origen y significado. Y es intrigante que en una isla donde se erigen hombres (cabezas) de piedra ciclópeas, que fueron movidas otrora de forma desconocida, se hable de unos dioses pájaros. Cuando los occidentales desembarcaron en Pascua, desde luego se sintieron impresionados ante los moais, pero sorprendidos encontraron que la única ceremonia importante, la más grande y religiosa del lugar no hacía referencia a ellos, sino a los petroglifos de Orongo, que se siguió celebrando hasta que en 1866, el misionero de la Congregación de los Sagrados Corazones, Eugenio Eyraud vuelve después de una estancia inicial, de nueve meses en 1864, y establece una misión definitiva en Hanga Roa.

El culto del hombre-ave (Tangata-Manu) parece ser que fue implantado por los autoridades religiosas de la isla como solución a los enfrentamientos internos de los nativos procedentes de varias castas y razas. Y se afianzó como alternativa al culto del moai, pues ya no se acordaban de los ritos iniciales. ¿Era una religión inventada realmente por los sacerdotes pascuenses?. De serlo, no se conoce un equivalente similar en ninguna otra civilización antigua hasta la llegada del cristianismo en occidente. ¿Por qué eligieron el formato de dioses ave?, ¿por qué buscaron un lugar sagrado tan insólito para instaurar allí ese nuevo credo?. Los más de ciento cincuenta petroglifos representando a la misma figura, ¿no tenían ningún sentido real?. Entonces, ¿por qué se dedicaron a esculpirlo sobre roca, sólo en aquellas rocas y no por toda la ínsula?.

El curioso ritual

En la primavera austral, los Dio-mate sacerdotes, los toa o jefes de guerra y sus guerreros campeones (Hopu-Manu) se citaban en el escarpado lugar. Sentados allí pacientemente observaban los islote Motu-Nui, Motu Iti y Motu-Kao-Kao. Hasta ese lugar llegaban las bandas de "manutara" o esternas negras, unas aves similares a las golondrinas occidentales con un pico más pronunciado, debido a que su dieta alimenticia está basada casi exclusivamente en la pesca. Venían para el aparejamiento. Los rongo-rongo, los sacerdotes de los salmos cantaban mientras los demás esperaban a que llegaran los primeros huevos a los nidos. Para los creyentes de Orongo, Tanganta Manu era el primer poblador de la tierra. Las leyendas orales más antiguas cuentan que los cigotos de esos hombres primitivos, humanos pero con pico, cayeron de los cielos en los principios de los tiempos, eclosionaron en el mar y empezaron a poblar las islas. Los primeros podrían volar, pero sus descendientes fueron perdiendo esa cualidad para ganar otras más terrestres. Para que el rito de los hombres aves pareciera firme y la gente los siguiese, sus desconocidos creadores, unos singulares sacerdotes nativos pero de tez blanca, tuvieron en cuenta todos los detalles. Crearon un rescate de una antigua fábula fundamentada en la creación de los hombres, en el principio de los tiempos. Make Make, el creador y su compañera terminaron de dar forma a las cosas conocidas. Una vez dieron por terminado su trabajo reunieron a todas las aves conocidas y luego buscaron un refugio donde retirarse a protegerse de los humanos creados, que se habían rebelado como criaturas conscientes contra sus creadores.

Con el fin de buscar este lugar, Make Make emprendió una carrera sobre las aguas, delante suya llevaba con olas de protección a los pájaros, cuando estaba totalmente exhausto encontró el islote de Motu-Nui. Un sacerdote desde la isla observaba la llega de la deidad y ésta se dirigió a él y le envió a advertir a la población Rapa Nui que debían iniciar un nuevo culto. Les explicó que él era la divinidad y las aves sus protegidas, dándole instrucciones concretas de que el ritual y culto debía de tener cuarto fases:

1º) Invocar a Make Make sin tregua, con cánticos y mantras hasta que las fuerzas fallasen, debiendo mover incluso las piedras. En Occidente, se contaba la leyenda de que Anfíon, hijo de Zeus y la humana Antiope, con el canto de su lira hacía mover la piedra y las colocaba una encima de otra. Dicen que así fue construida la antigua Tebas. La práctica de mantras, de cánticos en Pascua, donde están los moais y en Tebas, donde hubieron colosales murallas puede que no sean historias separadas.

2º) Ofrendar continuamente al dios.

3º) En primavera austral hacer todos una gran ceremonia global aunando los dos mandatos anteriores.

4) Recibir a la divinidad que vendría a esa ceremonia sólo si se respetaban escrupulosamente los tres puntos anteriores.

Añadió que él para vivir en el interior de un humano a aquel entre todos los guerreros que consiguiera ser el vencedor de unas duras pruebas de valor y destreza física (¿selección del mejor dotado?). Un ritual que terminó por llamarse nombramiento de Tanganta Manu, el jefe. No se trataba de un jefe de clan, si no del jefe de guerra Hopu Manu.

Entre todos los jóvenes se seleccionaban siete, los que demostraban más destreza y tenían fe en Make Make, ellos irían a por el primer huevo puesto por el primer manutara (el primer ave de la suerte) sobre el islote más alejado de Orongo, Motu Nui. El huevo contenía una carga simbólica importante, aunque es físicamente endeble, así que el portador a la vez de ser fuerte, buen nadador y excelente guerrero (combatían entre ellos durante la carrera) debía de tener la suficiente habilidad para traerlo en perfecto estado al "País de los ojos que miran al cielo". Se lanzaban a las agitadas aguas desde la parte del acantilado a una altura de trescientos metro, nadaban varios kilómetros y sólo uno volvía con el huevo colocado sobre un artilugio de cuero en la frente del nadador. Luego debían escalar el despeñadero invirtiendo así el proceso de la carrera. Habían salido victoriosos enfrentándose a los enemigos, las fuerzas naturales del viento Orongo, las del mar y los depredadores habitantes del mismo (tiburones). El vencedor blandía el huevo sobre una roca-peñasco llamado "el grito del ave" mientras gritaba el sonido del dios dominó (Toa).

El Hopu entregaba a el jefe del clan el huevo, éste lo cogía siempre con su mano derecha y desde ese momento el jefe del clan se erigía entre todos los clanes como el jefe superior, reinado que duraba sólo un año, hasta la siguiente primavera. El recién ungido rey de clanes se rapaba la cabeza, las pestañas y las cejas, para recibir así el poder del dios (igual que hacían los sacerdotes egipcios en la primavera), poco después se retiraba para hacer vida contemplativa, solo en una cueva situada cerca de la carrera de Rano Raraku, el huevo se colocaba en una cesta junto a la entrada y ya vaciado se llenaba de "magia" y poderes de comunicación con los dioses. A partir de hay no podía usar la mano derecha, ya que todo lo que hiciera con ella debía ser obra del dios que la poseía. Los demás habitantes de le llevaban comida, además de visitarle para consultarle por soluciones para sus problemas. Él "trasladaba" las preguntas al dios-ave que habitaba en él, teniendo el poder de la paz, de la guerra y de las enfermedades. En países islámicos existía ese método terapéutico espiritual, los enfermos eran curados por ermitaños que cantaban mantras en sus oídos, exactamente igual que hacía el "elegido" pascuense. El día que fuera destronado seguía él y su casta siendo respetada, porque había sido su cuerpo casa de Make Make. Al morir y ser sepultado se le ponía en lugares apartados con sus huevos.

Creencias tardías en Rapa Nui, aunque eso no se supo hasta mucho tiempo después cuando llegaron las pruebas del Carbono-14, que se realizaron sobre algunos petroglifos, datándolos sobre el siglo XV con un margen de error de doscientos años. Una de las estudiosas del tema fue Katherine Maria Pease Routledge, autora del libro The Mystery of Easter Island (1919), en 1915 empezó a interesarse por el misterio de Orongo, recopilando ramas genealógicas de sus jefes, remontándose en el tiempo a un total de 86 nombres. Sólo que no eran los nombres de los autores de los petroglifos, ni de la aldea, sino de algunos jefes guerreros que habían ganado en el ritual y gobernado un año. Lo más curioso no es que desapareciera con la llegada de los evangelizadores, sino que había persistido fundamentado en reglas básicas de la caballería occidental y que su desarrollo coincidiera con el medievo en la otra parte del mundo, con la cual los pascuenses no guardaban ningún contacto, ¿o si?.

Aunque existían al llegar, los occidentales no se interesaron en demasía por el estudio los petroglifos de Orongo. La sombra de otra puridad más descomunal en tamaño les hizo sombra y les sigue haciendo. Todo el mundo al imaginar Easter Island se hace una idea de estos cráneos gigantescos de nariz aguileña tallados en roca granítica, pero muchos son los que no saben que en unos de aquellos rincones de la isla persisten unos seres humanos que dibujados en postura fetal sobre rocas de basalto, siempre mirando hacia el mar con la cabeza erguida al cielo, ven pasar los años sin respuestas.

La misma figura, la misma postura, los mismos rasgos una y otra vez distribuidos en una región petrosa en apenas unos cientos de metros que solo comenzaron a ser interesantes para los arqueólogos hace apenas unas décadas, sobre el 1981. Todos orientados hacia un mismo lugar y dibujados de perfil. Manos y huevos (vulvas o óvulos origen de la vida simbolizado), pero donde predomina la presencia del hombre, cuya única diferencia con el nativo es la muestra en su rostro de un curvado y largo pico pescador.

Diseminados por la isla existen otros numerosos cientos de petroglifos, algunos de dimensiones colosales como los tallados sobre una roca de más de cuatrocientos metros de longitud, pero ninguno tan curioso y repetido como los encontrados en la aldea ceremonial. Cerca del cráter, sin embargo aparecen representados isleños oriundos y sorprende que sus rasgos híbridos nada tengan que ver con los animales de pluma sino con el mar. Son los mitad hombres, mitad pez. La existencia de ambos grabados demuestran que los aborígenes creían en la existencia de dos clanes que llegaron a convivir en el mismo espacio. Unos procedían del mar, mientras los otros habrían llegado tiempo después del cielo.

Los hombres pez procedían de un origen dibujado como una elipse, una vulva, semejante al dios solar espiral o a la serpiente enroscada neolítica. Los hombres pájaro por el contrario procedían de huevos. En los mitos más antiguos diseminados por toda la Tierra encontramos la presencia de ambos dioses de procedencia solar, pero de distinto proceder. Unos dominaban la tierra (serpiente), otros los cielos (aves). En el origen primigenio, el dominio de los primeros se mantuvo sobre el de los segundos. Las serpientes solares y de elemento tierra eran adoradas en mayor número en el globo terráqueo. Las aves solares de elemento aire existían como un culto secundario y se representaban por el huevo. Simbólicamente (igual que en la naturaleza) ambas especies son enemigas en la cadena alimenticia. Las serpientes comen los huevos de las aves, porque mientras están en esa forma se encuentran desprotegidas. Pero cuando los huevos eclosionan y las aves alcanzan su madurez, sus picos engullen a los reptiles, limpiando el mundo de su existencia. Como vemos es una lucha metafórica por la subsistencia que al tiempo entronca con las narraciones que hablan de los dioses solares que habrían estado disputándose el mundo y los hombres desde el principio de los tiempos. A pesar de provenir de un mismo origen. En África, Sakpata, rey de la tierra, con forma de serpiente se separó de su hermano Hevreso, llevándose consigo a su mujer Dan, la diosa del viento, formándose un duelo de poderes durante milenios.

Unas bases tan esotéricas que extrañan que se hayan utili

zado en tantos sitios a la vez y siempre con el mismo significado, coincidiendo en este caso de forma tan puntual. A nivel esotérico además el huevo evoca al origen mágico de las cosas, pues en él se contiene la esencia de la primera creación. El huevo fue utilizado como símbolo templario, a la vez que los judíos anteriormente lo habían empleado como símbolo de la vida. Y más lejos en el tiempo, los chinos y los hindúes le habrían dado poderes similares.

La curiosidad nos devuelve a recordar esa posición fetal de los hombres pájaro representados como si lo que estuviera intentando "fotografiar" allí fuera una especie de hombre en proceso evolutivo hacia ese dios-ave mágico. Cómo si nos hubieran dibujado al inquilino de un imaginario huevo cósmico o útero, que podrían ser los antiguos pascuenses, pero también cada uno de nosotros.

Otros lugares, otros hombres-pájaro...¿un mismo significado?

Miles de kilómetros de distancia separan la Isla de Pascua de México. Orígenes y culturas diferentes y sin embargo, allí están presentas, amagados entre otros cultos...los hombres-pájaro. Dioses de los aires mexicanos, según las investigaciones de especialistas el origen ritual de estas danzas en honor a dioses-ave se remonta a días prehispánicos (S. XIII-XIV), coincidiendo en el tiempo con los que se andaban practicando en la montaña sagrada de Orongo. Los indígenas de la huasteca veracruzana: huastecos, toltecas, nahoas y totonacas buscaban con estas danzas vincularse con los elementos sagrados naturales y atraer la suerte. La Manutara o golondrina pascuense representaba precisamente la suerte, ¿coincidencia?.

Aunque en la actualidad las variantes del ritual se han deformado, así como la indumentaria y los participantes, las iniciales prácticas podían haberse realizado con cánticos de sacerdotes hoy suplantados por música. Por cierto, otro motivo coincidente es que los grupos danzantes, los voladores de Papantla, independientes viven en una zona escarpada llamada la sierra Zozocolco. Si se pregunta en El Tajín por el sincretismo cultural de las danzas que allí se celebran lo compararán con el de una misa cristiana, te dirán que todo y cada uno de los pasos debe ser respetado y realizado según la tradición, nos dirán que la danza de los voladores es una ceremonia de saludo y "comunicación" con sus dioses y que se les debe pedir a los cuatro puntos cardinales: el dios Sol, el dios Viento, la diosa Tierra y el dios Agua. Los mismos que encontramos en la ceremonia Tangata Manu. Además es una ceremonia para elegidos, no todos pueden subir y volar -por lo menos en los ritos ancestrales- "no es tan fácil, además como es prácticamente una danza de respeto, los danzantes tienen que seguir ciertas condiciones para poder hacerlo, lo que nosotros llamamos los grandes secretos de esta mágica tradición totonaca, mismos que si no son respetados puede ocurrir accidentes, y mayormente si son revelados en su totalidad el indio puede ser hombre muerto culturalmente hablando", Matias Moreno, de 52 años de edad, practicante de vuevlo ritual desde que tenía 10 años. No sabemos cómo surgió ni qué originó este culto y esta danza en México ni en Rapa Nui, pero podemos ver que en otros lugares también existen sus reminiscencias, como en algunas pequeñas comunidades de Puebla y San Luis de Potosí en el mismo país o en Guatemala y Nicaragua. Los Aztecas pudieron "importar" el rito a estos dos últimos países, ¿pero llegaron a la Polinesia y más aún...llegaron a África Central?. Un misterio más a añadir al puzzle petroglífico de Rapa Nui.

¿Era Make Make el dios que poseía a los sacerdotes pascuenses el mismo brujo poderoso robador de almas que veneraban el pueblo de los hombres-pájaros africanos?. En apenas unos kilómetros del continente negro, la historia antropológica nos habla de los invocadores de almas, que en la selva más espesa vivían aislados de las grandes civilizaciones y sin embargo, encontramos que su magia y sus ritos son idénticos a los ladrones de corazones del Antiguo Egipto y en estos dos pueblos, escondido y furtivo, el poder de un dios menor otorgaba a los humanos el derecho a servirle como aposento mientras el espíritu del dios habitaba temporalmente entre ellos, es decir, dioses-pájaro que seleccionaban entre las tribus a los mejores guerreros para poseer sus almas de forma ocasional. Hoy en día, las danzas de los hombres-pájaro africanos son mera fachada turística que nada guarda con los ritos originales, que al parecer se siguen practicando de forma sincrética por los brujos (ladrones de almas), tal y como es apreciable en zonas de la República de Guinea, muy cerca de la población Bobo en la Alta Guinea. Sin trasladarnos de país, los guerzés son un claro ejemplo de hombres-pájaro, así ellos mismos se denominan. Con máscaras pintadas en negro y rojo (como si pitan los Hopu pascuenses), con pesados trajes de pluma se mantienen erguidos sobre dos zancos de madera bailando danzas sagradas (Komo: una sociedad secreta influyente entre los Bambaras, una especie de sincréticos policías, donde existen unas normas caballerescas de forma piramidal al servicio de un rey).

Otras tribus de hombres-aves existían a principios de siglo XX en la Costa de Marfil. En África existe la leyenda que la noche es un pájaro de tinieblas que cierra con su último trino las puertas del infinito, de nuevo la figura de un ave. En Perú, cuna de los desconocidos dioses solares a los que se les dedicó pirámides y templos solares también tiene la leyenda de los hombres pájaro. En Túcume, el recientemente desaparecido explorador noruego Thor Heyerdahl, durante sus trabajos antropológicos señaló la presencia de petroglifos de hombres-pájaro representados navegando en grandes embarcaciones de junco. En la orfebrería de oro de la antigua Colombia el hombre pájaro es una temática recurrente, en el rito chamánico representa el alma abandonando el cuerpo físico, pero también la introducción en los cuerpos humanos de entidades supranormales o divinas. El hombre-pájaro colombiano también representa a una golondrina, una coincidencia más que aúna esta ave migratoria con las Motu Nui y los demás islotes de Pascua.

El misterio de Orongo, de los dioses-pájaro, de las piedras que los sostienen seguirá abierto por mucho tiempo y cuando más se estudia más sorpresas encontramos. Como las que ofrece la llegada a Norteamérica de los franceses, allí descubrieron que los que ellos llamaron Crow (Cuervo), llevaban cientos de años llamándose a si mismos "Absaroke" (hombres-pájaro) localizados en Montana, en el curso del Yellowestone, donde además encontraron otros vecinos indios, los Sioux. Ambas tribus de rasgos diferentes llevaban enfrentados desde antaño. Por cierto, los Sioux eran llamados como "Natawesiwal" (los enemigos o las serpientes), por otros pueblos como los Chippewa. Aves y serpientes en este caso indias. Además siete eran los clanes que componían la nación Dakota, como se llamaban los Sioux, unificada bajo el "Consejo de los Siete Fuegos". Cada año siete guerreros, uno por cada clan, competían entre ellos y el guerrero victorioso hacía que el jefe de su tribu ejerciera su mandato sobre los Sioux...exactamente igual que los Rapa Nui.

Los petroglifos, los hombres-pájaro y los nexos de unión entre nuestros pueblos primitivos incomunicados por murallas naturales nos hacen preguntarnos, ¿quiénes están realmente representados en esas rocas de Orongo?.

http://joseantonioroldansanchez.blogspot.com/2011/05/moais-un-enigma-que-ya-se-ha-resuelto.html

Un moái (del rapanui moai, "escultura") es una estatua de piedra monolítica que sólo se encuentra en la Isla de Pascua o Rapa Nui, perteneciente a la V Región de Valparaíso, Chile. Los moáis son el principal atractivo turístico de la Isla de Pascua, cuyos habitantes viven del turismo y la pesca.

Descripción e historia

Los más de 600 moáis conocidos tallados por los antiguos rapa nui están distribuidos por toda la isla. La mayoría de ellos fueron labrados en toba del volcán Rano Raraku, donde quedan 397 moáis más en diferentes fases de acabado. Todo indica que la cantera fue abandonada repentinamente, quedando estatuas a medio labrar en la roca. Prácticamente todos los moáis terminados fueron posteriormente derribados por los isleños nativos en el período siguiente al cese de la construcción.

En un principio, estas estatuas gigantes llevaban también unos copetes o moños de piedra roja, llamados pukao, que pesan más de 10 toneladas, que se extraían en el cráter de Puna Pau, a veces muy lejos de las estatuas. Además, después debían ser levantados a la altura debida para colocarlos sobre las cabezas.1

En 1978, se descubrió que en las cavidades oculares se colocaban placas de coral a modo de ojos. Estas fueron retiradas, destruidas, enterradas o arrojadas al mar, en donde también se han localizado. Esto concuerda con la teoría de que los mismos pobladores los derribaron, quizás durante guerras tribales.

Los primeros navegantes europeos que a comienzos del siglo XVIII llegaron a la Isla de Pascua no pudieron creer lo que estaban viendo. En esa pequeña área de tierra, descubrieron cientos de estatuas enormes sobre la superficie de toda la isla.

Significado

El significado de los moáis es aún incierto, y hay varias teorías en torno a estas estatuas. La más común de ellas es que las estatuas fueron talladas por los habitantes polinesios de las islas, entre los siglos XII y XVII, como representaciones de antepasados difuntos, de manera que proyectaran su mana (poder sobrenatural) sobre sus descendientes.

Debían situarse sobre los ahus (plataformas ceremoniales) con sus rostros hacia el interior de la isla y tras encajarles unos ojos de coral o roca volcánica roja se convertían en el aringa ora (rostro vivo) de un ancestro.

Teorías sobre la construcción

Se cree que montañas enteras fueron removidas para su creación. La roca volcánica podía ser cortada con relativa facilidad con herramientas de basalto y obsidiana, dándoles su forma básica en la propia cantera. Posteriormente eran extraídas y semienterradas en las cercanías para ser esculpidos los detalles.

Aún más controvertida es la manera en que eran trasportados por la isla hasta su ubicación definitiva. No se sabe exactamente cómo eran trasladados, pero es casi seguro que dicho proceso exigió el uso de trineos o rodillos de madera. Una segunda teoría apunta a que fueron movidos balanceándolos con cuerdas: en 1986 Pavel Pavel, Thor Heyerdahl y el Museo Kon Tiki demostraron que una veintena de personas y algunas maromas eran suficientes para transportar una estatua de 9 toneladas.

Durante el verano del año 2000, un equipo arqueológico norteamericano descubrió datos que sugieren la utilización de máquinas complejas en la isla hace siglos. El geólogo Charles M. Love y un equipo de 17 estudiantes excavaron secciones de las tres principales carreteras que sirvieron para transportar las estatuas gigantes. Parte de estas carreteras fue excavada originalmente en el lecho de roca de la isla, formado principalmente de roca volcánica de un tipo conocido como pahoehoe.

Curiosamente, las carreteras no son planas sino que su sección muestra una forma característica en "V" o "U". Su anchura media es de 3.5 metros y se requiere un alto nivel de conocimiento ingenieril. En algunos tramos, las carreteras están flanqueadas por líneas de rocas.

Pero quizá lo más sorprendente es que estas rocas no están simplemente colocadas allí, sino encajadas en agujeros tallados en el lecho de roca que forma el suelo de la isla. Un detalle relevante es que este tipo de agujeros se da en los tramos en los que la carretera discurre cuesta arriba. El Dr. Love especula con la posibilidad de que estos agujeros fueran colocados allí para acomodar algún tipo de mecanismo ideado para ayudar a mover las gigantescas cabezas de piedra y salvar desniveles que, de otra manera, requerirían un notable esfuerzo.

Estos agujeros, así como la curiosa forma en "V" de las carreteras nos indican que aún existen importantes incógnitas sobre el sistema que emplearon los nativos de la isla de Pascua para erigir sus misteriosos moáis.

Curiosidades

Todos los moáis fueron derribados de sus ahus (plataformas) en el siglo XVII. Desde 1956 unos pocos de ellos han sido restaurados.

Todos los moáis que estuvieron erigidos sobre sus ahus miraban al interior de la isla, excepto los siete situados en el Ahu Akivi, que al parecer representan a los siete exploradores que precedieron a los primeros colonizadores. Fue restaurado en 1960.

El Ahu Vinapu está realizado con técnicas de construcción semejantes a las incaicas como las de Cuzco. [cita requerida]

El Moái Paro, es el moái más alto de entre todos los terminados, y se ubica en la plataforma Te pito kura, medía 11 metros y pesaba unas 80 toneladas. Actualmente se encuentra derribado y seccionado en tres partes.

En la cantera de Rano Raraku existe una estatua inconclusa de 21 metros.

El Ahu Tongariki es la mayor de las plataformas existentes con 200 metros de largo y 15 moáis sobre él. Fue restaurado entre 1996 y 1997.

En 1929 los habitantes de la isla le regalaron un moái al presidente Carlos Ibáñez del Campo, pero el mandatario se deshizo de él ya que cuenta la leyenda que un asesor le comentó que traía mala suerte.2

http://es.wikipedia.org/wiki/Moái

http://anunnak.blogspot.com/2011/03/misterio-de-la-isla-de-pascua.html

http://chemazdamundi.wordpress.com/2009/12/06/ejemplos-de-crecimiento-economico-que-acabaron-en-desastre-i-rapa-nui/

http://www.buscolio.es/foro/arte-y-arqueologia/el-misterio-de-la-isla-de-pascua-los-ojos-que-miran-al-cielo/

http://gandia.nueva-acropolis.es/pagina.asp?art=7612

Se acabó uno de los enigmas que mantenían estas emblemáticas estatuas de la famosa Isla de Pascua. Los arqueólogos han revelado cómo llegaron los pesados sombreros rojos de piedra que portan las efigies en su cabeza. Al final la cosa no tenía mayor complicación ni hacía falta acudir a fuerzas extraterrestres o sobrenaturales. La explicación más simple suele ser la verdadera. Ya lo dijo un tipo listo.

Unos de los más férreos bastiones del mundo ocultista acaba de saltar en pedazos gracias a las pesquisas de un grupo de arqueólogos que llevan investigando las estatuas de la Isla de Pascua desde hace tiempo. Para desesperación de soñadores, ufólogos y amantes del misterio sobrenatural, los arqueólogos de la University of Manchester y la University College London acaban de desvelar la manera en que se transportaron las piedras hasta las cabezas de las estatuas. Y la cosa no puede ser más simple (como suele ser habitual una vez que sabes la respuesta de un enigma). Colin Richards, quien junto a su colega Sue Hamilton, es el primer arqueólogo británico en trabajar en la isla desde 1914, afirma que las piedras se trajeron desde la ladera de un antiguo volcán. "Ahora sabemos que hacían rodar los sombreros, hechos con polvo de escoria roja comprimida, por la carretera, ya sea manualmente o utilizando troncos de árboles" aseguró Richards.

http://www.neoteo.com/descubren-parte-del-misterio-de-pascua

http://chrismielost.blogspot.com/2011/11/misterios-de-la-historia-rapa-nui-y-el.html

Vídeo:

Web recomendada: http://joseantonioroldansanchez.blogspot.com/2011/05/moais-un-enigma-que-ya-se-ha-resuelto.html

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