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Nombre:

Rennes

Otro:

Localización:

Tipo: Urbanismo

Categoría:

Foto:

Voto:

No hay votos

Continente: Europa

País: Francia

Localización: Ille y Vilaine (prefectura), Bretaña

Año:

Estado: Terminado

Descripción:Guía turístico de Rennes - Lugares de interés

La ciudad está situada en la parte occidental de Francia, atrae a los turistas, especialmente por su arquitectura única y belleza asombrosa de los paisajes naturales.

Comience la exploración de los lugares de interés de la ciudad con la zona central donde se han conservado numerosos edificios antiguos. Hay que prestar especial atención a la Catedral, cuya construcción se llevó a cabo en el siglo 11, así como al Palacio Episcopal, construido en 1672. Entre las construcciones modernas arquitectónicas se destacan el Ayuntamiento y el Palacio del Parlamento, que son los verdaderos ejemplos de la arquitectura moderna. El monumento más imponente de la Edad Media son las puertas Mordelez. Cabe destacar que para el centro de la ciudad no son característicos los edificios modernos. Una parte importante de los edificios fue construida antes del siglo 19, por eso es tan interesante caminar por aquí. Parece que usted se encuentra transportado cientos de años al pasado.

El parque de la ciudad más hermoso es Tabor, que se ubica en la parte oriental de Rennes. Aquí hay un magnífico jardín botánico y el palacio antiguo, así como uno de los hoteles más modernos llamado Magallanes.

La más "moderna" se considera la parte oeste de Rennes, aquí hay unas plantas grandes y empresas industriales, así como un nuevo estadio de fútbol, nombrado según la denominación del equipo de fútbol local, el Stade Rennes.

Uno de los lugares de interés importantes está situado en los alrededores de la ciudad, se trata de la granja Bintike. Aquí uno puede no sólo ver una variedad de animales, sino también visitar el Ecomuseo Bretaña, donde cada día tienen lugar conferencias fascinantes y presentaciones de diapositivas.

http://www.orangesmile.com/guia-turistica/rennes/

Oeste de Francia ’13 – Capítulo VI: Rennes (día 5)

Publicado el 12 agosto, 2013

La capital de Bretaña, Rennes, es una ciudad muy atractiva para el viajero: 80 edificios clasificados como Monumento Histórico, ambiente universitario, animadísima oferta cultural… Vamos, que esperábamos grandes cosas del día que íbamos a pasar recorriendo de arriba a abajo su casco histórico. Pese a que es de naturaleza medieval, está en un gigante de más de 200.000 habitantes. Por eso, en el centro es casi imposible aparcar gratis. Para visitas cortas quizá convenga dejarlo en zona azul, pero para una excursión de un día lo mejor es buscar un parking céntrico. Nosotros dejamos el coche en el aparcamiento subterráneo de la Plaza Les Lices, que salió por 8€ después de unas cuantas horas.

No habíamos podido preparar demasiado el itinerario a seguir, así que nos plantamos en la Oficina de Turismo justo antes de que abriese. Ojito con la ruta que os vamos a enseñar, pues Rennes es una ciudad increíble.

Lo primero que hay que decir es que la Oficina de Turismo es de visita obligada en Rennes, no solo por la información que se pueda obtener o porque las rutas por el casco histórico siempre pasan cerca, sino porque además está ubicado en un edificio interesantísimo: la Capilla Saint-Yves (Chapelle Saint-Yves), una joyita de estilo gótico flamígero construida a finales del siglo XV. En realidad no era un edificio independiente, sino parte del antiguo Hospital Saint-Yves. Hay que prestar mucha atención a la fachada, pues hay todo tipo de detalles de muy alta factura.

En el interior hay tres cosas: Oficina de Turismo, tienda y una exposición. Respecto a lo primero, nos hicimos con un mapita para poder visitar la ciudad a nuestro aire. En la tienda estuvimos a punto de comprar la Rennes City Pass, una tarjeta que vale 15€ y que da acceso a prácticamente todos los monumentos y museos de Rennes. Sin embargo, ese día el Parlamento de Bretaña no tenía visita guiada (luego hablaremos de eso), así que no nos ahorrábamos gran cosa y decidimos no comprarlo.

Por último, se puede visitar la exposición permanente titulada Rennes, Ciudad de Arte y de Historia. No es que sea gran cosa, pero sí un buen punto de partida para empezar la visita: hablan de sus orígenes, de sucesos traumáticos como los múltiples incendios que han asolado la localidad, hay paneles explicando los edificios que posteriormente se visitan…

Básicamente nos dedicamos a seguir el recorrido propuesto por el folleto turístico, ya que era lógico, nos ocuparía todo el día y se visitaba prácticamente todo. Algunos tramos los ampliamos y otros los redujimos, pero en general se puede decir que es un itinerario más que adecuado.

Así, empezamos por la Catedral de San Pedro de Rennes (Cathédrale Saint-Pierre de Rennes). Empujad bien la puerta, pues suele estar cerrada y da la sensación de que no se puede visitar el edificio en ese momento. Es la tercera catedral que ha habido en esta misma ubicación: se sabe que hubo una desde el siglo VI y que ésta fue remplazada por otra de estilo gótico en el XII. Sin embargo, la mayor parte se derrumbó a finales del siglo XV, por lo que se podría decir que el edificio actual fue construido entre el XVIII (fachada principal) y XIX (decoración interior).

En definitiva, la Catedral de Nantes es una especie de collage en la que se superponen distintos estilos arquitectónicos, aunque no hay más que ver la nave central para ver cómo predomina lo decimonónico sobre el resto. Eso sí, cogiendo uno de los folletos naranjas de la entrada es fácil localizar los elementos más interesantes: los mármoles a los pies del Altar Mayor, las pinturas de Alphonse Le Henaff, los gigantescos órganos con casi 5000 tubos…

A un par de calles de la catedral están las Puertas Mordelaises (Portes Mordelaises), del siglo XV. Antes de dar cualquier dato histórico o arquitectónico hay que decir que estas puertas, vistas desde el interior del recinto amurallado, dan a un callejón inspirador a más no poder. Parece que en cualquier momento vaya a pasar la carreta de un comerciante, dos nobles montados a caballo o el obispo con todo su séquito. Al pensar en Edad Media o Bretaña, nosotros sencillamente teníamos en mente algo como esto:

Las Puertas Mordelaises son los restos arquitectónicos más reconocibles del antiguo recinto amurallado de la ciudad de Rennes. Ésta era una de las plazas más importantes de los Duques de Bretaña, por lo que tenían un perímetro defensivo acorde a dichos intereses. Sin embargo, quedaron obsoletas por las innovaciones en artillería y por la situación política de la región, por lo que el gran crecimiento de la localidad las canibalizó casi por completo.

Cruzando la puerta y haciendo un pequeño recodo llegamos hasta la Plaza Les Lices (Place Les Lices), un enorme recinto en el que en época medieval se celebraban torneos, fiestas y mercados. Hoy en día no parece tan grande, ya que en el centro hay dos lonjas gemelas del siglo XIX. Fueron construidas en esta centuria por Martenot, y los sábados se celebra un mercado de productos frescos gigantesco (el segundo más grande de toda Francia).

Al norte de la plaza hay varios edificios súper bonitos, de esos que tienen la fachada decorada con madera vista. No son simples casitas civiles, sino los palacetes que la ciudad construyó en el siglo XVII para que sirviesen de residencia a los caballeros que participaban en las reuniones del Parlamento de Rennes. Resulta realmente curioso verlos integrados en el casco histórico.

El mejor ejemplo de ese tipo de arquitectura es el Ti-Koz, una casa de comienzos del siglo XVI. Es muy difícil de fotografiar, ya que está en una calle muy estrecha y apenas hay ángulo, pero, independientemente de eso, su entramado de madera roja representa como ningún otro el estilo gótico civil de Rennes. Es una auténtica obra maestra en la que se demuestra que con talento y madera se pueden hacer auténticas virguerías.

***

Volviendo a la ruta, los siguiente que vimos fue el Hôtel de Blossac, uno de los grandes palacios de la ciudad. Fue construido entre 1728 y 1732, y también tiene relación con los miembros del Parlamento (igual que las casas de la Plaza Les Lices). En este caso no se escatimó en gastos, y ha quedado una construcción espectacular. Aunque no se puede visitar libremente, ya que es sede de la Direction Régionale des Affaires Culturelles de Bretagne, normalmente tienen abierto el patio, desde el cual se pueden ver algunas fachadas y parte de un vestíbulo bestial.

En una calle paralela al Hôtel de Blossac está la Iglesia de San Salvador (Église Saint-Sauveur). No venía señalada en la ruta que estábamos siguiendo, pero como estaba tan cerca decidimos pasarnos. Fue todo un acierto, ya que no esperábamos gran cosas y nos sorprendió mucho. Sobre todo nos gustó la atmósfera interior, muy oscura, bastante distinta a los templos góticos que estaban predominando en ese viaje.

Pasito a pasito llegamos hasta la Plaza de Champ-Jacquet (Place du Champ-Jacquet), tremendamente significativa. Como ya hemos dicho, Rennes es una ciudad con una gran tradición de casas de madera, lo cual la ha hecho especialmente propensa a sufrir grandes incendios. Quizá el más dramático fue el de 1720, que duró una semana y que arrasó el 75% de la ciudad. Pues bien, en esta plaza conviven edificios pre-incendio (de madera) y post-incendio (de piedra). La foto de abajo habla por sí sola.

Cerca de dicha plaza está uno de los edificios más emblemáticos de Rennes: el Palacio del Parlamento de Bretaña (Palais du Parlement de Bretagne). Fue diseñado por Salomon de Brosse, uno de los arquitectos franceses más importantes de comienzos del siglo XVII. Entre otras cosas, es responsable del Palacio de Luxemburgo en París, actual sede del Senado de Francia.

El Palacio del Parlamento de Bretaña es espectacular, una joya única del patrimonio galo. Por eso, no se explica su extraña y restrictiva política de visitas. No hay un horario fijo, sino un calendario que van renovando cada dos o tres meses. Normalmente se hace una visita al día, pero a veces la anulan sin motivo aparente. Es lo que nos pasó a nosotros cuando fuimos a comprar la entrada en la Oficina de Turismo, que ese día había poca gente y que no lo iban a hacer. ¿Cómo que poca gente? Acababan de abrir y ya éramos quince personas intentando comprar tíckets, cuando el límite por visita es treinta. Lo dicho, incomprensible.

Total, que con todo nuestro pesar, nos tuvimos que conformar con ver la fachada y quedarnos con ganas de más.

El único consuelo de haber ido hasta allí y no ver el edificio por dentro es que la Place du Parlement de Bretagne es también preciosa, Fue creada prácticamente desde cero tras el incendio de 1720, por lo que desde su concepción fue entendida como el nuevo corazón de Rennes. Predomina el granito para evitar incidentes relacionados con el fuego, y su arquitectura está en consonancia con el Palacio del Parlamento de Bretaña. También nos recordó a Burdeos, como todos los edificios nobles tras visitar esa ciudad.

Seguimos con nuestra ruta, aunque esta vez tocó caminar un poquito hasta llegar a la siguiente parada. Por suerte, y como ya hemos dicho varias veces, Rennes es una ciudad en la que caminar es un auténtico placer. La larga rue Hoche (incluyendo la Place Hoche) nos permitió descubrir una capilla, edificios nobles y pequeñas casas civiles. Quizá ninguno viniera en el mapa, pero igualmente merecían la pena.

Así fue como llegamos a la Abadía Saint-Melaine, fundada en honor del primer obispo de Rennes. Es un conjunto bastante amplio, pues, además del edificio religioso, también hay un gran Palacio Abacial construido en el siglo XVII. Aunque está un poco apartada y por fuera no luce demasiado, es una visita muy interesante.

Al igual que la catedral, esta abadía cuenta con muestras de decenas de estilos arquitectónicos diferentes: desde los arcos fajones de la iglesia original hasta la torre campanario del siglo XIX, pasando por los restos del claustro del siglo XI o los añadidos tras la restauración después de la II Guerra Mundial. Vamos, que hay que ir con los ojos bien abiertos.

Hay que darle un pequeño tirón de orejas al que montó los paneles informativos de Saint Melaine, pues tuvo la feliz idea de hacerlos transparentes y es muy difícil leer las cosas.

Los monjes de Saint-Melaine tenían su abadía muy bien montada, y justo detrás de ella disfrutaban de un enorme jardín para meditar y cultivar la tierra. Dicha zona verde fue recuperada durante el Segundo Imperio y convertida en el Parque Thabor, un espacio decimonónico al 100%: plantas modeladas y traídas de todo el mundo, un quiosco, una pajarera…

De hecho, la pajarera sigue manteniendo su uso original, y hoy en día es uno de los lugares más concurridos del parque. No es que los bichos fueran muy simpáticos (fue imposible hacer una foto mínimamente decente de alguno), pero aun así este tipo de cosas en medio de un parque siempre son de agradecer. Por cierto, aunque para nosotros no sea especialmente famoso, el Parque Thabor es uno de los más reconocidos de toda Francia.

Detrás del parque hay dos edificios muy interesantes. El primero es la Iglesia de Thabor (Église Thabor), la cual no pudimos visitar porque estaba en obras, restaurando su famosa Chapelle des Carmes. El segundo es la Piscina Saint-Georges, un edificio art déco que, pese a funcionar como piscina municipal, cuenta con unos mosaicos excepcionales. No llevábamos bañador y gorrito, así que también nos quedamos sin verla por dentro.

Una pequeña nota de información práctica: en los alrededores del parque hay varias calles llenas de lugares para comer. Nos referimos a las típicas que son una sucesión de restaurantes, uno tras otro, en los que el precio no es especialmente bueno y todo está enfocado para sacarle el dinero al guiri. Nuestra recomendación es evitar esa zona, aunque cuando el hambre aprieta…

Volviendo a la ruta, fuimos ahora a la Iglesia Saint-Germain, el templo auspiciado por los comerciantes de la ciudad relacionados con la mercería: hilos, botones, bordados… Este ha sido tradicionalmente uno de los gremios más poderosos de la ciudad, y quiso demostrar dicha fuerza a través de un templo gótico impresionante. Pese a que hubo que reconstruirlo por completo a mediados del siglo XV, todavía se conservan unas cuantas gárgolas en la fachada norte. Estaba cerrada, así que no pudimos verla por dentro.

Lo que sí pudimos comprobar es que, desgraciadamente, el río Vilaine pasa sucísimo a la altura de Rennes. No sabemos si será una situación constante, pero desde luego ese día daba asco asomarse al canal: parecía que había flotando gasolina en vez de agua. Si eso es el progreso, que no cuenten con nosotros. Por cierto, a la vera del río está el Museo de Bellas Artes de Rennes (Musée des Beaux-Arts du Rennes), el cual no visitamos por falta de tiempo.

El que no faltó en nuestra visita fue el Palacio de San Jorge (Palais Saint-Georges), una auténtica joya con unos jardines preciosos. Fue mandado construir en 1670 por Madeleine de La Fayette, abadesa de la Abadía de San Jorge, cuyo nombre puede leerse en letras capitales en plena fachada. En la actualidad el edificio ha perdido su función original, y hoy en día sirve para albergar distintas dependencias municipales (entre ellas, parque de bomberos).

Y, por fin, después de toda una larguísima mañana caminando, llegamos a Les Champs Libres, el principal espacio cultural de la ciudad. Fue diseñado por el arquitecto Christian de Portzamparc, célebre entre otras cosas por la Torre Bandai de Tokio o por la One 57 de Nueva York. Fue concebido a lo grande, para albergar distintos museos, un planetario, una biblioteca, exposiciones temporales…

Este espacio es muestra inequívoca del esplendor cultural de Rennes. Cada vez se está posicionando mejor como destino Erasmus, como el lugar idóneo para hacer un viaje para aprender francés o, simplemente, como una de las ciudades punteras de Francia en cuanto a recepción de turismo.

Que conste que, antes de entrar a verlo, hicimos una parada técnica para comer, pues a esas horas estábamos hambrientos. Llevábamos preparados unos bocadillos, pero además nos compramos unas patatas fritas (2.50€) con mucho ketchup, una de nuestras debilidades (sobretodo de Edu). Comimos en unas escalares en el exterior del edificio, pero si vais en un día de frío y lleváis bocadillos, sabed que también se puede comer en varios bancos que hay en el interior.

Una vez comimos, entramos a ver todo el conjunto. Tuvimos la suerte de que era martes, por lo que ese día el horario se ampliaba hasta las 21:00, así que fuimos sin ninguna prisa. Compramos una entrada combinada para verlo todo (5€ en tarifa reducida, 7€ precio completo) y… y… ¡Y no sabíamos a dónde ir! Teníamos tantas posibilidades que no teníamos ni idea de por donde empezar. Afortunadamente el personal es majísimo y muy atento, por lo que en seguida el recepcionista nos explicó lo que era más o menos cada espacio, y nos sugirió un recorrido a seguir.

Empezamos por una exposición temporal de arte contemporáneo de la que, sinceramente, no sacamos mucho partido. Todo era muy psicodélico y conceptual, pero es que ese tipo de propuestas no nos gustan nada.

Por suerte, la cosa remontó en seguida, gracias al Espacio de las Ciencias (Espace des Sciences). Es el típico museo de ciencia interactivo (nos recordó mucho al difunto Cosmocaixa de Alcobendas), de esos en los que se aprende un montón, ya que cada mesa o cada panel se convierte en un pequeño experimento en el que tú eres el protagonista. Lo pasamos genial.

Una muestra pequeñita (aunque no por ello menos interesante) es Bretagne des Mille et Une Images, algo así como La Bretaña de las Mil y Una Imágenes. Es un gran espacio circular en el que se muestran, a través de fotografías, los rincones más emblemáticos de la región.

En cualquier caso, la gran estrella de Les Champs Libres, al menos desde nuestro punto de vista, es el Museo de Bretaña (Musée de Bretagne). Un repaso a la evolución histórica de una de las regiones más emblemáticas de Europa, hecho desde una perspectiva vanguardista y con las mejores propuestas museológicas que hemos visto en mucho tiempo. Un museo único, a la altura de lo que esperábamos.

De verdad, os recomendamos al 100% visitar este museo. Nos pareció impresionante, de lo mejorcito del continente a nivel expositivo. Tiene un equilibrio perfecto entre piezas originales, reproducciones, paneles informativos, elementos interactivos y oferta audiovisual. Es imposible aburrirse en él, da igual la edad, la formación o el dominio que se tenga del idioma. Queda claro que nos gustó mucho, ¿no?

Lo malo es que se nos fueron nuestras tres-cuatro horitas en Les Champs Libres, por lo que ya no nos quedaba demasiado tiempo en Rennes. La última parte de la ruta la hicimos en dirección al coche, viendo cosas pero teniendo claro que no podíamos retrasarnos demasiado. Aun así, paramos en un Carrefour para hacer algunas compras (básicamente la cena de ese día e ingredientes para bocadillos de futuras comidas).

Aun yendo cargados con las bolsas de la compra, nos dio tiempo a hacer unas cuantas paradas. La primera fue en el Palacio del Comercio (Palais du Commerce), construido entre 1888 y 1929 siguiendo los diseños del arquitecto Jean-Baptiste Martenot. Al igual que el Palacio de San Jorge, está dedicado fundamentalmente a dependencias de servicios (como correos o telecomunicaciones). Impresionante fachada.

Cerca de él, en la Place de la Mairie, está la Casa Consistorial (Hôtel de Ville), del siglo XVIII. En este caso, el hecho de que recuerde a la Plaza de la Bolsa de Burdeos no es casual, ya que es obra del mismo arquitecto: Jacques Gabriel. Nuevamente aquí trató de aplicar su idea de inmortalidad a través de la arquitectura.

Enfrente del ayuntamiento, en la misma plaza, está el edificio de la Ópera de Rennes, de la primera mitad del siglo XIX. Su característica forma de rotonda no es casual, sino que trató de encajar visualmente en la plaza a través de la réplica inversa de la curva que hay en la Casa Consistorial. Es obra del arquitecto Charles Millardet.

http://www.eduyeriviajes.com/oeste-de-francia-13-capitulo-vi-rennes-dia-5/

Rennes, crónica de una visita relámpago a la capital de la Bretaña

María Jesús Tomé - jun 1, 2015

Viajar a Rennes significa visitar una ciudad de contrastes. Su barrio medieval con casas de madera y techos de pizarra contrastan con las construcciones de piedra que se empezaron a realizar después del 1720, año en que un incendio destruyó más de 900 casas y edificios. En este artículo, escrito a modo de crónica, os aconsejo cuáles son los lugares turísticos (y no turísticos) más recomendables que no os debéis perder en un viaje a la capital de Bretaña.

Lo que primero me llamó la atención al llegar a Rennes es lo concurrida que estaba la Plaza des Lices, llena de terrazas y de gente disfrutando de los últimos rayos de sol de la tarde-noche. La antigua Condate se encuentra en el oeste de Francia por lo que los atardeceres se prolongan en mayo hasta las diez de la noche.

Arribé a Rennes el sábado por la tarde por lo que me perdí su concurrido mercado, el segundo más importante del país en el que se reúnen 300 productores locales y regionales, y donde antaño se celebraban las justas y torneos medievales. Después de acomodarnos en el hotel salimos a dar una vuelta por el centro histórico y llegamos a la Rue du Chapitre, una calle de trazo errático donde pudimos ver varios ejemplos de arquitectura medieval con diferentes casas de madera que sobrevivieron al incendio de 1720.

Muy cerca se encontraba nuestro restaurante, el Café du Port, donde degustamos delicias de la Bretaña acompañadas de la sidra típica de la región y rematadas por una copa de Calvados de la vecina Normandía.

A la mañana siguiente nos dirigimos a uno de los lugares más antiguos de la ciudad: la torre Duchesne y las Puertas Mordelesas, principales vestigios de la muralla que rodeaban la ciudad en el siglo XV. De ahí nos acercamos a la Catedral de San Pedro, de estilo neoclásico, y recorrimos las calles medievales anexas a la Rue du Chapitre. Uno de los aspectos que nos sorprendió es que muchos de los rótulos de las calles de Rennes están escritos en francés y en bretón, la única lengua céltica que ha sobrevivido fuera de las Islas Británicas.

Después de ver diferentes tipos de calles medievales y casas con entramado de madera (en Rennes, como en todo el ducado de Bretaña, el uso de este material se prolonga hasta mediados del siglo XVII) nos dirigimos a la plaza Champ-Jacquet en la que destaca la estatua de John Leperdit, alcalde de Rennes durante la Revolución Francesa, y a la encantadora plaza Sainte-Anne, que en la actualidad está en obras por la construcción del metro.

Rennes, de la madera a la piedra

Desde allí nuestra siguiente parada estaba en la Plaza del Ayuntamiento donde la arquitectura cambia completamente.

Aquí se encuentran la Ópera de Millardet y el Ayuntamiento diseñado por el arquitecto real Jacques Gabriel, que lo construyó en piedra para ser inmortal.

Otro de los monumentos imprescindibles que visitamos fue el Palacio del Parlamento Bretaña, ahora tribunal de justicia, que merece la pena conocer por dentro ya que revela una página única del arte pictórico del siglo XVII francés y de la historia de la región.

Rennes contemporánea

Si a Rennes le gusta poner un cuidado especial en destacar los testimonios del pasado (casco antiguo medieval, Ayuntamiento o Parlamento de Bretaña) también sabe utilizar la carta de lo contemporáneo. Así, destacan algunas obras actuales como la fuente de Parmiggiani, el edificio Quai Ouest de Christian Hauvette, el Cap Mail del prestigioso Jean Nouvel o los Champs Libres (Campos Libres) de Christian de Portzamparc.

Este último alberga tres espacios culturales fundamentales: la biblioteca de seis pisos, el espacio de las ciencias y su planetario, y el Museo de Bretaña con una superficie de 2.000 metros cuadrados.

Por último y después de hacer un ligero brunch en La Kitchenette, un restaurante muy trendy con comida bio, nos dirigimos a nuestras dos últimas visitas: el Museo de Bellas Artes, antiguo palacio universitario proyectado por Vincent Boullé que reúne obras de Rubens, Véronèse o Picasso, entre otros, y el parque del Thabor, el auténtico pulmón verde de Rennes. El que fuera antiguo vergel de los frailes de Saint-Melaine es un maravilloso jardín francés con pajarera, rosaleda, estatuas, invernaderos y otros atractivos que jalonan sus diez hectáreas en el corazón mismo de la ciudad. Los domingos por la tarde de primavera y verano tienen lugar espectáculos gratuitos de comedia musical y danza.

http://tusdestinos.net/francia-rennes-visitar-viaje-turismo-bretana/

Rennes [ʁɛn] (en galó: Resnn; en bretón: Roazhon) es una gran ciudad de Francia, capital de la región de Bretaña y capital del departamento Ille y Vilaine. Está localizada al noroeste del país (Gran oeste francés), en el Arco Atlántico, a 50 km del canal de la Mancha y a 80 km del océano Atlántico. Está situada en la confluencia del río Vilaine y de su afluyente, el río Ille.

Rennes surge entre el II y el primer siglo antes de Cristo como capital de la tribu gala de los Redones. La ciudad se llama Condate. Durante el Edad Media, Con la llegada de los pueblos bretones y la consolidación del ducado de Bretaña frente al poder carolingio y luego de los reyes de Francia, Rennes se confirma como una de las poblaciones más importantes de la región fronteriza del ducado, la marca de Bretaña. Tras la anexión del ducado de Bretaña al reino de Francia, Rennes se convierte en una capital provincial y acoge el Parlamento de Bretaña.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Rennes aumenta fuertemente su población, desarrolla el sector industrial (destacando la gran fábrica de Citröen) y se consolida como importante centro educativo gracias a sus universidades. Hoy en día, Rennes es un centro de innovación digital y tecnológico reconocido en Francia.

En 2012, con una población de 210 000 habitantes (incluyendo 60 000 estudiantes) y 700 000 habitantes en su área urbana3 , Rennes es la décima ciudad más importante de Francia y una de las más atractivas, con nuevos habitantes cada año.

Geografía

Rennes está situada a 308 km al oeste de París, en línea recta. Ocupa una posición excéntrica en relación con el conjunto del territorio de Bretaña, encontrándose a 50 km del límite oriental de la región y a 250 km de la punta occidental de Finisterre. Su situación occidental en relación con el resto del territorio nacional la ha impulsado a jugar un papel central en el Arco Atlántico, una de las grandes regiones transnacionales reconocidas por la Comisión Europea.4

Se encuentra en el corazón de un área urbana de 690 000 habitantes, repartidos entre unas 190 comunidades periurbanas. Juega un papel crucial en la economía de la Bretaña moderna.

Goza de un clima oceánico, con inviernos templados y húmedos, y veranos secos y moderadamente cálidos.

Rennes forma parte y es sede de Rennes Métropole5

Historia

Fundación y periodo romano

Rennes surge entre el II y el primer siglo antes de Cristo como capital de la tribu gala de los Redones. Tras la conquista romana se convierte en un importante núcleo urbano que se consolida durante el siglo I d. C. hasta alcanzar entre 80 y 100 hectáreas, como han demostrado excavaciones recientes.6 La crisis del siglo III afecta fuertemente a la ciudad, que se despuebla y reduce su superficie. Buena prueba de ello son las murallas que se construyen a finales de este siglo y que solo delimitan un recinto de 8 hectáreas en el actual barrio de la catedral. Estas murallas seguirán en pie e irán progresivamente transformándose en época medieval, atestiguando la continuidad del asentamiento en el paso del periodo romano a la Edad Media.

Edad Media

Con la llegada de los pueblos bretones y la consolidación del ducado de Bretaña frente al poder carolingio y luego de los reyes de Francia, Rennes se confirma como una de las poblaciones más importantes de la región fronteriza del ducado, la marca de Bretaña. Según avanza la Edad Media, sujeta al poder ducal, se consolida como una de las ciudades más importantes del oeste de Francia, hasta el punto de que en el siglo XV se construyen unas nuevas murallas para proteger los diversos arrabales que han surgido más allá del recinto de las antiguas murallas romanas, y para defender la ciudad de los saqueos de las Grandes Compañías que actuaban en la región.7

Edad Moderna

Tras la anexión del ducado de Bretaña al reino de Francia, Rennes se convierte en una capital provincial y acoge el Parlamento de Bretaña. El urbanismo y la arquitectura de raigambre medieval con casas de madera desaparecen en gran parte de la ciudad debido al gran incendio de 1720, pero aún perduran en ciertos barrios como el del entorno de la plaza Sainte-Anne. Bajo la dirección del arquitecto Jacques Gabriel, arquitecto de la Corte de Luis XV, se emprende la reconstrucción de la ciudad con edificios en piedra y se regularizará el trazado de las calles.8

Siglos XIX y XX

Con la llegada del siglo XIX, y especialmente con la llegada del ferrocarril, Rennes se desarrolla hacia el sur y comienzan a aparecer barrios residenciales de carácter burgués -buena prueba de ello es la creación del edificio de la Ópera en esta época-, a la par que comienzan a aparecer nuevas industrias. Tras la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial (1940-1944), Rennes aumenta fuertemente su población, desarrolla el sector industrial -destacando la gran fábrica de Citröen- y se consolida como importante centro educativo gracias a sus universidades y como centro administrativo debido a que pasa a ser la capital administrativa de la región de Bretaña.

Lengua

El idioma oficial en Rennes, como en toda Francia, es el francés. Las lenguas tradicionalmente habladas en la región son el francés y el galó, una lengua de oïl oficialmente reconocida en 2004 como una de las lenguas de Bretaña. Desde la década de 1970, en consonancia con el resto del territorio bretón, la enseñanza del bretón se ha extendido,9 y el número de personas de habla bretona sigue aumentando.

https://es.wikipedia.org/wiki/Rennes

https://fr.wikipedia.org/wiki/Rennes

http://www.pss-archi.eu/forum/viewtopic.php?pid=318428

http://www.photosderennes.fr/

http://elisa.dolleans.free.fr/galeries/Peregrinations en France/Breiz/Rennes/Rennes Vue du Ciel/index.html

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=250043

https://www.emporis.com/statistics/tallest-buildings/city/100614/rennes-france

http://forum.skyscraperpage.com/showthread.php?t=142130

Vídeo:

Web recomendada: http://metropole.rennes.fr/

Contador: 1245

Inserción: 2015-09-18 21:39:58

 

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