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Nombre:

Central nuclear de Chernóbil

Otro:

Tipo: Industrias

Categoría:

Foto:

Voto:

Ratio 4.8/5 (4 Votos)

Continente: Europa

País: Ucrania

Ciudad:

Año: 1983

Localización:
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Estado: Terminado

Descripción:José María Pérez Gay / I

El infierno de Chernobyl (1986-2006)

"El sábado 26 de abril de 1986 la primavera había llegado a Ucrania, el cielo azul resplandecía en la ciudad de Kiev, el abedul de Carelia retoñaba y los labradores segaban los campos de trigo. Mi hijo tenía 46 días de nacido y mis últimos poemas estaban a punto de publicarse. Hoy, a principios del siglo XXI, me parece legítimo preguntarse: ¿qué ocurrió el 26 de abril de 1986 en Ucrania?" -escribió Yuri Andrujovitsch, escritor ucraniano, en su libro de crónicas Chernobyl, la mafia y yo.

Nadie sospechaba lo que ocurría esa mañana a 130 kilómetros al norte de Kiev, la capital de Ucrania, en la Unión Soviética. "Ni el domingo 27, ni el lunes 28, ni el martes 29 de abril... La mañana del 1º de mayo -cuenta Andrujovitsch- la agencia de prensa Novosti filtró una noticia sobre averías leves en el reactor nuclear de Chernobyl, 'pero en realidad todo está bajo control -decía la agencia- no hay nada de que preocuparse'."

El lunes 28 de abril, a las 9 de la mañana, la central nuclear de Forsmark -unos 100 kilómetros al norte de Estocolmo- detectó niveles de radiactividad 14 veces superiores a lo normal. Al principio los directores de la central sueca pensaron en un desperfecto de su propio reactor -las primeras noticias de las agencias hablaban de un accidente en Suecia-; pero un control exhaustivo mostró que el reactor se encontraba en perfectas condiciones: por el contrario, la radiactividad venía desde lejos. Cuando el gobierno de Suecia solicitó a Moscú una explicación, las autoridades soviéticas respondieron con informes evasivos. Al día siguiente, un comunicado del Consejo de Ministros de la Unión Soviética leído frente a las cámaras de la televisión reconoció que se había generado un accidente en la planta nuclear de Chernobyl, en Ucrania. Mientras pasaban los primeros cuatro días después de la estallido, las autoridades soviéticas negaron toda la información sobre el desastre: los ucranianos quedaron entonces a merced de la radiactividad.

La noche del 25 al 26 de abril de 1986 -a la 1:23 de la madrugada, para ser más exactos-, en el reactor número cuatro de la planta nuclear de Chernobyl tuvo lugar el mayor accidente de la historia de la energía nuclear. Los efectos de la radiactividad han superado todos los pronósticos; la verdadera magnitud de los daños se ha descubierto sólo 20 años después. El cálculo de la Comisión Parlamentaria de Ucrania habla de 30 mil muertos y al menos 10 millones de individuos, entre ellos 3 millones de niños, víctimas de las radiaciones. Las explosiones de Chernobyl expandieron la radiactividad de modo muy severo en Bielorrusia, Ucrania y Rusia; ocasionó pérdidas incalculables, daños irreparables a las personas, la flora y la fauna. Más de 16 mil kilómetros cuadrados están contaminados, la nube radioactiva envolvió a gran parte de Europa oriental. La catástrofe de Chernobyl es, sin duda, una de las mayores catástrofes ambientales de la historia; en 2006 sus pérdidas superan 350 mil millones de dólares.

Los cuatro reactores de Chernobyl eran del tipo RBMK-1000, peligroso modelo de agua en ebullición, de acuerdo con especialistas, moderado por grafito. Por paradójico que suene, el accidente tuvo lugar cuando los expertos soviéticos llevaban a cabo un ensayo rutinario de seguridad. Se simulaba un corte del suministro eléctrico de la central, y así podrían probar que la electricidad producida por el alternador -a partir de la inercia de la turbina- podía usarse para alimentar el sistema de refrigeración de emergencia como un puente que permitiera disponer después de los grandes generadores. Al principio se previó ensayar con una reducción de la potencia, desde 3 mil a mil megavatios térmicos (MWt), pero el reactor no pudo estabilizarse con suficiente rapidez; entonces la potencia se redujo a sólo 30 MWt. Al acumularse energía en el combustible (300 cal/g) se produjo una disgregación del mismo seguida por una explosión. Dos o tres segundos después ocurrió una segunda explosión por la fuga del hidrógeno y el vapor oxidó al zirconio de las varillas del combustible.

La primera explosión lanzó al aire la losa de cuatro toneladas que soportaba al reactor y destruyó el sistema de contención; la entrada del aire facilitó la combustión del grafito. En ese momento empezó el infierno radiactivo. Durante nueve días de una lucha sin precedentes, los héroes anónimos de Chernobyl, mediante inmensos esfuerzos y sacrificios humanos, lograron controlar el incendio después de la segunda explosión. Los helicópteros lanzaron sobre el núcleo del reactor más de 5 mil toneladas de plomo, boro y otros materiales, construyeron un inmenso sarcófago con 410 mil metros cúbicos de hormigón y 7 mil toneladas de acero. El sarcófago se terminó en noviembre de 1986; en 2015 deberá ser sustituido por una estructura más poderosa. No obstante, el reactor de Chernobyl permanecerá radiactivo los próximos 100 mil años. "Por primera vez en nuestras vidas, las radiaciones en Ucrania permitieron darnos cuenta de la eternidad en el tiempo -escribe Andrujovitsch-: la presencia radical de una muerte eterna. Si lo traducimos al lenguaje del análisis político, la verdadera catástrofe consistió en que los habitantes del imperio soviético se dieron cuenta de que existían en el mundo fuerzas más devastadoras que el Gulag o el Politburó del Partido Comunista."

Three Mile Island, isla ubicada en el río Susquehanna, no muy lejos de Harrisburg, Pensilvania, cuenta con dos reactores nucleares. El miércoles 28 de marzo de 1979 uno de los dos reactores de la estación generadora de la isla, el TMI-2, sufrió una fusión parcial.

El accidente comenzó a las 4 de la mañana, cuando la planta planta sufrió un desperfecto en la sección secundaria (no nuclear). Las bombas hidraúlicas de alimentación dejaron de funcionar y se registró una avería mecánica o eléctrica que impidió reducir las altas temperaturas del sistema de generación de vapor. Primero la turbina y luego el reactor se apagaron de modo automático. De inmediato la presión en el sistema primario (la sección nuclear de la planta) aumentó. Para evitar que la presión alcanzara niveles peligrosos, la válvula de descarga se abrió. Aunque debió cerrarse al disminuir la presión, falló otra vez. Las señales disponibles que llegaban a los operadores no indicaron que la válvula estuviese abierta. Como consecuencia inevitable, la válvula ocasionó que disminuyera la presión en el sistema, pero se liberó una carga radiactiva al exterior.

En Three Mile Island se liberaron 17 curios (unidad de medida de la radiactividad). Según las autoridades soviéticas, en Chernobyl se liberaron 50 megacurios (50 millones de curios), los radionucleidos más peligrosos, y otros 50 megacurios en gases radiactivos inertes. La velocidad de desintegración o actividad radiactiva se mide en becquerelios. Un becquerelio equivale a una desintegración por segundo. Existen también otras unidades más complicadas como el curio que equivale a 3,700 x 1010 desintegraciones por segundo, que es más o menos la actividad de un gramo de radio. Las cifras reales fueron mayores que las publicadas por el gobierno soviético. Para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, las emisiones ascendieron a 140 megacurios. Las organizaciones antinucleares no gubernamentales aseguran que en el accidente de Chernobyl se emitió 200 veces más radiactividad que la desencadenada por la suma de las bombas nucleares lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945; no obstante, el gobierno de Ucrania afirma que fueron 500 veces más.

En un radio de 30 kilómetros, las autoridades rusas evacuaron a la población. En marzo de 2004, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que 400 mil personas no regresaron a sus hogares. La ciudad de Pripiat es un espectro urbano. Tenía 50 mil habitantes antes de la explosión de Chernobyl; hoy está abandonada. La radiactividad es altísima y el acceso está prohibido. En esa zona de exclusión -los mismos 30 kilómetros alrededor de Chernobyl- sólo habitan 556 ancianos, no tienen adónde ir y son incapaces de adaptarse fuera de sus pueblos de origen. Un total de 5 mil kilómetros cuadrados presenta una contaminación superior a un curio por kilómetro cuadrado y, como explica la AIEA, hay 825 mil personas viviendo en áreas con más de 5 curios/km2. Un territorio del tamaño de Holanda -afirma un informe de la OMS- ha quedado improductivo y muerto para cualquier actividad agrícola.

Las 30 personas que murieron durante el incendio -trabajadores de la central y bomberos- están sepultadas en el cementerio de Mitinskoe, los ataúdes de acero impiden que sus restos sigan emitiendo radiactividad. Unas 800 mil personas, los llamados liquidadores, participaron en la construcción del sarcófago que envuelve al reactor o en las tareas de descontaminación y limpieza; todos recibieron altas dosis de radiactividad, superiores a 7 por ciento, a más de 250 mSv (milisievert, unidad de absorción radiactiva del cuerpo humano), aunque muchos superaron los 500mSv. La dosis máxima admisible reconocida en el ámbito internacional es de 5 mSv/año. El gobierno de Ucrania reconoce que más de 8 mil liquidadores han muerto y otros 12 mil están traspasados por el rayo mortal de las radiaciones. Los informes del propio gobierno de Rusia confirman que 38 por ciento de los 300 mil liquidadores padecen enfermedades mortales.

Una de las más graves consecuencias de la catástrofe de Chernobyl: miles de personas absorbieron grandes cantidades de yodo-131 y cesio-137. El yodo-131, aunque tiene una vida muy corta, se acumula en la glándula tiroides y, sin duda, causa hipertiroidismo y cáncer, sobre todo en los niños. El cesio-137 tiene una vida media de 30 años; sus efectos se conocerán sólo más tarde. De acuerdo con un estudio dirigido por Yuri Dubrova, del Instituto Vavilov de Genética General con sede en Moscú, que publicó la revista científica Nature a 10 años de la catástrofe (en 1996), el ADN de las células germinales que transmiten la información genética fue dañado por la radiactividad, algo que no ocurrió en de Hiroshima o Nagasaki.

Las consecuencias de Chernobyl se perpetuarán durante varias generaciones. La OMS descubrió en 1995 que el cáncer de tiroides en Bielorrusia era 285 veces más frecuente que antes de la catástrofe y otras enfermedades en Ucrania eran 30 por ciento superiores a lo normal, sobre todo a causa del quebranto del sistema inmunológico. En la región de Gomel, en Bielorrusia, el cáncer de tiroides entre la población infantil se ha multiplicado por 100 y los casos son más frecuentes cada día. Las leucemias, cuyo periodo de latencia es más largo, comienzan a expanderse, sobre todo entre los liquidadores; la tuberculosis en los huesos es una de las enfermedades que más ha aumentado en los años recientes, consecuencia también de las radiaciones.

http://www.jornada.unam.mx/2006/04/24/022a1pol.php

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=1062021

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=1300421

http://pripyat.com/

La Central eléctrica nuclear memorial V.I. Lenin (ucraniano: Чорнобильська атомна електростанція, romanización: Chornobylska atomna elektrostantsiya; ruso: Чернобыльская атомная электростанция, romanización: Chernobylskaya atomnaya eletrostantsiya) fue una planta de energía atómica en la ciudad de Prípiat (Pripyat), Ucrania, 18 km noroeste de la ciudad de Chernóbil, de 16 kilómetros de la frontera entre Ucrania y de Bielorrusia, 110 km al norte de Kiev. Fue el sitio del desastre de Chernobil en 1986, pero debido a la alta demanda de energía continuó funcionando hasta diciembre de 2000.

Antecedentes

A principios de la década de 1970 uno de los principales objetivos del comunismo soviético consistía en aumentar el uso de la energía nuclear. En el 1970 se inició la construcción de la central y fue unos de los proyectos más prestigiosos de la época. La central poseía 4 de los 13 reactores RBMK entonces construidos a nivel mundial y era la central nuclear más potente del mundo. Por eso mismo, a Prípiat también se la conocía en la URSS como "La ciudad del futuro".

Construcción

La central consistió en cuatro reactores del tipo RBMK-1000, cada uno capaz de producir 1.000 megavatios.

La planta fue diseñada y dirigida por Víktor Bryukhanov, que ordenó una construcción muy rápida y fue el principal acusado del accidente, ya que el reactor tenía un fallo de construcción letal que le hacía altamente inestable a baja potencia, como pasó en el día del accidente.

La construcción de la planta y de la ciudad de Prípiat para albergar a trabajadores y a sus familias comenzó en 1970, con el reactor Nº1 comisionado en 1977. Fue la tercera central nuclear en la URSS del tipo de RBMK (después de Leningrado y Kursk), y la primera planta de energía atómica en suelo ucraniano. La terminación del primer reactor en 1977 siguió por el reactor Nº2 (1978), Nº3 (1981), y Nº4 (1983). Dos reactores más, los Nº5 y N°6 -capaces de producir 1.000 MW cada uno- estaban bajo construcción en el momento del accidente. El reactor Nº5 estaba casi completo a la hora del accidente y estaba programado que comenzara a funcionar en 1986.

Accidentes

1982

El 9 de septiembre de 1982, se produjo una fusión parcial de la base en el reactor Nº1 de la planta. Debido a la política de "secretismo" entonces vigente en la Unión Soviética, el grado del accidente no fue hecho público hasta años más tarde. El reactor fue reparado y puesto nuevamente en servicio al cabo de unos meses.

1986

Artículo principal: Accidente de Chernóbil

El 26 de abril de 1986, se produjo el desastre en el reactor Nº4. Consecuentemente, el reactor Nº4 fue destruido totalmente y fue aislado con un sarcófago de hormigón armado para prevenir el escape adicional de la radiación. La población de áreas próximas fue evacuada. Las grandes áreas dentro de Europa se contaminaron con la radiación y diversas clases de cáncer han sufrido un importante incremento en los países de Ucrania y de Bielorrusia, que recibieron la cantidad más grande de la contaminación radiactiva. Se encuentra en curso la construcción de un nuevo sarcófago para el reactor Nº4.[cita requerida]

http://es.wikipedia.org/wiki/Central_nuclear_de_Chernóbil

La Central eléctrica nuclear memorial V.I. Lenin (ucraniano: Чорнобильська атомна електростанція, romanización: Chornobylska atomna elektrostantsiya; ruso: Чернобыльская атомная электростанция, romanización: Chernobylskaya atomnaya eletrostantsiya) fue una planta de energía atómica en la ciudad de Prípiat (Pripyat), Ucrania, 18 km noroeste de la ciudad de Chernóbil, de 16 kilómetros de la frontera entre Ucrania y de Bielorrusia, 110 km al norte de Kiev. Fue el sitio del desastre de Chernobil en 1986, pero debido a la alta demanda de energía continuó funcionando hasta diciembre de 2000.

El accidente de Chernóbil1 fue un accidente nuclear sucedido en la central nuclear de Chernóbil (Ucrania) el 26 de abril de 1986. Considerado el accidente nuclear más grave según la Escala Internacional de Accidentes Nucleares, se trata de uno de los mayores desastres medioambientales de la historia.2 3

Aquel día, durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de esta central nuclear, produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear, lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior. La cantidad de dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio y grafito expulsados,4 materiales radiactivos y/o tóxicos que se estimó fue unas 500 veces mayor que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945, causó directamente la muerte de 31 personas y forzó al gobierno de la Unión Soviética a la evacuación de 116 000 personas provocando una alarma internacional al detectarse radiactividad en, al menos, 13 países de Europa central y oriental.5

Después del accidente, se inició un proceso masivo de descontaminación, contención y mitigación que desempeñaron aproximadamente 600 000 personas denominadas liquidadores en las zonas circundantes al lugar del accidente y se aisló un área de 30 km de radio alrededor de la central nuclear conocida como Zona de alienación, que sigue aún vigente. Solo una pequeña parte de los liquidadores se vieron expuestos a altos índices de radiactividad. Los trabajos de contención sobre el reactor afectado evitaron una segunda explosión de consecuencias dramáticas que podría haber dejado inhabitable a toda Europa.6

Dos personas, empleadas de la planta, murieron como consecuencia directa de la explosión esa misma noche y 31 en los tres meses siguientes. Mil personas recibieron grandes dosis de radiación durante el primer día después del accidente, 200.000 personas recibieron alrededor de 100 mSv, 20.000 cerca de 250 mSv y algunos 500 mSv. En total, 600.000 personas recibieron dosis de radiación por los trabajos de descontaminación posteriores al accidente. 5.000.000 de personas vivieron en áreas contaminadas y 400.000 en áreas gravemente contaminadas, hasta hoy no existen trabajos concluyentes sobre la incidencia real, y no teórica, de este accidente en la mortalidad poblacional.7

Tras prolongadas negociaciones con el gobierno ucraniano, la comunidad internacional financió los costes del cierre definitivo de la central, completado en diciembre de 2000. Inmediatamente después del accidente se construyó un "sarcófago", para aislar el exterior del interior, que se ha visto degradado en el tiempo por diversos fenómenos naturales por lo que corre riesgo de desplomarse. Desde 2004 se lleva a cabo la construcción de un nuevo sarcófago para el reactor. El resto de reactores de la central están cerrados.7

http://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_de_Chernóbil

http://www.chernobil.org/

http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=907564

http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=2132268

http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=1458825

http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=2636435

http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=1769591

http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=807149

http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=2097709

http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=2109856

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=688342

http://foro.casarusia.com/viewtopic.php?f=10&t=84

El desastre de Chernóbil en 1986

La estación de Chernóbil estaba situada en lo que hoy es Ucrania, cerca del rió Pripyat y la frontera con Bielorrusia. El accidente ocurrió durante una operación rutinaria en que una cadena de acontecimientos y errores llevó al desastre. En el reactor número 4 de la central, una falla que produjo la deformación de los conductos de las barras de grafito, que se usan para templar la reacción nuclear fue causa de que el reactor generara 30 veces más energía que su capacidad normal, explotara, y parte de su estructura se incendiara descontroladamente.

El accidente comienza a las 01:23 a.m. Durante 4 horas los bomberos lucharon para controlar el fuego, pero no fueron adecuadamente advertidos de lo peligroso del accidente y varios de ellos murieron a los pocos días. Durante el transcurso de la jornada, se hizo obvio que el accidente era más grave que un simple incendio y que había una importante fuga de radiación. A cuatro kilómetros del reactor afectado por el accidente, se sitúa la ciudad de Pripyat, construida especialmente para los empleados de la central. Cuando sucede el accidente, 45.000 personas vivían allí. Se les evacuó en buses, y para hacerlo rápido, se les indicó que la evacuación sería sólo por tres días. La zona permanece clausurada hasta el día de hoy. En las siguientes semanas se evacuó a unas 116.000 personas que vivían en una zona de 30 Km. a la redonda. Como medida "temporal" que también continúa hasta nuestros días, se selló el reactor dañado con un "sarcófago" de concreto y acero, y se continúo usando los otros reactores durante 10 años más. La planta nuclear fue cerrada en el 1996. Sin embargo, casi 400.000 personas participaron -y siguen haciéndolo- en tareas de limpieza y reparación posteriores al accidente. Aquí tenemos una fuente de disenso importante, porque mientras algunas organizaciones insisten en que Chernóbil fue el accidente nuclear más macabro de la historia del siglo XX, hay científicos que reclaman que el accidente de Chernóbil no fue de la magnitud que los medios nos informaron.

El legado de Chernóbil

Según un informe del Comité Científico sobre los Efectos de la Radiación Atómica de la ONU (UNSCEAR por sus siglas en inglés), más de 5 millones de personas de Rusia, Bielorrusia y Ucrania fueron contaminadas directamente por la radiación de Chernóbil. A ellas, se suman los afectador por la nube de contaminación radiactiva, la que toca, más temprano o más tarde, al resto de Europa. La UNSCEAR divide los efectos del accidente en tres áreas de atención primordial: salud de las personas, medioambiente y socioeconómicas. En la salud, las más importantes consecuencias son el cáncer a la tiroides en niños, riesgo de enfermedades cardiovasculares, leucemia, stress, depresión, ansiedad. En el medioambiente, la contaminación de las tierras de cultivo es una de las consecuencias más importantes, porque el consumo de los productos agrícolas, la carne y la leche aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cancerígenas y mortales.

Pero además, la radiación post-accidente ha aumentado la mortalidad en vegetales como las coníferas, gusanos de tierra y mamíferos de todo tipo, así como ha tenido consecuencias en su éxito reproductivo (aumento en la cantidad de abortos, que también es una consecuencia en los seres humanos). Los esfuerzos de la cooperación internacional y del gobierno para ayudar a los afectados por el desplazamiento y la contaminación de Chernóbil han tenido efectos positivos indiscutibles, pero necesitan ser mejorados. Los que niegan "el holocausto" de Chernóbil insisten en que estas consecuencias no son tan directamente causadas por el accidente, más que por los medios de comunicación y por organizaciones ecologistas alarmistas. Sin embargo, creo que más allá de las responsabilidades por la información emitida o por las banderas que cada quien defienda, hay una importante lección que aprender.

¿Cuál es la moraleja?

Este desastre constituye el accidente más grande ocurrido en una central de energía nuclear. El segundo accidente más grave sucedió en una central nuclear en Tokaimura, Japón, en 1999 y ahí murieron dos trabajadores. El secretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan dijo en Junio del 2002 respecto a la tragedia:

"No debemos olvidar nunca la dimensión humana del problema de Chernóbil. Además, a fin de movilizar el apoyo internacional que tanto necesitan las personas que siguen viviendo a la sombra de esta catástrofe, debemos proporcionar una corriente permanente y sostenida de información pública imparcial y fiable con el fin de que otros tampoco olviden lo sucedido".

http://ecosofia.org/2006/04/energia_nuclear_chernobyl_chernobil?page=1

http://www.cnea.gov.ar/xxi/temas-nucleares/chernobil/quince-epen.asp

El cierre definitivo de la planta nuclear de Chernóbil

La fatídica central nuclear de Chernóbil recibió hoy con aspecto grisáceo y muestras de simpatía a su alrededor la última visita antes de su cierre a las dos de la tarde hora local (12.00 GMT) de mañana viernes.

"Es una ejecución sumaria, cuando tiene vida para doce años más", dijo a EFE Oleksandr, uno de los 8.000 operarios que perderán su empleo cuando el presidente ucraniano, Leonid Kuchma, dé la orden de clausura, a los catorce años del mayor accidente nuclear de la historia.

Kuchma, personalidades extranjeras y más de 300 periodistas de todo el mundo rindieron tributo hoy a la historia en una caravana de limusinas y autobuses que recorrió Chernóbil y la ciudad fantasma de Pripyat donde vivían los trabajadores.

Oleksandr y varios centenares de técnicos de Chernóbil gritaron de impotencia, desplegaron pancartas e increparon a Kuchma en una reunión que puso punto final a la visita en Slavutich, ciudad que se construyó a toda prisa en 1986 para sustituir a Pripyat.

Dos de las pancartas en las que los manifestantes expresaron su desesperación ante lo inevitable de lo que para el mundo es un alivio resumían las sensaciones en este país: "15 de diciembre, tragedia para nosotros", y "Hola al 'show' de mañana".

La caótica escena en la plaza mayor de Slavutich se completó en la propia capital, con otra manifestación de inválidos y enfermos a causa de la radiación y con una resolución parlamentaria.

Los diputados de la Rada, o Parlamento unicameral, pidieron en Kiev al Gobierno un aplazamiento del cierre hasta el próximo abril y que en todo caso se reciban "garantías por escrito" de Occidente de que cumplirá su compromiso de financiar el cierre.

El G-7 de países más industrializados y la Unión Europea (UE) han dado o están en vías de entregar a Ucrania más de 700 millones de dólares para un nuevo "sarcófago" en torno al reactor que estalló y condenó a millones de personas a vivir para siempre en la angustia.

Varios centenares de millones más se destinarán para modernizar otras dos plantas nucleares que produzcan la energía que se perderá con el cierre definitivo de Chernóbil.

Pero los acontecimientos durante la visita de hoy revelaron que en una Ucrania en grave crisis económica desde la desintegración de la URSS, parte de la población cree que se ha cedido indebidamente a la presión extranjera.

"No tenemos ninguna perspectiva, y aquí no hay nadie que quiera el cierre en este país de miseria", comentó a EFE con amargura Yuri Levchenko, soldador, a pocos metros del "sarcófago" actual, que ha dado la alarma con grietas en su estructura de hormigón y acero.

Levchenko y otros operarios se desahogaron con la prensa mientras Kuchma y los primeros ministros de los países más afectados por la catástrofe (Ucrania, Rusia y Bielorrusia) ponían coronas de flores ante "Prometeo", monumento "a los héroes de Chernóbil".

"Estas prostitutas políticas que cierran Chernóbil lo que quieren es robar lo que queda", acusó Guennadi en un eco de los escándalos de corrupción que afloran casi a diario en Ucrania, y en particular sobre el destino de las donaciones extranjeras para la central.

Guennadi teme dar su apellido por posibles represalias, pero el alcalde de Slavutich, Vladímir Udovichenko, acaba de denunciar a gritos la "desaparición" de 49 millones de dólares destinados a reparaciones del "sarcófago".

Con lluvia intermitente y sol a ratos, los visitantes vieron por última vez la mole de 90 metros que cubre y contiene a duras penas la radiación de casi 200 toneladas de combustible nuclear.

"Es un momento triste", dijo Kuchma a modo de despedida, aunque su Gobierno saludó el cierre como un hecho significativo y simbólico para "entrar en el nuevo milenio con Chernóbil cerrado".

Escasamente a dos kilómetros, las barquillas vacías de la vieja y polvorienta noria que acogieron las risas de niños y mayores en días de fiesta también están tristes. Se mecen con desgana, solas.

La caravana atraviesa los alambres de espinos y los carteles de "prohibido el paso" y pasea lentamente por las calles desiertas de una ciudad pujante de 49.000 habitantes cuya vida se detuvo aquel 26 de abril de 1986, exactamente a las 01.23.43.

Todo está quieto, como congelado en la era soviética: aburridas tiendas de "produkti" (alimentación) y descascarillados rótulos de "gloria al socialismo".

El hotel "Polessie", nombre de la región cuyo suelo tiene hasta diez centímetros de profundidad de materia radiactiva, aparece más tétrico incluso que entonces.

En las otras 19 aldeas dentro de la "zona de exclusión" que fueron abandonadas apresuradamente, la vegetación y los árboles son la única señal de vida y se comen las casas.

Pero queda visible una pintada en una pared con unos versos del antiguo himno soviético: "!El partido de Lenin, del pueblo la fuerza, hasta el comunismo nos ha de llevar!".

http://www.pegatiros.com/reportajes/otros/chernobil/ejecucion.htm

Chernóbil hoy

Todos conocen Chernóbil. Todos recordamos ese día de abril de 1986 cuando estalló el reactor número 4 de la planta nuclear ocasionando el peor accidente nuclear de la historia. La explosión produjo la emisión de material radioactivo contaminando extensas zonas de Ucrania, Belarús y la Federación de Rusia. La catástrofe afectó a casi siete millones de personas en tres países y se cobró más de 4.000 vidas. Se estima que unos tres millones de personas siguen sufriendo las consecuencias del desastre.

Cada año los sobrevivientes recuerdan la tragedia, prendiendo velas y rezando en memoria de sus seres queridos. El 26 de abril se cumplirán 23 años desde que ocurrió la catástrofe. Dos décadas después, vastas áreas de Belarús, Ucrania y la Federación de Rusia siguen contaminadas. Muchas personas continúan viviendo en zonas donde el índice de radiación es muy superior al normal. Aunque se siguen estudiando las consecuencias en la salud humana, es ampliamente reconocido que en la región contaminada la tasa de cáncer de tiroides, la única patología directamente atribuida al desastre, es mucho más elevada que la normal.

A través de su programa de asistencia humanitaria y socorro en Chernóbil, la Federación Internacional, junto con las Sociedades Nacionales de Belarús, Ucrania y Rusia, controla a 90.000 personas por año para diagnosticar signos de cáncer de la glándula tiroides. El objetivo es hacer una detección lo más precoz posible de problemas de tiroides entre los habitantes de las zonas retiradas, donde las autoridades sanitarias tienen una capacidad muy limitada si es que la tienen. Realizan esta labor seis laboratorios móviles de diagnóstico, tres en Belarús, dos en Ucrania y uno en la Federación de Rusia. Los laboratorios someten a un examen de la glándula tiroides a las personas pertenecientes a los grupos de alto riesgo y brindan también apoyo psicológico.

Incluso personas familiarizadas con el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja pueden estar sorprendidas de que este programa humanitario de la Federación Internacional sea el que más tiempo ha durado. La finalidad es reducir en estas comunidades rurales pobres el tiempo que transcurre entre que se contrae y se detecta este tipo de cáncer.

La Federación Internacional tiene por objetivo mejorar las cosas. Interviene y la población recupera los mecanismos para hacer frente y mejorar su vida. Pero en el caso de Chernóbil las reglas se torcieron. Miles de personas, expuestas a la radiación en 1986, siguen esperando un control y muchas de ellas tienen las glándulas agrandadas que pueden volverse cancerosas aún. Los científicos continúan investigando los efectos de Chernóbil, buscando pruebas de condiciones que hoy son evidentes pero no demostradas.

Recientemente las Sociedades Nacionales neerlandesa, japonesa y austriaca y las Gobiernos británico e irlandés asignaron fondos para apoyar el programa. Sin embargo, el interés de los donantes por este programa único de la Federación Internacional ha decaído mientras que las tasas de casos de cáncer no.

Entre tanto, el programa sigue mejorando su capacidad de detección precoz. Por ejemplo, el laboratorio de diagnóstico móvil del tórax en la parte occidental de Belarús puede realizar ahora biopsias por punción inmediatas en los casos sospechosos de cáncer de tiroides, dando un diagnóstico rápido y fiable, lo cual es esencial para salvar vidas.

http://www.redcross.int/es/mag/magazine2006_1/focus1.html

Unas 24,000 víctimas de Chernóbil atendidas en Cuba en 19 años

Unos 24,000 niños y adultos de Ucrania, Rusia y Belarús afectados por la catástrofe nuclear de Chernóbil en 1986 recibieron tratamiento médico en Cuba en 19 años de aplicación de un programa gratuito, informó este miércoles su coordinador general, Julio Medina, según un cable de la AFP.

''El programa ha tenido un impacto significativo sobre la salud de los niños y las familias'' de esos tres países, pues ''son 24,000 las personas que volvieron a sus casas, en su mayoría recuperados'', dijo Medina en conferencia de prensa en el complejo de Tarará -hospital, escuela y viviendas-, 20 Km. al este de La Habana.

Según Medina, también director del hospital, hasta la fecha recibieron tratamiento médico en Tarará 2,928 rusos (de ellos 2,715 niños); 730 bielorrusos (371) y 20,350 ucranianos (18,689). Rusia y Belarús se separaron del programa en 1992.

''Hemos atendido 332 pacientes con enfermedades onco-hematológicas'', la mayoría de ellas leucemias, y se practicaron "seis transplantes de médula ósea, dos de riñón, 16 cirugías cardiovasculares'' y más de "600 las de rehabilitación neurológica y ortopédica'', añadió.

''No hay un programa humanitario que haya durado tantos años'', añadió Medina, al destacar que el primer grupo de 139 niños con enfermedades graves procedentes de Chernóbil llegó a Cuba en marzo de 1990, hace 19 años.

La doctora Nadiezda Mijailovna, quien dirige el programa por la parte ucraniana, aseguró que ''todas las personas allá valoran altamente el programa'', porque ''los pacientes reciben una atención médica de primer nivel y muchos de los niños se van totalmente curados''.

El complejo recibe anualmente entre 700 y 800 personas -actualmente atiende a 250-, la mayoría niños que sufren enfermedades como cáncer de tiroides, distintos tipos de leucemias, malformaciones congénitas, afecciones de la piel, atrofia muscular o trastornos neurológicos y sicológicos.

Muchos de los menores incluso nacieron varios años después del accidente de Chernóbil, considerado la mayor catástrofe civil nuclear de la historia, ocurrida el 26 de abril de 1986.

Cuba garantiza a los enfermos alimentación, transporte, logística, servicios de salud y medicamentos totalmente gratuitos, en un ambiente de sol y playa -que es vital para su recuperación-, y Ucrania cubre el viaje a la isla, según Medina.

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En Villa Amistad, en Tarará, localizado a unos 20 kilómetros al este de La Habana se desarrolla desde 1990 el programa de atención médica integral, creado por Cuba para la rehabilitación de las víctimas del accidente nuclear de Chernobil, ocurrido el 26 de abril de 1986. En total, más de 24000 personas, de ellas 20423 niños, han sido tratadas en Cuba como parte del programa del programa hasta hoy.

Cuba ha confirmado que continuará recibiendo pacientes mientras Ucrania lo necesite, aseguró Julio Medina coordinador general del programa... Ha acogido a niños procedentes de Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, Armenia y de otros países europeos Y cada año arriban a la Isla entre 700 y 800 infantes, principales beneficiados con el programa humanitario.

En Ucrania se valora mucho la actitud de Cuba, y la profesionalidad de sus médicos. La mejor muestra de ello está en el gran número de pacientes que cada año retornan curados a su país, destacó la doctora Nadiezhda Guerazimenko, coordinadora del Programa en Ucrania.

Como bien define el doctor Medina, en una frase que define la solidaridad de un pair multimillonario en humanidad aunque bloqueado y empobrecido por el imperialismo, "no damos lo que nos sobra, sino compartimos lo que tenemos".

Los propios pacientes sacan sus cuentas. "En mi país, el tratamiento que recibe mi hijo me costaría 80.000 euros (105.362 dólares)", dijo Natalia Kisilova, madre de Mijaíl Kisilov. El joven de 15 años nació con una oreja sin pabellón auricular ni conducto auditivo y con pérdida de audición. Kirisova es contundente: considera que este programa médico es "el más humanitario del mundo".

Todo un ejemplo de internacionalismo y solidaridad del que Cuba es, con diferencia, la primera potencia mundial. Y de bien nacidos es ser agradecidos, como dice el refran, y por esto es admirable que, aunque los mercenarios que estuvieron en el poder hasta hoy en Ucrania han mirado para otro lado, el nuevo presidente, Víctor Yanukóvich, premie simbolicametne al pueblo cubano revolucionarios, y a sus representantes, Fidel Castro y su hermano Raul.

!VIVA LA DEMOCRACIA CUBANA REVOLUCIONARIA!, !VIVA SU PUEBLO SOLIDARIO Y SOCIALISTA!

Más información sobre el Programa Humanitario Cubano Chernóbil.

http://www.sld.cu/sitios/chernobil/

http://imbratisare.blogspot.com/2010/03/ucrania-condecora-fidel-y-raul-castro-y.html

Chernóbil desastre humano, Chernóbil paraíso animal.

Hace 2 años se conmemoró la tragedia nuclear mas grande de la historia. A pesar de que la catástrofe de Chernóbil obligó a evacuar a miles de personas hace 20 años, la zona de exclusión, hoy inhabitada por el hombre, se ha convertido en un paraíso animal. El número de animales se ha multiplicado y especies que no se veían desde hace décadas, tales como el lince y el águila real, han comenzado a regresar a la zona. Sergey Gaschak científico entrevistado por la BBC declara, "los animales no parecen notar la radiación (a pesar de estar sometidos a niveles que hacen que no puedan servir de alimento para el hombre) y ocupan un área sin importarles el nivel de la misma". Curiosamente, Gaschak asegura que "muchos pájaros están anidando el sarcófago", el escudo de acero y cemento erigido en torno al antiguo reactor nuclear, y que él ha podido contemplar, entre otros, golondrinas, palomas y estorninos.

En la zona se pueden ver hasta caballos de Przewalski, una especie de caballos que casi se extinguió a finales del siglo pasado. Actualmente hay muy pocos ejemplares en Mongolia y en algunos zoológicos, pero también en Chernóbil donde se trasladaron ejemplares de estos caballos salvajes después del accidente nuclear. Esto parece demostrar, como sugiere el artículo, que el plutonio es menos perjudicial que los herbicidas, pesticidas, la industria y, en general, el impacto humano. El científico y ecologista James Lovelock, aseguró en 2001 en el periódico The Daily Telegraph, a la vista de la rápida recuperación del entorno a Chernóbil, que tal vez fuera necesario "almacenar pequeñas cantidades de desechos nucleares en bosques tropicales y otros hábitats como respuesta a la necesidad de disponer de guardianes efectivos contra los avariciosos especuladores".

Mamíferos europeos de gran tamaño como alces, cerdos salvajes, venados, lobos, nutrias y linces se han establecido de nuevo dentro de la zona, en tanto que animales relacionados directamente con el hombre, tales como ratas, ratones, golondrinas y palomas han declinado. El Dr. Michail Bondarkov asegura que de 48 especies en peligro mencionadas en el Libro Rojo están habitando felizmente en la zona de Chernóbil. De las 270 especias de aves del área, 180 están reproduciéndose, el resto son de hábitos migratorios. Pero esto incluye grullas, águilas marinas, halcones y demás aves rapaces. También peces de río como percas, carpas y mojarras están en abundancia. El Dr. Bondarkov que trabaja estudios científicos en la zona menciona que incluso que los estanques donde se almacenaba agua para enfriar los reactores están llenos de peces. Además asegura firmemente que no existe evidencia científica alguna de que el área tenga efectos de mutaciones en vida silvestre. En 1990 varios estudios salieron a la luz denunciando que algunos roedores presentaban daños genéticos directamente relacionados con la radioactividad, estudios que ahora han sido probados no válidos.

El Dr. Andrey Arkhipov director de Kiev branch of the International Chernobyl Centre, alerta acerca que a pesar de la presencia de vida silvestre tan exitosa de vuelta a la zona de Chernóbil mas estudios son necesarios para entender este fenómeno, ya que los efectos a largo plazo son totalmente desconocidos. Al momento del accidente en 1986 la irradiación sí causó la muerte de vida silvestre, pero en pequeñas proporciones y específicamente en lugares donde los niveles de radiación fueron extremadamente altos. Inmediatamente después del accidente de 1986, el cual ocasionó una enorme polvareda de radioactividad a la atmósfera en un radio de 3 Km. alrededor de la planta nuclear causando el llamado efecto de “bosque rojo” (red forest), donde las hojas de los pinos muertos era de color café oscuro. Después han habido muchos reportes de malformaciones de los niños nacidos en Ucrania, sin embargo la mayoría de los estudios científicos han fallado en su intento de relacionarlo directamente con el accidente de Chernóbil. La mayoría de las malformaciones obedece a que la población del área carece de una dieta rica en iodo y el problema de malformaciones es causado por deficiencias en las glándulas tiroides y causan también el incremento de casos de Cáncer en el área.

Un reporte post-efectos elaborado por el Russian Institute of Agricultural Radiology and Agroecology en Obninsk, encontró que incluso las áreas mas dañadas están en camino a restablecerse por completo. El único efecto a largo plazo asegura este reporte es que la ausencia de humanos en el área (al momento del accidente se calcula que vivían 50 mil personas) permitirá el desarrollo de una magnífica repoblación de animales silvestres a la zona.

En mi observación el desastre de Chernóbil sucedió precisamente en un momento crucial de la historia moderna, cuando la poderosa nación soviética estaba disolviéndose. El accidente fue causado por falta de control y de personal capacitado; sin embargo, fue una nota explotada por los Gobiernos del mundo que buscaban mostrar a los Soviéticos como personas sin capacidad ni calidad de control en el uso de reactores nucleares. La verdad es que después de asistir a diversas conferencias sobre el accidente, todos concuerdan que los muertos directos del accidente son menos de 60, que incluso hay mas muertos al día en accidentes en carreteras en algunas grandes ciudades del mundo que lo que pasó en Ucrania. Un beneficio para los animales de la zona es que este tipo de notas alarmistas, obligó la evacuación de la ciudad completa y ahora es un paraíso animal. El hecho de que los animales no presenten malformaciones genéticas también nos da una idea de que los humanos podrían sobrevivir bien ahí. Pero la cacería ha cesado por el miedo a comer un animal enfermo de radiación y esto ha permitido que se reproduzcan especies que desde siglos anteriores no habían podido regresar. Quizá el plan más inteligente (y más simple) después de todas estas experiencias no es gastar billones de dólares en la recuperación de las áreas y planes burocráticos de manejo ambiental., la solución es muy simple....dejen la tierra sola....la recuperación vendrá más rápido y de mejor manera que con la mano del hombre.

http://ucanmarin.blogspot.com/2006/06/chernbil-desastre-humano-chernbil.html

http://www.taringa.net/posts/info/6061792/Chernobyl-_-Otra-Muestra-De-La-Estupidez-Humana.html

Domingo 11 de abril de 2010

Los tres superhéroes de Chernóbyl.

Es una de las historias más conocidas de nuestro tiempo: el día 26 de abril de 1986, el reactor nº 4 de la central nuclear de Chernóbyl estalló durante el transcurso de una prueba de seguridad mal ejecutada, a consecuencia de 24 horas de manipulaciones insensatas y más de doscientas violaciones del Reglamento de Seguridad Nuclear de la Unión Soviética. Estas acciones condujeron al envenenamiento por xenón del núcleo, llevándolo a un embalamiento neutrónico seguido por una excursión de energía que culminó en dos grandes explosiones a las 01:24 de la madrugada.

Sobre Chernóbyl se han contado muchas mentiras. Y las han contado todos, desde las autoridades soviéticas de su tiempo hasta la industria nuclear occidental, pasando por los propagandistas de todos los signos y la colección de conspiranoicos habituales. Hay una de ellas que me molesta de modo particular, y es esa de que los liquidadores –el casi millón de personas que acudieron a encargarse del problema– eran una horda de pobres ignorantes llevados allí sin saber la clase de monstruo que tenían delante. Y me molesta porque constituye un desprecio a su heroísmo.

Y porque es radicalmente falso. Una turba ignorante no sirve para nada en un accidente tecnológico tan complejo. Los equipos de liquidadores estaban compuestos, sobre todo, por bomberos, científicos y especialistas de la industria nuclear; tropas terrestres y aéreas preparadas para la guerra atómica; e ingenieros de minas, geólogos y mineros del uranio, debido a su amplia experiencia en la manipulación de estas sustancias. Es necio suponer que esta clase de personas ignoraban los peligros de un reactor nuclear destripado cuyos contenidos ves brillar ante tus ojos en un enorme agujero.

Los liquidadores acudieron, sabían lo que tenían ante sí, y a pesar de ello realizaron su trabajo con enorme valor y responsabilidad. Cientos, miles de ellos, de manera heroica hasta el escalofrío. Los bomberos que se turnaban entre vómitos y diarreas radiológicas para subir al mítico tejado de Chernóbyl, donde había más de 40.000 roentgens/hora, para apagar desde allí los incendios (la radiación ambiental normal son unos 20 microrroentgens/hora). Los pilotos que detenían sus helicópteros justo encima del reactor abierto y refulgente para vaciar sobre él los buckets de arena y arcilla con plomo y boro. Los técnicos y soldados que corrían a toda velocidad por las galerías devastadas cantándose a gritos las lecturas de los contadores Geiger y los cronómetros para romper paredes, restablecer conexiones y bloquear canalizaciones en turnos de cuarenta o sesenta segundos alrededor de la sala de turbinas (20.000 roentgens/hora). Los mineros e ingenieros que trabajaban en túneles subterráneos, inundándose constantemente con agua de siniestro brillo azul, para instalar las tuberías de un cambiador de calor que le robase algo de temperatura al núcleo fundido y radiante a escasos metros de distancia. Los miles de trabajadores y arquitectos que levantaban el sarcófago a su alrededor, retiraban del entorno los escombros furiosamente radioactivos y evacuaban a la población. Salvo a los soldados, sometidos a disciplina militar, a nadie se le prohibía coger el petate e irse si no quería seguir allí; casi nadie lo hizo. Es más: muchos de ellos llegaron como voluntarios desde toda la URSS, especialmente muchos estudiantes y posgraduados de las facultades de física e ingeniería nuclear. Esta fue la clase de hombres y no pocas mujeres que algunos creen o quieren creer una turba ignorante y patética. Esto fueron los liquidadores.

http://lapizarradeyuri.blogspot.com/2010/04/los-tres-superheroes-de-chernobyl.html

http://boulevardrarezas.blogspot.com/2010/04/23-aniversario-de-desastre-de-chernobyl.html

Esta es la historia de tres de ellos:

Es una de las historias más conocidas de nuestro tiempo: el día 26 de abril de 1986, el reactor Nº 4 de la central nuclear de Chernóbyl estalló durante el transcurso de una prueba de seguridad mal ejecutada, a consecuencia de 24 horas de manipulaciones insensatas y más de doscientas violaciones del Reglamento de Seguridad Nuclear de la Unión Soviética. Estas acciones condujeron al envenenamiento por xenón del núcleo, llevándolo a un embalamiento neutrónico seguido por una excursión de energía que culminó en una gran explosión a las 01:24 de la madrugada.

Sobre Chernóbyl se han contado muchas mentiras. Y las han contado todos, desde las autoridades soviéticas de su tiempo hasta la industria nuclear occidental, pasando por los propagandistas de todos los signos y la colección de conspiranoicos habituales. Hay una de ellas que me molesta de modo particular, y es esa de que los liquidadores –el casi millón de personas que acudieron a encargarse del problema– eran una horda de pobres ignorantes llevados allí sin saber la clase de monstruo que tenían delante. Y me molesta porque constituye un desprecio a su heroísmo.Y porque es radicalmente falso.

Una turba ignorante no sirve para nada en un accidente tecnológico tan complejo. Los equipos de liquidadores estaban compuestos, sobre todo, por bomberos, científicos y especialistas de la industria nuclear; tropas terrestres y aéreas preparadas para la guerra atómica; e ingenieros de minas, geólogos y mineros del uranio, debido a su amplia experiencia en la manipulación de estas sustancias. Es necio suponer que esta clase de personas ignoraban los peligros de un reactor nuclear destripado cuyos contenidos ves brillar ante tus ojos en un enorme agujero.

Los liquidadores acudieron, sabían lo que tenían ante sí, y a pesar de ello realizaron su trabajo con enorme valor y responsabilidad. Cientos, miles de ellos, de manera heroica hasta el escalofrío. Los bomberos que se turnaban entre vómitos y diarreas radiológicas para subir al mítico tejado de Chernóbyl, donde había más de 40.000 roentgens/hora, para apagar desde allí los incendios (la radiación ambiental normal son unos 20 microrroentgens/hora). Los pilotos que detenían sus helicópteros justo encima del reactor abierto y refulgente para vaciar sobre él los buckets de arena y arcilla con plomo y boro. Los técnicos y soldados que corrían a toda velocidad por las galerías devastadas cantándose a gritos las lecturas de los contadores Geiger y los cronómetros para romper paredes, restablecer conexiones y bloquear canalizaciones en turnos de cuarenta o sesenta segundos alrededor de la sala de turbinas (20.000 roentgens/hora).

Los mineros e ingenieros que trabajaban en túneles subterráneos, inundándose constantemente con agua de siniestro brillo azul, para instalar las tuberías de un cambiador de calor que le robase algo de temperatura al núcleo fundido y radiante a escasos metros de distancia.

Los miles de trabajadores y arquitectos que levantaban el sarcófago a su alrededor, retiraban del entorno los escombros furiosamente radioactivos y evacuaban a la población. Salvo a los soldados, sometidos a disciplina militar, a nadie se le prohibía coger el petate e irse si no quería seguir allí; casi nadie lo hizo. Es más: muchos de ellos llegaron como voluntarios desde toda la URSS, especialmente muchos estudiantes y posgraduados de las facultades de física e ingeniería nuclear. Esta fue la clase de hombres y no pocas mujeres que algunos creen o quieren creer una turba ignorante y patética. Esto fueron los liquidadores.

Les llamaban, y se llamaban a sí mismos, los bio-robots, que seguían funcionando cuando el acero cedía y las máquinas fallaban. No lo hicieron por el dinero, ni por la fama, de lo que tuvieron bien poco. Lo hicieron por responsabilidad, por humanidad y porque alguien tenía que hacer el maldito trabajo. Hoy quiero hablar de tres de ellos, que hicieron algo aún más extraordinario en un lugar donde el heroísmo era cosa corriente. Por eso, sólo se me ocurre denominarlos los tres superhéroes de Chernóbyl.

Lo único que hay de cierto en estas suposiciones sobre la ignorancia de los liquidadores es que, en las primeras horas, no sabían que había estallado el reactor. Pero no lo sabían porque nadie lo sabía. La misma lógica errónea de los responsables de la instalación que provocó el accidente les hizo creer que había estallado el intercambiador de calor, no el reactor; y así lo informaron tanto al personal que acudía como a sus superiores. Hay una historia un tanto chusca sobre cómo los aviones que llevaban al lugar a destacados miembros de la Academia de Ciencias de la URSS se dieron la vuelta en el aire por órdenes del KGB cuando éste descubrió, a través de su equipo de protección de la central, que había explotado el reactor (además de sus atribuciones de espionaje por el que es tan conocido, el KGB "uniformado" desempeñaba en la Unión Soviética un papel muy parecido al de nuestra Guardia Civil, exceptuando tráfico pero incluyendo la seguridad de las instalaciones radiológicas).

Debido a este motivo, en un primer momento se echaron sobre el agujero millones de litros de agua y nitrógeno líquido, con el propósito de mantener frío y proteger así el reactor que creían a salvo y sellado más allá de las llamas y el denso humo negro. Esto contribuyó a empeorar las consecuencias del siniestro, pues el agua se vaporizaba instantáneamente al tocar el núcleo fundido a más de 2.000 ºC; y salía disparada hacia la estratosfera en forma de grandes nubes de vapor que el viento arrastraría en todas direcciones.

De todos modos, tenía poco arreglo: era preciso apagar los enormes incendios. Cuando el fuego quedó extinguido por fin, no sólo había pasado la contaminación al aire, sino que ahora tenían una gran cantidad de agua acumulada en las piscinas de seguridad bajo el reactor.

Estas piscinas de seguridad, conocidas como piscinas de burbujas, se hallaban en dos niveles inferiores y tenían por función contener agua por si fuese preciso enfriar de emergencia el reactor. También servían para condensar vapor y reducir la presión en caso de que se rompiera alguna tubería del circuito primario (de ahí su nombre), junto a un tercer nivel que actuaba de conducción, inmediatamente debajo del reactor. Así, en caso de ruptura de alguna canalización, el vapor se vería obligado a circular por este nivel de conducción y escapar a través de una capa de agua, lo que reduciría su peligrosidad.

Ahora, después de la aniquilación, estas piscinas inferiores estaban llenas a rebosar con agua procedente de las tuberías reventadas del circuito primario y de la utilizada por los bomberos para apagar el incendio y en el vano intento de mantener frío el reactor. Y sobre ellas se encontraba el reactor abierto, fundiéndose lentamente en forma de lava de corio a 1.660 ºC. En cualquier momento podían empezar a caer grandes goterones de esta lava poderosamente radioactiva, o incluso el conjunto completo, provocando así una o varias explosiones de vapor que proyectasen a la atmósfera cientos de toneladas de este corio. Eso habría multiplicado a gran escala la contaminación provocada por el accidente, destruyendo el lugar y afectando gravemente a toda Europa. Además, la mezcla de agua y corio radioactivos escaparían y se infiltrarían al subsuelo, contaminando las aguas subterráneas y poniendo en grave peligro el suministro a la cercana ciudad de Kiev, con dos millones y medio de habitantes, en una especie de síndrome de China.

Se tomó, pues, la decisión de vaciar estas piscinas de manera controlada. En condiciones normales, esto habría sido una tarea fácil: bastaba con abrir sus esclusas mediante una sencilla orden al ordenador SKALA que gestionaba la central, y el agua fluiría con seguridad a un reservorio exterior. Pero con los sistemas de control electrónico destruidos, esto no resultaba posible. De hecho, la única manera de hacerlo ahora era actuando manualmente las válvulas. El problema es que las válvulas estaban bajo el agua, dentro de la piscina, cerca del fondo lleno de escombros altamente radioactivos que la hacían brillar tenuemente en color azul por radiación de Cherenkov. Justo debajo del reactor que se fundía, emitiendo un siniestro brillo rojizo.

Así pues, como las máquinas ya no podían, era trabajo para los bio-robots.Alguien tendría que caminar, un paso detrás del otro, hacia el reactor reventado y ardiente a lo largo de un grisáceo campo de destrucción donde la radioactividad era tan intensa que provocaba un sabor metálico en la boca, confusión en la cabeza y como agujas en la piel. Viendo cómo tus manos se broncean por segundos, como después de semanas bajo el sol. Y luego sumergirse en el agua oleaginosa y de brillo tenuemente azul, con el inestable monstruo radioactivo encima de las cabezas, para abrir las válvulas a mano: una operación difícil y peligrosa incluso en circunstancias normales.

Al parecer, la decisión sobre quién lo haría se tomó de manera muy simple; con aquella vieja frase que, a lo largo de la historia de la humanidad, siempre bastó a los héroes:

–Yo iré

Los Tres Hombres que Fueron.

http://imbratisare.blogspot.com/2010/04/los-heroes-de-chernobyl.html

http://curiosidadesdediego.blogspot.com/2010/11/los-liquidadores.html

http://www.taringa.net/posts/imagenes/2335001/Chernobyl-Hoy.html

http://fisicaennuestromundo.blogspot.com/2011/04/el-accidente-de-chernobyl.html

http://chernobyl.info/en-US/Home.aspx

http://www.ruso.cl/es/200/08/chornobyl.html

http://abandoland.blogspot.com/2011/09/pripyat-la-ciudad-del-futuro.html

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Web recomendada: http://www.chnpp.gov.ua/index.php?lang=en

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