NovosibirskNovosibirsk

Inicio Volver Buscador Av. Google Maps Otras WEBS

.

Nombre:

Nimes

Otro:

Localización:

Tipo: Urbanismo

Categoría:

Foto:

Voto:

No hay votos

Continente: Europa

País: Francia

Localización: Capital del departamento de Gard

Año:

Estado: Terminado

Descripción:Nimes

La ciudad de Nimes con poco más de 140.000 habitantes (vigésima ciudad francesa por su población) representa un caso típico de aquello que en París se denomina ciudad de provincias. ¿Y no es acaso Provence, la Provincia romana el objeto de esta guía? Nimes representaría el limite occidental de la provincia ortodoxa, que para nuestra guía no serán barrera y que superaremos alegremente. Es posible que a Nimes le falten, la animación cultural, el romanticismo y el snobismo de París, pero goza de ese sol mítico del Midi que tanto atraía y atrae a franceses y extranjeros por la legendaria carretera nacional 7 (Route nationale 7). Pequeña, pero animada y agradable, y finalmente llena de historia, de fiestas y tradiciones y, por supuesto, productos típicos para degustar.

Nimes es conocida por sus fiestas, la “Ferias” (en español), los toros, su origen y monumentos romanos. Su anfiteatro, Les Arenes domina la antigua Nemausus, así como el templo (la Maison Carrée) y la muralla. Lo romano y lo taurino resumen los tópicos de Nimes, junto al cocodrilo que es su símbolo. Con todo, Nimes no es la bulliciosa Marsella, ni la elegante Montpellier, ni la amurallada Aviñón, la torera Arles, la teatral Orange, la ducal Uzès o la veneciana Sète pero comparte el sol, una cierta calma plácida entre sus habitantes.

A degustar pues sus grandes atractivos culinarios y arqueológicos en mitad de una metereología favorable (con la condición de que no sople el Mistral), a veces tanto que quema. Nimes posee la temperatura media más alta del verano francés. Mucho calor en verano, aunque, aviso a navegantes, nada parecido a la marcha, incluso en cuanto al ambiente de terrazas y pubs, al parecer la juventud de Nimes se desplaza a la vecina Montpellier… La excepción son las “Ferias”, tres celebraciones anuales donde el toro y la fiesta transforman la ciudad. Sin embargo, cuidado, las festividades taurinas de Nimes se parecen más a sus equivalentes de Bayona que a los Sanfermines.

Cuestiones prácticas.

La visita de los principales monumentos de la ciudad se puede realizar someramente en media jornada, con comodidad en un día.

¿Cuándo visitar Nimes?

La mayoría de la región, sobre todo la desembocadura del Ródano y las llanuras costeras que la flanquean sufre el duro calor mediterráneo. Por ello las temporadas idóneas para la visita son la primavera y el otoño. Días largos, clima benigno y sol casi permanente. Dos de las tres “Ferias” se celebran en estas estaciones lo que añade posible animación a la visita cultural. Así pues eviten en la medida de lo posible los meses de verano, por otra parte repletos de turistas. En invierno no es una mala temporada pero los días son excesivamente cortos, hace cierto frío y los días son excesivamente cortos, lo que teniendo en cuenta los horarios, podría entorpecer más de una visita. Además, el Mistral ya citado, viento seco del norte y noroeste, sopla con dureza, garantizando una exquisita luminosidad, un aire límpido y también un desagradable frescor.

Cómo llegar.

Nimes goza de excelentes comunicaciones por tren y carretera, e incluso por avión, aunque este último transporte no es tan rentable como los otros. A pesar de estar situada a 800 km de París, 390 km de Barcelona, 675 de Zaragoza, 726 de Bilbao, 50 de Montpellier, 125 de Marsella y 286 de Niza, gracias a los TGV, trenes de alta velocidad, estamos a menos de 3 horas de Paris y pronto de Barcelona.

El tren es perfecto si se viene de París o Niza y si se desea visitar el resto de las grandes ciudades de Provenza. Barato si se reserva con antelación, vean la página de la SNCF que colocamos abajo.

El coche es ideal si lo que quiere conocer es la Provenza profunda e interior. Así podrá reocrrer las carreteras y perderse por lugares más singulares.

El avión en cambio no es lo mejor, ya que siempre necesitará el complemento del automóvil, y los precios no son competitivos.

Dónde dormir en Nimes

Dado que se trata de una ciudad pequeña, los hoteles se concentran en los alrededores de los monumentos y del casco viejo. Existen numerosos hoteles con encanto, al alcance de todos los precios, desde los económicos hasta los glamourosos con lujo provenzal. Reservando un hotel en el centro la visita será fácil.

En las afueras se pueden encontrar hoteles del tipo Formula 1 o Etap. También se puede alquilar un hotel en las cercanías del Pont du Gard, Acueducto romano patrimonio de la humanidad de la UNESCO. En sus alrededores se encuentran numerosos pueblecitos con encanto y tranquilidad donde se hayan pequeños hoteles de gran calidad o Bed and Breakfast, Gîtes en Francia.

Monumentos de Nimes.

El Anfiteatro romano, Les Arenes.

El coliseo de Nimes es el mejor conservado del mundo romano. Situado a unas centenas de metros de la estación de ferrocarril, acoge aún hoy espectáculos variados y esto desde el primer siglo d.c. Les Arenes miden 133 m de largo por 101 de ancho, bastante más que un campo de fútbol actual. Con una altura de 21 m y dos niveles de arcadas su fachada se divide en 60 tramos. Numerosas escaleras y cinco galerías circulares permiten un acceso fácil y agradable a todo el edifico. En el apogeo del Imperio 34 filas de gradas atraían a más de 23.000 personas, situadas según su rango social. La élite en la parte baja y la chusma en la más alejada contemplaban los combates de gladiadores y fieras salvaje dominaron las impresionantes arcadas. Estos espectáculos, gratuitos, conocido es el dicho pan y circo, duraban días y mezclaban propaganda y control social.

En la Edad media, el anfiteatro fue transformado en fortaleza, lugar de refugio en caso de peligro. Más tarde, el interior fue ocupado por casas, una capilla e incluso el castillo de los Vizcondes de Nimes, de la misma forma que el teatro de Orange. Se tendrá que esperar a 1809, en plena época napoleónica para que los edificios fuesen derribado y el coliseo recobrase su aspecto original. Actualmente el anfiteatro se utiliza como plaza de toros y recinto de conciertos musicales y espectáculos variados.

La Maison Carrée

Literalmente, la casa cuadrada. Este templo fue construido a principios del siglo I d.c en honor de Cayo y Lucio Cesar, nieto e hijo adoptivo del Emperador Augusto. La construcción formaba parte del foro, centro económico y administrativo de Nemausus. Para llegar a él desde el anfiteatro sólamente hay que continuar por el Boulevard Victor Hugo menos de 500 m. Otra posibilidad es callejear por la zona comercial, Rue de les Arenes, Rue de la Fresque, Rue de la Madelaine, etc. Al parecer está inspirado en los templos de Apolo y Marte Ultor de Roma.

La Maison Carrée seduce por sus proporciones y armonía. Es el único templo romano conservado en su integridad, al menos así lo afirma el ayuntamiento de Nimes. Mide 26 m de largo por 15 de ancho y 17 de alto. El techo del pórtico (pronaos) fue realizado en el XIX y la puerta actual, bella, pero severamente deteriorada por el vandalismo alcohólico data de 1824. Su extraordinario estado, no olvidemos que se trata de un edificio de unos de 2000 años, se debe, curiosamente, al uso ininterrumpido que evitó el despojo y la reutilización que sufrió el resto del foro.

Desde el siglo XI fue, sucesivamente, consulado, establo, vivienda, iglesia… Tras la Revolución Francesa fue sede de la prefectura del Gard (nombre del departamento), después archivo departamental hasta que en 1820 se convirtió en el primer museo de la ciudad.

Hoy en día a pesar de la destrucción del foro, el entorno ha sido adecuado para él. Norman Foster, el mismo arquitecto del metro bilbaíno, en 1993 remodeló toda la plaza y construyó la Carrée de l’Art, centro cultural vanguardista situado enfrente. El templo se eleva sobre un zócalo lo que le permite ganar visibilidad, ayudado por la ausencia de edificios en las cercanías. Es muy agradable tomarse un refrigerio en alguno de los cafés y terrazas situados a su vera, contemplando el templo antiguo y la Casa de Cultura inaugurada hace no demasiado frente a ella, al otro lado de la carretera. Contraste bastante armónico de siglos y estilos.

Los Jardines de la Fontaine

Llenos de construcciones del XVII y vestigios romanos son un lugar de esparcimiento privilegiado para los ciudadanos de Nimes. Construido en 1745 en la zona romana de la Source, incluyen la Tour Magne y el templo de Diana. Fuentes, avenidas, escalinatas y balaustradas de estilo neoclásico se mezclan con jarrones y estatuas en uno de los parques públicos más antiguos de Europa. Obra de Jacques Philippe Mareschal ingeniero y arquitecto de Luís XV, que imaginó el conjunto ayudado por un arquitecto local, dentro de las obras de embellecimiento de la ciudad.

Posee una parte llana que nace en el casco urbano, con canales, puertas y muretes de bella factura. Una vez superado el canal y la puerta, varias fuentes y pequeñas cascadas de agua, nuevos puentes y piscinas subterráneas ocupan este espacio. Aquí, los abuelos pasean a sus nietos en las cortas tardes de invierno y los jóvenes deben de enamorarse en las más agradables de la primavera, eso sí al ritmo terrible del !!rap!!!. A la izquierda se sitúa el Templo de Diana, al frente, las escalinatas y corredores que nos llevarán parsimoniosamente hacia la cumbre donde se encuentra la Tour Magne. En las cuestas, pequeños recodos donde seguir enamorándose o, descansar de la subida contemplando la ciudad, con su calima sureña y las plantas, los árboles que crecen por todas partes. Césped y bancos nos invitaran a descansar o a pasear, a gusto del viajero. En todo caso las perspectivas y los caminos son múltiples hasta llegar a la explanada de la cima donde se yergue aún la Tour Magne.

Al autor de estas líneas, la visita a los Jardines de la Fontaine le recordó otra visita no muy lejana en el parque Güell, en Barcelona. Salvando las distancias el Mediterráneo se siente en ambas colinas, si bien Nimes no tiene el mar, ni a Gaudi. Se encuentran los mismos paseos cálidos, las avenidas inventadas, los árboles que refrescan y la vegetación que nos rodea. Nimes no tiene el mar pero podemos sentir tal vez una calma mayor, menos murmullos. Y se puede imaginar un nuevo mar, el cielo hará las veces.

Muralla romana

El Emperador Augusto ofreció a Nemausus una de las murallas más largas de toda la Galia. Hoy sólo dos puertas y algunos fragmentos sobreviven. La muralla de Nimes data del año 16 y 15 a.c. Defendía un perímetro de 7 km, unas 220 ha, con una altura de 9 metros y una anchura de 2. Contaba con unas 10 puertas y unas 80 torres defensivas, la más impresionante la Tour Magne que domina Nimes.

Porte Auguste, o Puerta de Arles. Fue una de las principales, por ella pasaba la via Domitia. Se compone de dos arcadas éntrales destinadas al paso de vehículos acompañadas de otras dos más pequeñas para los peatones. Originalmente la puerta estaba flanqueada por dos torres, hoy desaparecidas.

Porte de France o Puerta de España. Hoy cuenta con una sola arcada decorada por pilastras toscazas. Dos torre circulares la defendían antiguamente.

Tour Magne

Fue la torre más alta y prestigiosa de toda la muralla. Visible desde muy lejos al estar situada en la cima de la colina que domina Nimes, hoy en plenos Jardines de la Fontaine. Era una especie de faro y punto de referencia para la ciudad, señalando la presencia del santuario de la Source, probablemente un lugar de culto prerromano. Se construyó sobre una torre anterior de la Edad del Hierro de la que no quedan vestigios. De forma ortogonal fue concluida en el año 15 a.c. Contaba con tres niveles superpuestos, que reducían su diámetro a medida que ganaba altura. El último ya no existe, pero la torre aún se eleva a 32 metros. La vista de la cima es espectacular gracias al sol que no se olvida casi ningún día de dorar las antiguas piedras.

El Templo de Diana

Es para muchos el monumento más romántico de la ciudad. Misterioso y enigmático se dice, abandonado y desvencijado también. Romántico porque parecería sacado de un poema de Lord Byron, lúgubre a pesar del sol, ruinoso y decadente. Las piedras yacen en desorden, la vegetación rala se interna in conseguir dominar los restos. Graffitis sin sentido de raperos nihilistas y signos tallados por los gremios antiguos, comparten las paredes ajadas del edificio. Todo ello contrasta con el cuidado parque, dándole quizá su encanto, el encanto de la decadencia sin duda.

Hacia 1570 el arquitecto veneciano Palladio, visitó Nimes y realizó numerosos croquis antes de que un incendio diese el actual aspecto al templo. Parece que los restos fueron dejados tal y como se encontraron tras las excavaciones y la construcción del parque en 1745. Aunque no se conoce exactamente su función, la construcción más que un templo parece haber sido un santuario consagrado al culto imperial que pudo abrigar una biblioteca y otros edificios anexos ya inexistentes. Formó parte del Santuario de la Source, cuyas cimientos se descubrieron poco antes de la construcción del parque, en 1739. Actualmente del Templo restan una nave abovedada y dos corredores laterales uno casi totalmente destruido.

La catedrale de San Castor.

Situada en pleno corazón de la zona comercial la iglesia ha tenido una convulsa hstoria, muestra de las guerras de religión que azotaron toda la región durante dos siglos. Construida en 1646 sobre restos romanos aprovechado para una iglesia merovigia en el siglo XI, fue demolida y reconstrida dos veces en el siglo XVI y XVII.

Plaza del reloj (Place de l’horloge)

La plaza el reloj se encuentra en el centro de la zona comercial. Varias terrazas y tiendas rodean a esta coqueta placita donde en verano y a la sombra uno puede descansar del viaje y de los sudores de las vacaciones. En el centro una torre, vestigio del antiguo ayuntamiento nos da una pequeña sombra y sobre todo la hora. A dos pasos de la catedral y de la Maison Carrée es un excelente punto de encuentro.

Compras

Nimes no es la ciudad más comercial superada, sin duda, en numero y calidad de los comercios, por Marsella o Montpellier. Sin embargo, el centro se parece a cualquier ciudad mediana española. La zona que se sitúa entre el anfiteatro y la Maison Carrée (entre el Boulevard Des Arenes y la Rue de l’Horloge) es una zona en su mayor parte peatonal, plagada de tiendas de todo tipo y de agradables restaurantes donde descansar un poco con una buena y gélida cerveza o comer alguna de las especialidades locales.

Se pueden encontrar las especialidades gastronómicas de la región, la cestería y cerámica del país del Uzege, y todo lo relacionado con el toro, típico de la Camargue. Atención a los horarios, los comercios cierran muy pronto, a las 7 la mayoría de las tiendas están cerradas. ¡Cuidado que no les pille el toro!

Bares y restaurantes

Una vez más recomendamos tener mucho cuidado con los horarios. En Francia se come pronto, entre las 12 y la una y media y se cena antes de las nueve. Si se presentan a las tres de la tarde lo más probable es que el restaurante esté cerrado o no les den comer. La zona peatonal colindante a las Arenes y a la Maison Carrée es la mejor para comer. Agradables restaurantes con precios no excesivos. Recuerden también que si no quieren pagar un extra por la bebida, pueden pedir una jarra de agua, que les será servida gratuitamente y sin ninguna mala cara. Pida un pichet o une carrafe d’eau.

En cuanto a las especialidades, ya hemos hablado del filete de toro, pero no dejen de probar la tapenade o la brandade de bacalao. Y para terminar, una terraza donde tomar un café, este si generalmente un poco más caro que su equivalente en España. Bon appetit.

Las Ferias

Así, con nombre español se denominan unas fiestas que se celebran hasta tres veces por año en Nimes. En febrero, junio y septiembre Nimes se transforma al ritmo de estas fiestas muy populares y conocidas en toda Francia. La de junio la más concurrida atrae a miles de personas de todo el país. La animación se extiende a las calles del centro y las arterias que unen los monumentos romanos.

Las calles se llenan de “bodegas”, casetas o choznas de feria muy parecidas a las que se ven por el norte de España o en Andalucia, el alcohol corre a raudales y al ciudad se paraliza. La gente se viste con pañuelos de fiesta y el toro, el ambiente taurino se hace omnipresente. El acontecimiento recuerda a las fiestas patronales de la cornisa cantábrica y a los Sanfermines, pero con un ritmo mucho más francés. La música, las bandas lo llenan todo con sus acordes de pasodobles y las corridas de toros centran la atención.

Surgidas en los años 50 con la llegada de inmigrantes españoles, estas fiestas son comunes en el sur de Francia (Bayonne, Dax, Beziers…), al parecer su origen es plenamente iberico, eso sí pasado por el tamiz “europeo”, no en vano la fiesta, la verdadera, continua siendo el principal atractivo turístico español.

Cerca de Nimes.

No deje de visitar el complejo romano del Puente del gard, Pont du Gard, a una veintena de kilómetros de la ciudad. Alli encontrará un acueducto en perfecto estado de conservación, un museo y si se atreve y el tiempo lo acompaña un lugar donde bañarse.

http://www.la-provenza.es/nimes

Nimes, una pequeña Roma en Francia

Glòria Barrobés Dic 1, 2015

Nos escapamos con Renfe – SNFC hasta Nimes, la ciudad romana mejor conservada de Francia, a pasar un día disfrutando de su patrimonio cultural y arquitectónico, sus fuentes, su parque majestuoso, su gastronomía y las agradables callejuelas de su casco antiguo. Todo perfectamente accesible a pie.

El origen de Nimes se remonta al s. VI aC, cuando los volcas arecómicos, una tribu celta, se establecieron en los alrededores de la fuente de agua natural que hoy es el centro de los bonitos jardines de la Fontaine, y que daría nombre a la ciudad con la entrada en escena de los romanos el año 120 aC. A diferencia de sus vecinos galos, Nimes no fue conquistada sino que se anexionó voluntariamente a Roma para convertirse en la Nemausa galorromana y aliarse con César en su famosa conquista de la Galia. Desafortunadamente para los nimeños, César se les “murió” (supongo que todos recordamos cómo) antes de declararlos oficialmente colonia – en Roma este título era un honor, a diferencia del de municipio, que era de baja categoría. Tuvieron suficiente vista como para dar su apoyo – moral y con tropas – a Octaviano, el futuro emperador Augusto, en su guerra contra Marco Antonio (aquellos que no recordéis las clases de historia quizás os suene de la serie Roma de la HBO. ¿No? Pues ya la estáis buscando). Augusto ganó la batalla de Actium gracias a los nimeños ​​en el 31aC y, hombre agradecido como era, los recompensó no sólo confirmando oficialmente el título de colonia sino pagando, además, el anfiteatro y el templo que hoy se conoce como la Maison Carrée, entre otros. Y para redondearlo les regaló el emblema de la ciudad: un cocodrilo encadenado a una palmera. Lo encontramos por todas partes, desde aceras a carteles, azulejos y placas, y es obvio que no casa mucho con la tradición francesa moderna – ni el emblema ni los 4 cocodrilos del Nilo disecados que cuelgan del techo del ayuntamiento (el típico detallito que llevas a todos cuando vuelves de Egipto, un cocodrilo disecado. Y quedas como un señor). Los más listos quizá ya habréis deducido que el cocodrilo simboliza el Egipto de Marco Antonio y Cleopatra vencido y encadenado a la palma, aún hoy símbolo de victoria.

Y, ¿qué hicieron los romanos por Nimes a parte de inculcarle esta afición por los cocodrilos? Pues dentro del Imperio se convirtió en una ciudad próspera y llena de monumentos, de los cuales todavía se mantienen seis, lo que la convierte en la ciudad romana mejor conservada de Francia.

Nuestra visita comienza con el paseo desde la estación de tren (3,5 horas en AVE desde Barcelona) por la monumental Avenue Feuchères, fruto de la ampliación de la ciudad durante el s. XIX para unirla a la estación. Está flanqueada por residencias majestuosas, la jefatura, el palacio de justicia y la iglesia de Santa Perpetua. La avenida va a parar a la Explanada Charles de Gaulle y su fuente monumental de temática clásica con esculturas de divinidades personificando los ríos Ródano y Gardon y las fuentes Nemausa y Eure. Nimes celebra sus orígenes con fuentes, canales y manantiales por todas partes.

A nuestra izquierda se alzan las Arenas de Nimes, uno de los circos romanos mejor conservados del mundo y uno de los dos únicos circos romanos íntegros que quedan en el planeta. Obra de ingeniería brutal para la época, el siglo I dC, el anfiteatro de Nemausa fue uno de los más grandes de la Galia romana, con capacidad para más de 20.000 espectadores – que se podían evacuar en menos de 15 minutos gracias a su sistema de vomitoria (galerías), poca broma. Tan sólo tiene dos pisos porque cuando lo construyeron, 100 años antes que el Coliseo de Roma, aún no se había inventado la bóveda de arista (el cruce de dos bóvedas de cañón) y por lo tanto todo el peso recae sobre la bóveda de cañón sencilla en arco, más limitada. Aún así ha aguantado 2.000 años. Con más de veinte metros de altura, está construido con grandes bloques de piedra de 3 toneladas, que levantaban entre sólo tres hombres gracias a un ingenioso sistema similar a una rueda de hámster gigante. Las piedras de los arcos están unidas sin argamasa, cortadas para encajar exactamente; las colocaban con un encofrado que retiraban una vez puesta la última pieza y, para asegurarse de que los cálculos eran correctos, dejaban al ingeniero debajo. Ya os digo yo que aquello no se caía. Como mano de obra usaban los soldados del ejército. De esta manera los tenían entretenidos, en forma y ahorraban costes en tiempos de paz – no mantienes un Imperio durante siglos sin pensar un poco.

Podemos observar unos agujeros verticales en algunas de las grandes piedras que coronan la grada superior. Servían para sujetar los postes del sistema desplegable de velas que funcionaban como toldo los días de sol.

Los asientos de madera que cubren las gradas deslucen un poco el conjunto pero son inevitables, ya que aún se utiliza para conciertos y espectáculos diversos, como las corridas de toros. Por mucho que a algunos de nosotros nos pueda resultar chocante, la tradición taurina es un gran motivo de orgullo en Nimes, en sus diversas manifestaciones: la corrida tradicional -es decir, torturar a un pobre animal hasta la muerte vestido con lentejuelas y colores llamativos-, la carrera camarguesa – menos sangrienta y más acrobática y circense- y el abrivado, un encierro por las calles.

En época romana se celebraban los típicos juegos con animales – esto no ha evolucionado casi- y gladiadores, algo que conmemoran Les Grands Jeux Romains (los Grandes Juegos Romanos), un espectáculo de recreación histórica fidedigna con 500 figurantes que se lleva a cabo cada año en primavera (23 y 24 de abril de 2016). La diferencia es que en la época romana eran gratuitos y además te daban el almuerzo; ahora la entrada se vende a entre 5 y 45 € y seguramente hay que reservar con antelación – y llevarse el bocadillo de casa.

El recinto se encuentra en un estado impresionante de conservación, en parte gracias a que durante la Edad Media se utilizó como fortaleza militar y posteriormente como barrio residencial -de 500 habitantes – antes de su recuperación como monumento en 1801.

Al salir de las Arènes vamos a comer al restaurante del Carrée d’Arts, el museo de arte contemporáneo diseñado por Norman Foster, con vistas a la Maison Carrée, el único templo antiguo completamente conservado del mundo. En realidad, no es carrée (cuadrada) sino rectangular pero en tiempos remotos se ve que los franceses sufrían escasez de vocabulario en cuanto a figuras geométricas. Construido entre los años 3 y 2 aC y restaurado entre 2006 y 2010, su conservación se debe, como en el caso de las Arènes, a su uso ininterrumpido desde el s. XI. Ha servido de residencia consular, de establo, de iglesia, de sede de la jefatura de Gard, de archivo y de museo.

Comemos brandada de bacalao, la especialidad por excelencia de la ciudad. Nos cuenta Alejandro, el historiador que nos acompaña, que las salinas romanas de las que extraía la sal que se utilizaba para salar el bacalao de todo el país aún funcionan hoy en día con el sistema tradicional de inundar grandes superficies con agua de mar y dejar que se evapore.

Bajamos el almuerzo con un paseo hasta los Jardines de la Fountaine, unos de los primeros jardines públicos de Europa, construidos en el s. XVIII respetando el trazado del antiguo santuario romano que se alzaba sobre la fuente Nemausa. Descubrieron el yacimiento cuando hacían obras para levantar un fuerte y por suerte decidieron respetarlo. Dentro de los majestuosos jardines poblados de estatuas clásicas encontramos las ruinas del enigmático Templo de Diana, del que se desconoce la función original – la última teoría apunta a que era una biblioteca. Por desgracia no tenemos tiempo de subir hasta la Torre Magna, en lo alto del parque, a contemplar las vistas sobre la ciudad. Se sabe que en el año 15 dC tenía tres pisos de planta rectangular octogonal pero con el paso del tiempo perdió uno.

Pero no todo es romano, en Nimes. Paseando por las agradables callejuelas del casco antiguo, con algunas fachadas interesantes, nos topamos con la catedral. No es, ni mucho menos, un monumento destacado de la ciudad, básicamente porque después de haber sido destruida dos veces por culpa de las guerras entre católicos y hugonotes – en las que se mataban alegremente unos a otros en nombre de Dios y estas cosas – la reconstruyeron de una manera bastante austera. Se había salvado de la destrucción la puerta románica original, pero entonces apareció la duquesa de Angouleme y exigió entrar bajo palio -sí, como Franco-. ¿Consecuencia? Adiós puerta románica, por demasiado pequeña, hola desastre estético chapucero y vergonzoso (y es que la estupidez humana no tiene límites). Por suerte, la mujer no tuvo ningún problema con los relieves del friso con escenas del antiguo testamento, que también habían sobrevivido a las guerras y se consideran una obra maestra de la escultura románica del Sur de Francia.

También paseamos por la Place de Assas, decorada con una fuente contemporánea de Martial Rayasse. Nimes también cuenta con su dosis de modernidad, como el edificio Nemausa de Jean Nouvel, declarado patrimonio del s. XX o el Coliseo del japonés Kisho Kurokawa, un conjunto de oficinas inspirado en el edificio estrella de la ciudad.

Tras la caída de Roma, la ciudad de Nimes quedó reducida a una décima parte de lo que había sido y cerrada en sí misma. No se empezó a despertar hasta el año 1000. Y en el s. XV se vería afectada por las guerras de religión. A partir del s. XVII, pero, Nimes se convirtió en un centro textil importante y estableció sedes comerciales por todo el mundo. Como anécdota curiosa os contaré que poco antes de 1890, el fabricante de ropa para mineros y buscadores de oro Levi Strauss compró, por casualidad, un lote de tela. Era una tela resistente con un tejido oblicuo de dos hilos y teñida de azul de Génova (bleu de Genes) procedente de Nimes (fonéticamente pronunciado “denim“). ¿Sabéis cuál era el número del lote? El 501. Y de aquí a la eternidad.

La ciudad perdió la carrera textil con Lyon y se reorientó hacia los viñedos – de aquí salen los Costières de Nimes y los Côtes du Rhône Gardoises. La construcción del Canal du Midi facilitaba su cultivo y la ciudad inició una nueva etapa de prosperidad. Es justamente en esta etapa que se construye el barrio de la estación – un eje de tráfico de carbón. Y es aquí, donde la hemos comenzado, que acabamos nuestra visita, esperando el TGV de regreso a Barcelona. Nos han quedado muchas cosas por ver – como el Castellum, el recinto romano o el Museo arqueológico, uno de los más importantes de Francia. Dos días hubieran sido ideales para conocer tranquilamente la ciudad y quizás dedicar unos cuantos días más a visitar la Provenza y la Camarga como complemento. Pero de hecho, podemos volver cuando queramos. Sólo son 3 horas y media en tren. Si necesitamos una excusa pueden ser los Juegos Romanos o la futura inauguración del Museo de la Romanité, ahora en construcción. Pero de hecho, no sería necesaria.

http://www.qtravel.es/reportajes/nimes-una-pequena-roma-en-francia/

Visitar Nimes: anfiteatro, Maison Carrée y Torre Magna

13 agosto, 2014

En nuestro viaje en coche hacia los Balcanes tuvimos la oportunidad de visitar Nîmes, una preciosa ciudad del Languedoc-Roussillon que tiene bien ganado el apodo de “Roma francesa”. Son varios los vestigios romanos que conserva Nimes, pero dos de ellos sobresalen por su importancia histórica, su belleza y su buen estado de conservación: la Arena de Nimes y la Maison Carrée. Y no son los únicos lugares bonitos de la ciudad. A continuación os hablamos sobre su historia y algunos de sus principales atractivos, además de aportar varios datos de interés para los que os decidáis a visitar Nimes. Y no olvidéis leer también nuestro post sobre el cercano Pont du Gard, un acueducto Patrimonio de la Humanidad.

Breve historia de Nimes

Nîmes tiene unos 2.500 años de historia. Aunque ya existió como asentamiento Galo, los primeros en dejar huella en la antigua Nemausus fueron los Romanos, que ocuparon la ciudad desde el año 28 aC hasta el 473 dC. De aquella época de esplendor, en la que Nimes era unos de los pueblos de referencia de la Vía Domitia (ruta principal entre Italia e Hispania), datan la mayoría de monumentos importantes de la ciudad. La historia de Nîmes a partir de entonces no es muy diferente a la de cualquier otra ciudad de Europa, con numerosas invasiones, guerras y epidemias alternadas con unos pocos períodos de bonanza. Si acaso destacar su importante papel durante la Reforma como feudo de los Hugonotes (protestantes calvinistas).

Anfiteatro de Nimes

El anfiteatro, llamado Arènes de Nîmes, es el gran reclamo turístico de la ciudad. Aunque sus dimensiones son inferiores a las del Coliseo de Roma, es imposible evitar la comparación. En realidad, salvo por la altura, no son tan diferentes. De hecho, ambos fueron construidos en la misma época, hacia el año 70 dC. Luego, tras la expulsión de los romanos por parte de los visigodos, el anfiteatro sirvió como fortaleza e incluso llegó a albergar dos iglesias y numerosas casas en tiempos medievales. No fue hasta 1863 cuando se rehabilitó y se convirtió en lo que es hoy: una plaza de toros. Eventualmente también sirve para albergar conciertos y otros espectáculos.

Si, como nosotros, no sois partidarios de los espectáculos taurinos, podéis entrar al anfiteatro en horario de visitas. Os aconsejamos comprar la entrada combinada para el anfiteatro, la Maison Carrée y la Torre Magna. Está disponible en cualquiera de los tres monumentos o en la web oficial. En cuanto a la Arena de Nimes, el ticket incluye una completísima audioguía en castellano. Tan completa que ronda las 2 horas de duración, así que tendréis que disponer de tiempo o seleccionar los audios que más os interesen. Durante la visita se ve el interior del anfiteatro y las graderías, además de una exposición muy interesante con recreaciones de los gladiadores, sus vestimentas, armas, formas de combate, etc. Una visita muy didáctica, 100% recomendable.

Maison Carrée

El segundo gran atractivo de Nîmes es la Maison Carrée, un templo romano construido en el año 16 aC. Los que estudiasen historia del arte quizá lo recuerden de los libros de bachillerato o el examen de selectividad. Todo un clásico. Y es que la Maison Carrée (literalmente “la Casa Cuadrada”) es una muestra perfecta de templo de orden corintio. Para visitarlo no hay nada mejor que darle un par de vueltas y fijarse en todos los detalles de las columnas, el frontón, la escalinata, etc. La entrada combinada incluye un visionado en el interior de un vídeo en 3D que repasa la historia de Nîmes en tiempos romanos. Dura unos 20 minutos, en francés (subtitulado en inglés). Es interesante, pero si vais faltos de tiempo y/o presupuesto quizá os lo podéis ahorrar. En ese caso dejaría de tener sentido comprar el ticket combinado, claro.

Torre Magna, Jardines de La Fontaine y Templo de Diana

El tercer gran atractivo de Nîmes, aunque bastante lejos de los anteriores, es la Tour Magne. Se trata de una torre de vigilancia, también de la época romana, construida hacia el año 15 aC como parte de las antiguas murallas de la ciudad. Aunque está parcialmente derruida, aún se eleva por encima de los 30 metros. Merece la pena acercarse hasta allí porque la entrada combinada incluye la subida al mirador (con buenas vistas de la ciudad, sin ascensor) y porque se encuentra en los preciosos Jardins de la Fontaine.

Los Jardines de La Fontaine son unos enormes jardines públicos, construidos en 1745, repletos de rincones encantadores y diferentes manifestaciones artísticas (fuentes, balaustradas neoclásicas, etc.), además de algunos vestigios romanos como la propia Torre Magna o el Templo de Diana. Aunque fue severamente dañado durante la Reforma, aún se conservan algunas zonas en buen estado y puede entreverse lo que algún día fue. No obstante, resulta curioso que desconozca bastante sobre su historia y su pasado. Se cree que pudo ser una biblioteca construida hacia el s.I, pero no hay evidencias suficientes.

Si tenéis más tiempo para visitar Nimes, no os perdáis tampoco la Puerta de Augusto, la Catedral y la Place de l’Horloge (Plaza del Reloj), donde destacan la Torre del Reloj, de 31 metros, y una fuente con una escultura de un cocodrilo, animal representado en el emblema de la ciudad

http://www.losapuntesdelviajero.com/2014/08/visitar-nimes-anfiteatro-maison-carree-y-torre-magna.html

Nîmes

Es conocida como la Roma francesa. Una ciudad de unos 145.000, sureña y alegre, de aire mediterráneo, que se levanta allí donde confluyen el Languedoc y la Provenza. Aunque francesa, tiene un acento especial, un punto folklórico que a veces puede hacerla más andaluza que parisiense, como ya lo anticipa el lema La ville avec un accent, que puede leerse en los folletos que reparte la oficina de turismo.

En Nîmes se mezclan la tradición y lo contemporáneo. Por un lado, conserva sus edificios de época romana y su casco antiguo, con sus frescas callejuelas, las plazas sombreadas, los cafés con terraza, los palacetes particulares; por otro, ha sabido remodelar su aspecto con la ayuda de arquitectos de vanguardia, como Wilmotte, Nouvel, Foster o Starck.

El periodo galo-romano

Aunque fundada por los celtas, no sería hasta la dominación romana cuando pasó a denominarse Colonia Augusta Nemausus y cobró importancia.

Tomó su nombre en honor a Nemausus, dios o genio de los manantiales y las fuentes, al que galos y romanos rendían culto. La alusión a esta deidad se debe a que la ciudad se localizaba junto a un caudaloso manantial de aguas subterráneas.

Su situación privilegiada junto a la vía Domitia, que unía Roma con Hispania, la convirtió pronto en una de las ciudades más importantes y prósperas de la Galia romana, paso obligado de mercaderes y tropas, nudo de comunicaciones y centro de intercambios.

Disponía de un recinto amurallado de 7 km. Para el suministro de agua se construyó un acueducto de 50 km. desde los manantiales de Eure y Airan, que cruzaba el río Gardon mediante el espectacular Pont du Gard, que aún hoy sigue en pie.

De esta época nos han quedado el Anfiteatro, la Maison Carrée, la Tour Magné, las ruinas del Templo de Diana o la Porte Auguste.

El cocodrilo y la palmera

El escudo de la ciudad representa un cocodrilo atado a una palmera, en recuerdo de la conquista del Egipto de Cleopatra por Roma.

En la Nîmes romana se instalaron legionarios que habían participado en la batalla de Actium o Accio (31 a. C.) y recibieron tierras para poder establecerse como colonos. Octavio, el futuro Emperador Augusto, derrotaría a la flota de su rival, Marco Antonio, en esta batalla, lo que posibilitaría que las legiones romanas ocuparan Egipto. Una moneda acuñada en Nemausus conmemoraba el acontecimiento, simbolizando el Egipto vencido por medio de un cocodrilo encadenado a una palmera coronada de laureles.

En 1535 la ciudad solicitaría al rey Francisco I su autorización para incorporar los dos elementos, el cocodrilo y la palmera, al escudo de armas de la ciudad.

Ambos símbolos serían rediseñados en 1986 por Philippe Starck, encontrándose actualmente presentes por toda la ciudad, incluso en los clavos de bronce que apuntalan los adoquines del pavimento del casco antiguo.

Industria textil

Fue impulsada por los protestantes, apartados de la vida pública a raíz de su derrota en las Guerras de Religión habidas en el siglo XVI. Pronto se convierte en una actividad próspera que enriquece y embellece la ciudad. Dos tercios de la población de Nîmes trabaja en el sector durante los siglos XVII y XVIII.

Poco a poco la fabricación de telas se va diversificando. Comienza a importarse el algodón y luego el índigo, planta cultivada en Italia que permite teñir las telas de añil, un color azul que se conoce como bleu de Gènes o azul de Génova. Los paños, las telas y las sedas de Nîmes se exportan a Europa y a las Indias españolas. Los comerciantes de Nîmes incluso abren sucursales o establecimientos por todo el mundo.

La tela vaquera

Tiene su origen en la sarga de Nîmes, una tela muy resistente gracias a su tejido oblícuo, fabricado con al menos dos hilos.

En el siglo XIX Levi Strauss, un bávaro emigrado a Nueva York que fabrica ropa para los mineros y los buscadores de oro, compra por casualidad un lote de tela o sarga de Nîmes (a la que en inglés se llamará denim). Con esta resistente tela fabricará los primeros pantalones vaqueros de la historia, a los que llamará blue jeans (deformación de bleu de Gènes) en alusión a su color azul.

Alphonse Daudet (1840-1897)

Uno de los grandes de las letras francesas, nacido en Nîmes, cuya casa natal está en el número 20 de Cours Gambetta. Una estatua lo recuerda en Square Coronne.

Entre sus obras destacan Cartas desde mi molino o Tartarín de Tarascon.

Tauromaquia

Nîmes es una ciudad de larga tradición taurina. Se celebran anualmente dos ferias taurinas, la de Pentecostés y la de la Vendimia, teniendo lugar las corridas en el coliseo romano. Funciona también un museo de las culturas taurinas.

Les Arènes - Anfiteatro o coliseo romano

Construido en piedra a finales del siglo I d. C. Es una elipse de 133 x 101 metros que se destinaba principalmente a los combates entre gladiadores. También se celebraban luchas de animales y carreras de caballos o de aurigas. Su fachada exterior de 25 metros de altura está compuesta por dos niveles de 60 arcadas cada una. Albergaba 24.000 plazas, repartidas en 34 niveles de gradas.

Durante la Edad Media quedó desprovisto de su uso primitivo y se construyeron en su interior viviendafis, calles y hasta una especie de castillo. Todos estos elementos serían derribados en el siglo XIX.

Es el anfiteatro romano mejor conservado del mundo. Ahora se destina a la celebración de corridas de toros, resonando en sus gradas los olés, pero también a espectáculos de teatro y ópera, a conciertos de música y a torneos de tenis. En invierno se cubre con un toldo inmenso.

Delante del coso se levanta la estatua de bronce del malogrado torero Christian Montcuquiol, conocido por el seudónimo de Nimeño II, gloria local.

Maisón Carrée - Casa Cuadrada

Pese a su nombre, es una construcción de planta rectangular. Se trata de un templo romano, construido en el año 5 d. C. en honor a Caius y Lucius Caesar, nietos del Emperador Augusto. Es el único templo de la Antigüedad conservado en su totalidad. Domina el espacio del antiguo foro romano, del que aún quedan vestigios. Sus altas columnas están coronadas de capiteles corintios.

Hoy funciona como sala de exposiciones en la que se proyecta un audiovisual sobre la ciudad.

Carrée de l'Art - Cuadrado del Arte

Es un palacio de cristal y hormigón, diseñado en 1993 por el arquitecto inglés Norman Foster. Sus cinco columnas blancas son una réplica de las de la Maison Carrée, frente a la cual se levanta.

Acoge un museo de arte contemporáneo, una biblioteca y una mediateca. En su terraza puede tomarse un café.

Jardín de la Fontaine

Son de los más bellos jardines de Francia y fueron trazados en el siglo XVIII por el ingeniero militar Jean-Pierre Mareschal.

Se decoraron con fuentes, estatuas de mármol o piedra, balaustradas y jarrones.

En torno al manantial se encontraba el santuario galo-romano dedicado al dios Nemausus, que se levantó en el s. I a. C.

Tour Magné - Torre Magna

Es una torre de forma octogonal y 32 metros de altura, que formó parte de las murallas romanas (s. I a. C.). Se alza sobre el Mont Cavalier, una colina boscosa en el Jardín de la Fontaine. Constituye un magnífico mirador.

Templo romano de Diana

Se localiza en la parte baja del Jardín de la Fontaine y se halla en ruinas.

Catedral de Notre Dame et Saint-Castor

Es de estilo románico y fue consagrada en 1096.

Su fachada principal da a la Place aux Herbes. Los relieves del friso que corona la fachada representan escenas del Antiguo Testamento (Adán y Eva en el paraíso, muerte de Abel a manos de Caín, el arca de Noé, la Torre de Babel, la destrucción de Sodoma, Moisés y las Tablas de la Ley, etc.).

Mairie - Ayuntamiento

Fue reacondicionado por los arquitectos Jean-Michel y Wilmotte.

Pegados al techo de la gran escalera pueden verse cuatro cocodrilos embalsamados.

Place du Marché

Encantadora plaza con cafés, una palmera plantada en 1985 y una curiosa fuente con un cocodrilo, diseñada por Martial Raysse y Vitto Tangiani. Estos dos elementos, palmera y cocodrilo, forman parte del escudo de Nîmes desde 1535.

Place de l'Horloge

Se halla dominada por la Tour de l'Horloge o torre con reloj.

Place aux Herbes

Se halla ocupada por terrazas con toldos, como la del Café O'Delice.

Place de la Chapitre

Resulta ideal para hacer una pausa. En una bocacalle se halla el restaurante taurino La Terna.

Place d'Assas

Su espacio fue rediseñado en 1989 por Martial Raysse. Una corriente circula de un extremo a otro, entre dos cabezas monumentales que representan la figura femenina de Nemausa (manantial en torno al cual se fundó la antigua Nîmes) y la masculina de Nemausus (dios de las fuentes).

Place Hubert Rouger

Acoge una escultura de Albert Camus, realizada por Bernard Pagès.

Hôtel Rivet

10, Grand Rue.

Fue declarado monumento histórico y actualmente funciona como Escuela Superior de Bellas Artes.

Hôtel de Fontfroide

14, rue de l'Aspic.

Este palacio fue construido a finales del siglo XVII por el arquitecto nimeño Jacques Cubizol. Destaca su monumental escalera.

Porte Auguste o de Arles - Puerta de Augusto

Era una de las principales entradas de la Nîmes romana. Se encuentra junto al Boulevard Almiral Courvet.

Les Halles

Rue Général Perrier (paralela a Boulevard Gambetta).

Es mercado cubierto, construido en 1884, en el que se venden carnes, embutidos, quesos, lácteos, pescados, verduras, frutas, pan, bollería, etc.

L'Abribus - La Marquesina

Es un monumento realizado en 1987 por el diseñador francés Philippe Starck, que juega con los dos emblemas de Nîmes, el cocodrilo y la palmera.

Edificios Nemausus

Son dos grupos de viviendas sociales, proyectadas por Jean Nouvel en 1987, que parecen dos grandes barcos hechos de chapa, hierro y vidrio.

http://montanayporrusalda.blogspot.com.es/2014_01_01_archive.html

Nimes (Nîmes [nim] en francés, Nimes en occitano) es una ciudad del sur de Francia, capital del departamento de Gard, con una población de 146.709 habitantes (2012). Es famosa por la multitud de restos de la época romana que se conservan en bastante buen estado, destacando entre ellos el anfiteatro (la Arena de Nimes), donde aún se celebran espectáculos, fundamentalmente taurinos, y la Maison Carrée, antiguo templo romano y sede actualmente de un espectáculo 3D sobre personajes históricos de Nimes. Ambas construcciones datan del siglo I y se encuentran en el casco urbano. En sus alrededores se hallan la torre Magna (aproximadamente del siglo I a. C.) y el Puente del Gard (19 a. C.), uno de los más famosos acueductos romanos, construido por Agripa. Son también reseñables la catedral de Saint Castor (cuya construcción empezó en el siglo XI) así como varios museos de arqueología, y los Jardins de la Fontaine (Jardines de la Fuente) del siglo XVIII.

https://es.wikipedia.org/wiki/Nimes

https://fr.wikipedia.org/wiki/Nîmes

https://en.wikipedia.org/wiki/Nîmes

http://www.survoldefrance.fr/affichage.php?lieu=Nîmes

http://www.photo-aerienne-france.fr/localites-voir_nimes_30.photos-aeriennes.html

http://jeancharles.griebel.free.fr/tourisme/tourisme/nimes.htm

https://www.flickr.com/photos/carolemage/albums/72157645530098300

https://www.flickr.com/photos/rodolfo_passos/albums/72157671738150185

https://www.flickr.com/photos/mazanto/albums/72157638734702284

https://www.emporis.com/statistics/tallest-buildings/city/106701/nimes-france

http://www.pss-archi.eu/agglo/FR-040.html

Vídeo:

Web recomendada: http://www.nimes.fr/

Contador: 971

Inserción: 2016-09-23 20:03:21

 

Contenido relacionado:

comments powered by Disqus

Visitas

RSSrss

Más visitados

Incorporaciones

Comentarios

Photos and Texts are copyrighted by their owners

twittermobile phoneenglish versionVídeos

Estadísticas

Estadísticas Puertos/Aeropuertos
Récords Mundiales

MEGACONSTRUCCIONES.NET