Cartagena de IndiasCartagena de Indias

Inicio Volver Buscador Av. Google Maps Otras WEBS

.

Nombre:

Canal Imperial de Aragón

Otro:

Localización:
Ver mapa más grande

Récord: 110 km.

Tipo: Canales

Categoría:

Foto:

Voto:

No hay votos

Continente: Europa

País: España

Localización:

Año: 1776-1790

Estado: Terminado

Descripción:El Bocal del Ebro

En el municipio de Fontellas, a siete kilómetros de Tudela, se encuentran las presas del Bocal. Aquí nace el canal Imperial, que riega los campos de la cuenca media del Ebro y abastece de agua a la ciudad de Zaragoza.

TEXTO: JOSÉ A. PERALES

El Bocal de Fontellas fue un sueño convertido en realidad. Esta magna obra de ingeniería se remonta al siglo XVI, cuando el rey Carlos I mandó construir una gran acequia para poner en riego las áridas tierras del valle del Ebro a su paso por Navarra y Aragón. La idea inicial pretendía juntar el Ebro con el Jalón en término de Alagón (provincia de Zaragoza) y desde allí llegar hasta la capital aragonesa. Pero aquel proyecto se quedó a medias, y la acequia Imperial -como se llamó aquel primer canal- apenas llegó a regar los términos navarros de Ribaforada, Buñuel y Cortes, extendiendo débilmente sus aguas hasta la localidad maña de Garrapinillos.

A pesar del recorte del proyecto, aquella fue ya una obra digna de admiración. Los principales elementos de aquel complejo hidrológico fueron la presa vieja y el palacio de Carlos V, que tienen ya 500 años, y son hoy la parte más antigua del recinto. Por debajo de este palacio reformado en el siglo XIX cruzaban antiguamente las aguas que iban desde el Ebro hasta la Acequia Imperial. Posteriormente, las compuertas del Bocal del Rey- como se llamó originariamente el palacio- fueron cerradas, y en su lugar se planteó el jardín que adorna hoy esta construcción señorial de estilo navarro aragonés.

La obra de Pignatelli

Dos siglos después de construirse el primer Bocal, Ramón Pignatelli, canónigo de la Santa Iglesia Metropolitana de Zaragoza, retomó el viejo proyecto de llevar el agua hasta la capital aragonesa, y con el aval del rey Carlos III, logró culminar la obra soñada.

Para ello, se construyeron un poco más arriba una nueva presa y una enorme casa de compuertas, capaces de impulsar el agua por el canal hasta más abajo de Zaragoza.

En total, el canal imperial tiene un recorrido de 108 kilómetros, que van desde el Bocal del Ebro en Fontellas hasta el barranco de Zaragoza, situado entre los términos de El Burgo y Fuentes de Ebro.

Concluido en 1790, el canal imperial proporcionó agua de abastecimiento industrial y urbano a los pueblos de la cuenca media del Ebro, propiciando además el desarrollo de la zona gracias a la introducción de nuevos cultivos.

Uno de los principales servicios del canal imperial fue y sigue siendo el abastecimiento de agua potable a la ciudad de Zaragoza. A su llegada a la capital aragonesa, el cauce se encontraba con las esclusas de San Carlos y con el Molino de la Casa Blanca, que dio lugar al barrio del mismo nombre. Cerca de este último mandó construir Pignatelli la llamada «fuente de los Incrédulos», desde la que se hizo correr el agua a finales del XVIII por las calles para demostrar la culminación del proyecto.

La península del Bocal

Hasta hace pocos años, la mayor parte del personal encargado del mantenimiento del Canal Imperial residía en el barrio del Bocal, que ha sido siempre el centro neurálgico de esta gran obra de ingeniería inspirada en el Renacimiento y la Ilustración.

Físicamente, este barrio es una península en forma de hoz, rodeada de agua por todas las partes menos por una. Aunque pertenece administrativamente al municipio de Fontellas, todo lo que hay aquí (instalaciones y viviendas) es propiedad de la Confederación Hidrográfica del Ebro. «Hace unos años hemos llegado a vivir en el Bocal más de treinta familias, pero hoy no quedamos más que dos», dice el antiguo encargado del Bocal Jesús Remón Agramonte

Además del palacio de Carlos V y de la casa de Compuertas con sus respectivas presas, el barrio del Bocal comprende también los jardines, y el poblado donde residían los trabajadores.

En este último -fraccionado hoy en tres zonas (compuertas, capilla y poblado)-, se encuentran las oficinas de la Confederación y las viviendas de los empleados. Antiguamente, había aquí también escuelas, frontón y una posada, donde se alojaban las personas que venían de paso.

Viajes en barca

Según dice el alcalde de Fontellas, Andres Agorreta, la posada del Bocal fue antiguamente punto de partida o de destino de los viajeros que utilizaban el canal imperial para ir a Zaragoza, o a los distintos pueblos del trayecto. Y es que, además de proporcionar agua de riego o de boca, el canal fue también un importante medio de comunicación entre los pueblos de Aragón y Navarra.

«Había gente de Zaragoza que venía hasta aquí en barca, y luego cogía la diligencia hasta Tudela, o viceversa», dice el alcalde de Fontellas.

«Yo he conocido también transportar remolacha, trigo, cemento y grava, a través del canal», añade el antiguo encargado Jesús Remón. «Sin embargo, el transporte regular de personas se acabó mucho antes, cuando empezaron a existir trenes y autobuses que cubrían aquel servicio».

A sus 75 años, Jesús lleva más de quince años jubilado. Pero conserva mejor que nadie la memoria de lo que ha sido el Bocal. Yo entré aquí de pinche, para llevar el botijo a los obreros. Luego, me hice jardinero, y con el tiempo pasé a ser encargado general de todo esto», dice. En total, de aquí a Zaragoza, yo tenía a mi cargo a más de cien personas. Muchos de ellos vivían en el barrio del Bocal, pero otros residían en los pueblos del recorrido. También fui alcalde de barrio, y organizaba la fiestas (traía las orquestas, las vaquillas, etc.) que se celebraban aquí por San Borromeu, el patrón del Bocal.

Antes de jubilarse, Jesús y su mujer se encargaban también de cuidar el Palacio de Carlos V y de mantenerlo en perfecto estado de revista para cuando se producía alguna visita oficial. Hoy se ocupa de esta tarea una sobrina.

«Por aquí han pasado todos los presidentes de la Confederación Hidrográfica del Ebro. También consejeros del Gobierno de Navarra, ministros de Obras públicas y otras personalidades del mundo de la política. Una vez estuvo Franco. Entonces yo era un crío, pero como mi padre trabajaba aquí vinimos a verlo.

Un roble monumental

El Bocal es un rincón bonito a orillas del Ebro. Ha sido también un reflejo de la cultura fluvial de la Ribera y un símbolo del desarrollo conjunto experimentado a partir del siglo XVIII por esta comarca navarro aragonesa articulada por el «padre Ebro».

Según dice Jesús, hasta hace unos pocos años numerosas personas de Tudela y su comarca acudían los fines de semana a dar una vuela los jardines del Bocal y admirar de paso el viejo roble de 33 metros de altura, que según dicen fue plantado aquí, cuando se iniciaron las obras de la acequia imperial hace ya más de 500 años. Cuando Jesús era todavía el encargado, y su mujer trabajaba en el palacio, numerosas personas del entorno se casaban todavía sin problemas en la capilla del Bocal y se hacían las fotos en los hermosos jardines del entorno. Hoy, con la competencia de otros lugares públicos más comerciales, el Bocal ha quedado reducido a un lugar de pesca, o de visita ocasional de familias de la zona o de grupos de nostálgicos, que conocen de verdad lo que ha sido este lugar. Algunos pasan a almorzar o a comer por el Mesón del Roble después de disfrutar de un paseo por las presas y sus alrededores.

http://www.diariodenavarra.es/20060219/especiales/rincones-singulares/el-bocal-ebro.html?val=0&sec=20060219

Joyas de nuestro patrimonio – El Canal Imperial (I, la Acequia del siglo XVI)

Posted on 20 de junio de 2012

Los que vivimos en mitad del valle del Ebro estamos acostumbrados a algo que para cualquiera resultaría chocante: el río más caudaloso de España corre a pocos kilómetros de zonas semidesérticas. Para solucionarlo (solo en parte) ya los romanos empezaron a hacer importantes obras hidráulicas (la presa de Almonacid de la Cuba o la de Muel, p.ej., siguen ahí), los musulmanes construyeron una extensa red de acequias y los cristianos continuaron con todo aquello. Sin embargo, habría que esperar al siglo XVI para acometer un proyecto ambicioso de verdad: la Acequia Imperial, llamada así porque se construyó en época de Carlos V.

¿Por qué no se pudo hacer antes? Pues por una razón muy sencilla: el agua, por sí misma, va siempre hacia abajo, ¿no? Parece una obviedad, y lo es, pero tiene su importancia. Cuando uno quiere construir una vía de agua de un buen montón de kilómetros, tiene que empezar en un punto suficientemente alto para asegurarse de que el desnivel se mantiene hasta el final (ni demasiado, para que el agua no corra tanto como para erosionar el canal, ni demasiado poco, para que no vaya tan lenta como para poder helarse en invierno). El problema era que dentro de las fronteras del reino de Aragón era imposible empezar a la altura suficiente, con lo que no se pudo plantear el proyecto hasta que Fernando el Católico conquistó Navarra en 1512.

En 1528 Carlos I (de ahí lo de Imperial) se interesó por el tema, y el Concejo de Zaragoza encargó varios proyectos, eligiéndose el de Gil Morlanes. Su idea era situar el azud cerca de Fontellas, en el reino de Navarra, para poder obtener así el desnivel necesario.

Hacia 1540 estaba prácticamente acabada la obra. Además de la presa se construyó un magnífico edificio con cuatro compuertas, las bocas por las que salía el agua del Ebro hacia la acequia, y el cauce, que en los primeros metros se hizo de piedra. Además se hicieron puentes, almenaras y un sifón para salvar el obstáculo del Jalón. ¿Sifón? ¿Qué es eso? Vamos a ver un dibujo que muestra cómo se solucionó ese problema en el siglo XVIII y lo entenderemos mejor:

Justo al lado de la presa se encuentra la antigua casa de compuertas, hoy conocida como palacio de Carlos V. Eso sí, en el siglo XIX se transformó bastante el edificio y su aspecto actual (que quizá se deba a Ricardo Magdalena, arquitecto municipal de Zaragoza) es el que puede verse en esta foto.

¿Cómo se convirtió la Acequia Imperial en el actual Canal Imperial? Pues estad atentos, porque seguiremos contándolo en nuestro blog.

http://identidadaragonesa.wordpress.com/2012/06/20/joyas-de-nuestro-patrimonio-el-canal-imperial-i-la-acequia-del-siglo-xvi/

Los aragoneses – Pignatelli y el Canal Imperial

Posted on 21 de junio de 2012

En 1722 una gran riada rompió la presa de la Acequia Imperial, en El Bocal, quedándose el cauce prácticamente seco y la acequia fuera de servicio. A partir de entonces se plantearán una serie de proyectos que culminarían en el Canal Imperial, que serviría tanto para el riego como para la navegación. El Conde de Aranda y después Floridablanca impulsarían el proyecto, confiando para ello en un personaje extraordinario: Ramón de Pignatelli. ¿Queréis ver qué cara tenía? Pues aquí os dejo un cuadro que está en el Museo de Zaragoza y que no acabamos de tener claro quién pintó.

Enseguida hablaremos del cuadro, pero vamos a ver primero quién era este personaje que nació en Zaragoza allá por el año 1734 y que enseguida se trasladó a vivir con sus padres, los condes de Fuentes, a Nápoles, estudiando luego en Roma y doctorándose en la Universidad de Zaragoza. Como tenía un hermano mayor que él, que heredó los títulos, se dedicó a la iglesia (“Tres cosas hacen al hombre medrar: Iglesia, o mar o casa real“, que decía el viejo refrán), lo que no le impidió ocupar todo tipo de cargos públicos: regidor de la Real Casa de Misericordia (el edificio Pignatelli, que actualmente ocupa el Gobierno de Aragón), director de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, rector de la Universidad de Zaragoza y lo que más nos interesa hoy, protector del Canal Imperial de Aragón.

¿Cómo estaba la situación en relación con la construcción del Canal cuando Pignatelli fue nombrado para el cargo? Pues vamos a retroceder hasta el siglo XVI para verlo. En época de Carlos V se había construido la Acequia Imperial para regar las tierras del sur del Ebro, aunque acabó fracasando por los problemas técnicos que planteaba el cruce con el río Jalón (que se solucionarían con la construcción de un acueducto conocido como las murallas de Grisén). El proyecto se retoma en la segunda mitad del XVIII, cuando se piensa que el retraso económico del país se debe, en gran parte, a la falta de comunicaciones interiores y se quiere hacer una red de canales navegables, uno de los cuales debía unir el Cantábrico con el Mediterráneo (aunque, como sabemos, el proyecto final fue mucho menos ambicioso). El Conde de Sástago (sucesor de Pignatelli) escribía: “Estos sabios profesores, en vista del terreno de la corriente del Ebro, opinaron que sin dificultad podía ser navegable, con tal que se construyesen algunos canales a poca distancia del río, capaces para suplir la navegación en aquellos parages por donde corre sumamente extendido, y es difícil incorporar las aguas en cantidad suficiente para transitar los barcos de porte de alguna consideración“.

En 1768 se aprueba el proyecto del francés Juan Agustín Badín y su hijo, que crean la empresa “Badín y Compañía de Madrid y Zaragoza”, a la cual se le cedía la explotación del Canal durante cuarenta años a cambio de la construcción. Parece que “los socios de dicha Compañía no pensaban en otra cosa que en apropiarse cada uno las sumas que podían”, por lo que el conde de Aranda crea el cargo de Protector del Canal, para el que designa a Ramón de Pignatelli en 1772. Cuatro años después es nombrado primer secretario de Estado el conde de Floridablanca y a partir de entonces los trabajos cobran un nuevo ritmo, ocupando a presidiarios, miles de campesinos de toda la ribera del Ebro y regimientos del ejército (el puente de América se llama así por los soldados del regimiento de América que trabajaron en esa zona, y muy cerca de allí, también en Torrero, hay una calle Africa por la misma razón). Pignatelli está hasta tal punto pendiente de todo que en un informe se dice que “no se sienta una piedra, por pequeña que sea, ni se gasta un real de vellón, sin que llegue inmediatamente a su noticia“. En 1784 llegan las aguas a Zaragoza y dos años después se inauguran los puertos de Casablanca y Torrero.

Fue entonces cuando Pignatelli mandó construir, en la zona de Casablanca (llamada así por la Casa Blanca del Canal, de la que hablaremos otro día) un peculiar monumento: la Fuente de los Incrédulos, llamada así por la inscripción en latín que dice: “Para convencimiento de los incrédulos y descanso de los caminantes“. Con ella Pignatelli quisó dar una bofetada a ese sector de la ciudad que no creía que el proyecto se pudiera realizar pero que tampoco hacía nada para qué saliera adelante. Heredero de aquellos incrédulos, esos que ni hacen ni dejan, debía ser aquel que un día se encontró a Buñuel y le dijo: “He visto tu película. Flojica, maño, flojica“. Anécdota que también cuenta José Luis Borao y que seguro que podrían contar muchos más con palabras parecidas. Pignatelli no consiguió exterminarlos (una pena), pero nos enseñó el camino para neutralizarlos: una buena dosis de indiferencia y mucho trabajo, para poder utilizar los resultados como argumento.

En 1793 las grandes obras del Canal había concluido. Se intentará prolongar el cauce con muchos gastos y poco éxito, pues se había llegado a una zona de terreno yesoso, muy permeable, que hacía casi imposible avanzar (de hecho, más allá de las esclusas de Valdegurriana el canal se convierte prácticamente en una acequia). En cualquier caso la obra fue todo un éxito, pues permitió regar más de 25.000 hectáreas y establecer un servicio muy efectivo de transporte de viajeros y mercancías entre Zaragoza y Tudela.

En 1790 el Canal encargó a Goya un retrato de Pignatelli en el que aparecía de pie con El Bocal (el lugar donde nace el Canal) al fondo. ¿Es el retrato que hay en el Museo? Pues es complicado decirlo, porque en ese cuadro hay una inscripción que dice: “Retrato del Exc. Sr. D. Ramón de Pignatelli y Moncayo copia original de D. Francisco de Goya ejecutada por D. Narciso Lalana en Zaragoza año de 1821. Falleció dicho señor en la misma en el de 1793“. En principio la cosa no deja lugar a dudas: Goya pintó un retrato que en principio está perdido y otro pintor hizo una copia que es la que podemos.ver. Pero… (siempre hay un pero, ¿verdad?) los restauradores Carlos Barboza y Teresa Grasa están convencidos de que esta es la obra original de Goya. ¿En qué quedamos? Pues de momento, nos quedaremos con la duda.

Si queréis conocer a otros aragoneses ilustres aquí os dejamos unos cuantos enlaces a nuestro blog, y si queréis seguirnos podéis entrar en www.facebook.com/identidadaragonesa o en twitter @estatutoaragon

http://identidadaragonesa.wordpress.com/2012/06/21/los-aragoneses-pignatelli-y-el-canal-imperial/

El Canal Imperial de Aragón una de las obras de hidraúlica más importantes de Europa, es un canal de riego y de navegación construido en el último tercio del siglo XVIII entre Fontellas (Navarra) y Fuentes de Ebro (Zaragoza). Su construcción tenía por objeto mejorar el regadío de la antigua Acequia Imperial de Aragón, llevando el agua del río Ebro hasta Zaragoza y permitiendo extender el regadío en la ciudad. Así mismo estableció un servicio de transporte de viajeros y mercancías entre Tudela y Zaragoza.

Orígenes

El plan fue diseñado durante la Ilustración para construir canales en España a semejanza de Inglaterra y Francia (plan utópico ya que no tenía en cuenta el coste real de las obras por las extremas condiciones naturales de España, que lo hacían inviable). Según este plan, el Canal proyectado en el siglo XVIII, tenía dos aspiraciones:

Salvar los meandros y azudes del tramo medio del Ebro, haciéndolo navegable, el Ebro se comunicaría con el océano Atlántico por los ríos Zadorra y Deva (Guipúzcoa) o bien por Laredo (Cantabria), con el Duero por el Canal de Castilla, y con el Mediterráneo por el Canal de Amposta.

La vieja idea aragonesa de conseguir una salida al mar que le permitiera exportar directamente sus productos, principalmente agrícolas.

De todo este proyecto, sólo se llevó a cabo una parte, con cuantiosas inversiones y obras adicionales, realizada principalmente por Ramón Pignatelli y Moncayo, por orden del conde de Floridablanca entre 1776 y 1790, quien en esos años acabó el gran acueducto del Jalón, el cauce hasta Zaragoza, el puerto de Miraflores, las principales dependencias de la empresa, el azud de El Bocal, multitud de puentes y almenaras, las esclusas y molino de Casablanca, y siete esclusas más para la navegación aguas abajo.

La traída del agua a Zaragoza por el Canal Imperial tuvo como consecuencia principal una reforma agraria llevada a cabo también por Pignatelli. Su incidencia social se produjo gracias a la ampliación de la extensión del riego que permitió a todos asegurar y regularizar las cosechas evitando las crisis de subsistencia o de alimentos, muy corrientes en la época. También permitió poner en cultivo y repartir tierras incultas.

En cuanto a la navegación, el otro objeto del Canal, nunca se cumplió plenamente ya que el cauce no se alargó más allá de Zaragoza. En el siglo XIX se intentó prolongar el cauce hasta Tudela y construir esclusas en Zaragoza para comunicarlo con el Ebro, pero esta idea por los altos costes, no llegó a realizarse.

La navegación del Canal, que ha perdurado hasta hace poco, fue establecida por Pignatelli. Comenzó a funcionar en 1789 y ofreció un servicio de transporte de mercancías y viajeros. La existencia de aduana entre Navarra y Aragón dificultó el tráfico interregional de mercancías; no obstante, el Canal cumplió con efectividad su mermado papel de vía de comunicación comarcal. El tráfico alcanzó un cierto volumen en los últimos años del s. XVIII pero quedó cortado a causa de la guerra de la Independencia. A mediados del s. XIX ya se había recuperado, pero el establecimiento en 1861 del nuevo ferrocarril Zaragoza-Alsasua, con un recorrido paralelo al del Canal, hundió el tráfico. La construcción de otras líneas de ferrocarril hicieron perder fuerza a las ideas de prolongar el canal y hacer navegable el Ebro; no obstante, ninguna de las dos desapareció.

Situación actual

El riego del Canal se divide en tres zonas compuestas por las comunidades que siguen:

Zona alta: Soto de la Noria del marqués de Fontellas, Ribaforada, Buñuel, Cortes de Navarra, Mallén-Novillas, y Gallur.

Zona media: Boquiñeni, Luceni, Pedrola, Alcalá de Ebro, Cabañas de Ebro, Figueruelas, Acequia de Cascajo en Grisén, Jalón de Alagón, Garfilán de Torres de Berrellén, Castellar de Torres de Berrellén, Madrid-Centén, término de Almozara, Centén de Utebo, y Pinseque, Alagón y Peramán.

Zona baja: Garrapinillos, Miralbueno, Miraflores y El Burgo de Ebro.

El Canal es hoy un organismo autónomo dependiente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (Ministerio de Medio Ambiente]). Sus oficinas generales en Zaragoza estuvieron ubicadas hasta hace poco en la llamada Casa del Canal, en la zaragozana plaza de Santa Cruz; hoy lo están en un moderno edificio del barrio de Torrero (en la avenida de América, 1) en el que, además, han quedado instalados el archivo y la biblioteca de la institución, con interesantes fondos del siglo XVIII.

http://es.wikipedia.org/wiki/Canal_Imperial_de_Aragón

Pinche para ver las Fuentes seleccionadas

Vídeo:

Web recomendada: http://www.canalimperial.com/

Contador: 3782

Inserción: 2012-08-27 15:01:40

 

Contenido relacionado:

comments powered by Disqus

Visitas

RSSrss

Más visitados

Incorporaciones

Comentarios

Photos and Texts are copyrighted by their owners

twittermobile phoneenglish versionVídeos

Estadísticas

Estadísticas Puertos/Aeropuertos
Récords Mundiales

MEGACONSTRUCCIONES.NET