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Nombre:

Basílica de San Pedro

Otro:

Tipo: Edificios Religiosos

Categoría:

Foto:

Voto:

Ratio 4.4/5 (5 Votos)

Continente: Europa

País: Ciudad del Vaticano

Ciudad: Roma

Año: 1626

Localización:
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Estado: Terminado

Descripción:Tras los diseños de Bramante, Rafael y Antonio da Sangallo será Miguel Angel el encargado de llevar a buen puerto la construcción de la basílica de San Pedro del Vaticano. Pero la fábrica del Vaticano aún no había concluido en el siglo XVII, convocándose en 1607 un concurso para su finalización. Maderno será el elegido, viéndose obligado a retomar el esquema basilical. Con el máximo respeto a la obra de Buonarroti, añadió la nave longitudinal, tratándola como un recorrido introductor a la estructura centralizada y al gran vano de la cúpula.

La prolongación de la nave alejaba la cúpula miguelangelesca por lo que Maderno levantó una fachada de desarrollo horizontal, manteniendo la baja altura para poder contemplar la cúpula, incluso diseñó dos campanarios en los laterales que la enmarcaran para destacar su grandiosidad, diseño que no se llevó a cabo. La adopción del orden gigante en las columnas dice de la cautela del modo de operar de Maderno, que se esfuerza por reavivar los ritmos y activar la plasticidad de la cúpula.

Alejandro VII abordó la configuración de la plaza frontera a la basílica, eligiendo en 1656 a Bernini como arquitecto encargado del proyecto. Bernini planteó en un primer momento una plaza trapezoidal, rodeada de una fachada de dos plantas. Criticada esta traza, el artista se inclinó por otra circular porticada para decidirse finalmente por la solución definitiva: una plaza ovalada de 340 x 240 metros, delimitada por un pórtico arquitrabado con cuádruple alineamiento de columnas toscanas, cuyo eje transversal se señala por el obelisco central y las fuentes laterales; la plaza queda conectada a la basílica por dos alas oblicuas divergentes.

Bernini incluso llegó a proyectar un tercer brazo porticado de la Columnata que debía cerrar el óvalo, completando el perímetro elíptico de la plaza.

http://www.artehistoria.jcyl.es/arte/videos/761.htm

La Basílica Papal de San Pedro (en latín: Basilica Sancti Petri, en italiano: Basilica Papale di San Pietro in Vaticano), conocida comúnmente como Basílica de San Pedro, es un templo católico situado en la Ciudad del Vaticano. La basílica cuenta con el mayor espacio interior de una iglesia cristiana en el mundo,1 presenta 193 m de longitud, 44,5 m de altura, y abarca una superficie de 2,3 hectáreas. La altura que le confiere su cúpula hace que sea una característica dominante en el horizonte de Roma. Es considerada como uno de los lugares más sagrados del catolicismo. Se ha descrito como «la ocupante de una posición única en el mundo cristiano»,2 y como «la más grande de todas las iglesias de la cristiandad».3

En la tradición católica, la basílica es el lugar de entierro de San Pedro, que fue uno de los doce apóstoles de Jesús de Nazaret, primer obispo de Antioquía, primer obispo de Roma y, por lo tanto, el primero de los pontífices. La tradición y las evidencias históricas y científicas sostienen que la tumba de San Pedro está directamente debajo del altar mayor de la basílica;4 a causa de esto, muchos papas han sido enterrados en San Pedro desde la época paleocristiana. En el sitio de la actual basílica han sido construidas iglesias desde el siglo IV. La construcción de la actual basílica, sobre la antigua basílica constantiniana, comenzó el 18 de abril de 1506, y finalizó el 18 de noviembre de 1626.5

Como obra arquitectónica, es considerada como el mayor edificio de su época. A diferencia de la creencia popular, San Pedro no es una catedral, ya que la Archibasílica de San Juan de Letrán es la catedral de Roma.6

Estatus

Cátedra de San Pedro.

Véase también: Anexo:Tumbas papales

La Basílica de San Pedro es una de las cuatro basílicas papales o basílicas mayores de Roma;7 las otras son: Archibasílica de San Juan de Letrán, Basílica de Santa María la Mayor y Basílica de San Pablo Extramuros.

La Basílica de San Pedro no es ni la sede oficial del papa, ni se encuentra la primera entre las principales basílicas de Roma, pues este honor lo ostenta la catedral de Roma, la Archibasílica de San Juan de Letrán, tampoco es la parroquia de la Ciudad del Vaticano, ya que actualmente es la Capilla Paulina la que funciona como tal. Sin embargo, es la principal iglesia pontificia, al celebrarse en ella la mayoría de las ceremonias papales, debido a su tamaño, a su proximidad a la residencia papal y a su ubicación dentro de la Ciudad del Vaticano.

La Cátedra de San Pedro o cátedra es una silla antigua que se supone fue utilizada por San Pedro, pero que en realidad fue un regalo de Carlos el Calvo, y utilizada por varios papas. Ocupa una posición elevada en el ábside, apoyada sobre los Doctores de la Iglesia, e iluminada por el Espíritu Santo.

Historia

Artículo principal: Tumba de San Pedro

Después de la crucifixión de Jesús, en el segundo cuarto del siglo I, se registra en el libro bíblico de los Hechos de los Apóstoles que uno de sus doce discípulos, Simón Pedro, un pescador de Galilea, ocupa una posición de liderazgo entre sus seguidores, teniendo gran importancia en la fundación de la Iglesia cristiana.

Simón Pedro, después de un ministerio de unos treinta años, viajó a Roma. En el año 64, durante el reinado del emperador Nerón, los cristianos fueron responsabilizados del gran incendio de Roma, por lo que Pedro fue martirizado, al igual que otros muchos cristianos. Fue crucificado cabeza abajo, por petición propia, porque consideraba indigno morir de la misma manera que lo hizo Cristo.8 La crucifixión tuvo lugar cerca del obelisco egipcio que había en el Circo de Nerón.9 Este obelisco se encuentra actualmente en la Plaza de San Pedro, y es venerado como un «testigo» de la muerte del apóstol. Es uno de los varios antiguos obeliscos de Roma.10

Según la tradición, los restos de Pedro fueron enterrados a las afueras del circo, en la Colina Vaticana, avanzando por la Vía Cornelia, que partía del Circo, a menos de 150 m del lugar de su muerte. La tumba de Pedro estaba marcada por una roca de color rojo, símbolo de su nombre, que les servía a los cristianos para identificarla y, al mismo tiempo, carecía de sentido para los no cristianos, lo que evitaba posibles represalias. Años más tarde, en este lugar se construyó un santuario, que casi 300 años después se convirtió en la Antigua Basílica de San Pedro.9

En 1939, durante el papado de Pío XII, se realizó una investigación arqueológica de 10 años de duración en la cripta de la basílica, que permanecía inaccesible desde el siglo IX. De hecho, el área cubierta por la Ciudad del Vaticano había sido un cementerio desde antes de la construcción del circo de Nerón. Además, allí eran enterradas las víctimas de las ejecuciones del circo, así como numerosos cristianos que optaban por ser enterrados cerca del apóstol. Las excavaciones revelaron, en diferentes niveles, los restos de los santuarios que existieron en las épocas de Clemente VIII (1594), Calixto II (1123) y Gregorio I (590-604). Todas las construcciones se encontraban sobre un edículo que contenía fragmentos de huesos en un pañuelo de papel teñido de púrpura con adornos de oro. A pesar de que no se pudo determinar con certeza que los huesos fueran los de Pedro, las vestimentas sugerían un entierro de gran importancia. El 23 de diciembre de 1950, el papa Pío XII anunció el descubrimiento de la tumba de San Pedro.4

La antigua basílica

Artículo principal: Antigua Basílica de San Pedro

La antigua basílica fue construida en el lugar donde se encontraba la tumba de Pedro, no lejos del circo de Nerón. Las obras fueron ordenadas por el emperador Constantino, a expensas del papa Silvestre I; comenzaron entre el 326 y el 330, y finalizaron 30 años después. Ante el altar mayor de esta iglesia fueron coronados muchos emperadores, como Carlomagno, a quien el papa León III impuso la corona imperial el día de Navidad del año 800.11 12

Plan de reconstrucción

A finales del siglo XV, tras el período del papado de Aviñón, la basílica paleocristiana se encontraba bastante deteriorada y amenazaba con derrumbarse. El primer papa que consideró la reconstrucción o, al menos, hacer cambios radicales, fue Nicolás V en 1452. Encargó el trabajo en el antiguo edificio a Leon Battista Alberti y Bernardo Rossellino, que fue el encargado de diseñar los cambios más importantes. En su proyecto, Rossellino mantuvo el cuerpo longitudinal de cinco naves cubiertas con techos abovedados y renovó el transepto con la construcción de un ábside más amplio al que añadió un coro; esta nueva intersección entre el crucero y el ábside se cubriría con una bóveda. Esta configuración ideada por Rossellino influyó en el posterior proyecto de Bramante. Las obras se interrumpieron tres años después, a la muerte del papa, cuando los muros tan sólo alcanzaban a levantarse un metro del suelo. Sin embargo, el papa ordenó la demolición del Coliseo de Roma y, en el momento de su muerte, 2 522 carretadas de piedra habían sido transportadas para su uso en el nuevo edificio.9

Cincuenta años después, en 1505, bajo el pontificado de Julio II, se reiniciaron las obras, con la idea de que el nuevo edificio fuera el marco adecuado para acoger su sepultura; el papa pretendía con la obra «engrandecerse a sí mismo en la imaginación popular».13 Para ello se celebró un concurso, existiendo actualmente varios de los diseños en la Galería de los Uffizi en Florencia. El plan iniciado por Julio II continuó a través de los papados de León X (1513-1521), Adriano VI (1522-23), Clemente VII (1523-1534), Paulo III (1534-1549), Julio III (1550-1555) , Marcelo II (1555), Pablo IV (1555-1559), Pío IV (1559-1565), San Pío V (1565-1572), Gregorio XIII (1572-1585), Sixto V (1585-1590), Urbano VII (1590), Gregorio XIV (1590-1591), Inocencio IX (1591), Clemente VIII (1592-1605), León XI (1605), Pablo V (1605-1621), Gregorio XV (1621-1623), Urbano VIII (1623-1644) y de Inocencio X (1644-1655).

Construcción

El papa Julio II se propuso continuar las obras iniciadas por Nicolás V, pero en 1505 decidió la construcción de una nueva basílica ex-novo, acorde con la nueva estética renacentista.

El proyecto de Bramante

La construcción del edificio actual se inició el 18 de abril de 1506. El proyecto fue encargado al arquitecto Donato d'Angelo Bramante, llegado poco antes desde Milán, y que se había ganado la confianza del papa por encima del anterior arquitecto, Giuliano da Sangallo. Incluso se encargó del diseño del Patio del Belvedere. El proyecto consistía en un edificio con planta de cruz griega inscrita en un cuadrado y cubierta por cinco cúpulas, la central de mayor tamaño y apoyada en cuatro grandes pilares, inspirándose en la Basílica de San Marcos, y un claro ejemplo de planta centralizada típica del Renacimiento.14 La cúpula central, inspirada en la del Panteón de Agripa, se situaba sobre el crucero, y las restantes en los ángulos. Esta idea quedó plasmada en una medalla acuñada por Caradosso para conmemorar la colocación de la primera piedra del templo el 18 de abril de 1506. En la construcción de la iglesia también resultó importante la aplicación de los estudios teóricos de Francesco di Giorgio, Filarete y, sobre todo, de Leonardo da Vinci, para iglesias de planta centralizada, cuyos resultados están claramente inspirados en la planta octogonal de la Catedral de Florencia.

Los trabajos se iniciaron con la demolición de la basílica paleocristiana, lo que fue muy criticado dentro y fuera de la Iglesia por personalidades como Erasmo de Rotterdam o Miguel Ángel, que criticó la destrucción de las columnas de la antigua basílica.15 Bramante fue apodado «maestro ruinoso», y Andrea Garner se burló de él en la sátira Scimmia («Mono»), publicada en Milán en 1517, donde presenta al arquitecto fallecido ante San Pedro, que le recrimina la demolición cuando le propone la reconstrucción del cielo.16 A estos escándalos hubo que sumarle el de la venta de indulgencias para la construcción de la Basílica, lo que tuvo un papel importante en el nacimiento de la Reforma Protestante de Martín Lutero, que vio los trabajos en su viaje a Roma a finales de 1510, y en base al que escribiría Las 95 tesis. Con todo esto, Bramante no pudo ver avanzar demasiado la obra, pues murió en 1514, cuando sólo se habían edificado poco más que los cuatro grandes pilares que debían sostener la gran cúpula central.

Los proyectos de Rafael y Sangallo

Desde 1514 se hizo cargo de la dirección de la obra Rafael Sanzio, con fray Giovanni Giocondo y Antonio da Sangallo el Joven, que continuó dirigiendo las obras, junto a Baldassarre Peruzzi, tras la muerte de Rafael en 1520. Todos ellos cambiaron el plan de Bramante, optando por diseños que se inspiraban en la tradicional planta basilical de cruz latina con un cuerpo longitudinal de tres naves.14 Sangallo presentó en 1546 un costoso modelo de madera, en la actualidad almacenado en la basílica, en el que sintetizaba todas las ideas surgidas con anterioridad. Defendió la planta centralizada ideada por Peruzzi, cubierta por una enorme cúpula mayor que la planeada por Bramante, y rematada con un gigantesco doble tambor; el conjunto quedaba flanqueando con dos altos campanarios.

El proyecto de Miguel Ángel

Tras la muerte de Sangallo en 1546, el papa Pablo III encomendó la dirección de las obras a Miguel Ángel Buonarroti, quien retomó la idea de Bramante de planta en cruz griega. El diseño original de Bramante presentaba problemas estructurales que debieron ser corregidos. Bajo la dirección de Miguel Ángel se alzaron los muros del ábside, de una imponente monumentalidad. No obstante, la más importante aportación del gran genio fue la gran cúpula que se encuentra justo sobre el altar mayor y el sitio donde la tradición indica que se localiza la tumba del apóstol San Pedro. Es una estructura que, a pesar de su peso, parece flotar en el aire.17 Veinticuatro años después de la muerte de Miguel Ángel, fue concluida la cúpula según el diseño definitivo de Domenico Fontana y Giacomo della Porta, que apenas variaron los planes del maestro.18 Los mosaicos del interior de la misma son de Giuseppe Cesari, y representan las distintas jerarquías de santos en la gloria celestial, estando representado Dios Padre en la linterna central.

La conclusión de la obra

La configuración actual de la basílica en forma de cruz latina fue obra de Carlo Maderno, quien durante el pontificado de Pablo V añadió tres crujías nuevas y proyectó la fachada, compuesta de órdenes gigantes de columnas y balconadas. La basílica se dio por concluida en 1626 y consagrada solemnemente por el papa Urbano VIII, aunque todavía quedaban muchos detalles por finalizar.

Gian Lorenzo Bernini, a instancias de Alejandro VII, proyectó la inmensa Plaza de San Pedro y la columnata que la rodea. Encima de ella y por todo el perímetro de la plaza se aprecian numerosas estatuas de santos y santas de todas las épocas y lugares. Encima de la fachada de la basílica, las estatuas de once de los Apóstoles (exceptuando Judas Iscariote), San Juan Bautista y, en el centro, Cristo. Bernini fue también el responsable de acometer los diseños y planos para las torres campanario que debían completar la fachada dejada por Maderno; la única torre completada bajo la dirección de Bernini, entre 1638 y 1641, tuvo que ser demolida poco después de su elevación ante los evidentes signos de inestabilidad de la estructura. Los relojes que ocupan los extremos de la fachada se incluyeron a finales del siglo XVIII, y son obra de Giuseppe Valadier, quien, asimismo, situó la inmensa campana fundida previamente en uno de los cuerpos laterales, que son todo cuanto puede considerarse como campanario una vez que se determinó no volver a plantear la construcción de torres en la fachada.

Bernini se ocupó también de gran parte de la decoración interior del templo. Su obra más destacada a este respecto es el espectacular baldaquino de bronce macizo sobre el altar mayor de la basílica. El bronce utilizado en la construcción del baldaquino fue extraído de los casetones de la cúpula del Panteón de Agripa de Roma, lo cual dio pie a la frase: «Quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini», expresión latina que significa: «Lo que no hicieron los bárbaros, lo han hecho los Barberini», en referencia a Urbano VIII, bajo cuyo papado se completó. Formado por cuatro columnas torsas con volutas, presenta decoración vegetal, ángeles y telas simuladas; por todas partes aparecen las abejas, símbolo heráldico de los Barberini a cuya familia pertenecía el pontífice.

Bernini intervino, además, en la decoración del interior del ábside, que proyectó como una fulgurante Gloria en torno a un óculo con la paloma del Espíritu Santo, situando debajo un relicario con la Cátedra de San Pedro sostenida por las gigantescas esculturas broncíneas de los Padres de la Iglesia. También ideó la decoración de los pilares de la cúpula, que concibió como nichos que albergasen las reliquias más nombradas de la basílica; bajo su dirección se colocaron cuatro monumentales esculturas, representando a Santa Elena, San Andrés, Santa Verónica y San Longinos, ocupándose él mismo de la realización de la última. El gran arquitecto fue sin duda el favorito de los papas durante el siglo XVII y su huella es omnipresente en el interior del templo. Además de las obras citadas, ideó también la decoración de la Capilla del Santísimo Sacramento, con un templete flanqueado por ángeles adoradores; el monumento funerario de la condesa Matilde di Canossa, protectora del papado en el medievo; así como los sepulcros de los papas Urbano VIII y Alejandro VII, ambos piezas clave de la escultura barroca.

Otros muchos artistas trabajaron para la basílica a lo largo de los siglos. Entre ellos son de obligada cita el escultor Alessandro Algardi, autor del célebre relieve La expulsión de Atila, obra maestra del Barroco, y el maestro del neoclasicismo Antonio Canova, que esculpió la sepultura del papa Clemente XIII. Algunas obras anteriores a la propia construcción de la basílica sirven hoy para su ornamento. Entre ellas, son destacables el mosaico representando La tempestad del lago Tiberíades, más conocido como La Navicella, obra de Giotto (muy retocado posteriormente), situado a los pies del templo; o el monumento funerario del papa Inocencio VIII, obra de Antonio Pollaiuolo. Con todo, la obra de arte más conocida de cuantas alberga la basílica en su interior es la Piedad, obra juvenil de Miguel Ángel, una de sus grandes realizaciones, que se venera en la primera capilla de la derecha.

http://es.wikipedia.org/wiki/Basílica_de_San_Pedro

http://it.wikipedia.org/wiki/Basilica_di_San_Pietro_in_Vaticano

http://en.wikipedia.org/wiki/St._Peter's_Basilica

En la festividad de San Pedro y San Pablo también se celebra la fiesta de la Basílica que lleva el nombre del Primer Papa, en honor a la multitudinaria devoción que desde los primeros cristianos le han rendido.

La Basílica de San Pedro es el mayor templo de la cristiandad. Se encuentra situado en la orilla derecha del Tíber, dentro de la Ciudad del Vaticano. La basílica primitiva -con cinco naves y consagrada en el año 326- fue construida por deseo de Constantino sobre la tumba del Apóstol. San Pedro se convirtió rápidamente en uno de los lugares preferidos por los romanos, quienes ya antes del fin del imperio, en el año 476, empezaron a asentarse en la zona, donde aprovecharon los antiguos y gloriosos restos del imperio romano.

Los fieles acudían a San Pedro para venerar las sagradas reliquias guardadas en el templo: el cuerpo del apóstol, el de su hija Petronila y los restos mortales de algunos de sus discípulos, un fragmento de la cruz y, sobre todo, la célebre Verónica, el velo donde quedó grabado el rostro de Jesús.

En el 1289, el Papa Nicolás IV enumeró las reliquias de la Basílica mencionando, en primer lugar, la Verónica y, en segundo, el cuerpo del Apóstol. La importancia concedida por el pontífice a la Verónica se explica porque ésta representaba la auténtica imagen del rostro de Jesús y recogía también las pequeñas partículas dejadas en la tierra por su cuerpo, en recuerdo de su sacrificio por los hombres. Durante los Jubileos la Verónica se exponía públicamente todos los viernes y cuando se celebraba una fiesta solemne.

San Pedro se enriqueció con el paso del tiempo con nuevos relicarios y ex voto así como con una profusión de decoraciones de estilo bizantino, románico y gótico. Entre el 1100 y el 1200 la fachada del templo como su interior fueron decorados con frescos y mosaicos. En el 1300 Giotto y otros artistas de su escuela realizaron el mosaico de la nave lateral y el políptico del altar mayor. Sin embargo, durante los siguientes años se descuidó la basílica y ésta corrió el riesgo de verse reducida a un montón de ruinas.

A mediados del 1400, el papa Nicolás V decidió restructurarla y confió dicha tarea (1452) a Bernardo Rosselino. Tras el fallecimiento del pontífice, en el 1455, las obras fueron interrumpidas casi por completo hasta la época del papa Julio II, quien las puso en manos de Bramante. Este se ganó el título de maestro de las ruinas al demoler por completo la antigua iglesia y la construcción edificada por Rosselino.

El 18 de abril de 1506 se puso en marcha la construcción de la nueva basílica, concebida por Bramante con una planta de cruz griega y una gran cúpula central; sin embargo, a su muerte, en 1514, sólo se había logrado edificar los cuatro pilares centrales con sus relativos arcos de unión. Estos últimos condicionaron todas las sucesivas intervenciones. Rafal fue el encargado de proseguir con los trabajos. Dejó de lado la arquitectura central de Bramante y puso en marcha un majestuoso proyecto con planta de cruz latina.

Rafael falleció en 1520 pero su obra fue continuada por Antonio de Sangallo. A partir de 1547 las obras pasaron a estar bajo la dirección de Miguel Angel Buonarrotti, que volvió a adoptar la concepción de planta central de Bramante al imaginarse la basílica como un templo aislado en medio de una plaza.

A la muerte de Miguel Angel casi se había logrado terminar el cimborrio sobre el que Giacomo della Porta y Domenico Fontana erigieron (1588-1589) la gran cúpula concebida por Buonarroti. A partir de 1607, Carlo Maderno completó definitivamente la obra, transformando por deseo de Pablo V la planta de cruz griega en otra de cruz latina a la que añadió tres arcadas y el pórtico de la entrada y realizó la fachada. Terminada en 1612, la basílica fue consagrada por Urbano VIII en el 1626. Actualmente tiene una longitud de 186 metros, una superficie de 15.160 metros cuadrados y la altura de su cúpula es de 119 metros

Hay que destacar, asimismo, el baldaquino de broce con las cuatro maravillosas columnas a espiral, obra también de Bernini, la Piedad de Miguel Angel y cinco puertas que se asoman a la fachada, bajo la galería de las Bendiciones. Una cruz designa esa Puerta Santa. Esa misma Puerta Santa que fue abierta con una solemne ceremonia en el Gran Jubileo del 2000.

http://www.aciprensa.com/fiestas/pedropablo/basilica.htm

LA BASÍLICA DE SAN PEDRO ES EL SEGUNDO TEMPLO CRISTIANO MÁS GRANDE DEL MUNDO, PERO EL MÁS IMPORTANTE DE LA IGLESIA CATÓLICA. EN ELLA DESCANSAN LOS RESTOS MORTALES DEL APÓSTOL PEDRO Y DE NUMEROSOS PAPAS, Y CADA AÑO RECIBE LA VISITA DE MILES DE PEREGRINOS.

Reducir la basílica de San Pedro a su brillo arquitectónico sería privar de significado a este fantástico templo religioso que se alza en la Ciudad Eterna, puesto que la importancia de San Pedro, como edificio central de la cristiandad desde los puntos de vista histórico, arquitectónico y espiritual, va mucho más allá de la relevancia adquirida corno obra de arte.

La historia de la basílica se remonta originariamente a una iniciativa del emperador Constantino I, quien en el año 324 mandó construir en la colina Vaticana, concretamente sobre la tumba del apóstol San Pedro, una basílica de cinco naves que se convertiría en la antecesora de la que todos nosotros conocemos en la actualidad. En el siglo XV se llegó a la conclusión de que era necesario ampliar la basílica constantina. No obstante, el edificio estaba tan deteriorado que el papa Julio II desechó la idea y optó por encargar la construcción de una nueva obra. La primera piedra de la futura iglesia de San Pedro se colocó el 18 de abril de 1506. La ambiciosa empresa se financió gracias a una intensa y lucrativa venta de indulgencias y al denominado óbolo de San Pedro.

El primer proyecto de este impresionante monumento lo presentó Bramante. Después de la muerte de éste, en el año 1514, Rafael, Sangallo y Peruzzi prosiguieron los trabajos. A pesar de todo, obra avanzó a un ritmo lento hasta 1546. La rivalidad entre estos renombrados artistas causó continuos retrasos y no pocos quebraderos de cabeza. Así, los planos se retocaron varías veces, aunque no tantas como se paralizó el trabajo. En 1547, el papa Pablo III encargó la continuación de la obra a un Miguel Ángel que contaba ya con 72 años de edad. O mejor dicho: el papa ordenó al obstinado artista que prosiguiera los trabajos.

Miguel Ángel cedió ante la insistencia del papa y se puso manos a la obra. El gran artista trabajó en San Pedro hasta su muerte, en 1564. No le pagaron, pero obtuvo el permiso del pontífice para adornarla a su gusto. Con todo, el máximo dignatario de la Iglesia Católica no siempre se abstuvo de intervenir en la labor del artista, lo que provocó desagradables discusiones entre ellos.

El 18 de noviembre de 1623 concluyeron las obras de la basílica de San Pedro, con lo que el papa Urbano VIII ya pudo consagrarla. La construcción del edificio había durado 120 años, durante los cuales veinte papas —desde Julio II hasta Urbano VIII— se habían sucedido en el pontificado. El elenco de los artistas que colaboraron en mayor o menor medida en esta gigantesca obra es impresionante. Entre ellos destacan Bramante, Rafael, Bernini y, como es natural, Miguel Ángel. Todos ellos convirtieron la basílica de San Pedro en una auténtica obra maestra de la arquitectura, la pintura y la escultura universal.

La arquitectura exterior e interior, así como la decoración de la iglesia, alcanzaron fama mundial. Visible desde muy lejos y símbolo de la basílica es la fantástica cúpula que la culmina; no en vano es la construcción en voladizo de ladrillos más importante. La cúpula presenta unas dimensiones sobrecogedoras —42,34 m diámetro y 43,20 m de altura— y descansa sobre cuatro pilares pentagonales. El interior de la basílica de San Pedro, que además de la cúpula principal también cuenta con una cúpula secundaria, está decorado por unas 800 columnas y 390 estatuas de travertino, mármol, estuco y bronce, así como por 45 altrares.

Desde el vestíbulo se accede al interior de la basílica a través de la puerta de bronce de Filarere, junto a la cual se encuentra la Porra Santa, que únicamente sé abre durante el año santo. Al principio de la nave central, puede verse encastrado en el suelo un disco de pórfido que se encontraba en el altar mayor de la basílica constantina anterior y sobre el que.

CRONOLOGÍA DE LA EVOLUCIÓN

* 324: Construcción de una basílica constantina de cinco naves en la colina del Vaticano.

* 18 de abril de 1506: Colocación dé la primera piedra de la nueva iglesia de San Pedro.

* 1514: Muerte de Bramante, el primer arquitecto de la basílica.

* 1515.1546: Rafael, Sangallo y Peruzzi dirigen las obras.

* 1547-1564: Miguel Ángel dirige la construcción de la iglesia.

* 18 de noviembre de 1623: Consagración de la basílica de San Pedro.

* Carlomagno fue coronado emperador por el papa León III en el año 800.

Debajo de la impresionante cúpula se halla el altar papal, con el baldaquín de bronce construido por Bernini entre los años 1624 y 1633. Siguiendo en la misma dirección, es decir, hacia abajo, se encuentra la Confesión —que según la tradición es la tumba de San Pedro , con una figura del papa Pío VI. En cada uno de los cuatro nichos de los pilares de la cúpula se alza una estatua de mármol de 4,5 m de altura en la que aparecen representadas santa Verónica, santa Elena, san Longinos y san Andrés.

Este programa de personajes alude a las reliquias que se conservaron allí: el sudario de Verónica, un fragmento de la Santa Cruz, la lanza de Longinos y la cabeza de san Andrés apóstol (trasladada a Patras, Grecia, en 1964). Las estatuas son obra de cuatro escultores diferentes: la de Longinos es de Bernini; la de San Andrés, de Prançoís Duquesno y; la de santa Verónica pertenece al taller de Francesco Mochi, y la de santa Elena es obra de Andrea Bolgi.

La cúpula de la basílica de San Pedro, la construcción en voladizo de ladrillos más grande del mundo, puede alcanzarse en ascensor o después de subir 537 escalones, y ofrece unas magníficas vistas del Vaticano y de toda la ciudad de Roma. La gigantesca cúpula tiene un diámetro de 42,34 mt., exactamente. La impresionante obra reposa sobre cinco pilares de un diámetro de 24 m cada uno. En el friso interior de la cúpula se puede leer —en unas letras cuya altura alcanza los 2 mt.— un fragmento extraído del evangelio según san Mateo: "Tu cs Petrus et super hanc petram aedificabo ecclesiam meam et tibi dabo claves regni caelorums" ("Tú eres Pedro, y sobre esta piedra yo edificará mi iglesia y te daré las llaves del reino de los Cielos").

El interior del edificio es un verdadero museo que incluye piezas de incalculable valor. Entre todas ellas destaca especialmente una de las obras maestras de Miguel Angel: la Piedad.

La Piedad ocupa la primera capilla lateral de la nave lateral derecha, tiene una altura de 1,75 m y descansa sobre una plataforma de 1,68 mt. de ancho. Miguel Ángel terminó esta obra en el año 1500, cuando tan sólo tenía 25 años de edad. El autor firmó su obra en la banda del pecho de María con la inscripción: Michael Angelus Buonarrotus Florentinus Faciebats ("el florentino Miguel Ángel Buonarroti lo hizo"). Por desgracia, esta magnífica obra escultórica únicamente puede contemplarse a través de una espesa luna de vidrio blindada. La instalación de tal protección tuvo lugar después de que en 1972 un perturbado mental atacara la escultura con un martillo, causando graves destrozos. En el ábside se encuentra la Cátedra de Pedro, esculpida por Bernini en el año 1666. Se trata de un trono de bronce sobre el que reposa una silla de madera y que supuestamente se trata de la cátedra de Simón Pedro, si bien lo más probable es que sea la silla en la que fue coronado el emperador del Sacro Romano Imperio Germánico Carlos el Calvo.

Otra magnífica obra de arte de Bernini que puede contemplarse en el interior de la basílica de San Pedro es la tumba del papa Alejandro VII. Bajo los pliegues de la sábana de mármol se reconoce —si se observa con detenimiento— un esqueleto de tamaño real con un reloj que indica al papa el tiempo transcurrido. La pila bautismal es la tapa de pórfido de un sarcófago sacado del mausoleo de Adriano y en el que fue enterrado el emperador Otón II, cuyos restos fueron trasladados en 1600 a un simple ataúd de piedra y depositados en las Grutas Vaticanas cuando en el curso de las obras de la basílica hubo que desmantelar el atrio. La Capilla Gregoriana toma el nombre del papa Gregorio XIII, gran amante de los mosaicos. El Sumo Pontífice mandó decorar por completo esta parte del interior de la basílica a base de dicho elemento ornamental.

Durante su pontificado, la práctica totalidad de las pinturas del altar de la basílica de San Pedro fueron sustituidas por copias realizadas en mosaico. Actualmente, los originales se encuentran expuestos en los Museos Vaticanos.

DATOS TECNICOS

* Nombre: Basílica de San Pedro en Vaticano

* Condición: Iglesia más importante de a Iglesia Católica

* Longitud: 211,5 m

*Anchura: 138m

* Altura: 132,5m

* Superficie: 15.160 m2

* Periodo de construcción: 120 años * Capacidad: 60.000 personas

* Diámetro de la cúpula: 42.34 m

* Altura de la cúpula: 43,20 m

Fuente Consultada: 100 Maravillas del Mundo

http://www.portalplanetasedna.com.ar/basilica.htm

http://guias-viajar.com/italia/roma/vaticano-galerias-fotos-basilica-san-pedro/

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=1290493

http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?t=7823

http://www.vatican.va/various/basiliche/san_pietro/vr_tour/index-en.html

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Web recomendada: http://www.vatican.va/various/basiliche/san_pietro/index_it.htm

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